viernes, 27 de diciembre de 2024

 

La paja y la viga



por Alberto Carbone

 

Hemos repetido hasta el cansancio que el auténtico Poder Político que rige en nuestro país, necesita de estúpidos que ocupen los cargos públicos para poder gobernarlos a su arbitrio y de ignorantes para que los voten. Para que con el sufragio legitimen el valor de la impunidad del dinero.

Además quienes ejercen el Poder auténtico, el Poder real, se han encargado de inculpar a la oposición de todo lo que sucede, señalando al Peronismo como inepto, como “cabeza de termo”, engendro perpetrado de la basura de la sociedad, de inadaptados.

Es paradójico porque son todos y cada uno de los preceptos que en realidad caracterizan a quienes los votan a ellos o específicamente a quienes aceptan de buen grado a cambio de jugosos emolumentos, los cargos electivos o ministeriales que se les ofrecen.

Esto es así. No nos equivoquemos.

Pero el hecho de que los dueños de los intereses económicos del país posean el control político democrático y electivo no les da la razón.

Ellos manipulan a la opinión pública y consecuentemente ejercen el dominio de la Verdad con mayúsculas.

Porque la Verdad dicen, es la que propugnan ellos y los estúpidos que gritan defendiendo los valores de la elite, que en general lo hacen gratis, porque quienes se llevan la parte del león son aquellos que muerden algún cargo, aún auto titulándose como liberales, conservadores, radicales o simplemente astutos negociadores liberados e independientes de cualquier Partido Político. Ejemplo de ello hay variados en nuestro Distrito de Gral. San Martín de la PBA.

Pero, sin embargo, en la todavía y por ahora, ciudad Capital de la República también pasan cosas.

Resulta que el nuevo Proyecto de Ley que se les ocurrió a los tarambanas diputados oficialistas de la Ciudad de Buenos Aires es el de eliminar el nombre de Rodolfo Walsh a las Plazas, a las Plazoletas y a Escuelas de CABA.

El pretexto de dicha presentación se basa en que aquel destacado escritor y periodista hubiese actuado en episodios guerrilleros que devengaron en homicidios de cuño político en la manoseada, repetida y mal estudiada década del ’70.

Los innombrables más conocidos, propulsores de este y de otros Proyectos estúpidos como Ramiro Marra, Yamil Santoro, y demás desconocidos integrantes del circo autodenominado como liberales que avanzan, deberían incluir a varios personajes históricos quienes podrían ser invocados como destinatarios del mismo “Proyecto ejemplificador”:

Rápidamente y a vuelo de pájaro recuerdo a:

Federico Rauch, Juan Lavalle, José María Paz, Bartolomé Mitre, Domingo F. Sarmiento, Julio A. Roca, Félix Uriburu, Pedro E. Aramburu, Eduardo Lonardi, Roque Carranza y siguen las firmas.

Hace un tiempo se decía que la historia la escriben los que ganan.

¿Recuerda?

Hoy paradójicamente la escriben quienes no saben de historia y quienes tampoco aprendieron a escribir o a hilvanar una sencilla narración que los justifique dentro del mar de sus acciones injustificables.

Triste destino final para un país que otrora se considerara grande y rico. Un territorio que hubiese podido acceder a un futuro mucho mejor seguramente, si fuese habitado por ciudadanía con mayor templanza, alguna formación, elevada conciencia, excelente respeto, cabal dignidad, en definitiva, gente con un grado de mayor racionalidad.

Así estamos querido lector.

Mientras tanto nosotros, los irresponsables que añoramos la época en que vivíamos mejor, con Néstor y Cristina, sobrevivimos a la espera de ver llegar nuevas banalidades, otras múltiples salvajadas y por supuesto, diversas imposturas.

Así estamos y seguimos estando.

Por eso mismo, sorprendidos, miramos a nuestro alrededor, desconcertados, impávidos y repetimos una y otra vez las sabias palabras que Don Miguel de Cervantes Saavedra hubo expresado en su libro maravilloso y singular, el Don Quijote de la Mancha:

“Cosas Veredes Sancho que Non Saperes”.

 

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