La paja y la viga
por Alberto Carbone
Hemos repetido hasta el
cansancio que el auténtico Poder Político que rige en nuestro país, necesita de
estúpidos que ocupen los cargos públicos para poder gobernarlos a su arbitrio y
de ignorantes para que los voten. Para que con el sufragio legitimen el valor
de la impunidad del dinero.
Además quienes ejercen el Poder
auténtico, el Poder real, se han encargado de inculpar a la oposición de todo
lo que sucede, señalando al Peronismo como inepto, como “cabeza de termo”, engendro
perpetrado de la basura de la sociedad, de inadaptados.
Es paradójico porque son todos y
cada uno de los preceptos que en realidad caracterizan a quienes los votan a
ellos o específicamente a quienes aceptan de buen grado a cambio de jugosos
emolumentos, los cargos electivos o ministeriales que se les ofrecen.
Esto es así. No nos
equivoquemos.
Pero el hecho de que los dueños
de los intereses económicos del país posean el control político democrático y
electivo no les da la razón.
Ellos manipulan a la opinión
pública y consecuentemente ejercen el dominio de la Verdad con mayúsculas.
Porque la Verdad dicen, es la
que propugnan ellos y los estúpidos que gritan defendiendo los valores de la
elite, que en general lo hacen gratis, porque quienes se llevan la parte del
león son aquellos que muerden algún cargo, aún auto titulándose como liberales,
conservadores, radicales o simplemente astutos negociadores liberados e
independientes de cualquier Partido Político. Ejemplo de ello hay variados en
nuestro Distrito de Gral. San Martín de la PBA.
Pero, sin embargo, en la todavía
y por ahora, ciudad Capital de la República también pasan cosas.
Resulta que el nuevo Proyecto de
Ley que se les ocurrió a los tarambanas diputados oficialistas de la Ciudad de
Buenos Aires es el de eliminar el nombre de Rodolfo Walsh a las Plazas, a las Plazoletas
y a Escuelas de CABA.
El pretexto de dicha
presentación se basa en que aquel destacado escritor y periodista hubiese
actuado en episodios guerrilleros que devengaron en homicidios de cuño político
en la manoseada, repetida y mal estudiada década del ’70.
Los innombrables más conocidos,
propulsores de este y de otros Proyectos estúpidos como Ramiro Marra, Yamil Santoro,
y demás desconocidos integrantes del circo autodenominado como liberales que
avanzan, deberían incluir a varios personajes históricos quienes podrían ser invocados
como destinatarios del mismo “Proyecto ejemplificador”:
Rápidamente y a vuelo de pájaro
recuerdo a:
Federico Rauch, Juan Lavalle,
José María Paz, Bartolomé Mitre, Domingo F. Sarmiento, Julio A. Roca, Félix
Uriburu, Pedro E. Aramburu, Eduardo Lonardi, Roque Carranza y siguen las
firmas.
Hace un tiempo se decía que la
historia la escriben los que ganan.
¿Recuerda?
Hoy paradójicamente la escriben
quienes no saben de historia y quienes tampoco aprendieron a escribir o a
hilvanar una sencilla narración que los justifique dentro del mar de sus
acciones injustificables.
Triste destino final para un
país que otrora se considerara grande y rico. Un territorio que hubiese podido
acceder a un futuro mucho mejor seguramente, si fuese habitado por ciudadanía
con mayor templanza, alguna formación, elevada conciencia, excelente respeto, cabal
dignidad, en definitiva, gente con un grado de mayor racionalidad.
Así estamos querido lector.
Mientras tanto nosotros, los
irresponsables que añoramos la época en que vivíamos mejor, con Néstor y
Cristina, sobrevivimos a la espera de ver llegar nuevas banalidades, otras múltiples
salvajadas y por supuesto, diversas imposturas.
Así estamos y seguimos estando.
Por eso mismo, sorprendidos, miramos
a nuestro alrededor, desconcertados, impávidos y repetimos una y otra vez las
sabias palabras que Don Miguel de Cervantes Saavedra hubo expresado en su libro
maravilloso y singular, el Don Quijote de la Mancha:
“Cosas Veredes Sancho que Non
Saperes”.

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