Cristina y Los Militantes
del Sobre
por Alberto Carbone
Hace un tiempo, un siete de
junio, escribí una nota con el título: Periodismo es saber decir NO.
En otra oportunidad, titulé
otra:
El periodismo es la Primera
Versión de la Historia.
Sigo pensando lo mismo.
La labor de describir e
interpretar la realidad continúa siendo singular, importante e indispensable.
Pero sin embargo no debemos
silenciar lo que ocurre actualmente. Porque han desvirtuado desprolijamente la
encomiable tarea, la necesaria actividad por la que una importante porción de
la comunidad se nutre, comprende o recurre con el objetivo de examinar lo que
acontece o juzgar algún proceder.
En la actualidad, la
concentración mediática ha desestructurado aquella necesaria función social. La
ha mercantilizado, la ha sujetado a los condicionamientos y necesidades de los
principales dueños del país.
Al mercantilizarla, varios
comunicadores mediáticos, autoproclamados periodistas, perciben jugosos
emolumentos a cambio de trastocar en algunos casos hasta sus propias e
históricas ideologías defendidas otrora.
Pero esos bufones reales no
la pasan nada mal. Saben muy bien que tienen asegurada su impunidad a través de
que sus mandantes también han adquirido el Poder Judicial.
Los que mandan gobiernan. No
hace falta el sufragio si existe el dinero. No hace falta razonar si se
consolida la Verdad revelada. La Verdad única y monopólica.
Impusieron salvajemente,
denodadamente, que Cristina y el Peronismo es corrupto. Que deben morir por el
bien de la Patria. La de ellos por supuesto. Y tan impuesto está ese criterio,
que hoy el sentido común lo declama. La gente absorbió la pócima envenenada.
Usted dirá: Pero si robó,
robó. Claro, El problema es que está demostrado que aquellos quienes acusan no
poseen prueba alguna verídica y sin embargo, fíjese. Tome en cuenta, que ante la inmovilidad de algunos y la
ignorancia de otros, la van a condenar igual.
A Macri no ¡No! ¡A Macri no!
Pero si se conoce
cabalmente que la causa del Correo es demostrable. ¡Pero sin embargo no! ¿Usted
no se imagina por qué será?
Quizá la respuesta la
conozca Héctor Magneto. Por ejemplo.
Porque todo lo que sucede gira
en derredor de su propio interés. Nada queda afuera de su esfera de influencia.
Ya la tuvo bien puesta con Menem primero, con Duhalde y con Kirchner después. ¿Recuerdan
la famosa Ley Clarín?
¿A no se acuerdan? Claro,
me imagino. Por eso mismo es que estamos como estamos. La memoria no se
ejercita en este país, vieron. Cristina tiene que estar afuera de la
competencia electoral para el Javo. Es el propio gobierno nacional que necesita
que Cristina desaparezca.
Les van a decir que
NO...¡Lógico! Que no tienen nada que ver. ¡Que es decisión de la Justicia! ¿Qué
le va a decir?
Pero Cristina es el único
personaje que todavía hace alguna fuerza contra la imbecilidad generalizada.
Los Medios concentrados
hacen muy bien su tarea. ¡Cada tema que se injerta en la cabeza de la gente es
también gracias a don Héctor!
Los Medios concentrados,
monopólicos, pueden lo que los idiotas útiles, los fervorosos militantes del
Sobre no pueden.
Los votantes aprueban lo
que Magneto diga. Hoy es época de ese hombre.
Porque en honor a la
verdad, ya hubo ejemplos anteriores en la historia nacional. Cuando el general Félix
Uriburu se lanzó a protagonizar el Golpe de Estado contra el presidente
constitucional Hipólito Yrigoyen, el golpe de 1930, arrancó precipitadamente
hacia el centro de la ciudad Capital, aquella de pobres corazones, partiendo desde
el Colegio Militar de la Nación, hoy Liceo General San Martín, directo hacia la
Casa Rosada. Efervescente y tenaz, entre tanques y tanquetas.
Pero al llegar a la puerta
del Diario Crítica, popular y prestigioso Medio periodístico, bajó de su
automóvil y fue recibido por el periodista Natalio Botana, director del
periódico y frenético inspirador del pronunciamiento político. Ambos
protagonistas se fundieron en un abrazo que explicitó claramente todo lo demás
y allanó cualquier duda.
En la actualidad nos sucede
casi lo mismo.
Hoy un reconocido y voraz
director de Medios periodísticos, se apoderó de casi la totalidad de los
recursos de divulgación. Pronto devorará a la empresa Telefónica y estará apto
para brindar a la población las tres cuartas partes del servicio total de
Internet.
Ese hombre. Ese pobre
hombre, que no es justamente un hombre pobre, ha ordenado a sus servidores
políticos, judiciales y mediáticos, que fulminen la imagen de Cristina. Que
corrompan su figura. Que la erosionen. Que la demuelan, la encierren. En
definitiva, que desaparezca.
No sé qué sucederá en el
futuro. Puedo imaginármelo en virtud de lo acontecido en Brasil después del
episodio contra Lula.
Pero sabe una cosa. Temo
ante la baja estima del pensamiento racional del argentino medio. Parece que
aceptaran con sumisión y sacrificio la política que postula este gobierno. Aquellas
mismas personas que refrenaban con levantamientos callejeros las propuestas del
gobierno anterior. ¿Se acuerda de la frase: “Todos somos Vicentin”? ¿A no se
acuerda? Se da cuenta. Por eso estamos como estamos.
Si lo que sucede nos
resbala. Si el gobierno nos endeuda ante el silencio y la mentira de sus
servidores de Sobres, el país colapsará ante la sorpresa de las mayorías
ignorantes que sobresaltadas dirán que no lo habían advertido.
Por eso mismo sucede lo que
sucede. No imaginamos qué otra vicisitud nos depara el futuro. Qué sorpresas
nuevas y desagradables nos tienen destinadas los amos y sus representantes
democráticos: Los liber conservadores, los mal autoproclamados radicales y los
traidores peronistas.
Por eso mismo, observamos
la realidad con ojo crítico, recordamos a los grandes periodistas que aún hoy
persisten sanos e inteligentes y decimos una y otra vez las palabras que
pensara para su Obra monumental el ilustre Miguel de Cervantes Saavedra: “Cosas
Veredes Sancho que non Saperes”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario