domingo, 8 de junio de 2025

 

Cristina y Los Militantes del Sobre



 

 

por Alberto Carbone



Hace un tiempo, un siete de junio, escribí una nota con el título: Periodismo es saber decir NO.

En otra oportunidad, titulé otra:

El periodismo es la Primera Versión de la Historia.

Sigo pensando lo mismo.

La labor de describir e interpretar la realidad continúa siendo singular, importante e indispensable.

Pero sin embargo no debemos silenciar lo que ocurre actualmente. Porque han desvirtuado desprolijamente la encomiable tarea, la necesaria actividad por la que una importante porción de la comunidad se nutre, comprende o recurre con el objetivo de examinar lo que acontece o juzgar algún proceder.

En la actualidad, la concentración mediática ha desestructurado aquella necesaria función social. La ha mercantilizado, la ha sujetado a los condicionamientos y necesidades de los principales dueños del país.

Al mercantilizarla, varios comunicadores mediáticos, autoproclamados periodistas, perciben jugosos emolumentos a cambio de trastocar en algunos casos hasta sus propias e históricas ideologías defendidas otrora.

Pero esos bufones reales no la pasan nada mal. Saben muy bien que tienen asegurada su impunidad a través de que sus mandantes también han adquirido el Poder Judicial.

Los que mandan gobiernan. No hace falta el sufragio si existe el dinero. No hace falta razonar si se consolida la Verdad revelada. La Verdad única y monopólica.

Impusieron salvajemente, denodadamente, que Cristina y el Peronismo es corrupto. Que deben morir por el bien de la Patria. La de ellos por supuesto. Y tan impuesto está ese criterio, que hoy el sentido común lo declama. La gente absorbió la pócima envenenada.

Usted dirá: Pero si robó, robó. Claro, El problema es que está demostrado que aquellos quienes acusan no poseen prueba alguna verídica y sin embargo, fíjese. Tome en cuenta,  que ante la inmovilidad de algunos y la ignorancia de otros, la van a condenar igual.

A Macri no ¡No! ¡A Macri no!

Pero si se conoce cabalmente que la causa del Correo es demostrable. ¡Pero sin embargo no! ¿Usted no se imagina por qué será?

Quizá la respuesta la conozca Héctor Magneto. Por ejemplo.

Porque todo lo que sucede gira en derredor de su propio interés. Nada queda afuera de su esfera de influencia. Ya la tuvo bien puesta con Menem primero, con Duhalde y con Kirchner después. ¿Recuerdan la famosa Ley Clarín?

¿A no se acuerdan? Claro, me imagino. Por eso mismo es que estamos como estamos. La memoria no se ejercita en este país, vieron. Cristina tiene que estar afuera de la competencia electoral para el Javo. Es el propio gobierno nacional que necesita que Cristina desaparezca.

Les van a decir que NO...¡Lógico! Que no tienen nada que ver. ¡Que es decisión de la Justicia! ¿Qué le va a decir?

Pero Cristina es el único personaje que todavía hace alguna fuerza contra la imbecilidad generalizada.

Los Medios concentrados hacen muy bien su tarea. ¡Cada tema que se injerta en la cabeza de la gente es también gracias a don Héctor!

Los Medios concentrados, monopólicos, pueden lo que los idiotas útiles, los fervorosos militantes del Sobre no pueden.

Los votantes aprueban lo que Magneto diga. Hoy es época de ese hombre.

Porque en honor a la verdad, ya hubo ejemplos anteriores en la historia nacional. Cuando el general Félix Uriburu se lanzó a protagonizar el Golpe de Estado contra el presidente constitucional Hipólito Yrigoyen, el golpe de 1930, arrancó precipitadamente hacia el centro de la ciudad Capital, aquella de pobres corazones, partiendo desde el Colegio Militar de la Nación, hoy Liceo General San Martín, directo hacia la Casa Rosada. Efervescente y tenaz, entre tanques y tanquetas.

Pero al llegar a la puerta del Diario Crítica, popular y prestigioso Medio periodístico, bajó de su automóvil y fue recibido por el periodista Natalio Botana, director del periódico y frenético inspirador del pronunciamiento político. Ambos protagonistas se fundieron en un abrazo que explicitó claramente todo lo demás y allanó cualquier duda.

En la actualidad nos sucede casi lo mismo.

Hoy un reconocido y voraz director de Medios periodísticos, se apoderó de casi la totalidad de los recursos de divulgación. Pronto devorará a la empresa Telefónica y estará apto para brindar a la población las tres cuartas partes del servicio total de Internet.

Ese hombre. Ese pobre hombre, que no es justamente un hombre pobre, ha ordenado a sus servidores políticos, judiciales y mediáticos, que fulminen la imagen de Cristina. Que corrompan su figura. Que la erosionen. Que la demuelan, la encierren. En definitiva, que desaparezca.

No sé qué sucederá en el futuro. Puedo imaginármelo en virtud de lo acontecido en Brasil después del episodio contra Lula.

Pero sabe una cosa. Temo ante la baja estima del pensamiento racional del argentino medio. Parece que aceptaran con sumisión y sacrificio la política que postula este gobierno. Aquellas mismas personas que refrenaban con levantamientos callejeros las propuestas del gobierno anterior. ¿Se acuerda de la frase: “Todos somos Vicentin”? ¿A no se acuerda? Se da cuenta. Por eso estamos como estamos.

Si lo que sucede nos resbala. Si el gobierno nos endeuda ante el silencio y la mentira de sus servidores de Sobres, el país colapsará ante la sorpresa de las mayorías ignorantes que sobresaltadas dirán que no lo habían advertido.

Por eso mismo sucede lo que sucede. No imaginamos qué otra vicisitud nos depara el futuro. Qué sorpresas nuevas y desagradables nos tienen destinadas los amos y sus representantes democráticos: Los liber conservadores, los mal autoproclamados radicales y los traidores peronistas.

Por eso mismo, observamos la realidad con ojo crítico, recordamos a los grandes periodistas que aún hoy persisten sanos e inteligentes y decimos una y otra vez las palabras que pensara para su Obra monumental el ilustre Miguel de Cervantes Saavedra: “Cosas Veredes Sancho que non Saperes”.

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