Fragilidad
Envueltos en la
locura de un loco, marchamos sobre la cabalgadura de los desesperados
Lloras tú y
lloro yo. Y el cielo también.
Sting
Respecto del
manotazo desesperado de Milei arrodillándose ante Trump para obtener alivio
monetario y ganar tiempo antes de hundirse definitivamente.
Es cierto. Con la sonrisa y la
afabilidad de Hernán la mayoría de los temas son más fáciles de interpretar.
Pero el problema más serio es
que los votantes no alcanzan a descubrir que de este lado precisamente, del
lado de Hernán Letcher, acompañados por esa joven mujer valiosa y necesaria
como Julita Strada, residen los intelectuales, los idóneos capaces de otorgar
respuestas viables para un país que desarticulado se desbarranca al compás de
los necios que votan incapaces.
Uno entonces se pregunta.
¿Qué hacer? ¿Cómo continuar?
No existe respuesta ninguna.
La Ley Magneto, impuesta por la
costumbre al calor de campañas mediáticas, se impone y determina severamente,
que todo lo que huela a Peronismo mancha.
Mientras tanto lo crédulos
permiten que los dueños del Poder económico neutralicen al dominable y frágil Poder
político.
“Puesto menor”.
Le dijo Magneto cierta vez en su
pobre pretensión expresiva a un Presidente de la Nación títere del Poder
concentrado.
Sucedió cuando Carlos Menem ante
los reclamos severos del Ceo de Clarín le contestara. “¿Pero usted quiere ser
Presidente?”. “Puesto menor” le advirtió entonces el improvisado ventrílocuo. Tenía
razón.
Porque el Poder económico logró
al fin dominar crudamente al Poder político.
Hoy Hernán, con su bonhomía y
locuacidad nos explicita la situación actual muy bien.
Nos introduce en tema y procura incrementar
el interés general.
Ojalá las futuras generaciones, aquellas
cuales el propio Hernán y su compañera Julia son parte indispensable, logren
formatear la lucha por la recuperación
de la dignidad y de la soberanía de un país, el nuestro, dominado y carcomido por
el modo de pensar de los nefastos, de los impúdicos, de los iconoclastas, de
aquellos quienes nada esperan de nadie porque nada van a ofrecerle a nadie.
Por eso mismo justamente es que pasan
cosas inesperadas, inoportunas, inimaginables en este nuestro pobre país
todavía reconocido como Argentina.
Como nos advirtiera ciertamente muy
bien el gran escritor manchego en su Obra cumbre, desgajando su pensamiento en
palabras de su protagonista:
“Cosas Veredes Sancho que non
Saperes”












