sábado, 27 de septiembre de 2025


Fragilidad


 

Envueltos en la locura de un loco, marchamos sobre la cabalgadura de los desesperados

 

Lloras tú y lloro yo. Y el cielo también.

Sting

 

Respecto del manotazo desesperado de Milei arrodillándose ante Trump para obtener alivio monetario y ganar tiempo antes de hundirse definitivamente.

 

Es cierto. Con la sonrisa y la afabilidad de Hernán la mayoría de los temas son más fáciles de interpretar.

Pero el problema más serio es que los votantes no alcanzan a descubrir que de este lado precisamente, del lado de Hernán Letcher, acompañados por esa joven mujer valiosa y necesaria como Julita Strada, residen los intelectuales, los idóneos capaces de otorgar respuestas viables para un país que desarticulado se desbarranca al compás de los necios que votan incapaces.

Uno entonces se pregunta.

¿Qué hacer? ¿Cómo continuar?

No existe respuesta ninguna.

La Ley Magneto, impuesta por la costumbre al calor de campañas mediáticas, se impone y determina severamente, que todo lo que huela a Peronismo mancha.

Mientras tanto lo crédulos permiten que los dueños del Poder económico neutralicen al dominable y frágil Poder político.

“Puesto menor”.

Le dijo Magneto cierta vez en su pobre pretensión expresiva a un Presidente de la Nación títere del Poder concentrado.

Sucedió cuando Carlos Menem ante los reclamos severos del Ceo de Clarín le contestara. “¿Pero usted quiere ser Presidente?”. “Puesto menor” le advirtió entonces el improvisado ventrílocuo. Tenía razón.

Porque el Poder económico logró al fin dominar crudamente al Poder político.

Hoy Hernán, con su bonhomía y locuacidad nos explicita la situación actual muy bien.

Nos introduce en tema y procura incrementar el interés general.

Ojalá las futuras generaciones, aquellas cuales el propio Hernán y su compañera Julia son parte indispensable, logren formatear la lucha por la  recuperación de la dignidad y de la soberanía de un país, el nuestro, dominado y carcomido por el modo de pensar de los nefastos, de los impúdicos, de los iconoclastas, de aquellos quienes nada esperan de nadie porque nada van a ofrecerle a nadie.

Por eso mismo justamente es que pasan cosas inesperadas, inoportunas, inimaginables en este nuestro pobre país todavía reconocido como Argentina.

Como nos advirtiera ciertamente muy bien el gran escritor manchego en su Obra cumbre, desgajando su pensamiento en palabras de su protagonista:

“Cosas Veredes Sancho que non Saperes”

No hay comentarios:

Publicar un comentario