miércoles, 20 de mayo de 2026

 

Gracias por el Fuego



 

Alberto carbone

 

Los acontecimientos suscitados en el puente de la Avenida Gral. Paz promovidos por la dirigencia política nacional de San Martín, el día 20 de mayo de 2026

 

 

No voy a nombrar a nadie No hace falta.

La presencia de la dirigencia política sobre la orilla del Distrito de general San Martín, reclamándole al gobierno nacional y peloduro que supimos conseguir habla por sí misma.

¿Sabe por qué?

Porque los dirigentes no son ocasionales.

Demuestran con su actitud lo que defienden y el porqué de su empecinamiento.

La gente de bien, que somos nosotros, justamente, deseamos un país normal.

Una república con derechos vigentes.

Un país con trabajo y producción.

Una educación que reavive las ganas de vivir y de participar.

Una salud responsable, abarcativa y amplia, que sane y defienda el derecho a estar vivo.

El domingo último pasado, alcancé de casualidad a divisar la actitud de Katopodis con una familia en situación de calle. Hablaban todos, sobre calle San Lorenzo. Los pobres habían pernoctado en la entrada de un salón aggiornado como iglesia evangélica. Katopodis los escuchó, entabló un diálogo con ellos y los ayudó.

No actuó para la gilada. Nadie lo veía. Yo, desde enfrente permanecí en silencio. Nadie me descubrió. Nadie miró a ningún lado más que a los ojos del otro.

¿Qué dice? Sí. Tiene razón.

Posiblemente Dios haya visto todo.

¿Se da cuenta?

Esa es nuestra dirigencia, reflejada hoy en la actitud de Katopodis.

¿Y del otro lado que tenemos?

Idiotas que creen ser uno de los tres seres humanos más importantes del planeta.

Especuladores que ejercen su ministerio para realizar prebendas personales a expensas del hambre de la población.

Incapaces con título comprado por el papi y andan por la pobre vida de infelices que logran comprar, auto convencidos de ser importantes.

Pero ojo.

También hay estúpidos que gritan su necedad votando imbéciles.

Ignorantes que solo reconocen la palabra política cuando Magneto les ordena a quien deben culpar de asesinos o chorros. Y posteriormente votan en consecuencia.

Sabe una cosa.

El país no se desangra, no padece la ignominia de los poderosos.

¡NO!. Ya le sucedió. El país está destruido.

Esa es la verdad.

Quienes utilizaron el voto para castigar a los delincuentes inculpados por los grandes Medios de comunicación, colaboraron para que los intereses privados, los grandes intereses económicos se queden con todos los beneficios.

Ahora, nuestra dirigencia levanta la voz unánime.

¡Ya Basta!

No hay tiempo. El drama se convirtió en tragedia y habrá que recomenzar.

Porque un drama puede resolverse, pero una tragedia no tiene remedio

Yo quiero agradecer a los representantes del país que alguna vez supimos instrumentar A esos hombres y mujeres que convencidos todavía tienen fe en recuperar de las llamas el tesoro valioso de la nacionalidad.

A todos ellos gracias por el fuego de la palabra y de la acción.

Gracias por los argentinos que viven y nacen hoy y por los hijos que de sus hijos vengan.