La Confabulación de los imbéciles
Milei vetó la
legislación protectora de emergencia a la discapacidad y el ridículo incremento
del haber a los jubilados.
Alberto Carbone
Las Leyes aprobadas en
el Parlamento a principios del mes de julio del corriente fueron vetadas por el
Poder Ejecutivo.
La excusa. Implican un
gasto. Si. Un gasto adicional que no fue contemplado con los recursos
necesarios para afrontarlo.
“Cuando se da la
espalda al equilibrio fiscal al cuidado
de las cuentas públicas los resultados son por demás conocidos y quienes más
sufren son los que menos tienen”.
Eso dijo el pobre infeliz
como justificación.
¿Leyó bien? ¿Entendió?
Ahora yo le pregunto:
¿Quién es más imbécil?
¿El funcionario enfermo apodado Capitán Veto, o los ignorantes que lo votaron
como Presidente?
¡Porque además el
monigote afirma que las normas fueron homologadas sin cumplir los
procedimientos reglamentarios!
Piense. Medite que toda
esta cuestión deberá dirimirse en las urnas dentro de muy poco tiempo. El día
siete de septiembre habrá una oportunidad para que la gente, la ciudadanía se
exprese. Posteriormente será en el mes de octubre.
Entiéndame bien. Ahora
sí. Definitivamente está en juego la Patria.
¿Sabe a qué me
refiero?
La Patria no es una
entelequia. Existe. Respira. Vive.
Por eso el Peloduro de
Milei la quiere matar.
Quiere que solamente vivan
los dueños del Poder concentrado y que todos los demás sobrevivamos de las
migajas que desechen los jefes.
¡Pobre infeliz!
Porque él mismo va a
sobrevivir el tiempo que deseen sus mandantes.
¡No lo advierte! ¡Por
supuesto! Si usted lo votó, seguramente tampoco.
Por eso mismo
continuamente suceden imprevistos que no podemos advertir.
Porque la Historia,
nuestro devenir, se sucede, acontece improvisadamente y pergeñada por
imbéciles.
Por eso mismo, nunca
mejor repetidas las palabras del gran Miguel de Cervantes Saavedra, que en su
Obra cumbre advirtiera a su compañero:
“Cosas Veredes Sancho
que non Saperes”
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