Fumando espero
Alberto Carbone
Resulta ser que el dirigente
cegetista Rodolfo Daer ha cuestionado la forma elegida de expresarse ante la
multitud por Cristina desde el balcón de su casa. Allí donde permanece
recluida, para testimoniar el agasajo brindado una vez más por sus seguidores
desde el vasto perímetro que ocupan en la calle, debajo de la famosa ventana
presidio.
El crítico no es otro que el
mismísimo Rodolfo Daer.
¡Si! ¡El compañero Daer!
Aquel que recibiera injustos
infundios durante esa tarde olvidada en la cual el Movimiento Obrero marchó por
las calles de CABA.
¿Recuerda?
Frente al palco callejero improvisado
desde el cual el sindicalista se limitó a emitir su opinión bravucona y contraria
respecto al proceder del gobierno de Macri. Allí mismo. Pero donde también por
supuesto evitó comprometerse en alguna que otra acción perturbadora para la
administración del abombado y pseudo ingeniero.
¿Recuerda o no?
Le pregunto porque los
argentinos parece que somos cortos de memoria, somos también individualistas,
desinteresados del prójimo. Incluso hasta ignorantes de la evolución de los
procesos históricos.
Por eso mismo le advierto, ¿vio?
Tal vez no recuerde.
O tal vez no le interese
recordar.
Lo concreto es que Daer, sabedor
como debe ser de improntas, de actitudes a evidenciar, de procederes a
ejecutar, de sensaciones a exteriorizar, Daer digo, seguramente deseó y ahora
reclama y critica que Cristina hubiese salido al balcón llorando a moco tendido
y reconociendo la ilustre sapiencia del pueblo elector. Le digo más.
Reconociendo el carácter firme y locuaz del Presidente Peloduro y aceptando además
entre puchero y sonada de mocos, que ella misma y el Peronismo Kirchnerista
vergonzante se merecían muy bien ese castigo eleccionario.
Los popes sindicales, rudos,
conocedores, perpetuos, encorchados al sillón, poseen las explicaciones
necesarias de casi todo lo que les interesa. El secreto primordial es
elocuente: Tanto Daer como los miembros conspicuos de la dirigencia cegetista
saben esperar.
¡Es un Don de Dios! ¡Qué se le
va a hacer! ¡Sólo para elegidos!
Los líderes ditirambos deben
conocer muy bien los tiempos de meditación racional del Movimiento Obrero y
esperan confiados que las bases iluminadas actúen, desarrollen su metodología y
convoquen a los líderes esclarecidos del sindicalismo nacional ¡Precisamente el
mismísimo Daer entre otros preclaros! Para que conduzcan, dirijan, orienten y seguramente
finalicen el espectáculo vendiendo, entregando, al mejor postor, cualquier
sacrificio, debate, lucha, esfuerzo o valentía que los pobres trabajadores que
aún queden en pie sean capaces de desarrollar.
Es así nomás señor lector. Estimada
señora lectora, a usted también me dirijo. Así nomás.
Por ello precisamente es que se suceden
situaciones de índole diversa o se mencionan también estupideces de toda laya.
Total ¡fíjese si no! el pueblo
vota igual.
Vota, vota y vota. Porque señoras
y señores, estimado público:
¡La Democracia está viva!
O avivada tal vez, por los vivos
que la avivan.
Para concluir si me permite le
recuerdo una vez más las palabras del gran escritor manchego Don Miguel de
Cervantes Saavedra.
En su vibrante obra cumbre, que
por supuesto también hemos olvidado, el gran escritor supo hacerle decir al
Quijote:
Cosas Veredes Sancho que non
Saperes”.







