martes, 28 de octubre de 2025

 

Con el corazón partido



 

Alberto Carbone

 

Dicen que no hay explicación para justificar el resultado eleccionario de la Argentina del domingo 26 de octubre.

Pero no es así.

Porque todo lo que resuelve el ser humano tiene un justificativo.

Cada cosa que sucede tiene una razón.

Para empezar le propongo que estudiemos la posibilidad de admitir que hemos logrado estructurar un país compuesto por población de muy baja autoestima.

Nuestro actual Presidente “Donald” se ha manifestado desinteresadamente, parece, al servicio y atención de su entenado lacayo y lo ha comenzado a subvencionar.

Piense entonces que si el Departamento de Estado y el Tesoro de los Estados Unidos cubren e inhiben las falencias financieras nativas, el Peloduro local accederá a enfriar la economía, propiciando con esa intención, congelar el valor de cambio de la moneda que idolatra.

De cómo le vaya en la vida a la población nacional es un problema aparte.

A Milei no le interesa.

Porque sabe muy bien que la gente vota igual. Lo vota a él.

Incorporando a partir de ese sufragio a todos los incompetentes que LLA y el PRO alinean en las Listas, con el objeto de que levanten la mano cuando sea necesario sin otra exigencia que ese procedimiento. Todos son incapaces de cualquier otra acción.

Por eso mismo los depositan en las Listas.

Se trata justamente de idiotas útiles que por supuesto se creen inteligentes, capaces, idóneos, hasta bellos. Piense en Santilli si fuera necesario. Un pobre infeliz devenido en intelectual imprescindible.

¡Qué se le va a hacer! ¡Hasta la ex mujer lo aborrece, se avergüenza de haberle dado tres hijos! ¡Ojo! ella misma lo aclaró muy bien. ¡Está todo grabado y filmado!

Así estamos.

Lo verdaderamente importante para es runfla es que el Peronismo, o el Kirchnerismo como lo han bautizado, desaparezcan de la faz de la Tierra.

Mi dolor entonces no se traduce solamente a partir de la derrota. E lamento denota bronca y deterioro por el Peronismo que presentó Lista, pero no expuso Proyectos.

Porque la dirigencia tiene que entender que no alcanza con recordar al Peronismo de Perón. Esa experiencia que concluyó hace casi setenta años. Ahora hay que elaborar estrategias de futuro incorporando a los sectores que emergieron en esta nueva sociedad precipitada después de la época peronista.

Esos grupos nuevos e individualistas que solamente piensan en su propio interés.

No se imaginan jamás como parte de un cuerpo social vivo y equilibrado. Perviven entonces en la hipótesis del “sálvese quien pueda”.

¡Tal y como lo hacen los candidatos y funcionarios de Milei y del PRO!

¿Se dio cuenta? Son tal para cual.

¡Por eso los deben apoyar con su voto!

Lo concreto es en resumidas cuentas que nuestra sociedad no posee un Movimiento Obrero Organizado más que por el nombre.

Los trabajadores nuevos no responden a ninguna Conducción Orgánica. Paralelamente existe igual cantidad de trabajadores registrados que no registrados.

En fin. Otra realidad en la cual el Peronismo deberá insertarse, adaptarse, recrearse.

Usted dirá. ¡Pero Milei y Macri no piensan en ello y sin embargo ganaron las elecciones!

Tiene razón.

Pero en realidad lo que sucede es que ellos no piensan. No proyectan. Solamente ejecutan las órdenes de sus mandantes. Además aquellos que votan, tampoco tienen criterio alguno.

Piense que la gente de a pie solamente espera una propuesta superadora que le sirva para modificar su vida. Si la oferta no se entiende, no se explicita, entonces continúan con lo mismo.

A falta de pan, buenos son los Peloduros

Nada más. Ni siquiera es doloroso lo que le cuento. Es triste.

Fíjese la actitud de los ministros y funcionarios. Están en la propia. Con algunas excepciones, por supuesto.

Tan pocas que no alcanzan a modificar la regla general.

La torpeza, la conciencia básica, la ignorancia, la necedad de las grandes mayorías, coadyuva a la tarea que se han impuesto desde hace tiempo los Medios Hegemónicos.

Es tan ridícula la realidad, que si dentro de dos semanas hubiese elecciones presidenciales, seguramente triunfaría Axel.

Nadie puede vaticinar nada. Es como si le diésemos una escopeta a un mono. ¿Tirará a matar? ¿O se quedará mirando el arma quieto y en silencio? No lo sabemos.

Tampoco sabemos lo que haría nuestra sociedad tal como está ahora. Vacía de contenido racional, perdida en el rumbo, aturdida.

Por eso mismo siempre decimos que cualquier acontecimiento puede suceder.

Como bien aventurara, usted recordará, el sabio Don Miguel de Cervantes Saavedra en su Obra Cumbre, que en boca del Quijote precisamente le hiciera repetir a su compañero de andanzas:

“Cosas Veredes Sancho que non Saperes”

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