jueves, 30 de octubre de 2025

 

Fumando espero



 

Alberto Carbone

 

Resulta ser que el dirigente cegetista Rodolfo Daer ha cuestionado la forma elegida de expresarse ante la multitud por Cristina desde el balcón de su casa. Allí donde permanece recluida, para testimoniar el agasajo brindado una vez más por sus seguidores desde el vasto perímetro que ocupan en la calle, debajo de la famosa ventana presidio.

El crítico no es otro que el mismísimo Rodolfo Daer.

¡Si! ¡El compañero Daer!

Aquel que recibiera injustos infundios durante esa tarde olvidada en la cual el Movimiento Obrero marchó por las calles de CABA.

¿Recuerda?

Frente al palco callejero improvisado desde el cual el sindicalista se limitó a emitir su opinión bravucona y contraria respecto al proceder del gobierno de Macri. Allí mismo. Pero donde también por supuesto evitó comprometerse en alguna que otra acción perturbadora para la administración del abombado y pseudo ingeniero.

¿Recuerda o no?

Le pregunto porque los argentinos parece que somos cortos de memoria, somos también individualistas, desinteresados del prójimo. Incluso hasta ignorantes de la evolución de los procesos históricos.

Por eso mismo le advierto, ¿vio? Tal vez no recuerde.

O tal vez no le interese recordar.

Lo concreto es que Daer, sabedor como debe ser de improntas, de actitudes a evidenciar, de procederes a ejecutar, de sensaciones a exteriorizar, Daer digo, seguramente deseó y ahora reclama y critica que Cristina hubiese salido al balcón llorando a moco tendido y reconociendo la ilustre sapiencia del pueblo elector. Le digo más. Reconociendo el carácter firme y locuaz del Presidente Peloduro y aceptando además entre puchero y sonada de mocos, que ella misma y el Peronismo Kirchnerista vergonzante se merecían muy bien ese castigo eleccionario.

Los popes sindicales, rudos, conocedores, perpetuos, encorchados al sillón, poseen las explicaciones necesarias de casi todo lo que les interesa. El secreto primordial es elocuente: Tanto Daer como los miembros conspicuos de la dirigencia cegetista saben esperar.

¡Es un Don de Dios! ¡Qué se le va a hacer! ¡Sólo para elegidos!

Los líderes ditirambos deben conocer muy bien los tiempos de meditación racional del Movimiento Obrero y esperan confiados que las bases iluminadas actúen, desarrollen su metodología y convoquen a los líderes esclarecidos del sindicalismo nacional ¡Precisamente el mismísimo Daer entre otros preclaros! Para que conduzcan, dirijan, orienten y seguramente finalicen el espectáculo vendiendo, entregando, al mejor postor, cualquier sacrificio, debate, lucha, esfuerzo o valentía que los pobres trabajadores que aún queden en pie sean capaces de desarrollar.

Es así nomás señor lector. Estimada señora lectora, a usted también me dirijo. Así nomás.

Por ello precisamente es que se suceden situaciones de índole diversa o se mencionan también estupideces de toda laya.

Total ¡fíjese si no! el pueblo vota igual.

Vota, vota y vota. Porque señoras y señores, estimado público:

¡La Democracia está viva!

O avivada tal vez, por los vivos que la avivan.

Para concluir si me permite le recuerdo una vez más las palabras del gran escritor manchego Don Miguel de Cervantes Saavedra.

En su vibrante obra cumbre, que por supuesto también hemos olvidado, el gran escritor supo hacerle decir al Quijote:

Cosas Veredes Sancho que non Saperes”.

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