La ignorancia
es la noche de la mente
Alberto Carbone
Respecto de que Milei caracterizara al
Kirchnerismo como Comunismo en medio de ese lamentable acto que realizara en el
Palomar el viernes 17 de octubre, acompañado de un reducido núcleo de personas
Kant solía comentar que se tornaba realmente difícil y hasta imposible
tratar de contradecir a un verdadero ignorante en medio de una discusión. Esa
circunstancia se explica en virtud de que aquellos que conocen el tema de que
se trate y son auténticamente inteligentes conviven constantemente con
infinitas dudas y pelean interiormente consigo mismos, para superarlas y
asimismo superarse.
Por el contrario, los ignorantes siempre se perciben muy seguros en cada
una de sus opiniones.
En cierta ocasión aprendí que el concepto de ignorancia puede definirse claramente
como no saber lo que se debe, haber aprendido mal lo que se sabe y sobre todo, solamente
saber lo que no se debería.
Pero además agrego que esta situación puede evidenciarla con solo
intentar dialogar con un votante de Macri o de Milei. Observará entonces que
muy rápidamente iniciada la conversación se envalentonan, se ofuscan, se
manifiestan resentidos. Pero entonces usted no se preocupe. Porque
esa gente no está nerviosa por usted que pregunta e indaga, porque reclama
explicaciones.
¡No!! Ellos se manifiestan reacios e intolerantes,
porque decididamente no poseen explicación ninguna a su proceder y por
supuesto, no desean justificarlo.
No poseen argumento alguno, ni convicción. Están
vacíos de contenido.
A mí por ejemplo, no me interesa saber si Milei sabe política o algo de
economía. Juro que no me interesa.
No lo voté. No lo votaré jamás. Porque el pobre muchacho es irrelevante.
Es una vergüenza nacional.
El problema entonces son los que sufragan como necios.
¡El problema no es Milei!
Milei es un pobre tipo. Aquellos que forman parte de su cohorte son los desvergonzados.
Tanto padres como hijos. Madres también. Son especuladores. Interesados por su
propio bienestar económico. Descarados. Improvisados.
Pero sabe una cosa estimado lector. Esa gente posee un interés personal
y especula, lo desarrolla contra viento y marea a costa de la Nación, aunque la
desgaje. Nada les importa.
En este tema puntual lo único lamentable es precisamente ese sector de
ignorantes que los votan a cambio de nada y en contra de ellos mismos.
Contra su propia conveniencia personal y contra su descendencia.
¡¡Porque es eso lo que hacen!!! Y haciéndolo perjudican la descendencia
de todos nosotros. De sus congéneres.
Pero claro. Eso no les importa. Como todo lo ignoran, en nada piensan,
nada proyectan y solamente esperan que se cumpla aquello que les prometieron
que se iba a cumplir.
Así vamos estimados.
Así. Por eso sucede lo inesperado, lo imposible, lo incalculable.
Lo más inaudito es que al final ha venido a tener razón aquel antiguo
escritor manchego que en su obra cumbre y en boca del Quijote le ha expresado a
voz en cuello a aquel inefable escudero:
“Cosas Veredes Sancho que Non Saperes”
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