Análisis de la ceguera argentina
Alberto
Carbone
La lógica previsión de cualquier país,
es aprender a ubicarse en el lugar preciso de acuerdo con el devenir de la
historia
No existe otra posibilidad para
un país racional que la capacidad de analizar el contexto mundial, evaluar los
posibles cambios y movimientos coyunturales e insertarse vehementemente en
ellos para contribuir al progreso y al crecimiento económico y social.
Después de la famosa Crisis de
1929, originada en la Bolsa de Comercio de Wall Street, los EE.UU de América
colapsaron.
Su economía interna experimentó
una profunda zozobra, se descompensó y se volatilizaron sus inversiones.
Lo que eran promisorios negocios
adolecieron de solidez.
Pocos años después esa
circunstancia repercutió en nuestro país.
El primer signo de la debacle
fue político. ¿Recuerda?
Se produjo el Golpe de Estado contra
el gobierno de Hipólito Yrigoyen.
No es mi intención desplegar los
sucesos históricos acontecidos, pero le cuento sencillamente que con la
ascensión del general Félix Uriburu en primer término y del General Agustín P.
Justo después, el país de los argentinos afianzó su ligamaza con Gran Bretaña
sincerando definitivamente su compromiso inmaculado de sentirse un protectorado
más de la “Rubia Albión”.
Mientras Inglaterra se
empoderaba entonces de los recursos argentinos, amparada en el Acuerdo
inconfesable entre ambos países conocido como “Pacto Roca-Runciman”, el país
europeo paralelamente se desojaba, deshilachando su economía interna y desarmando
su presencia internacional, dejando el lugar de protagonismo al avance
implacable y prometedor del desarrollo económico norteamericano que rápidamente
dejó atrás el deterioro crítico del 29.
La economía yanqui entonces, más
pujante y moderna que la inglesa se posicionó en la cumbre de los negocios
mundiales y nuestros dirigente políticos eligieron no percibirlo.
La Argentina quedó así aprisionada
con el compromiso de los negocios británicos. Los mismos que decaían estrepitosamente
por antiguos y obsoletos.
Brasil en cambio no.
El coloso sudamericano interpretó
muy bien los cambios mundiales y los adoptó, convirtiéndose en aliado
estratégico de los EE.UU de América.
El resultado fue claro y
preciso.
La Argentina se desvinculó de la
evolución de la economía mundial y el Brasil se transformó en una verdadera
potencia del Cono Sur Americano.
¿Sabe lo que está sucediendo en
este preciso momento?
En la actualidad, la ceguera
persiste.
Los EE.UU de América se deshilachan,
se van desojando. Van perdiendo brillo natural ante el impulso arrasador de
China.
Ese mismo país oriental que
después de años de transformación, parece ser que aprendió bastante bien que al
Sistema Capitalista había que modificarlo desde adentro.
China adoptó al Capitalismo como
recurso de crecimiento interno y se proyectó hacia la economía mundo exportando
y proveyendo sus recursos y su producción cada vez más elaborada y moderna.
La Argentina entonces eligió
nuevamente el camino equivocado.
Mientras el Brasil se insertó en
los BRICS intuyendo que el desenvolvimiento mundial modificará definitivamente el
rumbo, nuestro país prefirió la inexorable y pérfida tradición quedándose bajo
la tutela de la Potencia mundial que desde años atrás nos muestra su declive.
Una vez más, la Argentina pierde
y perderá.
¡Pero existe una diferencia con
la época pretérita!
Porque en esta ocasión todo
sucede por la decisión de las urnas.
Son los ciudadanos esta vez, quienes
democráticamente han elegido el camino de fracaso.
La ceguera nacional nos volverá
a jugar una mala pasada.
Brasil quedará inobjetablemente
incluido dentro del proyecto de desarrollo mundial, auspiciado por el
intercambio entre economías complementarias.
La Argentina en cambio, volverá
a revolcarse en el fracaso y la ambigüedad.
En ese mismo barro que aún
persiste con sus huellas de casi un Siglo.
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