jueves, 20 de noviembre de 2025

 

La Educación del Siglo XIX



Alberto Carbone

 

Respecto del Proyecto de modificación de la Ley de Educación Nacional pretendido por el gobierno del Peloduro de Milei.

 

Creo que es así.

Creo oportuna la decisión de intentar retornar al Siglo XIX también en el desenvolvimiento del magro sistema educativo.

¿Sabe por qué se lo digo?

Porque están sucediendo modificaciones, “cambios” que habrá que justificar, explicar, preparando a la población para que no perciba que lo que votó estalla contra sus propias reivindicaciones históricas.

¡Habrá que explicar!

Porque no puede ocurrir que alegremente el trabajador pierda todos sus derechos.

Que las personas con discapacidad sean abandonadas abruptamente y dejen de ser subsidiadas por el Estado.

Que se promueva en forma salvaje que los jubilados sean abandonados a su suerte caracterizados como personajes inservibles para el mercado.

Que hasta las Obras Sociales dejen de asistir a sus afiliados.

Que los Sindicatos desaparezcan. Que se anule definitivamente la política de contención de sus afiliados.

El ciudadano común, ignorante de todo, alcanzado por el discurso totalizador de los auto denominados anticasta pero que paradójicamente son castrenses, abonados como están por el discurso de los pseudoperiodistas que hacen su agosto beneficiados por jugosos emolumentos, que la gente común digo, es imprescindible que sea alcanzada por un régimen educativo que justifique estos “cambios” auspiciados y bien apoyados por esa misma  población con su sufragio.

 

Para terminar con este tema. ¿Quiere que le diga algo?

Dicen las profecías más desesperanzadoras que el mundo entero está próximo a terminarse. ¡En serio! Que un meteorito de tal por cual, que una nave espacial de otra galaxia, que la reconversión del impacto climático, la desertización, la licuación de los hielos, vaya uno a saber.

Mientras tanto. Dicen y dicen.

 

¿Pero sabe una cosa? Me parece que lo que ha concluido ya y pronto a desaparecer primero es nuestro país.

La todavía reconocida y renombrada vastedad denominada como territorio argentino, no alcanzará a ver con sus propios ojos la supuesta y profética destrucción del mundo, porque para entonces será nombrada de otra manera. Rebautizada y utilizada para otros menesteres.

 

Aproveche entonces señor lector, señora lectora, a ver por sí mismos todas las cosas que van pasando. Todas estas vicisitudes que aún, a pesar de todo, para algunos permanecen absortas y para otros no son identificables o no interesan.

Porque recuerde bien.

Ya lo dijo el eximio escritor manchego en su Obra Cumbre. Inefable erudito, que según parece fue capaz también de atisbar el futuro:

“Cosas Veredes Sancho que non Saperes”

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