jueves, 27 de febrero de 2025

 

Cada uno en su casa

…y el Señor en la de todos…



 

¡No! ¡No quiero, no quiero! Acongojado, desde la cima del inmenso tobogán de la plaza seca, Fito rehusaba lanzarse resbalando hasta el arenero.

Detrás del pibe, Julio, el adulto, quien como todo un hombre consumado y ocupándolo todo, le obturaba la posibilidad de escape, abortando el argumento o la excusa que permitiera aquel desesperado arrepentimiento.

A escasos metros de allí permanecía de pie la mamá, sosteniendo impávida la mirada del esperpéntico espectáculo.

¡Cómo que no quiero! Le espetó el hombre parapetado sobre la escalera. ¿No ves que parecés un grandote boludo? ¿No querés o no te animás? ¡No seas tarado! ¡Te meto un empujón en la espalda y listo!

Buenas tardes Doña. ¿Qué le está pasando al pibe? ¿Se sentirá mal?

Dijo repentinamente un hombre de aspecto muy sencillo vestido con uniforme municipal que se acercó a la madre.

Buenas tardes, le contestó ella. Lo miró de cuerpo entero mientras le respondía.

No sé. Se tiró de ese tobogán miles de veces. Venimos mucho a esta plaza.

¡Hoy está distinto mi hijo, vaya a saber que le picó!

¡No te hagas el marica que no lo sos! ¡Están mirando todos los pibes de la plaza para donde estamos nosotros! Exclamó Julio acalorado.

¡Me bajo y listo, mejor me bajo!, respondió el chico pretendiendo no aceptar por la fuerza aquello por lo que estaba decidido a desistir.

¡Qué increíble! dijo ella, como departiendo con el imprevisto visitante. ¡Fito es lo más parecido a su papá! Valiente, animoso, seguro de sí mismo, emprendedor.

¡Hoy está transformado en otra persona!

¡Su pibe no debe tener ganas Doña! ¡Además creo que ese tobogán es el más alto de las plazas de la zona! repuso el trabajador e interrogó a la mujer ¿Qué edad tiene el nene?  

Ella fijó la mirada en el rostro del preguntón y enfáticamente contestó: ocho tiene, recientes. Cumplidos el mes pasado, es del 76, debería subir y largarse sólo como en todas las oportunidades anteriores.

En el instante que el empleado municipal escuchó esa fecha precisa no pudo evitar un pensamiento que desembozado se le escabulló, precipitándose a viva voz.

¡Del 76! ¿Qué época no señora? ¡Qué desbarajuste que se armó! ¿Se acuerda?

¡Para olvidar o para recordar siempre!

Sí bueno, depende respondió la joven madre. Y enseguida y agregó:

¡Un descalabro político y social que hubo que solucionar urgente porque la situación que se vivía parecía acercarse al exterminio del país!

El placero la escuchó y derramó a viva voz su pensamiento.

¡Sí mujer, claro que sí! ¡Exterminio fue el que se ejecutó sobre la gente común a partir del año 76 con todos los cañones puestos en disciplinar, reprimir, desaparecer y asesinar a los civiles según la cara de cada quien, la ropa o la hora en que los enganchaban por la calle! ¡Todo el mundo hablando de lo que estaba sucediendo en el país y nosotros acá adentro, engatusados como lo que somos. ¡Unos tarados!

¡En mi barrio desaparecieron varios! ¡De algunos se decía que se habían ido al exterior! ¿Se imagina? ¡Aquellos sencillos, tan queridos y amigables pibes y pibas! ¡Tan jóvenes! ¡Mis vecinos! ¡No tenían guita ni para pagar el colectivo y los señalaban como que se estaban yendo a ir a Europa!

El empleado se enfervorizó,  presintió que no podía dejar las cosas como estaban y completó:

¡Los milicos le hicieron tragar a fuerza de bayoneta a la mayoría de la población el mismo refrán o cantinela de toda la vida! ¡Que llegaban para reorganizar el país y poco más hacen desaparecer al territorio con todo y gente adentro! ¡Porque a todo lo que hicieron hay que sumarle la guerra de Malvinas! ¡Ahí también se murieron únicamente los pibes! ¡Qué bárbaro! ¿No?

La joven mujer hizo un silencio. Volvió a mirarlo a los ojos y le preguntó por su nombre.

Ramón. Doña, me llamo Ramón, soy de acá. ¡Ojo, de la Capital! y trabajo para la municipalidad. En estos días me derivaron a esta plaza.

La cuadrilla terminó recién. Yo me quedé un tirito para descansar a la luz del sol.

Donde vivo ahora, esta luz impresionante no entra ni a trompadas, ¿vio?

Entonces, lentamente la mamá de Fito devolvió la vista hacia el área del tobogán y el arenero mientras respondía:

Mi nombre es Victoria. ¡Esos chicos amorosos que usted describe hacían de las suyas también! Piense por favor que las cosas que pasan a veces no tienen una sola explicación. Existen razones múltiples que explican que…

Ramón cortó aquel discurso elevando levemente el tono de su voz y espetó:

¡Miré señora… Victoria, es cierto que puede haber una gran cantidad de explicaciones para cada cosa, pero que a mis vecinos los levantaron en pala cazándolos como ratas es cierto, aunque alguien me lo quiera justificar con hermosas palabras!

¡Lo que pasó en el país y vivimos todos no se puede ocultar! Por eso ahora se va a empezar a investigar.

Bueno, Ramón, si realmente cree que las cosas fueron así como relata usted, me parece bien. Cada uno sabrá cómo explicarlo. Pero acuérdese siempre que todo es según el cristal con que se mira.

Replicó Vicky estática y serena, pero en esa ocasión sin dirigirle la mirada.

Un silencio espeso y prolongado recorrió el espacio entre ambos cuerpos.

¡Uy mire! ¡Se animó! ¡Al fin se tiró!

¡El papá al final, mal o bien lo convenció!

Exclamó Ramón para dar vuelta la página.

¡Sí vio!, ¡Qué bien!, le dijo Victoria. Pero no es el papá, es mi hermano Julio. Mi marido está trabajando y tiene para varios días de ausencia. Está dirigiendo y supervisando ejercicios de adiestramiento durante toda esta semana en Campo de Mayo.

Ramón la miró perplejo. Recibió esas palabras como un cachetazo.

 ¡Uhhh, señora, disculpe! ¡Me parece que no toqué con usted el tema indicado!

Muy suelta de cuerpo y con el alma amortiguada, la abnegada madre y digna esposa le contestó de inmediato.

¡No! ¿Por qué? ¡Estamos en democracia! Cada quien opina como le plazca y hace de su vida lo que le parece. Me enseñaron en la Iglesia hace muchos años una frase que dice: ¡cada uno en su casa y el Señor en la de todos!

A Ramón pareció impactarle esa salida casi escolástica y con aire reflexivo y algo resignado o melancólico se animó a confesar:

Sí Doña, debe ser así nomás como usted dice, pero déjeme aprovechar para agregarle que creo que con sólo mirarla una vez y comparándola conmigo, me da la fuerte impresión de que Dios visitó su casa muchas más veces que la mía.

 


¡No! ¡No quiero, no quiero! Acongojado, desde la cima del inmenso tobogán de la plaza seca, Fito rehusaba lanzarse resbalando hasta el arenero.

Detrás del pibe, Julio, el adulto, quien como todo un hombre consumado y ocupándolo todo, le obturaba la posibilidad de escape, abortando el argumento o la excusa que permitiera aquel desesperado arrepentimiento.

A escasos metros de allí permanecía de pie la mamá, sosteniendo impávida la mirada del esperpéntico espectáculo.

¡Cómo que no quiero! Le espetó el hombre parapetado sobre la escalera. ¿No ves que parecés un grandote boludo? ¿No querés o no te animás? ¡No seas tarado! ¡Te meto un empujón en la espalda y listo!

Buenas tardes Doña. ¿Qué le está pasando al pibe? ¿Se sentirá mal?

Dijo repentinamente un hombre de aspecto muy sencillo vestido con uniforme municipal que se acercó a la madre.

Buenas tardes, le contestó ella. Lo miró de cuerpo entero mientras le respondía.

No sé. Se tiró de ese tobogán miles de veces. Venimos mucho a esta plaza.

¡Hoy está distinto mi hijo, vaya a saber que le picó!

¡No te hagas el marica que no lo sos! ¡Están mirando todos los pibes de la plaza para donde estamos nosotros! Exclamó Julio acalorado.

¡Me bajo y listo, mejor me bajo!, respondió el chico pretendiendo no aceptar por la fuerza aquello por lo que estaba decidido a desistir.

¡Qué increíble! dijo ella, como departiendo con el imprevisto visitante. ¡Fito es lo más parecido a su papá! Valiente, animoso, seguro de sí mismo, emprendedor.

¡Hoy está transformado en otra persona!

¡Su pibe no debe tener ganas Doña! ¡Además creo que ese tobogán es el más alto de las plazas de la zona! repuso el trabajador e interrogó a la mujer ¿Qué edad tiene el nene?  

Ella fijó la mirada en el rostro del preguntón y enfáticamente contestó: ocho tiene, recientes. Cumplidos el mes pasado, es del 76, debería subir y largarse sólo como en todas las oportunidades anteriores.

En el instante que el empleado municipal escuchó esa fecha precisa no pudo evitar un pensamiento que desembozado se le escabulló, precipitándose a viva voz.

¡Del 76! ¿Qué época no señora? ¡Qué desbarajuste que se armó! ¿Se acuerda?

¡Para olvidar o para recordar siempre!

Sí bueno, depende respondió la joven madre. Y enseguida y agregó:

¡Un descalabro político y social que hubo que solucionar urgente porque la situación que se vivía parecía acercarse al exterminio del país!

El placero la escuchó y derramó a viva voz su pensamiento.

¡Sí mujer, claro que sí! ¡Exterminio fue el que se ejecutó sobre la gente común a partir del año 76 con todos los cañones puestos en disciplinar, reprimir, desaparecer y asesinar a los civiles según la cara de cada quien, la ropa o la hora en que los enganchaban por la calle! ¡Todo el mundo hablando de lo que estaba sucediendo en el país y nosotros acá adentro, engatusados como lo que somos. ¡Unos tarados!

¡En mi barrio desaparecieron varios! ¡De algunos se decía que se habían ido al exterior! ¿Se imagina? ¡Aquellos sencillos, tan queridos y amigables pibes y pibas! ¡Tan jóvenes! ¡Mis vecinos! ¡No tenían guita ni para pagar el colectivo y los señalaban como que se estaban yendo a ir a Europa!

El empleado se enfervorizó,  presintió que no podía dejar las cosas como estaban y completó:

¡Los milicos le hicieron tragar a fuerza de bayoneta a la mayoría de la población el mismo refrán o cantinela de toda la vida! ¡Que llegaban para reorganizar el país y poco más hacen desaparecer al territorio con todo y gente adentro! ¡Porque a todo lo que hicieron hay que sumarle la guerra de Malvinas! ¡Ahí también se murieron únicamente los pibes! ¡Qué bárbaro! ¿No?

La joven mujer hizo un silencio. Volvió a mirarlo a los ojos y le preguntó por su nombre.

Ramón. Doña, me llamo Ramón, soy de acá. ¡Ojo, de la Capital! y trabajo para la municipalidad. En estos días me derivaron a esta plaza.

La cuadrilla terminó recién. Yo me quedé un tirito para descansar a la luz del sol.

Donde vivo ahora, esta luz impresionante no entra ni a trompadas, ¿vio?

Entonces, lentamente la mamá de Fito devolvió la vista hacia el área del tobogán y el arenero mientras respondía:

Mi nombre es Victoria. ¡Esos chicos amorosos que usted describe hacían de las suyas también! Piense por favor que las cosas que pasan a veces no tienen una sola explicación. Existen razones múltiples que explican que…

Ramón cortó aquel discurso elevando levemente el tono de su voz y espetó:

¡Miré señora… Victoria, es cierto que puede haber una gran cantidad de explicaciones para cada cosa, pero que a mis vecinos los levantaron en pala cazándolos como ratas es cierto, aunque alguien me lo quiera justificar con hermosas palabras!

¡Lo que pasó en el país y vivimos todos no se puede ocultar! Por eso ahora se va a empezar a investigar.

Bueno, Ramón, si realmente cree que las cosas fueron así como relata usted, me parece bien. Cada uno sabrá cómo explicarlo. Pero acuérdese siempre que todo es según el cristal con que se mira.

Replicó Vicky estática y serena, pero en esa ocasión sin dirigirle la mirada.

Un silencio espeso y prolongado recorrió el espacio entre ambos cuerpos.

¡Uy mire! ¡Se animó! ¡Al fin se tiró!

¡El papá al final, mal o bien lo convenció!

Exclamó Ramón para dar vuelta la página.

¡Sí vio!, ¡Qué bien!, le dijo Victoria. Pero no es el papá, es mi hermano Julio. Mi marido está trabajando y tiene para varios días de ausencia. Está dirigiendo y supervisando ejercicios de adiestramiento durante toda esta semana en Campo de Mayo.

Ramón la miró perplejo. Recibió esas palabras como un cachetazo.

 ¡Uhhh, señora, disculpe! ¡Me parece que no toqué con usted el tema indicado!

Muy suelta de cuerpo y con el alma amortiguada, la abnegada madre y digna esposa le contestó de inmediato.

¡No! ¿Por qué? ¡Estamos en democracia! Cada quien opina como le plazca y hace de su vida lo que le parece. Me enseñaron en la Iglesia hace muchos años una frase que dice: ¡cada uno en su casa y el Señor en la de todos!

A Ramón pareció impactarle esa salida casi escolástica y con aire reflexivo y algo resignado o melancólico se animó a confesar:

Sí Doña, debe ser así nomás como usted dice, pero déjeme aprovechar para agregarle que creo que con sólo mirarla una vez y comparándola conmigo, me da la fuerte impresión de que Dios visitó su casa muchas más veces que la mía.

 

miércoles, 29 de enero de 2025

 

El Hombre de Paja



por Alberto Carbone

 

Ustedes habrán advertido que Javier Milei, me impresiona denominarlo Presidente,  juega mucho con sus manos.

No es para menos.

Parece ser que en público no comprende bien la utilidad de sus extremidades, incluyendo precisamente las palmas de sus manos.

Otra cosa muy distinta, debe acontecer seguramente al dar rienda suelta a sus excitaciones. Guarecido, como debería ser, en medio de la soledad de su habitación. Aunque en algunas oportunidades tampoco pudo contenerse y también concedió su show en público.

Esto es el Hombre de Paja.

 El Peloduro de Milei.

Si fuese yo un asiduo cotidiano de su compañía, un allegado o un funcionario miembro de la runfla que lo acompaña y persigna arrodillada ante el dignatario, situación infinitamente imposible de suceder, le recomendaría expresamente que visitase a algún profesional psicólogo.

Porque es menester que haga tratar o ponga en análisis, sus violentas contradicciones, sus imprudentes y absurdas comparaciones, sus proyecciones, como mecanismo de defensa de sus propios impulsos, sentimientos de sus deseos más íntimos, que al reaccionar enloquecidamente le atribuye a otro objeto, a otra persona o fenómeno.

Sabe una cosa.

 En realidad yo lo compadezco.

Está gravemente enfermo. Está sólo. Está severamente atolondrado.

Persiste en ese desequilibrio sin vocabulario, sin capacidad de dicción, sin racionalidad, sin objetivos claros ni condiciones para asumir alguna situación.

A partir de esa situación y por ello mismo, es que el país se ha degenerado.

Ojo. A pesar de todo lo que le consigno soy perfectamente capaz de entender el accionar de sus adláteres. Pero no los justifico de ninguna manera.

Porque todos cobran cifras suculentas por arrodillarse ante él.

Todos se acomodan y adaptan a su visión absurda, a su locuacidad enfermiza, a su desvergüenza voraz, a su imperdonable proceder.

Porque todos están vergonzosamente subsidiados.

Todos incrementan sus arcas.

Todos multiplican sus negociados.

No importa para ellos que se trate de un Hombre de Paja.

Porque saben muy bien que de todas maneras nadie lo observa en su intimidad y a los funcionarios, tampoco les interesan sus inclinaciones profundas.

¿Sabe por qué?

Porque lo que les importa es el país.

¡El país de Milei, por supuesto!

Que por otra parte no es otro que el de ellos mismos.

Monstruoso y gigante coronador de sus jugosos beneficios.

Además, ellos creen saber algo de la función que les ocupa cotidianamente y por la que fueron investidos.

¡Por supuesto!

Porque en realidad, el ignorante cree de sí mismo mucho más de lo que vale socialmente.

Ellos no saben por ejemplo que precisamente por su condición de ignorantes e ineptos, fueron seleccionados para cada cargo que ocupan.

Acontece que la reducida elite que en realidad gobierna, es incapaz de estar en todos lados, incluso es inabarcable la posibilidad de su supervisión.

Necesita por ello funcionarios dóciles, ignorantes, embrutecidos, implacables en el cumplimiento de la orden suministrada.

Y como “ha de haber gente pa’ todo”, como dijo Serrat, esta gran cantidad de inoperantes y absurdos hipócritas estarán siempre a la orden del día.

¿Advierte entonces que muy probablemente el problema real e infinito sea con el sistema democrático?

Porque en resumidas cuentas, la gente prefirió votar a un bruto difamador, calumniador, mal educado, impresentable, estúpido fabulador, después de que los medios de difusión masiva lo hubiesen muy bien proyectado y a la vez inoculado profundamente con el virus de la deshonestidad e incapacidad al otro candidato, sin prueba o razón alguna, que no sea inventada.

Fíjese si no es así que todavía hoy, la necedad de muchos persiste.

Ojo. También es lógico. Porque en definitiva nadie es capaz de reconocer que actuó, que fue o que es un tonto.

En consecuencia prefieren coronar su justificación por lo votado y su insatisfacción actual con la famosa frase de “Son todos lo mismo”.

Así estamos vio.

Y ahora, el Hombre de Paja ataca de nuevo.

Ahora continuó con las otras comunidades que nunca le satisficieron.

Ya fue contra los trabajadores en su momento y los desnucó.

Ya operó contra los enfermos terminales, para propender a su fulminante desaparición.

Ya se involucró en contra los jubilados, de los docentes, de los médicos y enfermeros de hospital y de los hospitales mismos.

De esta forma, el país del Hombre de Paja y de sus ignotos ignorantes se desintegrará para siempre.

¿Cómo terminará la historia?

Yo, sencillamente, espero que no sólo el Peloduro, sino sus funcionarios y aquellos quienes a cambio de un jugoso emolumento defienden este gobierno en redes y programas de TV, sean juzgados por un Poder Judicial desprovisto del dulce encanto de la retribución pecuniaria.

¿Qué le parece?

¿Habrá esperanza todavía?

¿O la Argentina quedará reducida a soportar un futuro similar al de cualquier otro país de Latinoamérica?

Quizá no esté todo perdido.

Déjeme entonces concluir con los versos de Miguel Hernández extractados de su poema “Canción última”

“Florecerán los besos sobre las almohadas.

Y en torno de los cuerpos elevará la sábana su intensa enredadera nocturna, perfumada.

El odio se amortigua detrás de la ventana.

Será la garra suave.

Dejadme la esperanza”.

lunes, 30 de diciembre de 2024

 

De vez en cuando la Vida


por Alberto Carbone


Habría para decir varias cosas.

Lo cierto es que a veces se prefiere callar cuando

una situación como ésta acontece inmediata.

Por el dolor, por la pérdida, por la angustia de sus deudos.

Ahora, digo. Me parece

En este caso también sucede lo mismo?



Lanata fue el rey en muchas actividades.

El rey de la palabra escrita.

El rey de la animación.

El rey de la opinión reflexiva.



Por muchos años consecutivos sucedió ello.



Pero el tiempo pasó y él se convirtió de repente

en el rey de la oportunidad.

Fue en su momento el rey del sarcasmo.

De la denuncia a boca de jarro sin fundamentos.

De las falsedades vomitadas a los cuatro vientos.



Fu también el rey de la calumnia y de la agresión verbal.



Y así se fue. Vio?

Como Bernardo Neustadt.

Se acuerda de Berni?.



Yo tampoco.



Buen viaje Jorge.

La hiciste toda y ahora se van a pelear para disfrutarla..



Porque entre tantas calumnias e inventos,

se consolidó esa morbosa actividad

como una moda que no cesa.

Por eso nosotros vemos que todo se repite.

La burla, la improvisación, las especulaciones.

De esta forma, lo que sucede una y otra vez empeora lo vivido.

Por eso vislumbramos que seguirán los males.

Continuaremos observando y padeciendo barbaridades

otra y otra vez y cada día.

Y como dijo el Manco de Lepanto en su libro imborrable,

Repetiremos nosotros también:

"Cosas Veredes Sancho que non Saperes".

sábado, 28 de diciembre de 2024

 

Revolvé y seré millones.




por Alberto Carbone

 

Así las cosas, Señor Señora.

Así las cosas.

Karina es la Jefa y abre el juego entre los bólidos que se anotan

para cobrar y figurar, a cambio de cumplir con lo que se les ordene.

La Jefa constituyó la lista de candidatos legislativos de la Libertad

NO avanza para las elecciones de 2025 en Provincia de Buenos Aires



Todos quienes NO tienen posibilidad de ingresar,

por propios méritos, a la posesión de una Banca,

están anotados o se incorporan en la gran runfla de Karina.



Leyó los nombres?

Lea, lea. Por favor uno por uno!!!!

A cada cual con su Sección Electoral.

Distíngalos!!!!

Verá que es como le digo.

Y entonces pregunto.

Uated qué votó?.

Y ahora???

Qué va a votar?.



Si ya sé.

La respuesta es No hay nada!!!

No hay otra cosa!!!!

Otra exclamación vulgar es:

Si son todos iguales!!!



Bueno. Entonces le advierto:

Haga esta comparación:

Si no tiene nada para comer,

Pruebe estiércol.

Millones de moscas no pueden estar

equivocadas!!!!!!.

Si son todos chorros, por qué persiguen a algunos

y con otros hacen la vista gorda???



El país se derrumba.

Todo es un sin sentido.

La gente que todavía va a votar no elige,

primero pregunta lo que hay que hacer.



Nadie entiende nada.

Por eso suceden las cosas que suceden...

Y las que todavía van a venir!!!!

Acordate golondrina!!!!

Que solo quiero vivir

para sacarme esa espina!!!.

Así decía la canción!!! Se acuerda??

A que no?? La memoria es el músculo

que primero se pierde y no se quiere recuperar.

Por eso nosotros, apesadumbrados y sin esperanza,

repetimos las palabras del Manco de Lepanto,

quien en su obra cumbre proclamara:

"Cosas Veredes Sancho que non Saperes"

viernes, 27 de diciembre de 2024

 

La paja y la viga



por Alberto Carbone

 

Hemos repetido hasta el cansancio que el auténtico Poder Político que rige en nuestro país, necesita de estúpidos que ocupen los cargos públicos para poder gobernarlos a su arbitrio y de ignorantes para que los voten. Para que con el sufragio legitimen el valor de la impunidad del dinero.

Además quienes ejercen el Poder auténtico, el Poder real, se han encargado de inculpar a la oposición de todo lo que sucede, señalando al Peronismo como inepto, como “cabeza de termo”, engendro perpetrado de la basura de la sociedad, de inadaptados.

Es paradójico porque son todos y cada uno de los preceptos que en realidad caracterizan a quienes los votan a ellos o específicamente a quienes aceptan de buen grado a cambio de jugosos emolumentos, los cargos electivos o ministeriales que se les ofrecen.

Esto es así. No nos equivoquemos.

Pero el hecho de que los dueños de los intereses económicos del país posean el control político democrático y electivo no les da la razón.

Ellos manipulan a la opinión pública y consecuentemente ejercen el dominio de la Verdad con mayúsculas.

Porque la Verdad dicen, es la que propugnan ellos y los estúpidos que gritan defendiendo los valores de la elite, que en general lo hacen gratis, porque quienes se llevan la parte del león son aquellos que muerden algún cargo, aún auto titulándose como liberales, conservadores, radicales o simplemente astutos negociadores liberados e independientes de cualquier Partido Político. Ejemplo de ello hay variados en nuestro Distrito de Gral. San Martín de la PBA.

Pero, sin embargo, en la todavía y por ahora, ciudad Capital de la República también pasan cosas.

Resulta que el nuevo Proyecto de Ley que se les ocurrió a los tarambanas diputados oficialistas de la Ciudad de Buenos Aires es el de eliminar el nombre de Rodolfo Walsh a las Plazas, a las Plazoletas y a Escuelas de CABA.

El pretexto de dicha presentación se basa en que aquel destacado escritor y periodista hubiese actuado en episodios guerrilleros que devengaron en homicidios de cuño político en la manoseada, repetida y mal estudiada década del ’70.

Los innombrables más conocidos, propulsores de este y de otros Proyectos estúpidos como Ramiro Marra, Yamil Santoro, y demás desconocidos integrantes del circo autodenominado como liberales que avanzan, deberían incluir a varios personajes históricos quienes podrían ser invocados como destinatarios del mismo “Proyecto ejemplificador”:

Rápidamente y a vuelo de pájaro recuerdo a:

Federico Rauch, Juan Lavalle, José María Paz, Bartolomé Mitre, Domingo F. Sarmiento, Julio A. Roca, Félix Uriburu, Pedro E. Aramburu, Eduardo Lonardi, Roque Carranza y siguen las firmas.

Hace un tiempo se decía que la historia la escriben los que ganan.

¿Recuerda?

Hoy paradójicamente la escriben quienes no saben de historia y quienes tampoco aprendieron a escribir o a hilvanar una sencilla narración que los justifique dentro del mar de sus acciones injustificables.

Triste destino final para un país que otrora se considerara grande y rico. Un territorio que hubiese podido acceder a un futuro mucho mejor seguramente, si fuese habitado por ciudadanía con mayor templanza, alguna formación, elevada conciencia, excelente respeto, cabal dignidad, en definitiva, gente con un grado de mayor racionalidad.

Así estamos querido lector.

Mientras tanto nosotros, los irresponsables que añoramos la época en que vivíamos mejor, con Néstor y Cristina, sobrevivimos a la espera de ver llegar nuevas banalidades, otras múltiples salvajadas y por supuesto, diversas imposturas.

Así estamos y seguimos estando.

Por eso mismo, sorprendidos, miramos a nuestro alrededor, desconcertados, impávidos y repetimos una y otra vez las sabias palabras que Don Miguel de Cervantes Saavedra hubo expresado en su libro maravilloso y singular, el Don Quijote de la Mancha:

“Cosas Veredes Sancho que Non Saperes”.