jueves, 9 de agosto de 2018


José de San Martin. La humildad, la sencillez y el silencio de los Andes

Hombre cabal, inmaculado, capaz de haber pasado por la historia sin contradicciones, o por actos que podrían haber menoscabado su dilatado protagonismo.
 
 

 

A veces, un solo hombre sintetiza la Patria. La que anhelamos los que perseguimos un país democrático, integral, participativo. Un país engendrado en el corazón popular.

Sencillamente eso representó el Gral. San Martín.

Para sus contemporáneos fue sinónimo de conducta y de claridad de objetivos. Para nosotros es el Padre de la Patria.

Cuando hablamos de Patria y del Gral. San Martín, no podemos soslayar las implicancias de ambos conceptos. Porque la Patria no se entiende sin considerar la fabulosa mixtura cultural de sus congéneres, la mágica influencia de la diversidad, transformada en un único sentimiento nacional.

La simbiosis generada a través de la multiplicidad, le otorga a la Patria un resultado único y eficaz, deletreado por notas comunes que sintetizan el acervo, las costumbres, las creencias, el Ser Nacional.

Dicen que José de San Martín fue el resultado de aquella mixtura cultural. Investigaciones recientes, de cuando este Siglo comenzaba, realizada por pensadores argentinos que han estudiado el legado de los documentos históricos, aseguran haber encontrado en el General de los Andes una filiación aborigen.

Joaquina de Alvear hija de Carlos María, primer Director Supremo del Río de la Plata, asegura en su manuscrito fechado a finales del Siglo XIX, que Don José fue hijo de su abuelo Diego y consecuentemente medio hermano de su padre. En realidad, la familia Alvear sostuvo durante todo este tiempo esa versión de los acontecimientos, narrada por Joaquina y conocida durante los primeros años del Siglo XXI.

Joaquina cuenta y afirma que su abuelo don Diego de Alvear tuvo un hijo con la indígena guaraní Rosa Guarú, que posteriormente se desempeñaría como nodriza de niño. Diego, de apenas treinta años y Rosa de diecisiete. El español había violado la ley que prohibía a los militares tener relaciones con mujeres indígenas.

Posteriormente, el Intendente Gobernador, don Juan de San Martín y su esposa Gregoria, que habían recibido en su hogar correntino al español, retornaron a Cádiz llevándose al niño y prometiéndole a Rosa el mismo destino para ella.

En España, el joven José se empeñó y consiguió afirmarse en la carrera militar. Un muchacho de su misma edad, Carlos María de Alvear, compañero de estudios, le confió aquel secreto. San Martín, incrédulo, fue invitado a una reunión junto con don Diego. Los tres charlaron al respecto. San Martín, prefirió dejar velada esta novedad, por temor al futuro de su carrera de armas.

En mitad del año de 1812, no por casualidad, los “medio hermanos” retornaron juntos al Rio de la Plata. A partir de entonces se constituyeron en los únicos militares de carrera en el territorio. Con su llegada se precipitó el fin del Primer Triunvirato, viciado de intencionalidad ideológica pro Europea y se promovió la instalación del Segundo Triunvirato, que borró de un plumazo las intenciones pro monárquicas rivadavianas. Carlos María fue erigido como presidente de la Asamblea y San Martín destinado a la jefatura del Ejercito del Norte, en reemplazo de Manuel Belgrano.

La impronta de San Martín, precipitó la búsqueda de la Independencia Nacional. Desde la región de Cuyo, mientras trabajaba en elaborar un proyecto de expansión hacia Chile y Perú, el futuro “Padre de la Patria”, promovió la instalación de un Congreso que declarara nuestra Independencia. En Tucumán, lejos de Buenos Aires, para procurar que el resultado de las deliberaciones no fueran contaminadas por el pensamiento anti republicano porteño.

San Martin generó el avance desde los Andes, al evaluar que el Alto Perú estaba plagado de tropa goda e imposible de derrotar sin cuantiosas pérdidas de vidas y pertrechos.

Desde Chile pasó al Perú. Triunfador en ambos objetivos, quedó más de un año en Lima con el título de “protector” y evitó que los españoles volvieran a intentar someterlo.

Desde allí viajó a Guayaquil, se entrevistó durante cuatro días con el general Bolívar, establecieron el avance y consolidación de la expansión libertadora y decidió su partida a Europa y el cierre definitivo a su fragorosa campaña independentista.

Instalado en Francia recibió múltiples y diversas visitas de argentinos ilustres que contribuyeron a brindar el perfil y conducta del héroe.

Son destacables las impresiones que obtuvieron de su persona hombres de la talla de Juan Bautista Alberdi y Domingo Faustino Sarmiento.

Este último relató que durante una de sus visitas, mientras charlaban compartiendo unos mates, el sanjuanino observó que su nieta jugaba en el suelo con las medallas que Chile, Perú y Argentina lo habían homenajeado. Sarmiento miró la escena y atinó a advertir al general respecto de la inconveniencia de que una niña usara para sus juegos insignias tan importantes. San Martín también observó la situación en silencio y le contestó; “Poco valor pueden tener esas medallas, si ni siquiera sirven para entretener el devenir del juego de una inocente criatura”.

Ese hombre fue José de San Martín. Humilde y sencillo, hasta en las últimas horas de su vida.

Un hombre vilipendiado por el sector acomodado de la ciudad puerto, debido a su posible extracción humilde por parte de madre.

Posteriormente erigido a máximo ejemplo nacional, por los mismos que lo denostaban en vida.

Un hombre que concibió su razón de existencia sobre la base de la humildad y del fervor nacional.

domingo, 29 de julio de 2018


Ave Cesar. Los que van a morir te saludan
 

Por Alberto Carbone

 

Dios nos libre de los lobos vestidos de ovejas, del odio detrás de una sonrisa, de la envidia disfrazada de amor, y de la falsedad disfrazada de amigo.

 

Quizá deba estar reservado al campo de la psicología el estudio de lo que sucede con tantos individuos en la Argentina. Me refiero a los sobrevivientes de casi tres años de un mandato constitucional antológico, sin precedentes en nuestra historia que continúan afirmando que volverían a votar la actual Alianza gubernamental a pesar de reconocer no estar viviendo una etapa positiva, so pretexto de renegar de la anterior administración nacional.
Las referencias son variadas. El caballito de batalla gira en torno a la crítica respecto de la corrupción. Así nomás, a secas.
Si usted osa reclamar definiciones, puntualizaciones respecto de los casos ocurridos, intenta que alguien defina la magnitud e implicancias de lo acontecido, que se establezcan comprobaciones, etc., la respuesta a todo reclamo de evidencia es a través de la misma fórmula: la ambigüedad, la generalidad, la mención de algún caso emblemático ampliamente difundido por los medios periodísticos concentrados y la negativa a reconocer las evidencias acontecidas durante este mandato constitucional.
Vivimos en una sociedad complotada contra sí misma que no quiere advertir la evidencia de la manipulación mediática, para no aceptar su necedad, para no reconocer su ignorancia.
Las vicisitudes por las que atravesamos exceden el trauma económico y social. Los parámetros medidos por el Indec actual y circunscriptos a la etapa renombrada como “Década Ganada” que expresan una movilidad social ascendente, con la consecuente elevación de la calidad de vida e incremento salarial acompañando a la inflación entre otros guarismos, no son siquiera advertidos por un amplio sector del cuerpo social o directamente son negados o desmentidos, recurriendo a los datos suministrados por los medios masivos de comunicación que respaldan al gobierno.
Párrafo aparte. ¿Ante la formidable concentración mediática que ha permitido el gobierno de Macriano, el próximo gobierno “democrático” tendrá que rendirse ante la evidencia y sellar un pacto de no agresión con el Sr. Magneto?.
Reflexione respecto de cuántos medios locales opinan sobre la fabulosa concentración mediática actual.
La excesiva alza de los servicios básicos actuales son aceptados con la irónica frase: “lo que pagábamos era muy poco”. A nadie le interesa si lo que pagamos ahora repleta las arcas de las empresas prestatarias a cambio de ningún beneficio para el consumidor. Todo es justificado sin ninguna explicación racional.
A usted; ¿ni siquiera le parece extraño?. Seguro que no. Porque si votó un cambio, debe estar contento con que el veinticinco o treinta por ciento de su salario sea tragado por los costos de los servicios públicos esenciales, o tal vez no se detenga a pensarlo.
“A mí me cuesta pagar las tarifas, pero por lo menos los vagos “planeros” que mantenía la “yegua” van a tener que buscarse un trabajo si quieren tener luz, agua y gas”. Esta es otra respuesta que he escuchado de los “eminentes intelectuales” de la Clase Media argentina.
“Yo no entiendo nada de política, pero voté a Cambiemos porque quería un cambio”. Otra genialidad de los mismos cráneos.
Cuando se les recuerda que el Dr. González Fraga, actual Presidente del Banco Nación exclamó: “Se acostumbraron a la mentira de que con un sueldo “medio” de un ciudadano “medio” podían cambiar celular, auto y viajar al exterior”, contestan no haber escuchado la frase.
Sabe una cosa. Yo también soy Clase Media. Pertenezco a un reducido núcleo de ese sector que piensa en los demás, que advierte que siempre existe alguien que está en peor condición, que necesita empleo, alimentarse, una mano de su congénere. Que cree en la solidaridad como instrumento de vida.
No todos somos necios e ignorantes. No ignoramos que es posible un país plural, en el cual cada quien tribute lo que le corresponde según sus ingresos,  donde los pobres puedan seguir viviendo incorporándose a la sociedad con posibilidades y aspiraciones a elevar su condición. Como le sucedió a la inmensa mayoría de los inmigrantes paupérrimos que llegaron a la Argentina entre los años 1876 y 1910. Más de cuatro millones de almas con hambre y sin trabajo que lograron ascender socialmente a través de la mejora que obtuvieron en la formación de sus hijos y nietos, a pesar de que quienes los trajeron para trabajar, antecesores de Macriano, no lo deseaban e instrumentaban políticas que contribuían a achatarlos y perpetuarlos en su condición miserable, promoviendo que permanezcan dentro del más oscuro pozo de ignominia para consolidar la mano de obra barata. El viejo proyecto liberal de edificar un país para pocos, tal y como persiste en ese empeño el gobierno actual, con la complicidad de muchos descendientes de aquellos inmigrantes, que ahora como Clase Media, amparados en la necedad, ignoran que la gran mayoría de pueblo argentino no puede sobrevivir con hambre e injusticia y ciegos persisten en votar a quienes terminarán con todas sus expectativas.
La Clase Media argentina que vota a “Macriano” me recuerda lo que sucedía con los gladiadores en el Circo Romano durante el emperador Tito. Antes de afrontar a los leones ingresaban a la arena y exclamaban; “Ave Cesar, los que van a morir te saludan”.

viernes, 27 de julio de 2018


Flores podridas para Cleopatra.

 
 
Por Alberto Carbone

 

A 66 años de la desaparición física de María Eva Duarte de Perón, probablemente esta poesía de María Elena Walsh sea el mejor homenaje a tu memoria

 

EVA

Calle Florida, túnel de flores podridas.

Y el pobrerío se quedó sin madre llorando entre faroles sin crespones.

Llorando en cueros, para siempre, solos.

Sombríos machos de corbata negra sufrían rencorosos por decreto y el órgano por Radio del Estado hizo durar a Dios un mes o dos.

Buenos Aires de niebla y de silencio.

El Barrio Norte tras las celosías encargaba a París rayos de sol.

La cola interminable para verla y los que maldecían por si acaso no vayan esos cabecitas negras a bienaventurar a una cualquiera.

Flores podridas para Cleopatra.

Y los grasitas con el corazón rajado, rajado en serio. Huérfanos. Silencio.

Calles de invierno donde nadie pregona El Líder, Democracia, La Razón.

Y Antonio Tormo calla “amémonos”.

Un vendaval de luto obligatorio.

Escarapelas con coágulos negros.

El siglo nunca vio muerte más muerte.

Pobrecitos rubíes, esmeraldas, visones ofrendados por el pueblo, sandalias de oro, sedas virreinales, vacías, arrumbadas en la noche.

Y el odio entre paréntesis, rumiando venganza en sótanos y con picana.

Y el amor y el dolor que eran de veras gimiendo en el cordón de la vereda.

Lágrimas enjuagadas con harapos, Madrecita de los Desamparados.

Silencio, que hasta el tango se murió.

Orden de arriba y lágrimas de abajo.

En plena juventud. No somos nada.

No somos nada más que un gran castigo.

Se pintó la República de negro mientras te maquillaban y enlodaban.

En los altares populares, santa.

Hiena de hielo para los gorilas pero eso sí, solísima en la muerte.

Y el pueblo que lloraba para siempre sin prever tu atroz peregrinaje.

Con mis ojos la vi, no me vendieron esta leyenda, ni me la robaron.

Días de julio del 52 ¿Qué importa donde estaba yo? II No descanses en paz, alza los brazos no para el día del renunciamiento sino para juntarte a las mujeres con tu bandera redentora lavada en pólvora, resucitando.

No sé quién fuiste, pero te jugaste.

Torciste el Riachuelo a Plaza de Mayo, metiste a las mujeres en la historia de prepo, arrebatando los micrófonos, repartiendo venganzas y limosnas.

Bruta como un diamante en un chiquero ¿Quién va a tirarte la última piedra? Quizás un día nos juntemos para invocar tu insólito coraje.

Todas, las contreras, las idólatras, las madres incesantes, las rameras, las que te amaron, las que te maldijeron, las que obedientes tiran hijos a la basura de la guerra, todas las que ahora en el mundo fraternizan sublevándose contra la aniquilación.

Cuando los buitres te dejen tranquila y huyas de las estampas y el ultraje empezaremos a saber quién fuiste.

Con látigo y sumisa, pasiva y compasiva, única reina que tuvimos, loca que arrebató el poder a los soldados.

Cuando juntas las reas y las monjas y las violadas en los teleteatros y las que callan pero no consienten arrebatemos la liberación para no naufragar en espejitos ni bañarnos para los ejecutivos.

Cuando hagamos escándalo y justicia el tiempo habrá pasado en limpio tu prepotencia y tu martirio, hermana.

Tener agallas, como vos tuviste, fanática, leal, desenfrenada en el candor de la beneficencia pero la única que se dio el lujo de coronarse por los sumergidos.

Agallas para hacer de nuevo el mundo.

Tener agallas para gritar basta aunque nos amordacen con cañones.

 

sábado, 5 de mayo de 2018


Fly to Quality

Alberto Carbone

Por el aumento de la tasa de interés en los EE. UU de Norteamérica, los financistas extranjeros canjean sus Lebac por Dólares, los retiran del mercado argentino y los depositan en la Reserva Federal, realizando su Fly to Quality, “Salto de Calidad”.

Un entusiasta y heterogéneo conglomerado de argentinos parece estar a las puertas de conocer las verdaderas virtudes del Neoliberalismo. Me refiero a la amplia y despreocupada Clase Media de nuestra sociedad, que con reacciones esperpénticas, contradictorias e individualistas, comienza a reconocer la crueldad manifiesta de la ideología conservadora, recién cuando sus efectos tocan a su puerta.

Profesionales de toda laya, obreros fabriles, empleados de oficina, docentes de todos los niveles de la educación, comerciantes, vendedores ambulantes, pequeños empresarios, estudiantes.

Todos ahora, observan cautelosos, con ojos asombrados, que el ajuste es también para ellos.

¿Será tarde?. ¿Qué le parece?.

Si quiere que le sea sincero, me parece que sí.

¿Sabe por qué?. Porque cuando alguien proyecta un “cambio” lo hace desde el sentido común, lo hace por sí mismo, no necesita que se lo prometa quien a simple vista no posee condiciones intelectuales suficientes para prometer lo que no puede cumplir, porque sencillamente no sabe de qué está hablando.

Era muy evidente que el cambio que nos prometían comprendía pautas más referidas a la autodestrucción que a la modificación de situaciones para el bien de todos.

La Clase Media argentina, descendiente de la cultura del trabajo heredada de aquellos pobres inmigrantes de principio de Siglo XX hace mucho tiempo que se olvidó de sus orígenes y al compás del mandato que introducen los Medios de Comunicación masiva, fue reconociéndose como el sector social más influyente en la evolución de la sociedad. Se llamó a sí misma como la gran hacedora de las transformaciones, se atribuyó ser la porción del país que más sacrificio hubo realizado históricamente por la evolución de la sociedad toda. Naturalmente, se sintió incluida a la porción social más elevada, que a pesar de ser un pequeño porcentaje, o quizá por ello, debía a la Clase Media su posición de privilegio.

La frase más escuchada: El esfuerzo de la Clase Media consolidó la riqueza de los más ricos y sostuvo a flote a los más pobres, socorriéndolos de la definitiva decadencia.

La voluminosa Clase Media argentina está convencida de que fundó el país y que lo sostiene.

 

Cuando el Kirchnerismo asomó en la historia política nacional, primero lo soportaron porque tenían que recuperarse de la hecatombe del año 2001, una vez de pie comenzaron a aborrecerlo.

¿Cómo soportar que el gobierno intentase incorporar dentro de los sectores medios a miles de pobres, que como decían los más ricos, jamás les gustó trabajar?. ¡Pobres por herencia. Pobres que las políticas sociales pretendían integrar como sujetos de Derecho!....  ¡No hay derecho!.

Cuando ese gobierno intentó que las ganancias del campo fueran compartidas por el Estado, recordará la discutida 125, la Clase Media supo de qué lado estar, fomentó el triunfo de los que más poseen, el triunfo de quienes admira, defendiendo el derecho a la “libertad” de decisión y de las ganancias de quienes cree parecerse.

La Clase Media argentina ignora quién es, ignora sus particularidades, ignora el principio de solidaridad, ignora que la Argentina la fundaron los poseedores para hacerla a su imagen y semejanza, ignora que los ricos no la incluyen. En definitiva, la Clase Media argentina es ignorante.

Un ciudadano puede blandir varios títulos, haber estudiado una profesión universitaria, ser un exitoso comerciante y a la vez ser un ignorante.

En una nota firmada por Marcos Aguinis, escritor famoso por una sola novela, se critica el concepto de “progre” incorporándole una serie de notorias falencias, y que según el firmante son propias de los gobiernos que se autodenominan progresistas.

El novelista de Clarín, a quien la Clase Media argentina tildaría de culto, descalificó a los gobiernos de izquierda o “progre”, atribuyéndole todas las características que en la actualidad son propias del gobierno de “Macriano”.

La Nota de referencia firmada por Aguinis dice:

“…. Pero resulta que muchos de los partidos y líderes que se proclaman de izquierda llevan a cabo políticas crudamente opuestas al progreso: tiranizan a sus naciones, cercenan la libertad de opinión, generan pobreza, someten la Justicia a los miserables intereses del grupo dominante, son hipócritas, desprecian la dignidad individual, corrompen la democracia, debilitan las instituciones democráticas, quiebran la senda del derecho y otras calamidades por el estilo….”

O sea, el referido autor, firmó una nota en la cual critica a los gobiernos progresistas, consignándoles todas las acciones que está realizando el gobierno argentino actual.

Dígame Sr. Lector: ¿si ésto no es ignorancia, cómo se denomina?.

Pero además agrega:

“…Supongamos que un gobierno desprovisto del maravilloso título de “progre” cercenara el disenso, metiera en la cárcel a los opositores, cerrara medios de comunicación que le resultan molestos, reprimiera manifestaciones y asesinara a decenas de ciudadanos en la calle. ¿Qué ocurriría? Seguro que habría incontables y muy sonoras expresiones de condena. Líderes que en este momento son tibios o cómplices activarían a las organizaciones internacionales para detener los abusos de ese poder. Se enviarían comisiones investigadoras, se escucharía a los disidentes, se difundirían con más intensidad sus crímenes, se implementarían sanciones políticas y económicas. No hay duda de que se haría todo eso y aún más….”

Con los Medios de Comunicación cooptados por los grandes intereses corporativos. Con los Organismos Internacionales consustanciados con los negocios de los financistas internacionales, ¿A quién se le ocurre que alguien levantaría la voz en contra de las políticas de un gobierno de derecha que los beneficia?.

Pero Marcos Aguinis y todos y cada uno de los personajes que él representa alientan este juego de contradicciones, para que los que ignoran, los necios que compran espejitos de colores, los que votan cualquier cosa y si advierten haberse equivocado no lo reconocen, sigan creyendo que la modernidad está por venir a la vuelta de la esquina.

Mientras tanto, quienes tomaron el Poder para realizar sus propios beneficios, continúan especulando hasta el día que no sea más negocio y dejen a aquella Clase Media en estado menesteroso, haciéndose cargo como pueda de los más pobres, a quienes nunca quiso. Ellos, los poderosos, seguirán pensando sólo en ellos y entonces, cuando no sea más negocio la Argentina, emprenderán su “Salto de Calidad”.

domingo, 15 de abril de 2018


La vida con él

Por Alberto Carbone

 

Hace más de dos años escribí una nota titulada “la vida sin Ella”. Allí, hice referencia a los cambios que podrían producirse con la llegada en el mes de diciembre de un presidente y una organización partidaria totalmente distinta a la que había dirigido el país hasta entonces.

Identifiqué las diferencias entre ambas propuestas, recordé que se trataba de la primera vez en nuestro país, que un primer magistrado se retiraba del cargo con tan alta ponderación por parte de la sociedad y aventuré toda suerte de vicisitudes analizando la sonora discrepancia que convive y lucha en el seno social, lo que casi inmediatamente muchos divulgadores definieron como “grieta”.

Y al final pasaron muchas cosas. Suficientes como para juzgar que la propuesta de país evidenciado por los triunfadores de entonces, ha modificado de raíz al proyecto de la anterior administración.

Hoy, la Argentina no es la misma que había en 2015. Lo que supo identificarse como un territorio que erguido y de pie ocupaba escaños en las organizaciones internacionales para defender su autonomía, llevando la voz de la unidad latinoamericana como instrumento de cohesión contra los intereses de las Corporaciones ha sido derrumbado.

Hoy, el gobierno “Macriano” conspira contra el crecimiento de la industria local, amparado en la precaria convicción del elevado costo real del salario de los trabajadores y a manera de remedio, provoca la apertura de las importaciones, con la escaza racionalidad de quienes no conocen o no entienden la economía global, de que esos bienes importados más baratos, abaraten la economía local y mágicamente caiga la inflación.

No hace falta ser un erudito en materia de números para saber que esa aseveración es una falacia. Yo, sin embargo, no me voy a detener en vilipendiarla, por dos razones: la primera es que ya he escrito alguna vez sobre el tema y la segunda, que en esta oportunidad, estos renglones son motivo de otro tema.

Como dijera más arriba, el motor del “cambio” se veía venir con el triunfo “Macriano”. Tengo para mí, como demasiado evidente que un presidente representante de intereses económicos propios y acompañado por un séquito de pares, sólo iba a ejecutar acciones tendientes a robustecer y a consolidar su situación de dominio. Ese es su beneficio. Esa su convicción. Con el aporte invaluable de un elenco de funcionarios menores, entre quienes se cuentan los honorables diputados y honorables senadores que le han votado todos los desmanes, y que están allí aunque no pertenezcan a su misma calidad social, pero haciendo bien los deberes para granjearse la confianza de quien manda.

Por eso cuando ahora muchos comunicadores advierten respecto de que “la economía no arranca”, o que “el gobierno no acierta con la política”, yo les contesto, modestamente, que también ahora están equivocados.

Estimado lector, el gobierno Macriano es un éxito.

Esta administración ha logrado situaciones que van a quedar en la historia de nuestro país.

La primera: Haber incorporado al país dentro del circuito económico capitalista en posición de perdedor, lastimosa tercera línea en el grupo de países que esperan el favor de los grandes y se encolumnan en silencio, congraciándose con el superior, sin discutir decisiones.

La segunda: Haber logrado convencer a todo un público, que a la sazón resultó mayoritario en el conteo de votos, de que la primera situación era la única salida posible para resolver las denominadas atrocidades del gobierno anterior.

Por lo antedicho, por lo menos, a esta administración podemos catalogarla como exitosa. Sólo los gobiernos militares avanzaron tanto en el desmantelamiento del país. Pero ellos tenían la justificación de la fuerza. Cambiemos lo ha logrado con la ley del voto democrático y con la complacencia de quienes lo han votado, y hoy están peor que hace dos años, pero la tozudez, la ignorancia o simplemente la ideología, no les permite reconocerlo.

Por ello, “la vida con él” es la vida que se ha ganado la mayoría de los votantes. Era claro para quien quería interpretar la realidad, que con el advenimiento de Macri se configuraba un cambio de época. De allí “cambiemos”. Este es el cambio anhelado por ellos y para ellos. Era el único camino posible para quienes necesitaban recuperar su lugar privilegiado en la escena nacional.

El problema es que ahora este negocio del cambio para beneficiar sólo a ellos, lo estamos pagando todos. Aún aquellos que habían advertido de que se trataba la estafa.

miércoles, 11 de abril de 2018


La declaración de Toto

 


Alberto Carbone

 

Es lamentable el futuro del país de los argentinos, si el ciudadano común persiste en votar ignorantes, improvisadores, ventajeros, egoístas, especuladores y mentirosos.

¿Será por el escaso nivel intelectual que expresa la Clase Media?. ¿Incapaz de reconocerse en el error cometido y defender necia y tozudamente  su decisión, aunque aparezca palmariamente desacertada?.

Sea como fuere, la situación política, social y económica está pasando de castaño oscuro.

El elenco gubernamental de “Macriano”, a todas luces incompetente y vulgar, continúa enredando a la economía nacional en un ovillo al que no se le encuentra la punta y que además a nadie le interesa buscarla.

Además, las declaraciones de los funcionarios, teñidas de un cinismo a toda prueba, amparados por la impunidad garantizada de parte de los mal llamados grandes Medios, (porque son grandes por su dinero, jamás por su capacidad intelectual), se hacen fuertes en las cabezas de los sectores medios, que irracionalmente aceptan como verdad rebelada lo que afirman siniestros escribientes que se hacen llamar periodistas.

La convocatoria del ministro Caputo al Palacio Legislativo fue otro ejemplo patético y palmario del despliegue de un discurso minimalista, simple, vulgar, de limitado vuelo intelectual, como son los funcionarios Macrianos, pero aceitado y preciso, que alcanzó para purgar acusaciones contra Toto y de paso dejar en evidencia las singulares articulaciones que los funcionarios acuerdan con los legisladores sean o no del mismo palo.

Primero nos sorprendió el acuerdo al que arribaron para la interpelación. Resultó que por mayoría se adoptó la decisión de que el ministro recibiera las preguntas todas juntas y posteriormente respondiera según su propio mérito e importancia. Circunstancia a todas luces sugestiva, porque de esa forma se permite una selección de aquello que se quiere o no se quiere responder.

Segundo, el compromiso serio y evidente que demostró el senador Mayans, como presidente del evento, en proteger descaradamente al pretendido interrogado, evitando que el pobre de Toto perdiera el equilibrio o trastabillase ante alguna inquietud de difícil resolución.

La oposición, que supuestamente pretendemos idónea e informada, aceptó piadosamente los tiempos reglados por Mayans y hasta podríamos decir que en algunos pasajes pareció condescendiente.

Ni que decirles de la participación del Toti. Un casi Toto pero sólo por el apodo, en realidad descendiente de la muchedumbre. No del Jet set como Toto. Por eso tal vez, proclive a bajar la cabeza entre los que mandan, genuflexo de cuerpo y minúsculo de intelecto, pobre Toti, se limitó a agradecer y a engrandecer la personalidad y la entereza moral de su reciente amigo Toto.

Tercero y sorprendente, la jugada adolescente del ministro enviándole un papelito a la legisladora Cerruti.

La verdad no sé a ciencia cierta quien fue la persona que lo asesoró a Toto durante tres semanas. No me importa saberlo. Pero alguien le dijo claramente que si estaba cansado o sentía que el interrogatorio devenía en su contra, recurriera a semejante argumento. El que lo propuso es tan banal y mediocre como el mismo Caputo y como toda la recua de funcionarios macrianos, porque de otra manera, mal podrían estar en la troupe, si no fuesen de ese mismo escaso nivel.

La pobre estrategia para confundir y coartar el debate, es tan pobre y evidente que si no conociera a los miembros del gabinete y a los legisladores de Cambiemos, sugeriría que se le ocurrió a un estúpido.

Pero no. Debemos ser justos en la apreciación. No hay estúpidos en el Parlamento Nacional, hay gente que persigue intereses y existen intereses que persiguen gente.

¿Cómo entiende usted que los legisladores de la oposición hayan pisado el palito?. ¿Cómo puede ser que la tontería que le hicieron escribir a Toto, se haya interpretado como violencia de género?.

Me parece Sr. Lector, que no sólo la administración actual nos está tomando el pelo.

Si Toto, Nicky, Baby, Euge, Coquy, Mauri, o quien sorongoleti sea, recurrieron durante estos dos últimos años a engrosar sus arcas personales, producto de hacer malos negocios para el Estado, la próxima administración política deberá hacérselos pagar con su patrimonio.

Yo, Sr Lector, no quiero que ni Toto, Nicky, Baby, Euge, Coquy, Mauri, o quien sorongoleti sea, vayan a la cárcel. No deseo eso. Quiero que devuelvan el fruto de los negociados entregando todo su patrimonio, el de su mujer y demás agentes cercanos.

Yo no soy ingenuo. Sé que es poco probable. Por eso lo hacen, con la impunidad del Poder Judicial y con la liberalidad que los tratan los poderosos Medios de Comunicación Masiva.

Así estamos. Mientras tanto los niños crecen. Muchos no alcanzar a tomar la leche todos los días. Pero eso a la Clase Media ingenua y ignorante no le importa. No lo ve. Porque no puede percatarse de lo que no conoce o no entiende, y en el mar de semejante ignorancia, navega Macriano, convencido de que el objetivo estará definitivamente cumplido, cuando varios Totos Caputos sean reconocidos en la Premier League.

lunes, 19 de febrero de 2018


Los náufragos de la Calle de la Providencia
 
 
 
 

Por Alberto Carbone

 

Hay un viento voraz, licencioso, sacrílego.
Un profundo calor, insoportable, que se sumerge tumultuoso
en el lecho donde se retuercen los náufragos.

 

 

¿Dónde estoy?.  ¿Es todo esto un sueño?.

Sólo recuerdo que durante doce largos años nos hicieron creer que vivíamos como no lo merecíamos. Que aquel episodio había sido un sueño y que despertábamos por fin a enfrentarnos con la realidad.

Pero ¿Esto es la realidad?. ¿Está usted seguro?.

Centenares de personas viven confortablemente una realidad que dicen merecer. Justificada a través de su posición social y económica.

Miles de personas están siendo arrojados a la calle, sin trabajo, sin seguridad social, sin futuro.

El gobierno nacional desguaza al Estado en nombre de un sistema “liberal”, que sin embargo no está en el proyecto de ningún otro país.

Los EE.UU de América están cerrando su economía, atrayendo inversiones para sí, evitando la diversificación del Capital dentro de terceros países.

La Comunidad Europea que siente el cimbronazo de la primera potencia mundial, hace lo propio, privilegiando su producción para el mercado de consumo local.

¿Cuál es entonces la propuesta de nuestro país?.

Abrir su economía a la producción extranjera a expensas del vaciamiento de la industria nacional.

¿Puede ser cierto lo que está pasando?.

¿No estaremos soñando también en la actualidad, navegando por una pesadilla?.

Sin embargo, muchos votantes eligieron este rumbo dos veces consecutivas.

Mucha gente asumió que haber vivido mejor durante doce años fue una mentira.

Aceptó y defendió la consigna “se robaron todo”, instalada por los Medios Masivos de Comunicación, en contra de quienes dejaron la deuda externa más baja de la historia del país. Es la misma gente que le cree a “Macriano” cuando afirma entre dislalia y dislalia que durante los últimos dos años hubo inversión productiva.

¿Pero usted sabe hacia dónde va el país?.

¿A usted le interesa esta pregunta?.

Tal vez prefiere seguir ignorando lo que sucede y defender su voto en una charla callejera contestando un simple “se robaron todo”, cuando aparece en escena algún devoto de la autodenominada “Década Ganada”.

Algunos por ignorancia, otros por necedad.

Porque existe una diferencia crucial entre ambas acepciones. El ignorante es quien simplemente no conoce. No puede inferir nada al respecto sobre un tema porque no lo maneja, No posee información. No sabe.

El necio, si me permite, es peor.  No le voy a dar ningún sinónimo.

Prefiero al ignorante, tiene tiempo para aprender, para sacar sus propias conclusiones.

Aparte. Todos ignoramos algo. No es humillante. Siempre estamos a tiempo de aprender. Eso sí. Si no somos necios.

Me impresiona mucho la realidad social, porque mucha gente pobre, en condición de calle es invisible para mucha otra que pasa a su lado sin importarle.

¿ Sabe que creo?. Que hoy más que nunca estamos en manos de la Providencia. Que aquellos que observamos la decrepitud del sistema social, quienes advertimos la delicada línea roja por la que atraviesa la economía desbarrancada por el sistema financiero, somos menos, significativamente un número menor que aquellos quienes caminan desprendidos de compromiso por la calle con una venda en los ojos y no atinan a entender, aunque más no sea, una mínima porción de la realidad.

Parecemos náufragos que esperan la Providencia, viviendo un calvario que cuando termine, además de restaurar todo lo deshecho, deberá socorrer a tanto ciego, necio o ignorante, que ni a tientas identifica adonde se está metiendo.