sábado, 18 de marzo de 2017

Hacer su Agosto



Por Alberto Carbone

El país de no me acuerdo

La verdad, creí haberlo visto todo en la vida.
Pasé por guerras y revoluciones. Como dice la canción de María Elena Walsh. Me tocó vivir los duros años setenta, con su prólogo democrático y la devastación de su epílogo. Padecí el dolor y la incertidumbre de una guerra sin sentido, sin cálculo, sin previsión, dirigida por cobardes y colmada de héroes en el Teatro de Operaciones.
Olí la primavera democrática que pintaron los alfonsinistas. Lamenté el derrumbe ético del Dr. Alfonsín cuando condonó las deudas de tantos degenerados que se sintieron dueños de hombres y hacienda amparados por la dictadura genocida.
Después vino el caudillo riojano émulo de Quiroga. Nunca creí en él, servidor de los Organismos Internacionales de Crédito. Por eso sus largos e interminables diez años me han dolido. Porque desde el principio sabía a lo que se exponía el país entregado a las manos de semejante personaje
Todavía hoy existen quienes afirman que con Menem estábamos mejor. Es así. “A de haber gente pa’ todo”, dice un cantor popular. Yo agrego. Sobre todo si la ignorancia no les permite reconocer sus errores y generar autocritica de su voto.
En esa época, la destrucción de la producción nacional y el avance indiscriminado de la importación, al igual que en el período de la dictadura, provocó en el país la multiplicación de la deuda externa.
Entre 1976-1982, creció cinco veces. De siete mil a treinta y cinco mil millones de Dólares.
La década menemista llevó ese monto a más de cien mil millones.
Los recursos económicos que el país ya no producía, la caída de los puestos de trabajo, la transformación del Estado a su mínima expresión, el hambre, la desprotección sanitaria, el abandono a su desgracia a miles de personas. Todo, se cubrió con dinero que el capital financiero introdujo desde el exterior a tasas descomunales, que la Argentina se comprometía a pagar sin tener recursos genuinos y por ello, recurriendo a la generación de más y más deuda externa. Cuando ese capital especulativo se retiró, la Argentina quedó como debía quedar: fundida.
 Todo gobierno que asume la responsabilidad de administrar un país, debe tener un programa abarcativo, totalizador, destinado a desarrollarse durante el lapso de su responsabilidad. Ese proyecto, debe ser fruto de la forma en que el grupo en cuestión define el estado de situación de todas las variables que hacen funcionar el país. Identificadas las fortalezas y debilidades de índole política, social y económica, el gobierno toma su decisión de gestión. Eso tiene que ver con la ideología.
Cuando hablamos de ideología tenemos que tratar de ser específicos.

El Desarrollo como hipótesis transformadora

La Argentina está configurada como uno de los países en desarrollo. Esto significa que está en camino hacia su crecimiento económico y social, imitando los pasos de los pocos países desarrollados y en carrera junto a cientos de regiones del planeta que persiguen el mismo objetivo.
Técnicamente, para el gobierno actual, los doce años de Kirchnerismo configuraron un atraso en la consecución de esa meta.
La única solución de la presente gestión política es que nuestro país habrá su economía, permitiendo el ingreso irrestricto de productos elaborados del exterior e invite a los capitales internacionales a la inversión productiva y financiera, para inyectar liquidez monetaria y propender a la instalación industrial que fomente el trabajo y la producción.
¿Pero qué sucedería si nuestro país junto al resto de naciones en vía de desarrollo lograran aquel flujo formidable de capital que fomente el crecimiento?.
 Indudablemente no alcanzarían los recursos naturales del mundo para abastecer la demanda de millones de personas.
Actualmente, los pocos países desarrollados que persisten aún en la geografía planetaria, han agotado sus propios recursos naturales y abastecen sus demandas de las precarias economías subdesarrolladas.
Es así que el consumo de un norteamericano quintuplica el de un consumidor argentino de clase media. Por ello, es tan necesario para el gran país del Norte el abastecimiento permanente de parte de los países pobres, que justamente obtienen escasa retribución por sus recursos primarios, para que la marcha de la economía desarrollada se sostenga en el tiempo.
No sería viable el planeta si los países pobres se recuperaran y aumentaran su producción industrial utilizando sus propios recursos primarios. Dejarían de abastecer al mundo desarrollado y por ende, la ecuación no cerraría para ellos, que se quedarían sin materia prima para su propio bienestar.
Por ello, creernos que la teoría que dice que el mundo desarrollado ingresa su capital para contribuir a mejorar nuestras pobres economías es un mito. Y el sostenimiento de ese mito por parte del gobierno es una estafa.
Para que un Modelo de Desarrollo se sostenga en el tiempo, debe haber si o si un Modelo de Subdesarrollo que posibilite que el esquema funcione.
Eros y Tanatos, dijo Freud. El Yin y el Yang de los chinos. El aporte sobre las Contradicciones de Mao. Si me permite, hasta la Tercera Posición de Perón.
Varias teorías lo explican.

Sin el subdesarrollo, el mundo desarrollado no tendría condiciones de viabilidad. Medítelo por favor. El argumento del gobierno actual tiene un horizonte pobre y pequeño para el país, pero elevado y generoso para un sector social que no parará de enriquecerse. Para eso ocuparon el gobierno, acompañados por el voto de miles que sólo tenían que detenerse a pensar en todo esto y sin embargo tomaron el camino del Cambio, propuesto por los grandes Medios de Difusión, que también, como dijera Miguel de Cervantes Saavedra, están haciendo su agosto.

martes, 7 de marzo de 2017

Cachetazo Macriano
La Historia. “el pasado pisado"

 Alberto Carbone


Si la Historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra Historia. La verdadera Historia. Quien quiera oír que oiga”.
Eduardo Mignona


Frederick Nietzsche solía decir que “…a veces la gente no quiere escuchar la verdad porque no quiere que sus ilusiones se vean destruidas” También dijo: “la Historia no es los pasado, sino lo que recordamos del pasado”.
Este comentario lo divulgaba también el gran escritor colombiano Gabriel García Márquez.
Evidentemente, en Latinoamérica toda y en el país de los argentinos tenemos un problema con ese tema en particular.
Otro gran exponente latinoamericano del premio Nobel de literatura, el guatemalteco Don Miguel Ángel Asturias, supo escribir en uno de sus libros que: “la memoria es una viejecita ciega que de noche y a los tumbos se aprende el camino”.
En fin. Experiencias, recuerdos, tropiezos y ceguera. Ese parece ser el camino del Calvario elegido por el electorado argentino.
Un año antes de que el actual gobierno comenzara su periplo direccionando nuestro país a su autodestrucción, lo advertimos desde estas páginas. No por adivinos y falsos profetas. No por eximios conocedores de la realidad política nacional e internacional, ni por ser grandes pensadores. La verdad es que cualquier argentino con memoria lo advertía en ese momento.
No se puede destruir la economía nacional, desarticular el mercado interno de consumo y pretender a la vez progreso y bienestar. O son ignorantes o nos están mintiendo. Creo que hay un poco de todo en este elenco gubernamental.
A esta altura usted sabe quién se perjudica y quién se beneficia dentro de este Modelo de país.
Los únicos sectores de la economía nacional que han crecido y prevén un futuro venturoso son los grupos exportadores de materia prima.
¿Usted advirtió por ejemplo, cual es el vehículo más vendido en la Argentina?. Pregunte si no lo sabe y de paso averigüe cuál fue el de mayor venta durante la década posterior, la década que los discípulos del Clarinete denominan “perdida”. Nosotros desde estas páginas libres e independientes pudimos hablar, pudimos anticipar lo que se aproximaba, pudimos sembrar  nuestra palabra con la autenticidad que emana de este Medio de Comunicación ecuánime.
Resulta que los fanáticos detractores a sueldo de los grandes Medios nacionales, nos juraron y perjuraron que la administración del país estaba mal, que era necesario un cambio de timón, que con el cambio de gobierno no íbamos a perder nada de lo conseguido durante los últimos doce años y paralelamente íbamos a crecer más a través de la apertura de la economía.
Aquí lo tiene usted. Esto es lo conseguido a través de su voto. No alcanza que diga que no lo votó, como hacen muchos, porque no podemos negar la realidad. Este hombre ganó y ahora es dueño y señor de un impresionante barco, sin timonel. Tampoco sirve que acepte que lo hizo porque creyó indispensable un “cambio”. Sabe una cosa, esta última excusa es la peor. Porque cuando uno se propone cambiar, primero debe pensar el movimiento, evaluarlo, percatarse respecto de las condiciones de posibilidad del cambio y proceder en consecuencia.
Si usted se justifica por la segunda opción, diremos que cambió por lo que había. Se decidió por la oferta, diríamos. Bueno, ahora se está enterando que la oferta no valía nada. Que ni siquiera aquellos que tienen responsabilidad parlamentaria saben expresar la dirección y el sentido de esta administración. Cuando el cinismo que niega realidades y la petulancia de quienes creen que saben lo que desconocen, se enseñorea entre los dirigentes políticos con responsabilidad de gobernar, estamos perdidos.
Ya que estamos con frases célebres le recuerdo otra, una de China, seguro tiene más de mil años y dice así: “Dime de que te jactas y te diré de que adoleces”
 Aunque jamás lo reconozca, aunque no se anime a decirlo en voz alta, con un poco de racionabilidad lo debería admitir para sus adentros.

No alcanza justificarse con el estúpido estigma que se escucha bastante: “Son todos iguales”. Porque no es así. No son todos iguales o usted sigue sin entender nada y este “cachetazo macriano” no le ha alcanzado para valorar el tremendo fracaso de su decisión electoral.

lunes, 27 de febrero de 2017

Mentira la Verdad
¿Qué ves? ¿Qué ves cuando me ves? 
Cuando la mentira es la verdad
DIVIDIDOS





Alberto Carbone

¿A usted le parece?.
Hace un año que vivimos en otro país. Este no es el lugar donde habitábamos. La gente padece. La clase media ha perdido la seguridad de sentirse incólume. El pobrerío ha vuelto a habitar las calles por cientos. Los chicos de la calle son más de la calle que de sus familias. Las escuelas se proyectan casi vacías para este año. Los hospitales devastados. El trabajo de la gente desaparecido. Los jubilados sin medicamentos.
Podría continuar. Pero es indispensable saber primero a usted qué le parece.
Si a pesar de todo esto que he enumerado a vuelo de pájaro a usted no se le mueve un pelo, la verdad que estamos en problemas muy serios.
¿Sabe por qué?. Porque no alcanza con culpar de todo a la anterior administración. Si usted adquiere un bien mueble o inmueble en malas condiciones, seguramente va a atribuir al anterior dueño la culpa por el estado del bien, porque es claro que usted encarará una reparación y la tiene que justificar. Ahora, si lo adquirió para deteriorarlo más aún, no se entiende para qué tomó la responsabilidad.
Nos pasa lo mismo con el país. La actual Administración impulsó una crítica contra el deterioro que provocó el Kirchnerismo y resulta que la solución para esos males que nos aquejan nos sumergió en una crisis social y económica sin precedentes, que lamentablemente anteceden a una hecatombe política.
El gobierno actual está perdiendo el apoyo de sus más conspicuos defensores dentro de los Medios de Prensa acólitos. Es lógico. Nadie con algo de sentido común quiere quedar pegado a sabiendas a una aventura de ribetes nefastos.
Dijeron que el remedio a todos los males acontecía a través de la apertura de la economía. El tan proclamado ingreso del país al mercado externo. Para ello es necesario abrir la economía, reingresar en las exigencias del FMI, eliminar los impuestos a los exportadores. Resultado: La mayor deuda externa que ha tomado este país en un año de gestión, la destrucción de las PyMEs, del salario, del empleo y sobre todo la caída del consumo con la muerte de la demanda.

Por sus frutos los conoceréis
¿Usted no se pregunta hacia dónde vamos?.
Sabe una cosa, no me interesa lo que piensa usted de Cristina, de la anterior Gestión, de la política de subsidios a los sectores más humildes, de si cree que desde hace un año vivencia un avance o un retroceso en el país. Sólo me interesa saber si en algún momento, en estos últimos doce meses llegó a preguntarse hacia dónde vamos.
Este cinismo que manifiestan los miembros del Gobierno supera la ficción. Desde el Presidente hasta el funcionario menor que se le ocurra, recorren su discurso sobre una falsedad de Perogrullo. “Estamos mal pero vamos bien”, les falta decir. La famosa cantinela popularizada por Menem.
Ya sé que muchos de quienes leen esta nota no han vivido la época del gobierno de Menem. Menos aún la etapa de la última Dictadura. Pero esa cuestión no los disculpa. Porque la mayoría de los votantes han asistido a los últimos doce años e indudablemente hoy sienten diferencias en sus bolsillos, en su capacidad de compra, en su vida cotidiana.
Si había algo para solucionar o reestructurar del gobierno anterior, seguro que este camino no era el cambio adecuado.
Con una política mundial que gira hacia otro sentido del que intenta imponernos el actual gobierno. Inmersos dentro de un Mercado Mundo que se cierra cada vez más y que postula que cada economía nacional resuelva sus problemas puertas adentro, es evidente que la proyección de nuestra propia política económica, encarada hacia el sentido opuesto al mundial,  nos dará negativa.
La política financiera global sigue haciendo su propio negocio sin pensar si Argentina necesita ayuda. El aumento de las tasas de interés de los créditos internacionales para nuestro país demuestra lo mismo, el poco grado de confianza del Sistema Financiero internacional.
Con sólo un año de Gestión, este gobierno no fructifica ni florece.
Aparte de esto, advierta por favor que no digo nada de los vergonzantes negociados que están saliendo a la luz. Materia seguramente de otro comentario.
Sólo miro la realidad, la caída profunda de la actividad económica, la tremenda inflación, la abolición del consumo, la destrucción de la industria y la voluminosa multiplicación de la deuda externa.

¿Usted todavía no se percató?.

lunes, 23 de enero de 2017

El Sino de la Clase Media Argentina


Por Alberto Carbone
Cuánta ignorancia corre por tu cuerpo hoy. Ni siquiera te entregás al tiempo, sin pensar por qué. Cuánto tiempo más llevará
Seru Giran

Dicen algunos Psicoanalistas que el suicidio es cobardía.
Puede ser. No soy especialista. Tomar una decisión extrema que compromete las vidas de tantos que alrededor conviven con uno es inexplicable, salvaje, temerario, tal vez también sea cobarde.
Lo cierto es que la Clase Media argentina decidió auto eliminase cuando votó a Macri y todavía no lo reconoce. No hablo de los cientos de legisladores nacionales, provinciales y municipales que defienden este gobierno, porque ellos, dentro de su supina ignorancia, por lo menos rescatan su salario y la posición estelar que les dio la boleta ganadora. Defienden como pueden o como creen que saben defender, lo indefendible, hasta que les dure la beca estelar que les ofreció este triunfo electoral. No me refiero a ellos, porque están justificados a través de sus salarios. Hablo de los millones de votantes de clase media, muchos de ellos recién emergidos de sectores más bajos, a través de políticas que procuraron su inserción social primero y posteriormente su ascenso, que eligieron votar en contra de ellos mismos y cercenar definitivamente esa facultad que les confería el Estado de crecer económicamente en algunos casos o en otros irse capacitando para incorporarse con el tiempo a la matriz productiva nacional.
Si señores, hay que reconocerlo, el veinticinco por ciento de la población votó este gobierno en contra de sí mismo.
Hablo del veinticinco por ciento porque creo honestamente que existe un veintiséis por ciento de votante de Cambiemos que eligió sinceramente por sus intereses.
Respeto profundamente a quien vota sosteniendo la intencionalidad de su Clase Social, Creo que es cierto que el ciudadano debe votar con criterio defendiendo su conciencia, sus intereses de Clase, su ideología.
De la misma forma desestimo y aborrezco a quienes votan por los intereses de otro, desconociendo los propios, Peor aquellos que votan creyendo que pertenecen a un grupo o sector social que no los incluye.
La falta de conciencia política es también falta de conciencia cívica. El ser humano debe hacer uso de la democracia como salvoconducto para seguir viviendo. Los sectores medios argentinos que sienten codearse con los grupos más altos de la sociedad y los sectores más humildes que se creen medios, votaron su destrucción. Porque en realidad, uno es lo que es, no lo que cree ser.
¿Este grupo amorfo de la sociedad que vota compulsivamente sin racionalidad y de acuerdo a lo que le recomiendan los grandes medios de noticias, podrá justificar a este gobierno cuando en el mes de marzo reimplante el cepo cambiario?.
Porque vamos en ese camino. El programa económico no puede sostener más la falacia de un dólar retrasado y por otro lado seguir emitiendo LeBaC para sostenerlo a un valor insostenible.
Cuando en marzo la política económica no tenga respuestas para la situación laboral de miles de personas arrojadas a la desocupación y la apertura de la economía y las importaciones inunden el mercado de productos sin demanda interna por falta de salarios. ¿Qué van a decir los miles de votantes que quería un Cambio?.
Estamos al borde de una crisis fenomenal que el gobierno atina a frenar endeudándose. Pero lo hace al nueve por ciento! Mientras que Bolivia por ejemplo, toma deuda al tres por ciento!.
¿Dónde está la confianza internacional a este gobierno, que blanden los grandes Medios, si nos cobran más interés que a Bolivia?.
¿Hasta cuando la mediocridad de la Clase Media va a seguir creyendo en los titulares de los Medios de Información masiva?.
¿Estaremos condenados a ser dirigidos por ineptos, o se trata de la conjura de los imbéciles?.
Nunca la ignorancia política o la desfachatada idiotez estuvieron más claro en este país. Un gobierno de empresarios de Corporaciones que gobierna para defender los intereses de las empresas que representan.
Mientras tanto, millones de personas están signadas por la pobreza y el hambre. Los CEOs que gobiernan advierten que la pobreza ya existía en el país, y como justificando su inoperancia, la multiplican.

Mientras tanto, miles de personas de clase media ven disminuir su capacidad de compra, de ahorro, de acceso a la salud, al esparcimiento. Pero sin embargo, no pueden reconocer que erraron el voto, porque necesitan sentirse que pertenecen a la Clase Social del Presidente, que aunque ignorante como ellos, tiene sobrados pretextos que justifican su proceder. Tal vez sea verdad lo que dijo Confucio: “La Ignorancia es la noche de la mente, pero una noche sin luna y sin estrellas”.

viernes, 25 de noviembre de 2016


Cuesta Abajo
 
                                                             por Alberto Carbone

 
El Dolor de ya no Ser


Mientras se caen los velos que cubren las verdaderas intencionalidades del Proyecto Político de Cambiemos, la gente común, o como suele decirse, la gente de la pie, añora la falta de cumplimiento de aquellas promesas, expectativas que de alguna forma supieron hacer crecer entre los votantes,  los devenidos en políticos que triunfaron en las elecciones últimas pasadas.

Para quienes tienen alguna historia en esta lides, era inexorable que Cambiemos resultara un fiasco para los intereses de inclusión e igualdad de oportunidades sociales. Los sectores encumbrados a nivel económico y político que sostuvieron al Pro tantos años y que posteriormente se mezclaron dentro de esa indefinición programática que decidió identificarse con el nombre Cambiemos, por influjo de algún pseudo politólogo latinoamericano, no tuvieron jamás respuesta para compensar de alguna forma a tanto excluido o necesitado que persiste en la Argentina a pesar del paso de los años.

 
Tu Voto mi Voto


Sin embargo, muchos nos hemos desayunado con la tremenda realidad de advertir que más del cincuenta por ciento de la población en condiciones de votar trasunta un pensamiento básico profundamente llano, sin capacidad de evaluar o examinar críticamente lo que les prometen en las Primarias Abiertas. Me refiero a quienes votan por compromiso, sin convicción o aún peor, por antipatía contra alguna figura estelar, coyuntural, a quien se la imagina con vocación de mantenerse en el Poder.

La gente vota también en contra de quienes son demonizados por los Medios de Difusión Masiva. Si el candidato es un mantenido por la fortuna familiar, al que no se le conoce actividad laboral, con franca ineptitud intelectual, pero es protegido por los Medios, la opinión pública no se preguntará respecto de sus condiciones intelectuales, o no dudará de sus aseveraciones.

En realidad este es el primer problema. El segundo acontece al advertir que un incapaz que accede al Poder estará signado por la defensa de un Modelo Político que dirigirán sus mandantes, aunque al llevarlo a cabo se desacompañe con los procesos políticos en todo el mundo.

 
Modelo para armar

 
En verdad, todos los procesos políticos deben ser guiados por un Modelo de Crecimiento económico y social que imagine un país para todos sus habitantes. Para lograrlo deben tenerse en cuenta los intereses de cada sector social y dirigirlos hacia el bien común, meta única y definitiva que debe sostener la acción de los candidatos. Sabemos que lograr la interacción de los distintos intereses es muy difícil, sabemos además que cada sector pugna por prevalecer, todo ello lo sabemos y por consiguiente, somos conscientes de que es casi una ingenuidad proponer una salida debatida con todos los sectores, porque conocemos la dificultad de llevar a la práctica dichos acuerdos. Para lograr conducir el barco a buen puerto hay que ser un buen timonel, No un improvisado. No un recitador de buenas intenciones, no un vulgar hombrecillo sobreestimado por los Medios.

Hacer un país de grandes acciones se puede sólo con grandes hombres y mujeres, seres preparados y comprometidos, individuos convencidos de que una Nación íntegra no se logra en la disputa cotidiana de intereses de sector sino en la construcción de políticas públicas de largo aliento.

Existen intereses de sector, grupo o facción, que van a persistir en mantener sus beneficios en detrimento de grandes mayorías. Si no surgen políticas destinadas a compensar las asimetrías, la brecha entre los grupos mejor y peor posicionados a nivel económico seguirá ensanchándose. Estas son las vicisitudes que no evalúa el porcentaje más elevado del electorado. La gran mayoría sólo vota, cumple con su deber, en el mejor de los casos, y se deja llevar por la opinión de los Medios de Difusión. Después, cuando empiezan a verse sangrías violentas motorizadas por el cambio de Modelo Económico, la sociedad estalla como adolescente, reclamando por lo que ya no tiene, injuriando a quienes llevó al triunfo electoral, culpándolos de la desgracia generalizada porque no cumplen lo prometido.

Cuesta abajo 

Se trata de sentir el Dolor de ya no Ser de quienes dijeron Ser lo que no eran. La sociedad entonces deja de creer y reacciona con pasos destemplados.

Una parte de ese grupo social, intempestivo, creído de lo que no es, que tiene siempre una respuesta improvisada para cada situación y que debe modificarla con el tiempo, y que como el ignorante cree en su capacidad porque no se conoce en profundidad, que adolece de pensamiento racional, nos gobierna hoy. Recordemos que tuvimos que soportar que dijeran que un ciudadano medio con su sueldo medio no podía aspirar a cambiar siquiera su celular. Otros representantes electivos dijeron que este gobierno es quien más ha hecho por los pobres en los últimos treinta años.

Pensemos que el Ministro de Economía fue a pedir perdón a Inglaterra y que ya endeudó al país en un año más de lo que se endeudó en diez años y solo para cubrir gastos corrientes.

 Ubiquémonos en un país con millones de personas en la pobreza extrema y a quienes este gobierno sólo los multiplica.

Meditemos respecto de que la nueva metodología política de los EE. UU de América es escapar de la recesión internacional cerrando su economía, invirtiendo dentro de sus fronteras, y este gobierno hace de Argentina lo opuesto.

No se trata de la defensa a ultranza de los últimos doce años, se trata de evaluar si el cambio de rumbo político benefició o traumatizó el cuerpo social del país en sólo doce meses de nuevo gobierno.

Deberemos preguntarnos qué queremos para el país. Qué rumbo acreditamos a partir de nuestro voto. Qué constancia eficiente nos muestran los candidatos, para asegurarnos que su oferta de campaña es realista y sobre todo sincera.

De todas formas creo necesario que quienes destruyen el patrimonio nacional deberían ser expuestos firmemente ante la opinión pública. Porque son traidores a la Patria quienes la desfinancian, quienes corrompen el tejido social con desocupación y hambre, quienes destruyen la industria nacional, quienes asumen tamaña responsabilidad de dirigir los destinos de la Nación y no están preparados intelectualmente. Pero traicionan también quienes desde su rol legislativo defienden tamaña insensatez. Porque la Patria es de quienes entregan su esfuerzo para verla crecer y no de quienes se sirven de ella por apetencias personales o de grupo.

viernes, 10 de junio de 2016

San Martín y el 9 de Julio
alberto carbone

Por Alberto Carbone

A la luz de los acontecimientos que se estaban sucediendo en aquel entonces, que nuestro joven país tomara la decisión de declararse independiente podría considerarse como una estrategia político militar indiscutible, que sobrepasa la simple interpretación coyuntural.
Podemos decir sin temor a equivocarnos, que el genio del Gral. San Martín estaba detrás de aquella impronta.
Es que el año de 1815 fue difícil para el ideal emancipador.  En Europa, Napoleón Bonaparte había sido depuesto definitivamente y con la decisión del Congreso sustanciado con los países europeos libres del “Gran Corso” se gestó la Santa Alianza, que devolvió el poder político a las monarquías destronadas por el avance napoleónico.
El rey Fernando VII, quien nos interesa a nosotros específicamente, se reinstaló en su Sitial de Honor en España y reclamó a sus generales la formación de un ejército que pusiera pie firme en la recuperación de América para España. Todos los gobiernos criollos jóvenes sustanciados en el Nuevo Mundo comenzaron a tambalear.
En el Norte del Continente, el Gral. Simón Bolívar retrocedía. Chile palidecía ante el avance godo. Las provincias de Salta y Jujuy sufrían los ataques realistas desde el Alto Perú, hoy Bolivia, y don Martín Miguel de Güemes, se tornaba heroico en la lucha por esa frontera. La Banda Oriental, actual Uruguay, seguía ocupada por los portugueses.
Ante tal expectación, las Provincias Unidas se decidieron. Fue sin duda una pretensión corajuda, fue un impulso del que apuesta doble contra sencillo, decidiendo el todo por el todo, pero también fue la jugada brillante propuesta por el Gran General de los Andes, que atisbó la posibilidad de gestar un ejército libertador para pasearlo victorioso por la América del Sur.

San Martín, desde su cargo de gobernador de Cuyo insistió a través de sendas cartas a los miembros del Congreso para que votaran por la Independencia Nacional. Esta decisión era su requisito indispensable para que se lanzara luego con su ejército libertador atravesando las fronteras con sus caballos y los cuerpos con sus bayonetas.
San Martín insistió a partir del mes de marzo de 1816, las cartas están y permiten comprobarlo, fueron enviadas al representante en  el Congreso por la provincia de Mendoza, Tomás Godoy Cruz. En ellas le decía…”Cuando van a reunirse”…”apúrense…se lo suplico por lo más sagrado, Todas las provincias esperan las resoluciones de este Congreso. El solo puede cortar las desavenencias que existen en Buenos Aires”….
Durante el mes de enero de aquel año continuó San Martín:…”Yo estoy con mayor cuidado sobre el resultado del Congreso y mucho más si no hay una unión íntima de opinión…pues esto me interesa más que todo, porque está ligado al bienestar general”.
 Durante el mes de febrero de 1816 continuó escribiendo a Godoy Cruz; “Si un país poblado, ilustrado, agricultor, comerciante y artista, como los americanos del Norte han tenido tantos problemas para constituir una federación, ¿Qué será de nosotros, que carecemos de aquellas ventajas?,,,,” ”¿Si las provincias son tan débiles, qué nos pasará aún aisladas?.
Para el mes de marzo le advierte a su interlocutor, que el objetivo principal deberá ser emanciparse del sometimiento español.  “…Sin artes, ciencia y agricultura, las Provincias Unidas no podrán constituirse en República”. “Acaso en el fermento horrendo de pasiones existentes, de pueblo contra pueblo,,, ¿Podremos constituirnos en Nación?....”Seis años contamos desde la Revolución y los enemigos por todas partes nos oprimen… ¡y nuestra desunión es la causa!.
Para San Martín, el remedio de todos los males era la Soberanía y exigía que la Declaración de Independencia no pasara de ese año. …”¿Hasta cuando esperaremos para declarar la Independencia?...¿No le parece a usted una cosa bien ridícula acuñar moneda, tener pabellón y cucarda nacional y por último hacer la guerra al soberano de quien en el día se cree que dependemos?
…¡Ánimo amigo, que para los hombres de coraje se han hecho las empresas!.

La presión ejercida por el General San Martín sobre algunos de los representantes al Congreso y posteriormente y en especial sobre su gran amigo Narciso de Laprida, quien a la sazón se había constituido en Presidente de la Asamblea, contribuyó a la decisión final y con el Acta de la Independencia en la mano, el Gran Capital de los Andes pudo comenzar su periplo emancipador por América.
Martin Miguel de Güemes
El guerrillero gaucho
alberto carbone

Guemes y su montura


Por Alberto Carbone

El caudillo que recordamos a partir de este año en virtud de consagrar como día feriado la fecha de su muerte, es don Martín Miguel de Güemes, muy probablemente a quien la historia lo recordará siempre como el precursor de la denominada “Guerra Gaucha”. Nació en el mes de febrero como el Gral. San Martín y de muy pequeño vivió en Buenos Aires. Estudió en el Real Colegio de San Carlos como la gran mayoría de nuestros patriotas y participó en la Defensa de Buenos Aires siendo muy joven aún, como edecán de Santiago de Liniers. Inmediatamente después, fue destinado al Alto Perú y de regreso a Buenos Aires participó del Sitio a Montevideo. Pero en verdad debemos consignar que su mayor trayectoria personal la cursó en su Salta natal, cuando de regreso en 1815 a los 30 años de edad, se puso al frente de la resistencia popular contra el invasor realista, que atacaba desde Perú y desde la actual Bolivia. Ese año se constituyó en gobernador de su provincia, apoyado por Salta, Tarija y posteriormente Jujuy.
Las diferencias políticas con Buenos Aires lo mezclaron en un desafortunado desencuentro con Rondeau, quien a través de su cargo como general del ejército del Norte intentó desarmar a los gauchos militarizados de Güemes. Rondeau estaba más preocupado en vencer a Artigas que a los españoles. En 1816 con el apoyo del nuevo Director Supremo, Juan Martin de Pueyrredón, se selló un acuerdo a partir del cual Salta continuaría con sus escaramuzas contra los realistas, en una demostración fenomenal de “guerra de guerrillas”, que a la postre evitaría el avance invasor por el Norte de nuestro país. Don Martín Miguel fue nombrado con el grado de coronel mayor a partir del apoyo del general San Martín, quien le confió la frontera Norte al caudillo salteño. El general Manuel Belgrano, quien había sido nombrado general en jefe del ejército del Norte en reemplazo de Rondeau, también le brindó su confianza y su amistad.
Los gauchos salteños impidieron durante más de cinco años consecutivos que los españoles ingresaran a las provincias del Norte argentino. El método salteño era atacar sin dar batalla, a través de un empellón sorpresivo, un foco repentino que dejaba helados a los enemigos y con escasas posibilidades de reacción. Para sostener los costos de su empresa, el designado gobernador Güemes, estableció tributos onerosos a los miembros de la Clase alta salteña, la que se convirtió en su enemiga y en la aliada más directa de los españoles.
Al fin, en 1819, se produciría otro intento realista por penetrar en la frontera Norte que duraría con intervalos hasta 1821. Güemes ya no tenía de aliados a los porteños, porque el nuevo director Supremo José Rondeau, su enemigo acérrimo, le negaba apoyo, por otro lado, las hostilidades con los sectores pudientes de la sociedad salteña eran insuperables. Salta estaba en crisis económica. Los campos arrasados y el comercio con el Alto Perú interrumpido. Para peor de males,  en 1820 la lucha entre porteños y caudillos del interior concluiría en la batalla de Cepeda, a través de la cual caería el poder político porteño y se iniciaría la Anarquía del Año 20. En esas circunstancias, un nuevo avance español llegó a Salta con el auspicio de los ricos provincianos. El ataque contra los gauchos de Güemes logró su cometido. El gobernador salteño fue perseguido hasta la casa de su hermana Magdalena “Macacha” y asaltado por la noche, logró huir a caballo. Durante el tumulto fue herido por la espalda y así llegó muy descompensado a su campamento del “Chamical” donde moriría pocos días después, profundamente afectado por una herida que no cerraba, en virtud de su carácter hemofílico.
El 17 de junio de 1821, a los 38 años se cegaba la vida de un valiente luchador de características fuertemente populares, cuyo cuerpo fue acompañado por miles de seguidores que no se resignaban a la infausta pérdida.

Dos días después de su deceso, el coronel José Antonio Fernández Cornejo, quien lo reemplazara como jefe de su valiente gauchaje, expulsaría definitivamente a los españoles de la provincia de Salta.