martes, 25 de julio de 2023

 

Cariñosamente Evita.

La Bandera de tu Nombre




por Alberto Carbone

 

No tenía entonces, ni tengo en estos momentos, más que una sola ambición. Una sola y gran ambición personal: que de mí se diga cuando se escriba este capítulo maravilloso que la historia seguramente dedicará a Perón, que hubo al lado de Perón una mujer que se dedicó a llevarle al presidente las esperanzas del pueblo, que Perón convertía en hermosas realidades y que a esta mujer el pueblo la llamaba cariñosamente Evita. 


Rara vez la historia de la humanidad, con sus blanco y negros, con sus avances y retrocesos, se encarga de ubicar en los primeros planos del acontecer, de las decisiones, de las resoluciones más importantes, a una mujer.

Está instalado en el sentido común de la generalidad de los mortales que la historia, constituida por los acontecimientos cimentados a partir del sufrimiento y la lucha, a través del dolor y la sangre, a partir de los pensamientos y la praxis, la hacen los hombres.

Las mujeres, en el mejor de los casos, fueron y son convidadas al disfrute de un mísero coprotagónico, acompañando, acomodándose, al lado de quien se yergue como la figura estelar, el centro iluminado de los sucesos, el mágico hacedor que todo lo transforma a partir de su esfuerzo viril.

El hombre en general tampoco ha tolerado demasiado que la mujer se acomodase al devenir y consecuentemente no ha permitido la participación, no la ha solicitado e incluso en muchas ocasiones la ha impedido.

Sin embargo, la niña de referencia, que nació en los Toldos un 7 de mayo de 1919 y falleció el 26 de julio de 1952, pareció emerger como señalada a otras prácticas, a otras vivencias articuladoras de inesperadas epopeyas.

Resultó evidentemente que la joven Evita no estaba preconcebida para el formato de una niña como cualquier otra.

Porque parece haber sucedido, su usted me permite, hasta podríamos decir casi predestinadamente, que a su propio y lógico deseo de progreso intelectual y material de la mano de su vocación artística, se le apareció como de un rayo, una incipiente pero pertinaz y abrumadora intuición relacionada con la actividad social.

Acontecía en realidad que la joven Evita había padecido durante su corta vida y persistía padeciendo, aquel incontenible despropósito, ese injusto axioma que consignaba que el mundo femenino no era otro que el íntimo, simple y pequeño claustro hogareño.

Evita entonces, en cuanto tuvo menester, deseó y propugnó que la mujer ocupase un rol preponderante en la historia nacional y que su propia, permanente y dedicada acción cotidiana, sirviese como motor generador de cambios sociales que contribuyeran a eliminar definitivamente aquellas injusticias que a todas luces se blandían como congénitas.




A través de su actividad entonces, decidida e implacable, fue alcanzando objetivos que la élite consideraba inapropiados.

Los resultados de su esfuerzo pernearon la realidad. En las elecciones del 11 de noviembre de 1951, por ejemplo, el 63 % de las mujeres votaron por vez primera y acompañaron al entonces Partido Peronista.

Pero a la vez, fue precisamente aquel Partido Político el único que en ese entonces por impulso de Evita promovió la participación femenina en sus Listas.

 En 1953, a través de la voluntariosa entrega personal que desplegara la quien por desventura de algunos había sido hasta su desaparición física la Primera Dama argentina, 23 diputadas y 6 senadoras ocuparon sus bancas.

Esa mujer, despiadada y vengativa para sus opositores, pero a la vez dulce, comprensiva y luchadora amorosa en pos de la dignidad social para con sus seguidores, mantendría viva la constante contradicción de intereses entre la hoy famosa grieta ventilada entre los conceptos de pueblo y oligarquía.

Una tensión real y permanente, que todavía en la actualidad se evidencia dentro de la realidad que viven los países periféricos, desde que el sistema capitalista mundial terminó por consolidarse definitivamente, al compás del triunfo de las sucesivas Revoluciones Industriales europeas.

Escúcheme por favor.

Yo sé que es difícil hablar de la Patria figurativamente e insertar ese concepto en la esencia de un ser humano, de tal forma que un solo individuo lo sintetice a partir de su presencia. Pero en el caso puntual de Eva Duarte, si me permite, vamos a hacer una excepción.

Porque su hálito de vida enraizado alrededor de todos sus avatares, que se tiñen de sinsabores, de esfuerzos y de alegrías, aparece identificado por un confiable y decidido impulso redentor que acomete el futuro y profetiza su confianza en el porvenir y en la dignificación humana.

Evita entregó su vida durante el transcurso de seis años fecundos que demolieron la salud de esa joven mujer y la configuraron en un personaje inmortal.

Evita irradió con su imagen y su acción un perfil de la Patria que nacía diversa, que comprendía aún a regañadientes, que existía un amplio sector social negado a través de los tiempos.




Una ingente muchedumbre ignorada que surgía a fuerza de la salvaje intemperie, “era Subsuelo de Patria profunda” que consignara el propio Scalabrini Ortíz, se trataba de “los Condenados de la Tierra”, descriptos por Frantz Fanon, en definitiva, eran “los Invisibilizados” “mis Grasitas” diría la propia Eva. Hombres, mujeres y niños que reclamaban por hacerse reconocer vivos y además, decididos a negarse a morir.

Esa mujer, tierna e indómita a la vez, que se asomó en los Toldos como la pequeña Evita, se transformó definitivamente en la gran mujer sintetizadora de luchas de tantas otras argentinas que la antecedieron.

Fue así que asombraron a propios y extraños sus actitudes y sus aptitudes, también a los hombres y a las mujeres que la conocieron, que trabajaron junto con ella. Aquellos que de a poco y cotidianamente fueron aprendiendo con esa mujer que la diversidad cultural era un paisaje natural en nuestra Argentina, que la injusticia social una herencia centenaria que postergaba a las grandes mayorías y que el corazón sangrante de millones de seres era un calvario infinito y congénito, causal de dolores mayores para las generaciones sucesivas.

Todos aprendieron con Evita, la joven niña de la tenacidad de fuego, que cuando mujer, como una estrella fugaz, marcó para siempre el cielo de la Argentina. Una mujer indomable y convencida de que la Patria permanece viva en los rostros de quienes cotidianamente se entregan al esfuerzo común por ponerla de pie y sostenerla en andas.

En estos tiempos que corren, tumultuosos, arbitrarios, salvajemente inexplicables, la Nación se yergue siempre a pesar de los vaivenes, aún a costa de quienes son capaces de las peores injurias o de los más salvajes atropellos.

La Patria existe muy a pesar de aquellos que la definen minúscula, representativa de las minorías, celosa defensora de intereses personales o de sector.

Por eso, por sus mártires y por sus héroes, la Patria, la Nación de Evita, no ha muerto ni morirá.

Precisamente es la Patria de Evita la que se yergue vigente en los polifacéticos rostros que esperan y confían.




Porque Evita eterna también sintetiza la Patria. La Esperanza radiante de nuestra gente que es nuestro maravilloso símbolo. El verdadero sinónimo de la Nación.

“Recuperemos con el pueblo la Patria de Evita”. No lo dudemos.

Recordemos siempre y en cada ocasión que existen otros que se dicen argentinos y que paradójicamente sólo desean “evitar la Patria”.

 

miércoles, 12 de julio de 2023

 

 

El Menemismo del Siglo XXI




por Alberto Carbone

 

Si nos decidimos a aseverar que la Clase Media está definida y constituida por un sentimiento aspiracional que atraviesa a diversidad de grupos humanos, podríamos concluir que el interior del cuerpo social argentino se explica por la composición de sólo dos Clases Sociales, a saber, la Baja y la Alta.

La aparición y nacimiento de los Sectores Medios, umbral poderoso y dinamizador, ha devenido en nuestra historia al fragor del impulso de las reformas sociales desplegadas durante la segunda mitad del Siglo XX, acompañando un proceso revolucionario y transformador, por el cual innumerables sectores emergentes fueron adoptando valores y conductas de los grupos mejor ubicados en la escala social, haciendo propios paulatinamente sus deseos, sus ansiedades y cavilaciones.

Aquella abigarrada masa humana se fue generalizando e introduciendo una específica mentalidad de progreso e ilusión de bienestar, que se distendió tanto entre obreros, empleados y profesionales.

Tal vez sea por ello que en la actualidad existen innumerables argentinos que independientemente del rol social que ejercen se definen como integrantes de la Clase Media.

Nuestro país está en las vísperas de ingresar a otro ciclo vibrante y elocuente de su historia económica. Esto es así porque afortunadamente ha recuperado “las joyas de la abuela”.

Sin embargo, un aletargado temor nos acecha.

Es urgente y perentorio que la inmensa Clase Media advierta que volver al Menemismo equivaldría a desandar la Historia. Ese retroceso imperdonable significaría reconocerse como un país pobre y sin recursos dependiente de las migajas de algún Ser Superior o aceptar la incapacidad de usufructuarlos para beneficio de las mayorías.

¡Por ello es imperioso que volvamos a ser “el país de la Clase Media”!.

¡No le entreguemos nuestra Patria a un reducido grupo de interés para que los recursos económicos de la Patria redunden en  beneficio de las minorías!.

 

Aquel importante y significativo bagaje de recursos económicos y productivos que poseía nuestro país en su haber en la década de los ’90 y que fuera vilipendiado, cedido, regalado o mal vendido por la administración del ex presidente riojano, está siendo recuperado gradualmente en la actualidad por la novedad central y por el fortuito hallazgo en reservas de gas y de litio, que posiblemente puedan derivar en una espléndida recuperación del patrimonio nacional y coadyuvar paulatinamente a la estabilización y fomento de la industria, de la exportación y del incremento del mercado interno de consumo.

La concreción de estos logros, transformándolos en beneficio para los connacionales puede alcanzarse merced a una efectiva decisión política, sostenida por el gobierno a través de un idóneo manejo del Estado, que redunde directamente en políticas de redistribución y favorezca al ciudadano común a estabilizar su economía doméstica.

También puede suceder lo contrario dependiendo de quienes manejen los resortes de la política futura.

Recuerde por favor, que Menem entregó al mejor postor aquellos recursos que poseíamos y los resultados se manifestaron posteriormente en forma estrepitosa. Esto fue así porque al ceder a las intenciones de las empresas extranjeras sin control, aceptando solamente que los usufructos se convirtiesen en sus beneficios, “las joyas de la abuela” de aquel entonces se dilapidaron. En esta oportunidad nos puede suceder lo mismo. Esto es, que vuelvan a perderse nuestras ventajas comparativas, envueltas en las aspiraciones de quienes solo están dispuestos a satisfacer sus propios negocios.

El resultado fue que el Menemismo traicionó, defeccionó, derrumbó los ideales de dignidad y de justicia social en pos de su propia satisfacción y de espaldas a la construcción de un proyecto de Nación.

Por ello en la actualidad, ante la situación internacional, frente a los problemas sociales acuciantes de nuestro país, arrinconados por la “espada de Damocles” que significa la deuda externa que nos proveyera Macri, estamos ante la irrupción de dos “Modelos de País”.

Volver al Menemismo entregando a las grandes compañías internacionales nuestro nuevo tesoro, o recuperar la estabilidad y la soberanía manejando nuestros propios recursos, acompañando a un gobierno de fuerte raigambre nacional.

Si hace memoria podrá recordar que la Clase Media fue demolida en los años ’90. ¡Pero usted sabe que es lo mismo que logró Macri en su gobierno!.

Cuando Macri ganó la Presidencia a través de promesas engañosas, un porcentaje elevado de sufragios compraron sus premisas. Actualmente, ese mismo grupo político, desembozado, frio y equidistante de los intereses de los Sectores Medios, adelantan lo que harán si llegan al Poder. Esta vez no les temblará el pulso. Van a entregar todos los bienes del Estado por migajas y con el objeto de satisfacer sus apetitos personales. Esa circunstancia les granjeará un período de estabilidad económica, que se sostendrá en el tiempo mientras las migajas alcancen.

¡Lo mismo que hemos vivido con la administración Menem!.

¡Por eso mismo la derecha vocea un “Cambio” que jamás explicita!.

Recuerde al Menemismo: “Todo lo que debería ser del Estado dejará de serlo”, dijo Dromi, en aquella oportunidad, acompañado por el ex presidente riojano.

¡Usted recordará!.

¡Hoy vienen por lo mismo!.

 Quienes pertenecemos a la inmensa Clase Media del país, solamente propugnamos vivir bien, si no se puede mejor. ¡Pero no empeorar!.

Si estos últimos recursos económicos  vuelven a ser mal vendidos, lo único que recuperaremos es la debacle.

Yo sé tanto como sabe usted que el gobierno de Alberto Fernández decepcionó.

Pero reconozco también que padeció “las siete plagas de Egipto” y si no son siete con las que hubo alcanzaron para frenar desde el comienzo el primer impulso.

Recibió una deuda externa con el FMI, resuelta por Macri sin consultar al Congreso de la Nación, que es cuantiosa e imposible de abonar en los términos que el ex presidente aceptó pagar.

Soportó la hecatombe mundial devenida del proceso del Covid, que derivó en cuantiosas inversiones para el Sistema de Salud y en la desaceleración de la actividad económica.

Padeció las secuelas de la guerra Rusa Ucraniana que trastocaron los precios internacionales de todos los productos negociables.

Vivenció la peor sequía en años que hubo soportado el país, languideciendo su capacidad de exportación y el volumen de producción anual.

Además hubo desmanejo y errores, también es importante decirlo.

¡¡Imagínese lo que hubiera pasado con el país si estos cuatro años hubieran estado a cargo de Cambiemos!!.

Ante la falta de ideas y de proyectos de país del Frente Político financiado por el Poder económico concentrado, conformado por los ex radicales dueños del viejo sello partidario y los intelectualmente limitados del Pro, sólo se les ocurrió hacer crecer una oferta electoral por derecha, para propender a captar a los votantes más jóvenes y así intentar restarle posibles nuevos apoyos al Peronismo.

¡Pero ese proyecto insípido también disparó en contra de ellos mismos!.

¡El candidato novato acusó y vociferó en contra de todos, propios y extraños!, subió en las encuestas al calor de la propaganda de los Medios afines y el corolario fue que hizo languidecer la intención de voto de quienes lo habían parido!.

A raíz de ello, sus progenitores promovieron desesperadamente su destrucción, intentando que se desmorone en las encuestas y generando en la opinión pública el descreimiento hacia el nuevo oferente. El objetivo desesperado fue recuperar los posibles votos perdidos en el saco roto del flequilludo.

Porque en realidad, el auténtico proyecto se lo guardan para ellos, lo reservan, no lo cuentan, porque es un proyecto que defiende y define un grupo de interés.

De ninguna manera es una propuesta para el bien general de la ciudadanía.

Mientras tanto, las legítimas aspiraciones de la Clase Media siguen esperando.

¿Usted se dio cuenta que desde hace más de setenta años, tanto un profesional como un obrero fabril poseen aspiraciones de Clase Media?.

¡Eso es así porque el Peronismo es el único sector político que desea que la gran mayoría del país desarrolle en términos aspiracionales los deseos de la Clase Media!.

¡Cambiemos no!. ¡Juntos por el “Cargo” no!.

¡Ellos necesitan que el costo de la economía los pague la Clase Media!.

 ¡ Y que se beneficie la Clase Alta!.

¡ Además están decididos a que desaparezca la Clase Baja!.

¡Piénselo por favor!.

¡El Voto es la única herramienta institucional que poseemos para lograr nuestra auto defensa!.

¡Más que nunca necesitamos estar Unidos en favor de la Patria!.

¡Porque la Patria somos nosotros, los que trabajamos, quienes queremos vivir mejor!.

¡Somos nosotros quienes no queremos que los beneficios se concentren en un mísero grupo de argentinos que desean tomar las riendas del país para su propio beneficio!.

¡Por eso la derecha se auto titula “Juntos por el Cambio”!.

Cambiar definitivamente el país para destrozar la Dignidad, destruir para siempre los Derechos Laborales, desfinanciar la República mal vendiendo la “joyas de la abuela” en detrimento de toda la población trabajadora y en beneficio de su sector selecto.

Este año 2023 es un tiempo de quiebre.

¡Nunca mejor elegido el nombre de Unidos por la Patria!.

 ¡Nuestra unidad de conciencia en favor de nuestros hijos y nietos deberá devolvernos el orgullo de sentirnos argentinos!.

miércoles, 31 de mayo de 2023

 

Brillante sobre el Mic





por Alberto Carbone

 

Yo vi tu corazón brillante sobre el Mic en una mano

Fito Páez

 

La Historia, con mayúsculas, suele poner las cosas en su lugar.

Hoy, en nuestro país, algunos compatriotas todavía niegan la impronta decidida y definitivamente transformadora que produjo el denominado primer Peronismo de mitad del Siglo pasado.

Es cierto. Existe gente negadora. Resistente y desaprensiva que asimila al populismo como sinónimo de promiscuidad, banalizándolo, vilipendiándolo, caracterizándolo como el factótum decisivo y germinal de la destrucción social.

Pero si ahondamos en las explicaciones, las razones, y justificaciones de quienes así opinan, rápidamente concluiremos que definen aquellos conceptos a partir de premisas que no han sido capaces de elaborar por ellos mismos sino a través de opiniones o aseveraciones de los Medios periodísticos concentrados, quienes irradian y postulan verdades absolutas, para que la opinión pública solamente repita y proclame lo establecido por la opinión publicada.

En el mismo sentido, distinguimos representantes de la oposición política auto caracterizado como de ideología de “Centro Derecha” de escasísimo nivel cultural e ínfima capacidad intelectual. Eso es así definitivamente porque sus mentores los necesitan sin formación intelectual, básicos, limitados, para que repitan y defiendan los postulados del Poder real sin distorsiones, sin cuestionamientos. Fíjese si no es tal cual, Sr. Lector, Sra. Lectora. Mire a su alrededor, en nuestro propio Distrito, la inmensa cantidad de postulantes de Centro Derecha y observe que a ninguno se le cae una sola idea, un pensamiento inteligente respecto de nuestra Localidad, una mínima estimación de propuestas. Solamente expresan su devaneo por los cargos y su encumbramiento. A todo esto debemos sumarle el limitado alcance discursivo. Lastimoso, lánguido, oportunista, impresentable.

Por eso cuando aparece a la luz Cristina, brillando sobre el micrófono como una celebridad, como una luz inextinguible que propone futuro garantizándolo al iluminar la transformación del país en sus doce años de administración, la oposición calla, no puede emitir sonido, se disuelve por comparación entre personalidades, hasta se esconde.

Es lógico que quieran que desaparezca Cristina de la faz de la tierra. Porque con ella iluminándolo todo, no tienen razón de existir, ni justificaciones.

Si usted me pregunta qué cosa poseen a favor estos burdos, inconcebibles, mediocres e infames, que únicamente persisten en su incapacidad por preservar sus emolumentos, le contesto que es el voto de los inocentes y de los necios.

Los inocentes votan Cambiemos, porque los Medios concentrados los bombardean a favor del “cambio”. Una postulación genérica que los productores de aquella falacia no explicaron jamás. Pero con ese discurso ganaron las elecciones y por muy poco encumbraron a un abombado al sitial de honor presidencial.

Los necios también votan Cambiemos porque no se resignan a que el Peronismo continúe con vida. Nada más que por eso. Aunque personalmente les vaya bien con el gobierno popular, no resisten reconocerlo. Es la necedad patentizada en un pobre hombre ex Diputado Nacional por el ex Radicalismo dentro de Cambiemos y lánguido actor de cine y teatro, que vomitó descaradamente por T.V. su deseo de vivir únicamente para ver con sus ojos la desaparición del Kirchnerismo. Triste paradoja de un triste personaje acabado, quien fuera perseguido en la década del setenta por el terrorismo de Estado, exiliado para preservar su vida y que en la actualidad demuestra su tremenda orfandad de Valores y Principios.

La inocencia de los incautos y la necedad de los auto percibidos inteligentes, pueden acabar con la Nación y hacer sucumbir la Patria.

Ojo estimados lectores. Digo la Patria, la Nación. No el país.

Porque la Argentina seguirá existiendo, aún con abombados o beodos, con postulantes que se cruzan de un Distrito a otro, con quienes realizan operaciones inmobiliarias a favor de sus intereses económicos y se amparan en el silencio de los Medios hegemónicos a cambio de inversión en publicidad.

El país continuará. ¿Acaso el general Roca no era argentino?. Un extremo de la biblioteca nos informa que este militar edificó el país a partir de la incorporación de una vastedad de territorio destinado para la labranza. Tremenda inmensidad que de no haberse decidido por su incorporación nacional, la hubiese usurpado Chile.

La otra mitad de la biblioteca, enumera a miles de indígenas desarmados combatiendo a pie y asesinados por el ejército a caballo con fusiles Remington, adquiridos en EE.UU de América por medio del dinero que los sectores sociales encumbrados concedieron al Estado, con el objeto de pertrechar a los uniformados.

El coronel Julio Argentino Roca regresó de la Campaña al Desierto en 1880 y recibió dos reconocimientos: el grado de General del Ejército y el cargo de Presidente de la Nación.

El problema entonces no es la Historia, los hechos, sino su interpretación. Eso lo sabe muy bien Don Héctor, quien conoce perfectamente el grado de limitaciones de la opinión pública y manipula sabiamente la inoculación de los intereses de la Elite por medio de la opinión publicada.

Por eso Cristina deslumbra, vaticina, advierte, recomienda y como una maravillosa pitonisa revela el futuro próximo y trata en lo posible que nos prevengamos.

Brillante sobre el micrófono se explaya, se distiende, se difumina entre los miles de participantes que en la calle y de a pie escuchan su voz y se conmueven.

Esa es la Patria. No el país.

La Nación de los argentinos todavía permanece hibrida, desangelada.

El otro día un grupo de cordobeses desgañitaba sobre la Plaza central de la ciudad mediterránea exclamando que votan a Macri porque son “la Docta”. ¿ Usted lo puede creer?. ¡Hace doscientos años por lo menos que esa provincia perdió aquel sitial!. Pero esos abombados persisten repitiéndolo. ¿Por eso votarán abombados los abombados?.

Mientras tantos la vida continúa como podemos.

Viendo actitudes que nos satisfacen más o menos.

Por eso tal vez seguiremos repitiendo:

¡Cosas Vederes Sancho!

sábado, 6 de mayo de 2023

 

La Vida es Sueño.

Paso a Paso



Alberto Carbone

 

¿Qué es la vida?. Un frenesí. ¿Qué es la vida?. Una ilusión.

Una sombra. Una ficción y el mayor bien es pequeño;

que toda la vida es sueño y los sueños. sueños son.

Pedro Calderón de la Barca

 

La expectativa de las Paso tiene en ciernes al grueso de la Clase Política.

No así a la inmensa mayoría de la ciudadanía.

La gente de a pie no está pensando en candidaturas, en nombres o en protagonistas decisorios del nuevo proceso electoral que comenzará próximamente.

Esta circunstancia es así, me parece, porque la gente común se siente asfixiada ante los embates que recibe cotidianamente de la coyuntura.

Los sectores Medios discurren entre dilemas diversos.

Entre las deudas sucesivas que fueron incorporando a su vivir, los elevados gastos de la medicina privada por ejemplo, el incremento de los costos de las escuelas de sus hijos, las tarifas de los servicios, el alquiler, el mantenimiento del auto, en síntesis, la demolición del poder adquisitivo.

Los sectores bajos de la población, que dolorosamente llegan a fin de mes y que si aún no pertenecen al cuarenta por ciento de desocupados, perciben que su ingreso magro no los habilita a constituir un digno bienestar para su familia.

Y por último, los más pobres, los abandonados por el Sistema, los marginales habitantes de humildes barriadas o quienes se posesionaron de la calle como último recurso para su vida.

En resumidas cuentas, la gente está sola o solamente cohabita con sus padecimientos.

Yo advierto y reconozco que los políticos posean y habiliten en acción sus intereses de grupo y personales que los compele a resolver su permanencia en algunos casos o su acceso en la gestión pero adivino que al constituirse el proceso de las Paso como un requerimiento generalizado, la participación electoral se evidenciará significativamente inferior a las expectativas de quienes están fuertemente interesados.

El sueño de poseer, de reconocerse a sí mismo en la propiedad de un objeto o manifestado directamente en la venturosa premonición de un futuro cálido y estable, sigue siendo un bien que fortalece y proyecta las expectativas de la gran mayoría de la civilidad.

Pero los sueños configuran en realidad un deseo irrealizable si los proyectos políticos no cristalizan con esas aspiraciones.

La Democracia como Sistema ordenador político se ha transformado en una cáscara vacía. Los electores, únicos y valiosos mentores de cambio y consolidación de Modelos de Administración, son promovidos, direccionados y ordenados por el envión paradigmático que dictan los sectores de Poder real desde los Medios de Comunicación.

En esta circunstancia, la necedad de los sufragantes se consolida como generalidad. Nadie de los empadronados jamás será capaz de reconocer este procedimiento mordaz e imperativo sobre el “sentido común” de la sociedad, porque aceptarlo implicaría otorgarle a ese Poder masivo comunicacional el dominio de la razón sobre los transeúntes.

La gente entonces calla y otorga.

No interpela a la política y acepta con mansedumbre lo que está bien y lo que está mal, según lo consigne la arbitrariedad de los mandamases.

Quienes mandan, además ubican a sus bobos con carnet para que procedan y defiendan lo que se les ordena. Como prevalecen activos y discursivos en los Medios de comunicación cotidianamente, sin que exista repregunta alguna sobre sus decires, los incapaces recitan lo ordenado a cambio de favores en cargos y en especias.

Parece así entonces que los  únicos sueños capaces de hacerse realidad son los que poseen y defienden los grandes factores de Poder, traducidos en lengua vulgar y cotidiana por sus adláteres pagos.

Recuerde siempre que la Plutocracia es el gobierno del dinero.

No vaya a ser que nuestra débil Democracia se consolide definitivamente en la defensa de los intereses de las minorías, apuntalada por el voto de las mayorías de quienes trabajan y no pueden prosperar. La inmensa mayoría de gente que por necedad, desinterés, vulgaridad y propensión al auto exterminio vayan paulatinamente olvidando que alguna vez, ellos también tuvieron sueños.

viernes, 7 de abril de 2023

 

Tengo





Alberto Carbone

 

Cuando me veo y toco yo, Juan sin Nada no más ayer, y hoy Juan con Todo,

 y hoy con todo, vuelvo los ojos, miro, me veo y toco

 y me pregunto cómo ha podido ser.

Nicolás Guillén

 

 

 

La tragedia que vive hoy el estamento más bajo de la sociedad argentina dejó de ser alarmante para convertirse en trágico.

Usted dirá posiblemente que el dramatismo de mi aseveración pretende imponer ribetes severos, problemáticos y hasta exagerados al análisis de la realidad.

Pero permítame decirle que no es así.

Porque una situación dramática posee en sí misma el anhelo y la esperanza de la redención.

La tragedia en cambio es gravosa para con su resolución e irreconciliable con alguna posibilidad de salvación.

La vida que sobrelleva el grueso de la población nacional trasunta visos elocuentes de gravedad insoslayable.

La pobreza se multiplica a raudales en todo el país, aún en la ciudad puerto, la más beneficiada por los dones de nuestra historia, y lo peor de esta promiscuidad es que se consolida palmariamente sin solución de continuidad, ante la mirada procaz y naturalizada de los transeúntes.

Es que un nutrido grupo de compatriotas se ha convencido de que la libertad es antónimo de populismo y asimila el primer concepto al de “libertarios” y el segundo al de Peronismo.

Los Medios seudo periodísticos hacen su agosto.

Focalizan en la idea de que cualquiera que emerja como candidato contra el poder popular debe ser acompañado por el voto.

Los transeúntes, que ignoran la historia, el pasado de sus ancestros, las causas que originaron su relativa condición social superior, compran ese precepto y votan en consecuencia.

Un intento de interpretación respecto de la causa de este proceder de la Clase Media, podría deberse a que la Argentina no posee en la actualidad memoria de haber padecido etapas de hambrunas terribles y coléricas.

Podría explicarse esta situación debido a que en comparación con el resto de Latinoamérica, nuestro país enfrentó inteligentemente aquel episodio clave del primer tercio del Siglo XX, cuando la llamada Gran Guerra del catorce fue sucedida por la quiebra de las finanzas en Wall Street.

Al desmoronamiento del Mercado Mundial que comenzó en 1914 y continuó después de 1918, le sucedió una explosión de júbilo sobredimensionada que exacerbó las inversiones, subestimó el alza de los activos de las empresas que cotizaban en la Bolsa de Nueva York y solo diez años después esa economía entusiasta y exaltada explotó como un gigante Zeppelín, como un tremebundo tsunami que llegó rápidamente a todas las costas.

Poco después, en nuestro país, derrocarían a Yrigoyen.


General Agustín P. Justo


Así fue. Don Hipólito era radical. Un Partido Político nacional que actualmente solo utiliza su nombre y que ha renunciado a todos los postulados de sus primeros líderes.

Inmediatamente después del primer gobierno “populista” se sucedieron los gobiernos de la denominada Década Infame.

Eran liberales casualmente, como se hacen denominar coléricamente algunos políticos contemporáneos.

Después del interinato militar del general Uriburu, accedió a la Casa Rosada el general ingeniero Agustín Pedro Justo. Firmes representantes del Poder económico local, tanto que su vicepresidente se llamó Julio A. Roca, “Julito”, porque era el hijo de su padre homónimo, conquistador del desierto, en la famosa “campaña del año 1879”.

En el cargo de ministro de Economía estuvo asignado el Dr. Federico Pinedo, abuelo del actual senador, también homónimo del economista.

Ministro de Economía Federico Pinedo


El hambre se enseñoreaba.

Ingresaba abruptamente en todas las casa de los pobres, tanto en las de los hijos y nietos de los naturales americanos como en los hogares de los hijos de los inmigrantes europeos.

La crisis no se compadecía de nadie. Mortificaba a los más humildes, entumecidos alrededor del desamparo y solamente atenuaba los caprichos del reducido sector social dueño del Poder de la renta del territorio.

El ministro de Economía entonces evaluó la situación y elaboró su estrategia.

La obra pública se incentivó y se promovió y patrocinó que el sector nacional poseedor de Capital, invirtiera en establecer industrias urbanas enfocadas en el ejercicio denominado como “sustitución de importaciones”.

Pinedo proclamó al país su Proyecto diciendo:

“Este programa persistirá hasta que la gran rueda del Capitalismo mundial, dentro del cual nosotros somos un simple engranaje, vuelva a ponerse en marcha”.

Los liberales auténticos, pensantes, calculadores, hábiles políticos, advirtieron que podría sobrevenir alguna explosión social en medio de la pandemia financiera y la evitaron.

Los actuales liberales auto postulados como tales, ignorantes, incapaces, limitados, sin ninguna otra preparación que la de esmerarse en aparecer en los Medios afines para acceder a un cargo político, se auto titulan liberales pero están vacíos de contenido. Singularmente parecido a la actitud de quienes se denominan radicales y no oyeron jamás  hablar siquiera de Leandro N. Alem.

Mientras tanto, vamos camino a una prueba de hierro.

Si los conservadores recuperaran el Poder político por medio de los votos, no dude usted, que se consolidará la tragedia. La generalización de la pobreza será unánime.

Por ello, quienes todavía ignoran estas consideraciones, deben comenzar a aprender que un pobre también es un ser humano, y que como tal tiene derecho a poseer dignamente la provisión de su sustento.

Porque “Tener” no significa elevarse sobre los demás fruto de una brutal desproporción de riqueza. “Tener” significa simplemente eso. El derecho a la vida. O en otras palabras, que cualquier hombre o mujer pueda decir: “Tengo lo que tenía que tener”.

lunes, 6 de marzo de 2023

 

Con la Pata en el Polo

Cuarteles  de Invierno

 


por Alberto Carbone

 

La región austral es compartida por dos países que racionalmente hubieran debido establecer entre ambos relaciones permanentes a través del tiempo. Tratamientos firmes, compartidos y previsibles, propios de aquellos que han convergido en preceptos similares fruto de un origen común.

Pero en cambio no es así. Nunca lo fue.

Porque la Argentina y Chile solamente comparten el macizo andino y la característica selecta, propiciatoria y singular de haberse constituido como República al calor de las apetencias de las elites respectivas, maniobra voluntariosa, interesada e interesante, que con el transcurso del tiempo y de la historia pergeñaron a fuerza de imposición, una legalidad constitucional establecida a su imagen y semejanza.

Los pueblos originarios, en cambio, convidados de piedra dentro de aquella novísima instalación constitutiva, fueron despojados primeros de su único valor intrínseco, caracterizado por la tierra y posteriormente sumidos en la esclavitud al servicio de los recientes, “sacrificados”, “valerosos” y “modernísimos” emergentes de la  ideología occidental y por supuesto, cristiana.

Así fue que año tras año y a costa del latrocinio, el despojo, la mutilación y el asesinato despiadado, el Cono Sur de América, se convirtió en el paraíso del “patriciado”.

Porque imagine usted, Señor, Señora, que si la elite se enarbola a sí misma encaramada como sublime poseedora de un vasto territorio ávido de ser explotado económicamente, deberá necesariamente garantizarse legalmente su heredad por los siglos de los siglos, sobre todo teniendo en cuenta que los infelices aborígenes, forzosos derrotados de una guerra no deseada, hubieron perdido todo derecho a reclamar por lo que había dejado de ser su propiedad natural y a pesar de los esfuerzos denodados y de las tribulaciones del liderazgo de los “patriotas” de sangre europea, no habían desaparecido totalmente, porque como supongo que usted se imaginará, a un pueblo no puede matárselo en su totalidad, aunque la siniestra pretensión sea ventilada y esforzadamente ambicionada en los hechos por la “gente de bien”.

De esa forma y con aquellos instrumentos violentos, deshonestos y tramposos que sembraron impostura y horror sobre la humanidad de los seres considerados como indeseados, la elite se constituyó en el “núcleo patricio”, toda vez que incorporó a su “patrimonio” el factor de producción tierra, esencial para aquella época, signada por la actividad extractiva de la economía.

A esta altura, usted se estará preguntando la razón del título de la nota.

Bueno estimados, es que en realidad los argentinos conocemos una Pata de Corazón Helado, como si se hubiera afincado en el mismo centro intrínseco del Polo Sur.

Casualmente o no tanto su nombre es Patricia.

Tengo la necesidad de que recuerde lo que le voy a contar sobre esta mujer “patricia” de nombre homónimo. Su corazón de hielo la ubica como descendiente de aquella elite que se preocupó “afanosamente” por escribir una Constitución Nacional que le garantizara la legalidad de sus apropiaciones.

Los ancestros de la Presidenta del PRO formalizaron a través del brazo ejecutor del ejército argentino su derecho a la posesión del territorio que iban arrancando a los indios.

Justificados en el accionar del gobierno chileno, que estaba ejecutando contemporáneamente la misma experiencia contra los mapuches, determinaron que el avance de Chile sobre el Sur andino constituiría un peligro para los reclamos soberanos de la Argentina.

Blandiendo aquel pretexto, la elite porteña financió el equipamiento de la Campaña al Desierto del entonces coronel Julio A, Roca y después del genocidio aborigen, perpetrado en sólo un año, los atribulados dispensadores de dinero para pertrechos militares se agenciaron en propiedad las vastas extensiones usurpadas a los “salvajes”.

La persecución y el asesinato de miles fue el gran objetivo que convalidó primero una República y luego convalidó el concepto de “Nación”, sobre la base de costumbres y valores que la propia elite instituyó como verdades reveladas y a tener en cuenta por los “connacionales”.

En la otra cara de la Cordillera aconteció una historia similar.

Porque de un lado y otro del macizo andino proliferaban y se afincaban los pueblos mapuches, denominados con nombres diversos, pero descendientes de la misma etnia.

En la actualidad, Patricia continúa y persiste en blandir las características de su “patriciado” y lo justifica en la inmensa labor de tantos años sirviendo a intereses de sectores económicos y políticos determinados. Comenzó su derrotero infiltrándose en organizaciones populares, denunciando y promoviendo la muerte, después andando el tiempo y despojada de su patética versión populista, promovió la desaparición y exterminio de aquellos a quienes consideraba desagradables, inquietantes y peligrosos a los intereses de la elite o del Departamento de Estado de los EE.UU.

Muy similar a los objetivos del coronel Roca, devenido en general por sus servicios, pero eso sí, con procedimientos más modernos y dentro de la ley, porque el voto de un conglomerado de gente, concedió el visto bueno a las acciones desembozadas de la buena para nada.

Por todo ello es que la Pata permanece congelada.

Fría y calculadora, reniega y aborrece a las mayorías.

Si no fuera que posee tan corta, escasa, diminuta capacidad intelectual, que podría definirla como el símil femenino de las incapacidades del abombado Presidente de la Nación en 2015, deberíamos compararla con la otrora y ahora extinta “Dama de Hierro” de Gran Bretaña.

Es tan burda, mediocre e ignorante la Pato, que la comparación con aquella mujer salvaje y despiadada, nuestra pobre y mediocre mujer local, que tiene nuestra nacionalidad sin merecerlo, la considera un halago.

Es el Corazón Helado de una infeliz predestinación. La de ser el instrumento de los intereses de quienes verdaderamente ejercen el poder económico y que harán uso de su persona hasta que determinen su caída o pérdida de interés social como propuesta política.

Ese día, llevará su ignorancia, su prepotencia, su escasa luminosidad, su pobre imagen de mujer, sus toneladas de dinero recibido por tantos favores dispensados, a cuarteles de invierno.

viernes, 10 de febrero de 2023

 

La carga de los imbéciles.



 

por Alberto Carbone

 

Demasiados cofrades husmean en las páginas de Internet leyendo noticias que marcan a fuego lento el sentido común de una vasta y abigarrada militancia de ignorantes.

Demasiada cantidad, número elevado de individuos que no atinan a pensar por sí mismos, que aceptan lo que escuchan de las grandes emisoras, que elevan a juicio apodíctico las simples elucubraciones de quienes cobran salarios y reciben sobres para actuar y expresarse como si fuesen periodistas, miles de personas silenciosas que escuchan cotidianamente y que no saben que no saben.

Pero ellas también votan.

Ese es el juego de la Democracia.

El sistema electivo del cual los dueños del Poder real se han empoderado y gobiernan a la opinión pública con sus aseveraciones, con sus verdades reveladas, con sus valoraciones.

Los que votan a favor de aquellos que controlan el pensamiento y la decisión, no son otra cosa que un inmenso ejército de necios que cierran los ojos y escogen únicamente en cada fecha eleccionaria, la boleta para sufragar propuesta por los Medios de Información concentrados.

Ojo señor, señora lectora. En esos Medios no trabaja cualquier cristiano. Debe poseer particularidades necesarias y suficientes. Tiene que ser una personalidad con varios antecedentes laborales en ese ámbito, capaz de llegar con su palabra al término medio de la población, que sin facultad ninguna aceptará aquella opinión como palabra revelada.

Pero además, ese Poder real, detenta una particularidad suprema. Porque debe confeccionar las listas de personalidades electivas con nombres de individuos maleables y accesibles, hombres y mujeres incapaces de discernir por propia voluntad o bien que han decidido hacerse pasar por perfectos imbéciles, estos últimos para acreditar un buen pasar con una muy baja erogación, los primeros en cambio, auténticos ineptos que como tales no alcanzan a advertir el grado de su imbecilidad.

Claro, usted dirá, muy tarados no son, porque se supieron ubicar y resolver su futuro discrecionalmente. Es verdad. Si pensamos que el objetivo final y último de los seres humanos es su bienestar económico exclusivamente, prescindiendo de cualquier intención de carácter colectivo, entonces podemos decir que lo han resuelto bárbaro.

Pero lo que intento aclararle, abusando de su amabilidad,  es que ese típico y personal posicionamiento no es tampoco por alguna capacidad propia. Ellos han sido elegidos por representar un grado elevado de estupidez, afectada o infectada, en su capacidad racional.

El otro día, sin ir más lejos, observé el posteo que subió el ex intendente de Quilmes y cocinero locuaz, mostrando a quien quisiera ver cómo y de qué manera circulaba en auto jactándose de no usar cinturón de seguridad.

Otro ejemplo, es el referido a un legislador, muy pequeñito y mediático que se declara radical, con apellido casi obsceno, que subió una fotografía con una pala en la mano, para intentar demostrar a través de un cuadro elaborado por el Indec, la caída del empleo en nuestro país por efecto del gobierno actual, pero sin advertir que de esa misma tabla se deduce claramente que la debacle laboral fue propiciada en la época macrista, que no sé si sabe, él debería defender.

Otro ejemplo es la notoria polémica en twitter que desgranó un profesor de Ping Pong devenido en diputado contra una legisladora de su mismo Partido porque la dama se atrevió a criticar las acciones del Ministerio de Seguridad de Macri en época de la desaparición y asesinato de Santiago Maldonado. Una verborragia digna de un estúpido que dejó al rojo vivo las relaciones hacia el interior de su espacio político, pero que por supuesto, como era de esperar, el lúdico representante no evaluó.

Estas y otras situaciones demuestran palmariamente una y otra vez el elevado grado de estupidez de los candidatos de los sectores de mayor poder económico en la Argentina.

Gracias a su escaso o nulo nivel intelectual, a su inexistencia de sentido común y moralidad, a su desapego por la verdad y la justicia, a su único interés determinado en los negocios, a su rechazo infinito por los sectores de nivel más bajo de la sociedad, por su desconocimiento de la historia, por su falta total de ética y por su perfecta e inmensa ignorancia, es que conforman los cuadros candidatos de sus patrones.

No existe otro misterio.

El problema no son ellos, ni sus jefes y promotores directos. Porque sabemos que los primeros figuran en las listas para ganar dinero, vivir bien, resolver todos sus problemas individuales, disfrutar su cotidianidad con solo levantar la mano en cada voto del Recinto.

Los segundos, poseen como objetivo apoderarse del Sistema Político eleccionario para “facer riquezas”, como expresaban y aún hoy expresan los conquistadores de América desde el Siglo XXI, para tomar el control de todos los resortes básicos del país, para internalizar en el hombre común, quién es el que manda y quién el que debe obedecer.

Además y muy especialmente, para seleccionar estúpidos para que ocupen las bancas de la legislatura y no pregunten, solamente cumplan órdenes.

Unos y otros poseen sus vocaciones, que usted dirá después qué le parecen.

Pero el verdadero problema no son ellos.

El problema subsiste en los otros, en los millones que escuchan solamente las versiones que se multiplican y se consolidan en la opinión pública como verdad revelada. El auténtico problema son aquellos que siendo la gran mayoría no participa de uno ni de otro grupo selecto, pero que llegado el momento, los vota.