viernes, 27 de julio de 2018


Flores podridas para Cleopatra.

 
 
Por Alberto Carbone

 

A 66 años de la desaparición física de María Eva Duarte de Perón, probablemente esta poesía de María Elena Walsh sea el mejor homenaje a tu memoria

 

EVA

Calle Florida, túnel de flores podridas.

Y el pobrerío se quedó sin madre llorando entre faroles sin crespones.

Llorando en cueros, para siempre, solos.

Sombríos machos de corbata negra sufrían rencorosos por decreto y el órgano por Radio del Estado hizo durar a Dios un mes o dos.

Buenos Aires de niebla y de silencio.

El Barrio Norte tras las celosías encargaba a París rayos de sol.

La cola interminable para verla y los que maldecían por si acaso no vayan esos cabecitas negras a bienaventurar a una cualquiera.

Flores podridas para Cleopatra.

Y los grasitas con el corazón rajado, rajado en serio. Huérfanos. Silencio.

Calles de invierno donde nadie pregona El Líder, Democracia, La Razón.

Y Antonio Tormo calla “amémonos”.

Un vendaval de luto obligatorio.

Escarapelas con coágulos negros.

El siglo nunca vio muerte más muerte.

Pobrecitos rubíes, esmeraldas, visones ofrendados por el pueblo, sandalias de oro, sedas virreinales, vacías, arrumbadas en la noche.

Y el odio entre paréntesis, rumiando venganza en sótanos y con picana.

Y el amor y el dolor que eran de veras gimiendo en el cordón de la vereda.

Lágrimas enjuagadas con harapos, Madrecita de los Desamparados.

Silencio, que hasta el tango se murió.

Orden de arriba y lágrimas de abajo.

En plena juventud. No somos nada.

No somos nada más que un gran castigo.

Se pintó la República de negro mientras te maquillaban y enlodaban.

En los altares populares, santa.

Hiena de hielo para los gorilas pero eso sí, solísima en la muerte.

Y el pueblo que lloraba para siempre sin prever tu atroz peregrinaje.

Con mis ojos la vi, no me vendieron esta leyenda, ni me la robaron.

Días de julio del 52 ¿Qué importa donde estaba yo? II No descanses en paz, alza los brazos no para el día del renunciamiento sino para juntarte a las mujeres con tu bandera redentora lavada en pólvora, resucitando.

No sé quién fuiste, pero te jugaste.

Torciste el Riachuelo a Plaza de Mayo, metiste a las mujeres en la historia de prepo, arrebatando los micrófonos, repartiendo venganzas y limosnas.

Bruta como un diamante en un chiquero ¿Quién va a tirarte la última piedra? Quizás un día nos juntemos para invocar tu insólito coraje.

Todas, las contreras, las idólatras, las madres incesantes, las rameras, las que te amaron, las que te maldijeron, las que obedientes tiran hijos a la basura de la guerra, todas las que ahora en el mundo fraternizan sublevándose contra la aniquilación.

Cuando los buitres te dejen tranquila y huyas de las estampas y el ultraje empezaremos a saber quién fuiste.

Con látigo y sumisa, pasiva y compasiva, única reina que tuvimos, loca que arrebató el poder a los soldados.

Cuando juntas las reas y las monjas y las violadas en los teleteatros y las que callan pero no consienten arrebatemos la liberación para no naufragar en espejitos ni bañarnos para los ejecutivos.

Cuando hagamos escándalo y justicia el tiempo habrá pasado en limpio tu prepotencia y tu martirio, hermana.

Tener agallas, como vos tuviste, fanática, leal, desenfrenada en el candor de la beneficencia pero la única que se dio el lujo de coronarse por los sumergidos.

Agallas para hacer de nuevo el mundo.

Tener agallas para gritar basta aunque nos amordacen con cañones.

 

sábado, 5 de mayo de 2018


Fly to Quality

Alberto Carbone

Por el aumento de la tasa de interés en los EE. UU de Norteamérica, los financistas extranjeros canjean sus Lebac por Dólares, los retiran del mercado argentino y los depositan en la Reserva Federal, realizando su Fly to Quality, “Salto de Calidad”.

Un entusiasta y heterogéneo conglomerado de argentinos parece estar a las puertas de conocer las verdaderas virtudes del Neoliberalismo. Me refiero a la amplia y despreocupada Clase Media de nuestra sociedad, que con reacciones esperpénticas, contradictorias e individualistas, comienza a reconocer la crueldad manifiesta de la ideología conservadora, recién cuando sus efectos tocan a su puerta.

Profesionales de toda laya, obreros fabriles, empleados de oficina, docentes de todos los niveles de la educación, comerciantes, vendedores ambulantes, pequeños empresarios, estudiantes.

Todos ahora, observan cautelosos, con ojos asombrados, que el ajuste es también para ellos.

¿Será tarde?. ¿Qué le parece?.

Si quiere que le sea sincero, me parece que sí.

¿Sabe por qué?. Porque cuando alguien proyecta un “cambio” lo hace desde el sentido común, lo hace por sí mismo, no necesita que se lo prometa quien a simple vista no posee condiciones intelectuales suficientes para prometer lo que no puede cumplir, porque sencillamente no sabe de qué está hablando.

Era muy evidente que el cambio que nos prometían comprendía pautas más referidas a la autodestrucción que a la modificación de situaciones para el bien de todos.

La Clase Media argentina, descendiente de la cultura del trabajo heredada de aquellos pobres inmigrantes de principio de Siglo XX hace mucho tiempo que se olvidó de sus orígenes y al compás del mandato que introducen los Medios de Comunicación masiva, fue reconociéndose como el sector social más influyente en la evolución de la sociedad. Se llamó a sí misma como la gran hacedora de las transformaciones, se atribuyó ser la porción del país que más sacrificio hubo realizado históricamente por la evolución de la sociedad toda. Naturalmente, se sintió incluida a la porción social más elevada, que a pesar de ser un pequeño porcentaje, o quizá por ello, debía a la Clase Media su posición de privilegio.

La frase más escuchada: El esfuerzo de la Clase Media consolidó la riqueza de los más ricos y sostuvo a flote a los más pobres, socorriéndolos de la definitiva decadencia.

La voluminosa Clase Media argentina está convencida de que fundó el país y que lo sostiene.

 

Cuando el Kirchnerismo asomó en la historia política nacional, primero lo soportaron porque tenían que recuperarse de la hecatombe del año 2001, una vez de pie comenzaron a aborrecerlo.

¿Cómo soportar que el gobierno intentase incorporar dentro de los sectores medios a miles de pobres, que como decían los más ricos, jamás les gustó trabajar?. ¡Pobres por herencia. Pobres que las políticas sociales pretendían integrar como sujetos de Derecho!....  ¡No hay derecho!.

Cuando ese gobierno intentó que las ganancias del campo fueran compartidas por el Estado, recordará la discutida 125, la Clase Media supo de qué lado estar, fomentó el triunfo de los que más poseen, el triunfo de quienes admira, defendiendo el derecho a la “libertad” de decisión y de las ganancias de quienes cree parecerse.

La Clase Media argentina ignora quién es, ignora sus particularidades, ignora el principio de solidaridad, ignora que la Argentina la fundaron los poseedores para hacerla a su imagen y semejanza, ignora que los ricos no la incluyen. En definitiva, la Clase Media argentina es ignorante.

Un ciudadano puede blandir varios títulos, haber estudiado una profesión universitaria, ser un exitoso comerciante y a la vez ser un ignorante.

En una nota firmada por Marcos Aguinis, escritor famoso por una sola novela, se critica el concepto de “progre” incorporándole una serie de notorias falencias, y que según el firmante son propias de los gobiernos que se autodenominan progresistas.

El novelista de Clarín, a quien la Clase Media argentina tildaría de culto, descalificó a los gobiernos de izquierda o “progre”, atribuyéndole todas las características que en la actualidad son propias del gobierno de “Macriano”.

La Nota de referencia firmada por Aguinis dice:

“…. Pero resulta que muchos de los partidos y líderes que se proclaman de izquierda llevan a cabo políticas crudamente opuestas al progreso: tiranizan a sus naciones, cercenan la libertad de opinión, generan pobreza, someten la Justicia a los miserables intereses del grupo dominante, son hipócritas, desprecian la dignidad individual, corrompen la democracia, debilitan las instituciones democráticas, quiebran la senda del derecho y otras calamidades por el estilo….”

O sea, el referido autor, firmó una nota en la cual critica a los gobiernos progresistas, consignándoles todas las acciones que está realizando el gobierno argentino actual.

Dígame Sr. Lector: ¿si ésto no es ignorancia, cómo se denomina?.

Pero además agrega:

“…Supongamos que un gobierno desprovisto del maravilloso título de “progre” cercenara el disenso, metiera en la cárcel a los opositores, cerrara medios de comunicación que le resultan molestos, reprimiera manifestaciones y asesinara a decenas de ciudadanos en la calle. ¿Qué ocurriría? Seguro que habría incontables y muy sonoras expresiones de condena. Líderes que en este momento son tibios o cómplices activarían a las organizaciones internacionales para detener los abusos de ese poder. Se enviarían comisiones investigadoras, se escucharía a los disidentes, se difundirían con más intensidad sus crímenes, se implementarían sanciones políticas y económicas. No hay duda de que se haría todo eso y aún más….”

Con los Medios de Comunicación cooptados por los grandes intereses corporativos. Con los Organismos Internacionales consustanciados con los negocios de los financistas internacionales, ¿A quién se le ocurre que alguien levantaría la voz en contra de las políticas de un gobierno de derecha que los beneficia?.

Pero Marcos Aguinis y todos y cada uno de los personajes que él representa alientan este juego de contradicciones, para que los que ignoran, los necios que compran espejitos de colores, los que votan cualquier cosa y si advierten haberse equivocado no lo reconocen, sigan creyendo que la modernidad está por venir a la vuelta de la esquina.

Mientras tanto, quienes tomaron el Poder para realizar sus propios beneficios, continúan especulando hasta el día que no sea más negocio y dejen a aquella Clase Media en estado menesteroso, haciéndose cargo como pueda de los más pobres, a quienes nunca quiso. Ellos, los poderosos, seguirán pensando sólo en ellos y entonces, cuando no sea más negocio la Argentina, emprenderán su “Salto de Calidad”.

domingo, 15 de abril de 2018


La vida con él

Por Alberto Carbone

 

Hace más de dos años escribí una nota titulada “la vida sin Ella”. Allí, hice referencia a los cambios que podrían producirse con la llegada en el mes de diciembre de un presidente y una organización partidaria totalmente distinta a la que había dirigido el país hasta entonces.

Identifiqué las diferencias entre ambas propuestas, recordé que se trataba de la primera vez en nuestro país, que un primer magistrado se retiraba del cargo con tan alta ponderación por parte de la sociedad y aventuré toda suerte de vicisitudes analizando la sonora discrepancia que convive y lucha en el seno social, lo que casi inmediatamente muchos divulgadores definieron como “grieta”.

Y al final pasaron muchas cosas. Suficientes como para juzgar que la propuesta de país evidenciado por los triunfadores de entonces, ha modificado de raíz al proyecto de la anterior administración.

Hoy, la Argentina no es la misma que había en 2015. Lo que supo identificarse como un territorio que erguido y de pie ocupaba escaños en las organizaciones internacionales para defender su autonomía, llevando la voz de la unidad latinoamericana como instrumento de cohesión contra los intereses de las Corporaciones ha sido derrumbado.

Hoy, el gobierno “Macriano” conspira contra el crecimiento de la industria local, amparado en la precaria convicción del elevado costo real del salario de los trabajadores y a manera de remedio, provoca la apertura de las importaciones, con la escaza racionalidad de quienes no conocen o no entienden la economía global, de que esos bienes importados más baratos, abaraten la economía local y mágicamente caiga la inflación.

No hace falta ser un erudito en materia de números para saber que esa aseveración es una falacia. Yo, sin embargo, no me voy a detener en vilipendiarla, por dos razones: la primera es que ya he escrito alguna vez sobre el tema y la segunda, que en esta oportunidad, estos renglones son motivo de otro tema.

Como dijera más arriba, el motor del “cambio” se veía venir con el triunfo “Macriano”. Tengo para mí, como demasiado evidente que un presidente representante de intereses económicos propios y acompañado por un séquito de pares, sólo iba a ejecutar acciones tendientes a robustecer y a consolidar su situación de dominio. Ese es su beneficio. Esa su convicción. Con el aporte invaluable de un elenco de funcionarios menores, entre quienes se cuentan los honorables diputados y honorables senadores que le han votado todos los desmanes, y que están allí aunque no pertenezcan a su misma calidad social, pero haciendo bien los deberes para granjearse la confianza de quien manda.

Por eso cuando ahora muchos comunicadores advierten respecto de que “la economía no arranca”, o que “el gobierno no acierta con la política”, yo les contesto, modestamente, que también ahora están equivocados.

Estimado lector, el gobierno Macriano es un éxito.

Esta administración ha logrado situaciones que van a quedar en la historia de nuestro país.

La primera: Haber incorporado al país dentro del circuito económico capitalista en posición de perdedor, lastimosa tercera línea en el grupo de países que esperan el favor de los grandes y se encolumnan en silencio, congraciándose con el superior, sin discutir decisiones.

La segunda: Haber logrado convencer a todo un público, que a la sazón resultó mayoritario en el conteo de votos, de que la primera situación era la única salida posible para resolver las denominadas atrocidades del gobierno anterior.

Por lo antedicho, por lo menos, a esta administración podemos catalogarla como exitosa. Sólo los gobiernos militares avanzaron tanto en el desmantelamiento del país. Pero ellos tenían la justificación de la fuerza. Cambiemos lo ha logrado con la ley del voto democrático y con la complacencia de quienes lo han votado, y hoy están peor que hace dos años, pero la tozudez, la ignorancia o simplemente la ideología, no les permite reconocerlo.

Por ello, “la vida con él” es la vida que se ha ganado la mayoría de los votantes. Era claro para quien quería interpretar la realidad, que con el advenimiento de Macri se configuraba un cambio de época. De allí “cambiemos”. Este es el cambio anhelado por ellos y para ellos. Era el único camino posible para quienes necesitaban recuperar su lugar privilegiado en la escena nacional.

El problema es que ahora este negocio del cambio para beneficiar sólo a ellos, lo estamos pagando todos. Aún aquellos que habían advertido de que se trataba la estafa.

miércoles, 11 de abril de 2018


La declaración de Toto

 


Alberto Carbone

 

Es lamentable el futuro del país de los argentinos, si el ciudadano común persiste en votar ignorantes, improvisadores, ventajeros, egoístas, especuladores y mentirosos.

¿Será por el escaso nivel intelectual que expresa la Clase Media?. ¿Incapaz de reconocerse en el error cometido y defender necia y tozudamente  su decisión, aunque aparezca palmariamente desacertada?.

Sea como fuere, la situación política, social y económica está pasando de castaño oscuro.

El elenco gubernamental de “Macriano”, a todas luces incompetente y vulgar, continúa enredando a la economía nacional en un ovillo al que no se le encuentra la punta y que además a nadie le interesa buscarla.

Además, las declaraciones de los funcionarios, teñidas de un cinismo a toda prueba, amparados por la impunidad garantizada de parte de los mal llamados grandes Medios, (porque son grandes por su dinero, jamás por su capacidad intelectual), se hacen fuertes en las cabezas de los sectores medios, que irracionalmente aceptan como verdad rebelada lo que afirman siniestros escribientes que se hacen llamar periodistas.

La convocatoria del ministro Caputo al Palacio Legislativo fue otro ejemplo patético y palmario del despliegue de un discurso minimalista, simple, vulgar, de limitado vuelo intelectual, como son los funcionarios Macrianos, pero aceitado y preciso, que alcanzó para purgar acusaciones contra Toto y de paso dejar en evidencia las singulares articulaciones que los funcionarios acuerdan con los legisladores sean o no del mismo palo.

Primero nos sorprendió el acuerdo al que arribaron para la interpelación. Resultó que por mayoría se adoptó la decisión de que el ministro recibiera las preguntas todas juntas y posteriormente respondiera según su propio mérito e importancia. Circunstancia a todas luces sugestiva, porque de esa forma se permite una selección de aquello que se quiere o no se quiere responder.

Segundo, el compromiso serio y evidente que demostró el senador Mayans, como presidente del evento, en proteger descaradamente al pretendido interrogado, evitando que el pobre de Toto perdiera el equilibrio o trastabillase ante alguna inquietud de difícil resolución.

La oposición, que supuestamente pretendemos idónea e informada, aceptó piadosamente los tiempos reglados por Mayans y hasta podríamos decir que en algunos pasajes pareció condescendiente.

Ni que decirles de la participación del Toti. Un casi Toto pero sólo por el apodo, en realidad descendiente de la muchedumbre. No del Jet set como Toto. Por eso tal vez, proclive a bajar la cabeza entre los que mandan, genuflexo de cuerpo y minúsculo de intelecto, pobre Toti, se limitó a agradecer y a engrandecer la personalidad y la entereza moral de su reciente amigo Toto.

Tercero y sorprendente, la jugada adolescente del ministro enviándole un papelito a la legisladora Cerruti.

La verdad no sé a ciencia cierta quien fue la persona que lo asesoró a Toto durante tres semanas. No me importa saberlo. Pero alguien le dijo claramente que si estaba cansado o sentía que el interrogatorio devenía en su contra, recurriera a semejante argumento. El que lo propuso es tan banal y mediocre como el mismo Caputo y como toda la recua de funcionarios macrianos, porque de otra manera, mal podrían estar en la troupe, si no fuesen de ese mismo escaso nivel.

La pobre estrategia para confundir y coartar el debate, es tan pobre y evidente que si no conociera a los miembros del gabinete y a los legisladores de Cambiemos, sugeriría que se le ocurrió a un estúpido.

Pero no. Debemos ser justos en la apreciación. No hay estúpidos en el Parlamento Nacional, hay gente que persigue intereses y existen intereses que persiguen gente.

¿Cómo entiende usted que los legisladores de la oposición hayan pisado el palito?. ¿Cómo puede ser que la tontería que le hicieron escribir a Toto, se haya interpretado como violencia de género?.

Me parece Sr. Lector, que no sólo la administración actual nos está tomando el pelo.

Si Toto, Nicky, Baby, Euge, Coquy, Mauri, o quien sorongoleti sea, recurrieron durante estos dos últimos años a engrosar sus arcas personales, producto de hacer malos negocios para el Estado, la próxima administración política deberá hacérselos pagar con su patrimonio.

Yo, Sr Lector, no quiero que ni Toto, Nicky, Baby, Euge, Coquy, Mauri, o quien sorongoleti sea, vayan a la cárcel. No deseo eso. Quiero que devuelvan el fruto de los negociados entregando todo su patrimonio, el de su mujer y demás agentes cercanos.

Yo no soy ingenuo. Sé que es poco probable. Por eso lo hacen, con la impunidad del Poder Judicial y con la liberalidad que los tratan los poderosos Medios de Comunicación Masiva.

Así estamos. Mientras tanto los niños crecen. Muchos no alcanzar a tomar la leche todos los días. Pero eso a la Clase Media ingenua y ignorante no le importa. No lo ve. Porque no puede percatarse de lo que no conoce o no entiende, y en el mar de semejante ignorancia, navega Macriano, convencido de que el objetivo estará definitivamente cumplido, cuando varios Totos Caputos sean reconocidos en la Premier League.

lunes, 19 de febrero de 2018


Los náufragos de la Calle de la Providencia
 
 
 
 

Por Alberto Carbone

 

Hay un viento voraz, licencioso, sacrílego.
Un profundo calor, insoportable, que se sumerge tumultuoso
en el lecho donde se retuercen los náufragos.

 

 

¿Dónde estoy?.  ¿Es todo esto un sueño?.

Sólo recuerdo que durante doce largos años nos hicieron creer que vivíamos como no lo merecíamos. Que aquel episodio había sido un sueño y que despertábamos por fin a enfrentarnos con la realidad.

Pero ¿Esto es la realidad?. ¿Está usted seguro?.

Centenares de personas viven confortablemente una realidad que dicen merecer. Justificada a través de su posición social y económica.

Miles de personas están siendo arrojados a la calle, sin trabajo, sin seguridad social, sin futuro.

El gobierno nacional desguaza al Estado en nombre de un sistema “liberal”, que sin embargo no está en el proyecto de ningún otro país.

Los EE.UU de América están cerrando su economía, atrayendo inversiones para sí, evitando la diversificación del Capital dentro de terceros países.

La Comunidad Europea que siente el cimbronazo de la primera potencia mundial, hace lo propio, privilegiando su producción para el mercado de consumo local.

¿Cuál es entonces la propuesta de nuestro país?.

Abrir su economía a la producción extranjera a expensas del vaciamiento de la industria nacional.

¿Puede ser cierto lo que está pasando?.

¿No estaremos soñando también en la actualidad, navegando por una pesadilla?.

Sin embargo, muchos votantes eligieron este rumbo dos veces consecutivas.

Mucha gente asumió que haber vivido mejor durante doce años fue una mentira.

Aceptó y defendió la consigna “se robaron todo”, instalada por los Medios Masivos de Comunicación, en contra de quienes dejaron la deuda externa más baja de la historia del país. Es la misma gente que le cree a “Macriano” cuando afirma entre dislalia y dislalia que durante los últimos dos años hubo inversión productiva.

¿Pero usted sabe hacia dónde va el país?.

¿A usted le interesa esta pregunta?.

Tal vez prefiere seguir ignorando lo que sucede y defender su voto en una charla callejera contestando un simple “se robaron todo”, cuando aparece en escena algún devoto de la autodenominada “Década Ganada”.

Algunos por ignorancia, otros por necedad.

Porque existe una diferencia crucial entre ambas acepciones. El ignorante es quien simplemente no conoce. No puede inferir nada al respecto sobre un tema porque no lo maneja, No posee información. No sabe.

El necio, si me permite, es peor.  No le voy a dar ningún sinónimo.

Prefiero al ignorante, tiene tiempo para aprender, para sacar sus propias conclusiones.

Aparte. Todos ignoramos algo. No es humillante. Siempre estamos a tiempo de aprender. Eso sí. Si no somos necios.

Me impresiona mucho la realidad social, porque mucha gente pobre, en condición de calle es invisible para mucha otra que pasa a su lado sin importarle.

¿ Sabe que creo?. Que hoy más que nunca estamos en manos de la Providencia. Que aquellos que observamos la decrepitud del sistema social, quienes advertimos la delicada línea roja por la que atraviesa la economía desbarrancada por el sistema financiero, somos menos, significativamente un número menor que aquellos quienes caminan desprendidos de compromiso por la calle con una venda en los ojos y no atinan a entender, aunque más no sea, una mínima porción de la realidad.

Parecemos náufragos que esperan la Providencia, viviendo un calvario que cuando termine, además de restaurar todo lo deshecho, deberá socorrer a tanto ciego, necio o ignorante, que ni a tientas identifica adonde se está metiendo.

 

 

 

miércoles, 14 de febrero de 2018


Del Huinca de Roca al Chocobar de Macri

 

El hombre suburbano de la Patria es lo que más le duele al poder concentrado, incluido el movimiento obrero. Pobre y sin herencia, es considerada gente útil sí y sólo sí, acepta su característica de inferior, sirve a sus intereses de clase a cambio de un salario que no afecte sus ganancias de sector.

 

Por Alberto Carbone

 

Consolidación del poder del Estado concentrado

 

Después de la muerte de Adolfo Alsina, ministro de Guerra en el gobierno del presidente Nicolás Avellaneda, la elite porteña, a la sazón dueña de los destinos de la administración nacional, ofreció el cargo vacante a un coronel del ejército, que a la postre, se convertiría en el gran ejecutor de la estrategia del Estado Nación, que la propia elite dominante necesitaba, para consolidar sus intereses de sector. Ese militar al que me refiero era Julio Argentino Roca, posteriormente general y presidente de la Nación.

Estoy repasando a vuelo de pájaro una parte crucial de nuestra historia como país. Instalémonos en 1874, inicios del gobierno de Avellaneda, sucesor de Sarmiento en el sillón de Rivadavia, ambos compartiendo los mismos objetivos políticos, edificar un Estado dentro de un territorio que la elite interpretaba como vacío.

¡Pero si existía el indio!, dirá usted, Sr lector. Si es así. Pero para la elite porteña, como Dios nuestro Señor, la gente existe si la nombran. Si la señalan. Si le autorizan a existir.

Lo cierto es que el ministro Alsina comenzaría en 1876 una campaña, que tituló contra el desierto y no contra el indio. Proyectó y comenzó a edificar una Zanja-Trinchera, que se conocería después con su nombre, de dos metros de profundidad por tres de ancho, con el agregado de una cantidad de fortines en la extensión de su traza, que controlaban primero la construcción y posteriormente al resguardo de que el indígena intentara violarla.

El “salvaje” con su “Malón”, burló esa iniciativa y el fracaso primero y su fallecimiento después, decretaron el fin del proyecto de trincheras y fortines de don Adolfo y la decisión de reformular la estrategia: ir contra el indio y a favor del desierto. Esto significó matar al “salvaje” para tomar esas zonas ocupadas por la indiada y transformarlas en tierras de labranza.

Alsina decía: “ir contra el desierto”.  Proponer una avanzada “defensiva”, no violenta, contra los pueblos autóctonos.

Roca respondió: Contra el indio y en favor del desierto, las tierras deseadas, el patrimonio económico que consolidaría a la elite como oligarquía.

 

Y agregó:…¡Qué disparate la zanja de Alsina! Y Avellaneda lo deja hacer. Es lo que se le ocurre a un pueblo débil y en la infancia: atajar con murallas a sus enemigos. Así pensaron los chinos, y no se libraron de ser conquistados por un puñado de tártaros, insignificante, comparado con la población china. Si no se ocupa la Pampa, previa destrucción de los nidos de indios, es inútil toda precaución y plan para impedir las invasiones.

 

 

De Gaucho a Huinca

 

El artífice de esta propuesta fue el coronel Julio A. Roca, sucesor de Alsina en el ministerio. Se proyectó a partir de 1878, su ejecución se realizó en 1879. En seis meses, seis mil soldados asesinaron a miles de indios y obtuvieron más de veinte mil Leguas de territorio para la siembra. Estamos hablando de cien mil Kilómetros aproximadamente. Episodio que se conoce como “expansión de la frontera agrícola”.

¿Usted se ha preguntado alguna vez de dónde sacaron seis mil soldados, para conformar la tropa de la elite?.

El sector “aristocrático” de la sociedad porteña, estaba conformado por un puñado de familias reticentes a entregar a sus hijos al peligroso ejercicio de jugar a la guerra contra indios desarmados, quienes eventualmente pudieran asesinar a uno de ellos.

Para pelear contra el salvaje necesitaban gente “descartable”. Si descartable. Inservibles para otros menesteres que no fueran entregar su vida para “causas valederas”.

Sarmiento lo había expresado muy bien en carta a Mitre, en oportunidad de la guerra contra el Paraguay: “No ahorre sangre de gauchos que sólo sirve para abonar la tierra…”.

En esta oportunidad, contra la avanzada del “salvaje”, volvía a ser necesario el paisano. El mestizo. De sangre española por el padre y aborigen por parte de la madre. Equidistante a los dos mundos, como explicó alguna vez José Hernández.

Los fortines de frontera contra el malón, erigidos por la elite, y la avanzada militar, se llenaron de “huincas”, así llamaban los indios a esos paisanos sin tierra y sin trabajo, empujados a la guerra fruto de la “leva en masa” dictada por el gobierno nacional, para servir al ejército.

El gaucho, quien en general había encontrado estancia y familia en la toldería, expulsado de la sociedad blanca por “pobre e inculto”, era obligado a matar para vivir en una guerra que beneficiaba sólo a quienes daban órdenes y jamás enfrentaban el cuerpo a cuerpo contra los desnudos y aguerridos combatientes que sin armas modernas, sin fusiles Remington, luchaban por mantenerse en sus tierras ancestrales.

Podríamos decir que todo esto es historia.

Hoy, los herederos de ese pequeño grupo de familias que se repartieron la tierra del indio para labranza, haciéndola trabajar a los paisanos pobres que llegaron de la inmigración europea, porque así como fueron incapaces de tomar las armas para derrotar al indio también desestimaron la posibilidad de trabajar ellos mismos las tierras que ponían a su nombre. Los actuales poseedores de una herencia de sangre, la flor y nata de la sociedad blanca que sostiene la Sociedad Rural Argentina, fundada por sus ancestros en 1866, para financiar la Campaña al Desierto de Roca e incrementar sus propiedades, estos contemporáneos de riqueza fácil, estos incapaces de pensar otro país que no sea el que beneficia y justifica sus propios intereses, son quienes financian la Campaña al Desierto del Siglo XXI, sosteniendo en el gobierno a una verdadera troupe de mediocres, quienes limitados intelectualmente no atinan ni una sola idea que proyecte un país distinto del que pretenden consolidar sus mandantes. Estos funcionarios, secuaces de los mentores del vaciamiento nacional, reviven los esquemas otrora pergeñados por Roca y la Generación del 80. “No ahorrar la sangre del pobre, que sólo sirve para abonar la tierra”.

 

El Pasado que Vuelve

 

Usted lo conoce a Chocobar. Lo vio en los medios de difusión masiva. Lo vio con Macri. Lo escuchó justificarse. Pero usted sabe cómo procedió Chocobar. El mundo lo sabe.

Sabe que Macri lo recibió y lo justificó.

Bueno. Quiero advertirle que Chocobar es Huinca.

Que los intereses que defiende no son los suyos. Son los intereses de la elite.

La diferencia es que en el Siglo actual, la copiosa Clase Media que todavía existe, se ha olvidado de que su origen es fruto del esfuerzo realizado por sus abuelos inmigrantes, quienes progresaron a tientas, mientras eran explotados por esa elite a la que hoy quieren parecerse o presienten que se parecen. Una Clase Media que aplaude a los nuevos Huincas y no advierte que comenzó una segunda etapa, y serán las próximas víctimas de este Proceso.

Claro. Usted puede decir que su abuelo se deslomó. Trabajó y gestó un futuro para su descendencia y que los indios no lo hicieron, que eran vagos, que hoy obtienen lo que se merecen.

Yo intento aclararle que la inmigración pobre que vino de Europa conocía su trabajo. Era una comunidad adiestrada en su labor y vino a repetirla en América. Agachó la cabeza y con sumisión aceptó su sino. Era una comunidad domesticada por el Capitalismo, consciente de su pobreza y que sabía que para sobrevivir debía aceptar las reglas de juego en una tierra inhóspita. El aborigen, en cambio, era señor de su tierra. Le fue arrebatada a través de la muerte y se lo obligó a servir al triunfador, parangonándolo con un esclavo.

Para muestra valga un botón. Le dejo como conclusión la conversación entre Mariano Rosas y Lució V. Mansilla:

 

 

Mansilla también registró un diálogo conversando un día con el lonco ranquel Mariano Rosas:
 
Yo hablé así:
-Hermano, los cristianos han hecho hasta ahora lo que han podido, y harán en adelante cuanto puedan, por los indios.
 Su contestación fue con visible expresión de ironía:
-Hermano, cuando los cristianos han podido nos han muerto; y si mañana pueden matarnos a todos, nos matarán. Nos han enseñado a usar ponchos finos, a tomar mate, a fumar, a comer azúcar, a beber vino, a usar bota fuerte. Pero no nos han enseñado ni a trabajar, ni nos han hecho conocer a su Dios. Y entonces, hermano, ¿qué servicios les debemos?
 
Lucio V. Mansilla, Una excursión a los indios ranqueles.

lunes, 25 de diciembre de 2017


La Pena Bombardeada

 

Alberto Carbone

 

 

…aunque tú no lo sabes, nos queda todavía, en medio de esta heroica pena bombardeada,
la fe, que es alegría, alegría, alegría. Rafael Alberti

 

 

Otro año culmina.

Otro sempiterno desojar de pétalos. Trescientos sesenta y cinco.

La flor descarnada. Despojada.

¿Es tan difícil acaso, soñar un país con igualdad de posibilidades para todos quienes lo habitan?. Así parece.

La construcción mediática ha logrado que prácticamente la mitad del electorado viva en el limbo. Abstraído de la realidad. Reconociéndola como tal, sólo si se emite por los Medios de Difusión masiva.

Se cree en una realidad mediatizada por la televisión y quienes la aceptan, reniegan de reconocerlo. No admiten estar condicionados por esa información, se auto definen como “libre pensadores”.

Ninguno de nosotros está libre de ser inoculado por la fuerza de la radiación mediática. Nuestra cultura ha ido cambiando con el paso del tiempo y debemos aceptar que vivimos inmersos dentro del condicionamiento de un aluvión audiovisual. Muchos resistimos. Es verdad. Pero la inmensa mayoría de la gente que no tiene ni desea tener el hábito de leer, no opina sino a través de la mediación de algún comunicador. No cree en lo que pasa si no lo ve primero en la televisión.

 Esto es así.

Pero sin dejar de evaluar la situación como problemática, debo reconocer que existe un problema más grave. Es que la sociedad que atraviesa este proceso, cree que no lo padece. No admite que su opinión esté mediatizada por los Medios de Comunicación cada día más concentrados.

No puede hacerlo.

 El sentido común que le queda a cada uno de ellos, les impide aceptar que sus decisiones políticas y hasta personales estén sujetas al tamiz de las conclusiones a las que arriban los sesudos comunicadores televisivos y radiales.

No pueden reconocer que han sido domesticados.

 

Antonio Gramsci decía:

La conquista del poder cultural es previa a la del poder político y esto se logra mediante la acción concertada de los intelectuales llamados "orgánicos" infiltrados en todos los medios de comunicación, expresión y universitarios.”

 

Como muchos todavía advierten, la actual administración política del país no posee el nivel de “intelectuales orgánicos” requeridos para tal objetivo. Necesita entonces del control de los Medios de Comunicación masivos, capaces de conducir el “cambio” cultural que pretenden, a expensas y aún a riesgo de que los poseedores de esos Medios impongan sus propios objetivos dentro de la sociedad y conduzcan los destinos políticos de la Nación.

Quisiera, si usted me permite, que lea esta otra frase “gramsciana” referida al valor de los Medios de Comunicación como grandes domesticadores de masas:

 

“La opinión pública es el contenido político de la voluntad política pública que podría ser discordante: por eso existe la lucha por el monopolio de los órganos de la opinión pública: periódicos, partidos, parlamento, de modo que una sola fuerza modele la opinión y con ello la voluntad política nacional, convirtiendo a los disidentes en un polvillo individual e inorgánico”.

 

Pero además completó con esta reflexión:

 

Lo que se llama "opinión pública" está estrechamente vinculado con la hegemonía política, o sea que es el punto de contacto entre la "sociedad civil" y la "sociedad política", entre el consenso y la fuerza. El Estado, cuando quiere iniciar una acción poco popular, crea preventivamente la opinión pública adecuada, esto es, organiza y centraliza ciertos elementos de la sociedad civil

 

Así estamos estimado lector. Antonio Gramsci nació en Oristán Italia el 20 de enero de 1891 y murió en Roma el 27 de abril de 1937. Lo que le comento en esta nota ni es de mi propio acervo ni es nuevo. Está escrito, estudiado, pensado.

Probablemente seguirá siendo desconocido, confuso e intrascendente para muchos connacionales, que en lugar de utilizar el sentido común o la inteligencia que les queda, prefieren acomodarse en su mejor sillón del living, encender el aparato y esperar que algún iluminado auto titulado periodista, le explique con lujo de detalles quienes son los “malos” y los “buenos” en esta película de horror que padecemos y que titulamos pomposamente gobierno del pueblo: “democracia”.

Por eso el dolor de quienes todavía piensan que el derecho a la vida, a la dignidad, a la justicia debe ser posible. Por eso convivimos con esta pena bombardeada por los Medios, que cercena la libertad de pensamiento de quienes lo ejercitan y la posibilidad de hacerlo para aquellos que han perdido la costumbre.