martes, 29 de junio de 2021

 

Perón Vive




por Alberto Carbone.

 

Una legendaria consigna entre tantas que se hallaban estampadas en los muros de las ciudades argentinas durante el período conocido como de la Resistencia Peronista entre los años 1956-1972, fue “Perón o Muerte”.

Para mí, que quiere que le diga, esa expresión estaba influenciada por la vieja antinomia entre la vida y muerte. De ser esa su explicación entonces, me parece que deberíamos establecer una significativa relación entre el apellido del viejo caudillo político con la palabra vida.

En ese sentido las expresiones de mayor raigambre popular que rápidamente se identificaron en todas las épocas con la búsqueda de la felicidad y del bienestar en el trabajo y en todas las actividades cotidianas, relacionaron justamente el apellido del viejo conductor de masas, con la síntesis de los anhelos generacionales y con la concreción de sus realizaciones.

Perón como sinónimo de Vida. Perón como elemento indispensable y necesario para que la vida sea concretada.

Pero de qué vida estamos hablando.

¿Una vida abandonada al azar de los padecimientos, causados por aquellos que sólo pretenden imponer sus beneficios y que creen que sus merecimientos son superiores a los reclamos básicos de justicia que puede realizar el hombre común?.

¿Una vida destinada a la entrega del sacrificio propio y de toda una familia, para justificar la mejor situación económico-social de unos pocos que articulan y controlan el poder con su voluntad y para sí mismos?.

El hombre común, el trabajador, sabía bien qué tipo de vida estaba expresando cuando escribía Perón O Muerte.





Era paradójico y a la vez admirable. El escritor de murallas, como gran hacedor, hacía referencia a la Vida, cuando en el muro escribía la palabra Muerte.

Aquella expresión de carácter dicotómico, se plasmó en forma sabia y concienzudamente bien expuesta a través de otras consignas, que también mascullaron respecto de aquella antítesis. Por dar más ejemplos, otra muy renombrada fue aquella que decía “La Vida por Perón”.

Así como la primera reflejaba la necesidad de aclarar el auténtico valor de la clase de vida de la que estábamos hablando, representando manifiestamente que se trataba de hacer valer la vida que ofrecía Perón, dejaba en claro que lo opuesto significaba vivir sin dignidad y entonces prefería la muerte. La segunda propugnaba la defensa del derecho a vivir con justicia social, demostrando valentía y arrojo para sostener lo conquistado y luchando por ello, para incluir dentro del centro del debate a todos aquellos sectores sociales que aún hayan quedado sin reconocimiento. Dar la vida por aquellos que todavía no disfrutan de aquello que gozamos otros sectores.

 Si la primera consigna nos remite a la Valentía, la segunda nos interroga respecto de la Solidaridad.

Porque la defensa de la vida con justicia e igualdad de posibilidades para cada uno es prueba de una pasión infinita, significa la lucha por la defensa de aquel derecho a la igualdad, a través de nuestra propia vida si fuera necesario.

Valentía, Solidaridad y Justicia Social, los excelsos pilares que justificaron con creces y han consolidado en el tiempo esta Doctrina Social, que se ha mantenido de pie a lo largo de setenta y seis años, que ha sobrevivido a los más disímiles avatares, que se ha multiplicado en generaciones sucesivas, que ha aprendido a superarse aún en medio de difamadores, necios e ignorantes.

Cuando escucho en la calle o en algún acto multitudinario, la frase “Perón Vive”, recuerdo invariablemente a Roberto, dirigente histórico del peronismo ballesterense que se ha mantenido estoico y vigente a lo largo del tiempo con su labor constante, ejemplo de sacrificio y de construcción permanente. Porque esas dos palabras que hace muchos años se decidieron como denominación de su agrupación, definen aún hoy la sencillez declamatoria del hombre común, y son la síntesis más elocuente del sentimiento popular. Estas agrupaciones son el testimonio de que la vigencia de la ideología perdura en el tiempo y robustece el camino que nos guía hacia el futuro de todos.

En la época que nos toca vivir, el coronel del pueblo, el general de los humildes, se ha transformado en un símbolo de los grandes cambios que contribuyó a gestar con su actitud y su impronta y en una marca de fuego, que como un sello fenomenal, nos infunde la fuerza y el valor para conferir a los tiempos el destino maravilloso que nos merecemos como pueblo.

Tal vez por eso Perón siga viviendo.

 

martes, 15 de junio de 2021

 

Martin Miguel de Güemes

El guerrillero gaucho





Alberto Carbone




 

 

Don Martín Miguel de Güemes, muy probablemente a quien la historia lo recordará siempre como el precursor de la denominada “Guerra Gaucha”. Nació en el mes de febrero como el Gral. San Martín y de muy pequeño vivió en Buenos Aires. Estudió en el Real Colegio de San Carlos como la gran mayoría de nuestros patriotas y participó en la Defensa de Buenos Aires siendo muy joven aún, como edecán de Santiago de Liniers. Inmediatamente después, fue destinado al Alto Perú y de regreso a Buenos Aires participó del Sitio a Montevideo. Esta secuencia abarrotada de datos, alcanzaría para encumbrarlo al podio del recuerdo y del reconocimiento. Pero en verdad debemos consignar que su mayor trayectoria personal la cursó en su Salta natal, cuando de regreso en 1815 a los 30 años de edad, se puso al frente de la resistencia popular contra el invasor realista, que atacaba desde Perú y desde la actual Bolivia. Ese año se constituyó en gobernador de su provincia, apoyado por Salta, Tarija y posteriormente Jujuy.

Las diferencias políticas con Buenos Aires lo mezclaron en un desafortunado desencuentro con Rondeau, quien a través de su cargo como general del ejército del Norte intentó desarmar a los gauchos militarizados de Güemes.

El general porteño seguía designios de su Buenos Aires y lamentablemente para el país, estaba más preocupado en vencer a Artigas que a los españoles.

En 1816 sin embargo, el general gaucho efectivizó un encuentro amistoso con la ciudad puerto y con el apoyo del nuevo Director Supremo, Juan Martin de Pueyrredón, selló un acuerdo a partir del cual Salta continuaría con sus escaramuzas contra los realistas, a su costo y sangre, o sea con ningún aporte económico o de hombres desde Buenos Aires. Tal vez por ello, Don Martín Miguel de Güemes ideó una demostración fenomenal de “guerra de guerrillas”, una estrategia foquista que ahorraba hombres y armas para la defensa. Esa admirable muestra de heroísmo y acción que a la postre evitaría el avance invasor por el Norte de nuestro país.

El magno General de los Andes, nuestro Padre Patrio, lo nombraría con el grado de coronel mayor a partir de aquella vibrante defensa y le confiaría la frontera Norte al caudillo salteño.

Pero además, nuestro otro gran héroe nacional, el general Manuel Belgrano, quien había sido nombrado general en jefe del ejército del Norte en reemplazo de Rondeau, también le brindó su confianza y su amistad.

Los gauchos salteños impidieron durante más de cinco años consecutivos que los españoles ingresaran a las provincias del Norte argentino.

El método salteño era atacar sin dar batalla, a través de un empellón sorpresivo, un foco repentino que dejaba helados a los enemigos y con escasas posibilidades de reacción.

Para sostener los costos de su empresa, el designado gobernador Güemes, estableció tributos onerosos a los miembros de la Clase alta salteña, la que se convirtió en su enemiga y en la aliada más directa de los españoles.

Al fin, en 1819, se produciría otro intento realista por penetrar en la frontera Norte que duraría con intervalos hasta 1821. Güemes ya no tenía de aliados a los porteños, porque el nuevo director Supremo José Rondeau, su enemigo acérrimo, le negaba apoyo. Por otro lado, las hostilidades con los sectores pudientes de la sociedad salteña eran insuperables.

Salta estaba en crisis económica. Los campos arrasados y el comercio con el Alto Perú interrumpido. Para peor de males,  en 1820 la lucha entre porteños y caudillos del interior concluiría en la batalla de Cepeda, a través de la cual caería el poder político porteño y se iniciaría la Anarquía del Año 20. En esas circunstancias, un nuevo avance español llegó a Salta con el auspicio de los ricos provincianos.

El ataque contra los gauchos de Güemes logró su cometido. El gobernador salteño fue perseguido hasta la casa de su hermana Magdalena “Macacha” y asaltado por la noche logró huir a caballo. Durante el tumulto fue herido por la espalda y así llegó muy descompensado a su campamento del “Chamical” donde moriría pocos días después, profundamente afectado por una herida que no cerraba, en virtud de su carácter hemofílico.

El 17 de junio de 1821, a los 38 años se cegaba la vida de un valiente luchador de características fuertemente populares, cuyo cuerpo fue acompañado por miles de seguidores que no se resignaban a la infausta pérdida.

Dos días después de su deceso, el coronel José Antonio Fernández Cornejo, quien lo reemplazara como jefe de su valiente gauchaje, expulsaría definitivamente a los españoles de la provincia de Salta.

miércoles, 5 de mayo de 2021

 

La Niña de Fuego

Alberto Carbone

 

 

 

 

 

La luna te besa tus lágrimas puras, 

como una promesa de buena ventura.
La Niña de Fuego te llama la gente

y te están dejando que mueras de sed

 

 

 

La Mujer en la Historia.

En plena conmemoración de un nuevo año del nacimiento de una figura histórica relevante, todavía en nuestra época aparece como significativo que estemos reseñando la vida de una mujer.

Sucede que rara vez la historia de la humanidad, con sus blancos y negros, con sus avances y retrocesos, se encarga de ubicarlas en los primeros planos del acontecer, de las decisiones, de las resoluciones más importantes.

Está instalado en el sentido común para la generalidad de los mortales, que la historia, constituida por los acontecimientos cimentados a partir del sufrimiento y la lucha, a través del dolor y la sangre, a partir de los pensamientos y la praxis, la hacen sólo los hombres.

Las mujeres, en el mejor de los casos, son convidadas al disfrute de un mísero coprotagónico, acompañando, acomodándose al lado de quien se yergue como la figura estelar, el centro iluminado de los sucesos, el mágico hacedor que todo lo transforma a partir de su esfuerzo viril.

El hombre tampoco dejaba que la mujer se acomodase al devenir, en general se caracterizaba por no permitir su participación, en el mayor de los casos aún, impidiéndola.

 

Evita de Los Toldos

Esta niña que nació en los Toldos un 7 de mayo de 1919, aunque nadie lo aventurara, parecía predestinada a otras prácticas, a otras vivencias articuladoras de inesperadas epopeyas.

Resultó más bien, que la joven Evita, no era una niña común. A su propio y lógico deseo de progreso intelectual y material, de la mano de su vocación artística, le apareció como de un rayo, una incipiente pero pertinaz intuición relacionada con la actividad social.

Los seres humanos somos hijos de nuestros propios avatares. El caso de Evita es paradigmático. Había padecido toda su vida y seguía padeciendo, aquel incontenible despropósito, ese injusto axioma que consigna desde tiempos inmemoriales, que el mundo femenino no es otro que el íntimo, simple y pequeño claustro hogareño, que reduce el hábitat de una mujer a un universo infinitamente minúsculo.

En virtud de este axioma y paulatinamente, Evita presintió que la mujer debería esforzarse por ocupar un rol preponderante en la historia nacional y necesitó de su acción, para que sirviese como motor generador de cambios sociales que progresivamente eliminasen injusticias congénitas.

 

Evita “Esa Mujer”

Con el correr del tiempo y habiéndose establecido como una figura pública, fue a través de su convicción, decidida e implacable, que en las elecciones del 11 de noviembre de 1951, el 63 % de las mujeres participantes, votaron por el partido peronista. A su vez fue el peronismo, el único partido político que llevó mujeres en sus listas.

 En 1953, por medio de la voluntariosa entrega personal que desplegaba  la Primera Dama argentina, 23 diputadas y 6 senadoras ocuparon sus bancas.

Esa mujer, despiadada y vengativa para sus opositores, dulce, comprensiva y luchadora amorosa, en pos de la dignidad social, para sus seguidores, mantendrá viva la constante contradicción de intereses entre pueblo y oligarquía, tensión real y permanente, que hoy denominamos “grieta” y que se evidencia dentro de la realidad que viven los países periféricos, desde que el sistema capitalista mundial, se hubo consolidado definitivamente, después del triunfo de las sucesivas Revoluciones Industriales europeas.

 

Evita. “Perfil de Patria”.

Qué difícil es hablar de la Patria figurativamente, insertando ese concepto en la esencia de un ser humano de tal forma, que el individuo lo sintetice a partir de su presencia. Pero, si usted me permite sinceramente, me animo a decirle que no parece tan descabellado que sea el caso puntual de Eva Duarte, porque toda su vida, sus sinsabores, sus esfuerzos y sus alegrías, fueron y son definitivamente identificados a través de los avatares políticos, los que sucesivamente fuera experimentando en el transcurso de seis años consecutivos de su vida personal.

Evita irradió con su imagen y su acción un perfil de la Patria que nacía diversa, que comprendía aún a regañadientes que existía un amplio sector social negado a través de los tiempos, que surgía a fuerza de salvaje intemperie “un subsuelo de Patria profunda” que reclamaba por hacerse reconocer vivo y además que se negaba a morir.

Esa mujer, tierna e indómita a la vez, ya se asomaba en Los Toldos cuando apenas era la pequeña Evita.

Sus hermanas, a partir de sendas elucubraciones volcadas en trabajos bibliográficos, lo hicieron saber a quienes quisieron enterarse.

También los hombres y las mujeres que la conocieron, aquellos con quienes trabajó, de a poco y cotidianamente fueron aprendiendo con ella que la diversidad cultural era un paisaje natural en nuestra Argentina.

Que la injusticia social era una herencia centenaria que postergaba a las grandes mayorías.

Que el corazón sangrante de millones de seres era un calvario infinito y congénito, causal de dolores mayores para las generaciones sucesivas.

 

Evita. Tenacidad de Fuego.

Todos aprendieron con Evita, la joven niña de la tenacidad de fuego, que cuando mujer, como una estrella fugaz, marcó para siempre el cielo de la Argentina. Aprendieron que la Patria existe en los rostros de quienes cotidianamente entregan su esfuerzo por ponerla de pie y sostenerla en andas.

En estos tiempos que corren, tumultuosos, arbitrarios, salvajemente inexplicables, la Nación se yergue siempre a pesar de los vaivenes, aún a costa de quienes son capaces de las peores injurias o de los más salvajes atropellos, la Patria existe muy a pesar de aquellos que la definen minúscula, representativa de las minorías, de intereses personales o de sector.

La Patria, la Nación de Evita, no nació en Los Toldos hace poco más de cien años, mejor digamos que allí nació una estrella fugaz, perseverante, que le advirtió al mundo que la Argentina era mucho más que el país de los dueños de las vacas, era la Patria cultural multifacética, variopinta, inmigrante y aborigen, construida con el esfuerzo de una multitud, que se negaba y aún se niega a ser humillada. 

 

miércoles, 7 de octubre de 2020

 

El Día de la Lealtad. 

 


“Era el subsuelo de la Patria sublevado” Raúl Scalabrini Ortiz

 

 

Celebrar el “17 de Octubre” forma parte del ritual más significativo dentro del acervo característico del Movimiento Obrero argentino.

Si la celebración del “1ro de Mayo” es en sí mismo un hecho simbólico que trasciende el tradicional “17”, por tratarse de una fecha anterior y basamento en la historia obrera, el “17 de Octubre” es fundamental como elemento explicativo de la unidad entre la masa trabajadora y su Líder.

La reacción obrera empuñada a partir de la necesidad de exigir la restitución de Perón en su cargo político fue transformándose paulatinamente en una conmemoración de carácter ritual, que el peronismo en el poder lo instaló como un pacto singular.

Los episodios acontecidos durante el “17” original fueron convertidos a través del tiempo en la festividad oficial del peronismo configurándose en el “Día de la Lealtad”. El episodio que cohesionaría definitivamente al Conductor con su pueblo.

Con el paso de los años, esa fiesta oficial dio lugar al desborde de alegría callejera en forma de celebración multitudinaria.

Si bien el objetivo del primer “17 de Octubre” fue la liberación del coronel Perón y el restablecimiento de la lista de derechos sociales implantados desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, las manifestaciones de grupos de obreros disfrazados en las calles y la alegría bullanguera destilada durante toda la jornada, lo transformó en una celebración envuelta en misticismo cuasi religioso. La actividad política y la sagrada se evidenciaron mágicamente unidas. Estos rituales también, tienen la posibilidad de otorgar legitimidad a los procesos políticos que veneran, otorgándole valor carismático al Líder y reforzando el vínculo entre él y su pueblo.

La sucesión de acontecimientos se desencadenaron a partir del pedido de renuncia a Perón en su puesto en la Secretaría de Trabajo y Previsión el 9 de octubre de 1945. A pesar de ello, Perón no solo quedó fortalecido después de su renuncia, esto evidenciado en que había dejado a la mayoría de sus colaboradores en funciones, sino que además elaboró un discurso de despedida desde la puerta de su despacho que motivó una entusiasta concentración de gente que lo escuchó con fruición.

La CGT evidenciaba su apoyo al ex Secretario de Trabajo y Previsión. Perón dejaba el gobierno como un adalid triunfador y el gobierno mostraba debilidad con la acefalía en un cargo fuertemente impregnado de legitimidad popular. Esa debilidad se manifestó el día 13 de octubre, en la decisión de conducir detenido al recientemente renunciado a la Isla Martín García.

Varios sectores obreros entre ellos los de la carne de la localidad de Berisso y los cañeros de FOTIA reclamaron huelga general, previendo que el presidente Farrell desestimaría los beneficios sociales impulsados por Perón. La sensación de orfandad del Movimiento Obrero se volvió a notar el día 15, fecha en que el régimen decidió detener al coronel Domingo Mercante, mano derecha de Perón. Ante la presión de las bases, la CGT convocó una huelga general para el día 18 de octubre.

Sin embargo, desde el día 16, conglomerados obreros optaron por una marcha hacia la Plaza de Mayo para el 17, reclamando la inmediata liberación del coronel del Pueblo, marcha que irradió sobre Córdoba, La Plata, Rosario y varias localidades del interior del país.

Los trabajadores del Gran Buenos Aires, literalmente tomaron la ciudad. Era la primera vez en la historia nacional que un sector invisible emergía de las profundidades del olvido y se hacía protagonista.

Perón había logrado otorgar entidad a un grupo de hombres y mujeres que no estaban catalogados dentro de la sociedad, no estaban incluidos.

El 17 de Octubre se hicieron oír aquellos que hasta entonces no poseían voz alguna y de quienes su voto no tenía interés para los sectores de poder económico, que eran quienes conducían los destinos de la Patria.

Los protagonistas del 17 de Octubre histórico, cuestionaron con su actitud a la historia liberal, contada y escrita por los triunfadores de “la línea Mayo Caseros”. Cuestionaron al sector “bien” de la sociedad que edificó una Argentina a imagen y semejanza, al sector que se posesionó de los bienes y negó al indio y al gaucho y por último utilizó al inmigrante como mano de obra dócil y barata.

La Patria que desempolvó el 17 de Octubre. La Patria de Perón, no es otra que la Argentina que incluye, la Patria de todos, la que piensa en el prójimo, la que brega por igualdad de posibilidades para todos.

Para la iconografía peronista, para el diario La Época, amante de varios excesos lingüísticos, Perón era el continuador del General San Martín y el 17 de Octubre de 1945 era heredero del 9 de Julio de 1816. Hoy, como habitantes del Siglo XXI, debemos dar a cada uno lo que le corresponde según su significación y su época.

La manifestación del 17 de Octubre significó un hecho simbólico sin precedentes en nuestra historia. Evidenció la necesidad de protagonismo de un sector social jamás valorado hasta ese entonces. Pero además le otorgó la fuerza a ese grupo de gente de sentirse capaz de defender sus ideales.

Después del 17 de Octubre de 1945 el país cambiaría para siempre. Ya no sería el mismo. Seguiría habiendo poseedores y desposeídos, pero la diferencia es que a partir de entonces, estos últimos aprenderían que para ellos también había una redención.

jueves, 23 de abril de 2020


Hijos de Pauta
por Alberto Carbone
 
“El periodismo es la primera versión de la historia”
 
Es realmente improbable que podamos hablar de seriedad y ecuanimidad al referirnos a los sucesivos abordajes periodísticos orales o escritos elaborados por los miembros de los más importantes Medios de Comunicación masiva. Sin necesidad de un exhaustivo análisis, se puede advertir en cada uno de ellos la animosidad demostrada en la falta total de objetividad y en el impulso irrefrenable y mordaz de orientar subjetivamente las conclusiones y las afirmaciones a las que se arriba.
El ejército de escribas y de alternativos locuaces dirigen sus ditirambos hacia su único y definitivo Dios, cuyo único atributo es el irrenunciable emolumento con el que estos charlatanes satisfacen su razón de ser.
El periodismo analítico, inteligente, racional, desaparece, trastoca su íntima significación por la verborragia y el estilo impúdico que un sector no menor de sus mentores establece de manera procaz a cambio de una importante satisfacción monetaria.
Es que los propios Medios de Comunicación han crecido tanto que irrumpen con su voz en el centro de las decisiones políticas y en muchos casos las fagocitan, amparados en la capacidad que poseen de ser agentes de presión sobre la opinión pública.
Entonces, son los Medios de Comunicación con su luz propia quienes se apoyan en la labor de sus adláteres, que como peones en un tablero de ajedrez avanzan con la palabra empuñada como espada que defiende la postura de sus líderes.
Los verdaderos factores de Poder Económico, tanto en nuestro país como en el resto del mundo se han sintetizado, hoy son muchos menos y más poderosos. Las grandes empresas internacionales, los grandes Bancos, las robustas compañías financieras, a los que hay que agregar los Medios de Comunicación, que se expanden por el mundo fortalecidos y se afianzan.
En nuestro país, el multimedios Clarín posee hasta Bonos de la Deuda Externa. Es improbable que algún representante multimediático de esta empresa mencione al aire o redacte alguna opinión que como raro sortilegio se oponga a los intereses del mandamás.
A todo lo dicho agreguemos que los grandes empresarios del país condicionan el libre albedrío y las opiniones de los analistas a través de su jugoso aporte pecuniario.
Las empresas pautan en las emisiones de los Medios de Comunicación y también en los propios Medios. Los conductores de los programas periodísticos son hijos y dependen de esos emolumentos. Más de uno resolvió todos sus problemas económicos fruto de esta alquimia.
Una vía de solución a todo este embrollo hubiera sido la consecución de la Ley de Medios, pero como se ha visto esa Ley no alcanzó a ver la luz en su totalidad a raíz de una zancadilla que los propios Medios hicieron al Poder Político con la colaboración del Poder Judicial. En la actualidad, esa relación entre Poder Judicial y Medios de Comunicación Masiva con la anuencia del Poder Económico real, persiste.
Como verá: tutto è lasciato in famiglia

 
 
 
 
 
 

sábado, 11 de abril de 2020


ECCE HOMO
 
 
 

por Alberto Carbone

 

Inmersos en una pandemia tan inesperada e imprevisible, los argentinos encontramos en la figura del Presidente Fernández una sorprendente personalidad, hábil conductor de mentalidad precavida y previsora.

¿Se le ha ocurrido pensar que hubiera acontecido si este infortunio nos hubiera sucedido durante el anterior mandato?.

Es ciertamente probable que el mal llamado “mejor equipo de los últimos cincuenta años” nos hubiera empujado directamente hacia el precipicio.

¿Se imaginó en estos últimos meses a Macri conduciendo los avatares pandémicos?.

Lo nombro a él sólo por sanidad, por el bien de usted y el mío. Por no pasar revista a los nombres que lo acompañaron durante el calvario que nos tocó vivir en los últimos cuatro años y por no extraviar este relato pensando que de haber triunfado “Juntos por el Cambio” podríamos haber caído en manos de aquellos incapaces.

Sin embargo no me preocupa tanto esa circunstancia como la desesperanzadora evidencia de observar que en las últimas elecciones un cuarenta por ciento del electorado apostó con su voto a la gestión anterior.

A la luz de los acontecimientos no parece grave esa circunstancia, porque la mayoría del electorado optó por modificar el estado de situación y el Macrismo perdió en primera vuelta. Ahora, si me apura un poco, pareciera que jamás estuvimos bajo el influjo Macriano. Que la memoria nos hubiera enredado en una gigante hipérbole y sustraído de las fauces más tenebrosas de los peores recuerdos, dejando instalados en el olvido: los negociados, las cuentas of short, las reposeras.  ¡Piense que solamente pasaron cuatro meses!. Pero si evaluamos la realidad electoral tal cual se nos presenta y medimos la dimensión de los factores de Poder en la sociedad, vamos a concluir que lo sucedido fue muy grave y continúa siéndolo.

El cuaterno Macriano galvanizó el peso específico  de nivel socio-económico de los tradicionales factores de Poder, mellando aún más el estrecho movimiento del Poder Político.

En síntesis, la democracia es evaluada y tamizada por los grupos de Poder económico que se plantan dentro de la sociedad a través de los Medios de Comunicación Masiva, quienes a partir de su impronta férrea y concentrada, operan sobre la opinión pública.

 Lo que haga Fernández hoy es evaluado por toda la comunidad, por quienes lo votaron y por quienes no lo votaron, ambas posiciones examinan la actitud del Primer Mandatario como si se tratase de un análisis del deber ser, como el lógico proceder de un Presidente en funciones que debe mitigar por todos los ciudadanos. Pero un ínfimo porcentaje de quienes no lo votaron se digna a reconocerle carácter y vocación necesaria para conducir la debacle. La gran mayoría de los votantes de Cambiemos no reconocen lo que hubiera sucedido con otro resultado eleccionario. Qué país y qué conducción tendríamos en otra circunstancia, porque de haber triunfado quienes votaron ellos seguramente el país sería un marasmo.

Por eso Fernández es “el hombre elegido”, es el más votado, es quien recoge mayores adhesiones, pero el electorado argentino todavía mantiene para sí mismo una deuda con su honorabilidad, con su credibilidad, con su estado de madurez. Un reconocimiento para adentro, una autoevaluación, una autocrítica. Un vibrante y saludable autoanálisis que de llevarse a cabo, permitirá sin dudas que la democracia mejore para el bien de la mayoría.

 

sábado, 3 de agosto de 2019


Una sombra ya pronto serás

 
 
 
 

POR ALBERTO CARBONE

 

Queda poco tiempo

Falta muy poco.

Las PASO configuran un adelanto de lo que sucederá finalmente.

Un anticipo. Una advertencia.

El tiempo se estiró sin tegua, ¡se hizo de goma!.

Cuatro años de gobierno imposible de aguantar…

¡Cuatro años de desgobierno!.

Lo cierto es que si bien hay que esperar a diciembre para que concluya, la experiencia de las elecciones Primarias ejercerá su impronta como anticipo, como antecedente, como cachetazo final.

De todo lo que hemos vivido como sociedad me queda un único interrogante. ¿Será capaz el pueblo argentino, ese gran elector, de aprender de sus errores?.

Necesitamos creer, tener la convicción de que finalmente la sociedad aprende y corrige. Muchos estafados podrán hacerse oír a través del sufragio.

Quiero creer.

Necesito creer.

Yo sé que existe gente que ignora. Sé que existen quienes viven más cómodamente en la ignorancia. También sé que los hay necios que jamás reconocerán estar equivocados, o haberlo estado.

Pero creo que quienes persisten en el error por necedad son los menos.

Quiero y necesito creerlo.

Sabe que pasa. Que a través de los años, uno advierte que la vida es una sola y que fluye, se evapora entre los dedos. Que al fin de cuentas, son muy pocos los años de satisfacción, de alivio, de salud generalizada que se pueden disfrutar.

Son muy pocos años para cubrirlos de necedad, de incomprensión, de ignorancias.

Quiero y necesito creer que estos últimos años de dolor, de incertidumbre, de destrozo moral y cívico, representados por la “Era Macriana”, le dolieron a la gran mayoría de los argentinos.

Quiero creer que el mejor equipo de los últimos cincuenta años va a pagar todo lo que rompió y que el principal aporte será responsabilidad del Director Técnico.

Uno a uno tendrá que responder por los desaguisados. Uno a uno tendrá que hacerse cargo y responder con su patrimonio, como lo haría cualquier hijo de vecino.

Y después que todos y cada uno se transformen en un mal recuerdo.

En testimonio de un pasado inaudito que le tocó vivir a una sociedad que en su mayoría eligió no saber, no pensar, no entender. Por ignorancia o por necedad, un camino de espinas de mal trago y sinsabor.

Pero que este recuerdo de dolor de cuatro años de letargo y destrucción quede como un ejercicio de memoria para que no vuelva a ocurrir. Para que ni se nos ocurra reincidir en la catástrofe.

Que quede en la memoria como una “sombra”. Una lejana y permanente oscuridad que nos convoque a repensarnos como sociedad y a advertir que toda vez que olvidemos el camino del trabajo, de la humildad, del esfuerzo por incrementar el mercado interno, el olor de las fábricas, el humo de las chimeneas, el espíritu del que trabaja para ver crecer a sus hijos en la alegría de la escuela. Cada vez que nos tentemos a vivir en la incertidumbre y a luchar todos contra todos en beneficio de unos pocos que jamás somos uno de nosotros, ese día que la sombra se haga luz y nos ayude a corregir el camino.

Muchos a quienes advertí en su momento que la opción Macriana era un fiasco hoy lo reconocen. Muchos le digo, se lo aseguro.

Creo que más del cuarenta y seis por ciento del Padrón electoral van a elegir a la opción de “Todos”, además, no creo que el oficialismo supere el treinta y seis por ciento.

Para mí las “cartas están echadas”. Las especulaciones de los encuestadores y las bravuconadas de los Medios Concentrados solo son grandes estertores.

La verdad caerá sobre la mesa de la cocina de cada hogar, el domingo 11 de agosto en horas de la noche.

Este año la gente va a votar a favor de los argentinos que trabajan.