miércoles, 7 de octubre de 2020

 

El Día de la Lealtad. 

 


“Era el subsuelo de la Patria sublevado” Raúl Scalabrini Ortiz

 

 

Celebrar el “17 de Octubre” forma parte del ritual más significativo dentro del acervo característico del Movimiento Obrero argentino.

Si la celebración del “1ro de Mayo” es en sí mismo un hecho simbólico que trasciende el tradicional “17”, por tratarse de una fecha anterior y basamento en la historia obrera, el “17 de Octubre” es fundamental como elemento explicativo de la unidad entre la masa trabajadora y su Líder.

La reacción obrera empuñada a partir de la necesidad de exigir la restitución de Perón en su cargo político fue transformándose paulatinamente en una conmemoración de carácter ritual, que el peronismo en el poder lo instaló como un pacto singular.

Los episodios acontecidos durante el “17” original fueron convertidos a través del tiempo en la festividad oficial del peronismo configurándose en el “Día de la Lealtad”. El episodio que cohesionaría definitivamente al Conductor con su pueblo.

Con el paso de los años, esa fiesta oficial dio lugar al desborde de alegría callejera en forma de celebración multitudinaria.

Si bien el objetivo del primer “17 de Octubre” fue la liberación del coronel Perón y el restablecimiento de la lista de derechos sociales implantados desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, las manifestaciones de grupos de obreros disfrazados en las calles y la alegría bullanguera destilada durante toda la jornada, lo transformó en una celebración envuelta en misticismo cuasi religioso. La actividad política y la sagrada se evidenciaron mágicamente unidas. Estos rituales también, tienen la posibilidad de otorgar legitimidad a los procesos políticos que veneran, otorgándole valor carismático al Líder y reforzando el vínculo entre él y su pueblo.

La sucesión de acontecimientos se desencadenaron a partir del pedido de renuncia a Perón en su puesto en la Secretaría de Trabajo y Previsión el 9 de octubre de 1945. A pesar de ello, Perón no solo quedó fortalecido después de su renuncia, esto evidenciado en que había dejado a la mayoría de sus colaboradores en funciones, sino que además elaboró un discurso de despedida desde la puerta de su despacho que motivó una entusiasta concentración de gente que lo escuchó con fruición.

La CGT evidenciaba su apoyo al ex Secretario de Trabajo y Previsión. Perón dejaba el gobierno como un adalid triunfador y el gobierno mostraba debilidad con la acefalía en un cargo fuertemente impregnado de legitimidad popular. Esa debilidad se manifestó el día 13 de octubre, en la decisión de conducir detenido al recientemente renunciado a la Isla Martín García.

Varios sectores obreros entre ellos los de la carne de la localidad de Berisso y los cañeros de FOTIA reclamaron huelga general, previendo que el presidente Farrell desestimaría los beneficios sociales impulsados por Perón. La sensación de orfandad del Movimiento Obrero se volvió a notar el día 15, fecha en que el régimen decidió detener al coronel Domingo Mercante, mano derecha de Perón. Ante la presión de las bases, la CGT convocó una huelga general para el día 18 de octubre.

Sin embargo, desde el día 16, conglomerados obreros optaron por una marcha hacia la Plaza de Mayo para el 17, reclamando la inmediata liberación del coronel del Pueblo, marcha que irradió sobre Córdoba, La Plata, Rosario y varias localidades del interior del país.

Los trabajadores del Gran Buenos Aires, literalmente tomaron la ciudad. Era la primera vez en la historia nacional que un sector invisible emergía de las profundidades del olvido y se hacía protagonista.

Perón había logrado otorgar entidad a un grupo de hombres y mujeres que no estaban catalogados dentro de la sociedad, no estaban incluidos.

El 17 de Octubre se hicieron oír aquellos que hasta entonces no poseían voz alguna y de quienes su voto no tenía interés para los sectores de poder económico, que eran quienes conducían los destinos de la Patria.

Los protagonistas del 17 de Octubre histórico, cuestionaron con su actitud a la historia liberal, contada y escrita por los triunfadores de “la línea Mayo Caseros”. Cuestionaron al sector “bien” de la sociedad que edificó una Argentina a imagen y semejanza, al sector que se posesionó de los bienes y negó al indio y al gaucho y por último utilizó al inmigrante como mano de obra dócil y barata.

La Patria que desempolvó el 17 de Octubre. La Patria de Perón, no es otra que la Argentina que incluye, la Patria de todos, la que piensa en el prójimo, la que brega por igualdad de posibilidades para todos.

Para la iconografía peronista, para el diario La Época, amante de varios excesos lingüísticos, Perón era el continuador del General San Martín y el 17 de Octubre de 1945 era heredero del 9 de Julio de 1816. Hoy, como habitantes del Siglo XXI, debemos dar a cada uno lo que le corresponde según su significación y su época.

La manifestación del 17 de Octubre significó un hecho simbólico sin precedentes en nuestra historia. Evidenció la necesidad de protagonismo de un sector social jamás valorado hasta ese entonces. Pero además le otorgó la fuerza a ese grupo de gente de sentirse capaz de defender sus ideales.

Después del 17 de Octubre de 1945 el país cambiaría para siempre. Ya no sería el mismo. Seguiría habiendo poseedores y desposeídos, pero la diferencia es que a partir de entonces, estos últimos aprenderían que para ellos también había una redención.

jueves, 23 de abril de 2020


Hijos de Pauta
por Alberto Carbone
 
“El periodismo es la primera versión de la historia”
 
Es realmente improbable que podamos hablar de seriedad y ecuanimidad al referirnos a los sucesivos abordajes periodísticos orales o escritos elaborados por los miembros de los más importantes Medios de Comunicación masiva. Sin necesidad de un exhaustivo análisis, se puede advertir en cada uno de ellos la animosidad demostrada en la falta total de objetividad y en el impulso irrefrenable y mordaz de orientar subjetivamente las conclusiones y las afirmaciones a las que se arriba.
El ejército de escribas y de alternativos locuaces dirigen sus ditirambos hacia su único y definitivo Dios, cuyo único atributo es el irrenunciable emolumento con el que estos charlatanes satisfacen su razón de ser.
El periodismo analítico, inteligente, racional, desaparece, trastoca su íntima significación por la verborragia y el estilo impúdico que un sector no menor de sus mentores establece de manera procaz a cambio de una importante satisfacción monetaria.
Es que los propios Medios de Comunicación han crecido tanto que irrumpen con su voz en el centro de las decisiones políticas y en muchos casos las fagocitan, amparados en la capacidad que poseen de ser agentes de presión sobre la opinión pública.
Entonces, son los Medios de Comunicación con su luz propia quienes se apoyan en la labor de sus adláteres, que como peones en un tablero de ajedrez avanzan con la palabra empuñada como espada que defiende la postura de sus líderes.
Los verdaderos factores de Poder Económico, tanto en nuestro país como en el resto del mundo se han sintetizado, hoy son muchos menos y más poderosos. Las grandes empresas internacionales, los grandes Bancos, las robustas compañías financieras, a los que hay que agregar los Medios de Comunicación, que se expanden por el mundo fortalecidos y se afianzan.
En nuestro país, el multimedios Clarín posee hasta Bonos de la Deuda Externa. Es improbable que algún representante multimediático de esta empresa mencione al aire o redacte alguna opinión que como raro sortilegio se oponga a los intereses del mandamás.
A todo lo dicho agreguemos que los grandes empresarios del país condicionan el libre albedrío y las opiniones de los analistas a través de su jugoso aporte pecuniario.
Las empresas pautan en las emisiones de los Medios de Comunicación y también en los propios Medios. Los conductores de los programas periodísticos son hijos y dependen de esos emolumentos. Más de uno resolvió todos sus problemas económicos fruto de esta alquimia.
Una vía de solución a todo este embrollo hubiera sido la consecución de la Ley de Medios, pero como se ha visto esa Ley no alcanzó a ver la luz en su totalidad a raíz de una zancadilla que los propios Medios hicieron al Poder Político con la colaboración del Poder Judicial. En la actualidad, esa relación entre Poder Judicial y Medios de Comunicación Masiva con la anuencia del Poder Económico real, persiste.
Como verá: tutto è lasciato in famiglia

 
 
 
 
 
 

sábado, 11 de abril de 2020


ECCE HOMO
 
 
 

por Alberto Carbone

 

Inmersos en una pandemia tan inesperada e imprevisible, los argentinos encontramos en la figura del Presidente Fernández una sorprendente personalidad, hábil conductor de mentalidad precavida y previsora.

¿Se le ha ocurrido pensar que hubiera acontecido si este infortunio nos hubiera sucedido durante el anterior mandato?.

Es ciertamente probable que el mal llamado “mejor equipo de los últimos cincuenta años” nos hubiera empujado directamente hacia el precipicio.

¿Se imaginó en estos últimos meses a Macri conduciendo los avatares pandémicos?.

Lo nombro a él sólo por sanidad, por el bien de usted y el mío. Por no pasar revista a los nombres que lo acompañaron durante el calvario que nos tocó vivir en los últimos cuatro años y por no extraviar este relato pensando que de haber triunfado “Juntos por el Cambio” podríamos haber caído en manos de aquellos incapaces.

Sin embargo no me preocupa tanto esa circunstancia como la desesperanzadora evidencia de observar que en las últimas elecciones un cuarenta por ciento del electorado apostó con su voto a la gestión anterior.

A la luz de los acontecimientos no parece grave esa circunstancia, porque la mayoría del electorado optó por modificar el estado de situación y el Macrismo perdió en primera vuelta. Ahora, si me apura un poco, pareciera que jamás estuvimos bajo el influjo Macriano. Que la memoria nos hubiera enredado en una gigante hipérbole y sustraído de las fauces más tenebrosas de los peores recuerdos, dejando instalados en el olvido: los negociados, las cuentas of short, las reposeras.  ¡Piense que solamente pasaron cuatro meses!. Pero si evaluamos la realidad electoral tal cual se nos presenta y medimos la dimensión de los factores de Poder en la sociedad, vamos a concluir que lo sucedido fue muy grave y continúa siéndolo.

El cuaterno Macriano galvanizó el peso específico  de nivel socio-económico de los tradicionales factores de Poder, mellando aún más el estrecho movimiento del Poder Político.

En síntesis, la democracia es evaluada y tamizada por los grupos de Poder económico que se plantan dentro de la sociedad a través de los Medios de Comunicación Masiva, quienes a partir de su impronta férrea y concentrada, operan sobre la opinión pública.

 Lo que haga Fernández hoy es evaluado por toda la comunidad, por quienes lo votaron y por quienes no lo votaron, ambas posiciones examinan la actitud del Primer Mandatario como si se tratase de un análisis del deber ser, como el lógico proceder de un Presidente en funciones que debe mitigar por todos los ciudadanos. Pero un ínfimo porcentaje de quienes no lo votaron se digna a reconocerle carácter y vocación necesaria para conducir la debacle. La gran mayoría de los votantes de Cambiemos no reconocen lo que hubiera sucedido con otro resultado eleccionario. Qué país y qué conducción tendríamos en otra circunstancia, porque de haber triunfado quienes votaron ellos seguramente el país sería un marasmo.

Por eso Fernández es “el hombre elegido”, es el más votado, es quien recoge mayores adhesiones, pero el electorado argentino todavía mantiene para sí mismo una deuda con su honorabilidad, con su credibilidad, con su estado de madurez. Un reconocimiento para adentro, una autoevaluación, una autocrítica. Un vibrante y saludable autoanálisis que de llevarse a cabo, permitirá sin dudas que la democracia mejore para el bien de la mayoría.

 

sábado, 3 de agosto de 2019


Una sombra ya pronto serás

 
 
 
 

POR ALBERTO CARBONE

 

Queda poco tiempo

Falta muy poco.

Las PASO configuran un adelanto de lo que sucederá finalmente.

Un anticipo. Una advertencia.

El tiempo se estiró sin tegua, ¡se hizo de goma!.

Cuatro años de gobierno imposible de aguantar…

¡Cuatro años de desgobierno!.

Lo cierto es que si bien hay que esperar a diciembre para que concluya, la experiencia de las elecciones Primarias ejercerá su impronta como anticipo, como antecedente, como cachetazo final.

De todo lo que hemos vivido como sociedad me queda un único interrogante. ¿Será capaz el pueblo argentino, ese gran elector, de aprender de sus errores?.

Necesitamos creer, tener la convicción de que finalmente la sociedad aprende y corrige. Muchos estafados podrán hacerse oír a través del sufragio.

Quiero creer.

Necesito creer.

Yo sé que existe gente que ignora. Sé que existen quienes viven más cómodamente en la ignorancia. También sé que los hay necios que jamás reconocerán estar equivocados, o haberlo estado.

Pero creo que quienes persisten en el error por necedad son los menos.

Quiero y necesito creerlo.

Sabe que pasa. Que a través de los años, uno advierte que la vida es una sola y que fluye, se evapora entre los dedos. Que al fin de cuentas, son muy pocos los años de satisfacción, de alivio, de salud generalizada que se pueden disfrutar.

Son muy pocos años para cubrirlos de necedad, de incomprensión, de ignorancias.

Quiero y necesito creer que estos últimos años de dolor, de incertidumbre, de destrozo moral y cívico, representados por la “Era Macriana”, le dolieron a la gran mayoría de los argentinos.

Quiero creer que el mejor equipo de los últimos cincuenta años va a pagar todo lo que rompió y que el principal aporte será responsabilidad del Director Técnico.

Uno a uno tendrá que responder por los desaguisados. Uno a uno tendrá que hacerse cargo y responder con su patrimonio, como lo haría cualquier hijo de vecino.

Y después que todos y cada uno se transformen en un mal recuerdo.

En testimonio de un pasado inaudito que le tocó vivir a una sociedad que en su mayoría eligió no saber, no pensar, no entender. Por ignorancia o por necedad, un camino de espinas de mal trago y sinsabor.

Pero que este recuerdo de dolor de cuatro años de letargo y destrucción quede como un ejercicio de memoria para que no vuelva a ocurrir. Para que ni se nos ocurra reincidir en la catástrofe.

Que quede en la memoria como una “sombra”. Una lejana y permanente oscuridad que nos convoque a repensarnos como sociedad y a advertir que toda vez que olvidemos el camino del trabajo, de la humildad, del esfuerzo por incrementar el mercado interno, el olor de las fábricas, el humo de las chimeneas, el espíritu del que trabaja para ver crecer a sus hijos en la alegría de la escuela. Cada vez que nos tentemos a vivir en la incertidumbre y a luchar todos contra todos en beneficio de unos pocos que jamás somos uno de nosotros, ese día que la sombra se haga luz y nos ayude a corregir el camino.

Muchos a quienes advertí en su momento que la opción Macriana era un fiasco hoy lo reconocen. Muchos le digo, se lo aseguro.

Creo que más del cuarenta y seis por ciento del Padrón electoral van a elegir a la opción de “Todos”, además, no creo que el oficialismo supere el treinta y seis por ciento.

Para mí las “cartas están echadas”. Las especulaciones de los encuestadores y las bravuconadas de los Medios Concentrados solo son grandes estertores.

La verdad caerá sobre la mesa de la cocina de cada hogar, el domingo 11 de agosto en horas de la noche.

Este año la gente va a votar a favor de los argentinos que trabajan.

 

martes, 21 de mayo de 2019


Mujeres en Mayo

Las Amadas Invisibles

 

Me estremecieron mujeres que la historia anotó entre laureles y otras desconocidas, gigantes que no hay libro que las aguante
SILVIO RODRIGUEZ


Por Alberto Carbone 

Dónde estaban las mujeres ese día?

Si no participaron del Cabildo Abierto del 22 de Mayo. Si no acompañaron armadas al Batallón de Patricios, o amontonadas resistieron las inclemencias del tiempo la noche del 24 hasta el amanecer del otro día. Acaso querían saber de qué se trataba?.

Para empezar deberemos reconocer que la historiografía liberal, la que nos han inculcado desde que Mitre decidió transformarse en escritor para preservar para la posteridad la justificación de sus actos, no menciona a las mujeres más que como acompañantes en sombras de sus respectivos maridos.

Nos queda de esa historiografía los apuntes cuidados y tenues sobre la historia de Mariquita Sánchez, mujer que desde los catorce años torció la orden paterna de casarse con un anciano, enamorada como estaba de su primo Martín Thompson, amor consumado como la Ley manda por autorización a regañadientes del entonces Virrey Sobremonte, cuatro años después de iniciada su lucha.

Sin embargo hubo otras muchas mujeres de corazón erguido y elevada convicción, que se aventuraron a los hechos de Mayo con decisión e impronta de valientes.

Cuentan que cuando todavía un extraviado Cornelio Saavedra dudaba respecto de apoyar la conjura contra el poder virreinal, fue la propia esposa de Nicolás Rodríguez Peña, Casilda Igarzábal quien se apersonó a la casa particular del futuro Presidente juntista para intimarlo a participar en las reuniones que Belgrano y su primo Castelli organizaban en la casa de ella, actual Plaza Rodríguez Peña en avenida Callao al 900.

El caso también digno de mención es el de la Sra de Juan José Viamonte, Bernardina Chavarría, quien reunió dinero entre las “damas de la sociedad” para la campaña de promoción de la Primera Junta hacia el interior del país.

Debemos destacar la dolorosa participación de la esposa del ilustre Mariano Moreno, recordemos a la joven mujer María Guadalupe Cuenca, la que embarazada ve zarpar a su esposo hacia el exilio obligado y no cesará de enviar amorosas cartas que le llegaban a su adorado abogado y periodista en pleno viaje incluyendo pormenorizadamente las actitudes políticas desopilantes que tomaban Saavedra y su esposa, “si también su esposa” vilipendiando la figura y obra del fundador de la Gazeta.

Pero la actitud valiente de aquellas mujeres de fuego podemos mencionarla desde 1806. Recordemos la heroica participación contra las Invasiones Inglesas que le cupo a Manuela Pedraza, combatiendo en las calles junto a su marido y capaz de darle muerte al soldado que lo asesina ante sus ojos y seguir luchando sin pausa.

La historia real nos menciona también la inteligencia de Martina Céspedes y sus tres hijas en época de la Segunda Invasión Inglesa de 1807, quien prometiendo aguardiente a los invasores, apresó uno a uno hasta doce de ellos, obteniendo posteriormente de parte de Santiago de Liniers el cargo sargento mayor.

Si de esa época anterior a la Revolución de Mayo tratamos, es importante destacar la actitud despojada y convencida de María Ana Perichon de Vandeuil de O'Gorman amante y seguidora del entonces Virrey Santiago de Liniers, primer caudillo del Río de la Plata, posteriormente, su nieta Camila dará abundantes razones que demuestren el carácter decidido y tenaz de aquellas mujeres.

Pero también existieron guerreras de armas tomar.

Mujeres que pelearon codo a codo con los hombres por la libertad de los pueblos. Entre ellas podemos citar a María Remedios del Valle, una negra muy pobre, soldado raso como su marido, que lo vio morir en acción junto con sus hijos.

O el caso de la dama salteña Juana Moro de López, que entregó su cuerpo para seducir a los realistas como estrategia de espionaje.

Pero sobre todo, el caso imborrable de Doña Juana Azurduy, ejemplo paradigmático del valor y la lucha.

Peleó por la libertad con su amor de toda la vida, Manuel Ascensio Padilla, y cuando este murió por las balas enemigas, jamás bajó las banderas de la Patria, levantadas en la sublevación de Chuquisaca el 25 de Mayo de 1809, un año antes de los sucesos porteños.

El general Manuel Belgrano, que la viera pelear le donó su espada. El gobierno de Buenos Aires la ascendió a Teniente Coronela, Cuarenta años después de sus aprontes guerrilleros, murió sola y olvidada, habiendo dado la vida de su esposo y de sus cuatro hijos a la causa.

Que este homenaje incompleto y humilde, lleve el recuerdo de una pasión incandescente y única. El reconocimiento auténtico y permanente a nuestras mujeres, verdaderas “Madres de la Patria de Mayo”

lunes, 29 de abril de 2019


Contar hasta Cien.
Evita de los Toldos
 
 
alberto carbone
 

 
LA NIÑA DE FUEGO

 
La luna te besa tus lágrimas puras, 
como una promesa de buena ventura.
La Niña de Fuego te llama la gente 
y te están dejando que mueras de sed.




 

 

Rara vez la historia de la humanidad, con sus blanco y negros, con sus avances y retrocesos, se encarga de ubicar en los primeros planos del acontecer, de las decisiones, de las resoluciones más importantes, a una mujer.

Está instalado en el sentido común de la generalidad de los mortales que la historia, constituida por los acontecimientos cimentados a partir del sufrimiento y la lucha, a través del dolor y la sangre, a partir de los pensamientos y la praxis, la hacen los hombres.

Las mujeres, en el mejor de los casos, son convidadas al disfrute de un mísero coprotagónico, acompañando, acomodándose, al lado de quien se yergue como la figura estelar, el centro iluminado de los sucesos, el mágico hacedor que todo lo transforma a partir de su esfuerzo viril.

El hombre tampoco deja que la mujer se acomode al devenir y en general no permite la participación, no la solicita e incluso en muchas ocasiones la impide.

Esta niña que nació en los Toldos un 7 de mayo de 1919, parecía predestinada a otras prácticas, a otras vivencias articuladoras de inesperadas epopeyas.

Porque resultó que la joven Evita no era una niña común. A su propio y lógico deseo de progreso intelectual y material, de la mano de su vocación artística, le apareció como de un rayo, una incipiente pero pertinaz intuición relacionada con la actividad social.

Evita había padecido toda su vida y lo seguía padeciendo, aquel incontenible despropósito, ese injusto axioma que consignaba que el mundo femenino no era otro que el íntimo, simple y pequeño claustro hogareño.

Evita quiso que la mujer ocupase un rol preponderante en la historia nacional y que su acción sirviese como motor generador de cambios sociales que eliminasen injusticias congénitas.

A través de su acción, decidida e implacable, en las elecciones del 11 de noviembre de 1951, el 63 % de las mujeres votaron por el partido peronista. A su vez, fue el peronismo el único partido político que llevó mujeres en sus listas.

 En 1953, por medio de la voluntariosa entrega personal desplegada por la Primera Dama argentina, 23 diputadas y 6 senadoras ocuparon sus bancas.

Esa mujer, despiadada y vengativa, para sus opositores, dulce, comprensiva y luchadora amorosa en pos de la dignidad social, para sus seguidores, mantendrá viva la constante contradicción de intereses entre pueblo y oligarquía, tensión real y permanente, que se evidencia dentro de la realidad que viven los países periféricos, desde que el sistema capitalista mundial, se consolidó definitivamente, después del triunfo de las sucesivas Revoluciones Industriales europeas.

Es difícil hablar de la Patria figurativamente, e insertar ese concepto en la esencia de un ser humano, de tal forma que el individuo lo sintetice a partir de su presencia. Pero en el caso puntual de Eva Duarte, en que toda su vida, sus sinsabores, sus esfuerzos y sus alegrías, son definitivamente identificados a través de los avatares políticos que experimenta esta joven mujer en el transcurso de seis años consecutivos de su vida personal, no parece tan descabellado.

Evita irradió con su imagen y su acción un perfil de la Patria que nacía diversa, que comprendía aún a regañadientes, que existía un amplio sector social negado a través de los tiempos, que surgía a fuerza de salvaje intemperie, “un subsuelo de Patria profunda” que reclamaba por hacerse reconocer vivo y además, que se negaba a morir.

Esa mujer, tierna e indómita a la vez, ya se asomaba en Los Toldos, cuando apenas era la pequeña Evita.

Sus hermanas, a partir de sendas elucubraciones volcadas en trabajos bibliográficos, lo hicieron saber a quienes quisieron enterarse.

También los hombres y las mujeres que la conocieron, que trabajaron junto a ella, que de a poco y cotidianamente fueron aprendiendo con ella que la diversidad cultural era un paisaje natural en nuestra Argentina.

Que la injusticia social era una herencia centenaria que postergaba a las grandes mayorías.

Que el corazón sangrante de millones de seres era un calvario infinito y congénito, causal de dolores mayores para las generaciones sucesivas.

Todos aprendieron con Evita, la joven niña de la tenacidad de fuego, que cuando mujer, como una estrella fugaz, marcó para siempre el cielo de la Argentina, que la Patria existe en los rostros de quienes cotidianamente entregan su esfuerzo por ponerla de pie y sostenerla en andas.

En estos tiempos que corren, tumultuosos, arbitrarios, salvajemente inexplicables, la Nación se yergue siempre a pesar de los vaivenes, aún a costa de quienes son capaces de las peores injurias o de los más salvajes atropellos, la Patria existe muy a pesar de aquellos que la definen minúscula, representativa de las minorías, de intereses personales o de sector.

La Patria, la Nación de Evita, no nació en Los Toldos hace cien ños, mejor digamos que allí nació una estrella fugaz, perseverante, que le advirtió al mundo que Argentina, era mucho más que el país de los dueños de las vacas, era la Patria cultural multifacética, variopinta, inmigrante y aborigen, construida con el esfuerzo de una multitud, que se negaba a seguir siendo humillada. 

 

lunes, 1 de abril de 2019







Cuando gime un bandoneón



por Alberto Carbone

 

…si tenés sentimiento lo tenés adormecido pues todo lo has conseguido pagando como un chabón.
…del Tango “Muchacho” de Celedonio Flores

 

La Argentina es un país habitado por el diez por ciento de la población que potencialmente podría alimentar. Donde casi el ochenta por ciento de su gente se define como miembro de la Clase Media. Cuando votan, eligen candidatos referenciados con el diez por ciento más adinerado, asumiendo como propia la ideología de quienes en el Poder atentan contra sus propios votantes. Esta controversia es más que una paradoja, es una tragedia alimentada en una convicción, hija de un deseo inmaduro y caprichoso, basado en apoyar a la “gente bien” contra el impulso avasallante de los sectores bajos que se creen con derecho a subsistir del esfuerzo de quienes viven del trabajo y sostienen la Patria. La Clase Media argentina vota a los vagos ricos, a los nenes de mamá que jamás han trabajado, para que los pobres, o no puedan trabajar o se resignen a no conseguir un trabajo digno. Esta ecuación, que limita la conciencia del electorado e impide que los sectores medios se identifiquen consigo mismos, enluta el presente y el futuro de un país siempre adolescente, que permanece lejos de definirse con el concepto de Nación.

 

Parece otra vez un Fin de Ciclo.

Hace mucho que lo veo venir. Somos varios quienes lo intuimos. Claro, hay algunos,  demasiados para mi insatisfacción, que viven toda esta situación política y social, como si estuvieran al margen de los acontecimientos. Como si se tratara de la historia de cualquier otro país. O como si las peripecias de su propio país les fueran ajenas.

Por ello quiero contarle esta vez la historia de la defraudación.

No, no. Quédese tranquilo. No me refiero al accionar del gobierno. A la caída de la industria, a la implosión del mercado interno, a la debacle sanitaria, a la hecatombe de los salarios, a la explosión de los precios, al escándalo de las tarifas.

 

No, no. Le comento que esta vez el tema es respecto de una defraudación, no de una estafa.

Porque a mí, como a tantos otros que piensan como yo, que razonan literalmente, nos ha defraudado el escaso nivel de conciencia política que posee la Clase Media argentina.

Usted estará pensando: ¿Pero que creía este hombre?.

Tiene razón. La Clase Media representa a ese sector social que continúa navegando a dos aguas. Surge de la matriz del sector más humilde del proletariado incipiente nacional, de las primeras fábricas de los primeros años del Siglo pasado.

Herederos de los europeos más pobres que tuvieron que emigrar a América para subsistir, que aquí obtuvieron descendencia. Hombres y mujeres recibidos por el país con escasa dignidad durante el primer tercio del Siglo XX, pero que con esfuerzo, muy lentamente y solo una minoría,  lograron que sus hijos avanzaran dentro de la escala social, hasta acceder a formalizar la novedosa Clase Media escalando desde un sector paupérrimo.

Gracias al denuedo del inmigrante, por imperio de su explotación, la Argentina del Centenario fue uno de los cinco o diez países más importantes del mundo de acuerdo con su PBI y contabilizando la distribución de su ingreso.

Cuantiosas ganancias ingresaron al país en la primera década del Siglo XX, pero la riqueza se concentró en muy pocas manos.

Los que trabajaban vivían pauperizados y los dueños de la tierra como magnates.

La tragedia nacional fue y sigue siendo la misma, pero los descendientes de aquellos europeos pobres, consolidados en la mentalidad de Clase Media, hoy votan a los herederos de los patrones que explotaron a sus antecesores.

¿Un trabalenguas le parece?.

Debe ser muy complicado de entender, porque de otra manera no se explicaría racionalmente el proceder de una importante porción del electorado.

Todo o casi todo es herencia de aquella masa informe de inmigrantes pobres de principios del Siglo pasado. Hasta el bandoneón que nombra el título de esta nota. La cultura que recibimos de nuestros mayores, las costumbres, la valiente filosofía de salir adelante a través del coraje personal.

¿Pero existe algún valor que a través del tiempo hayamos aportado nosotros, los hijos y nietos, para enriquecer lo aprendido?. Creo que sí. La estrategia del “sálvese quien pueda” es toda nuestra. ¿Sabe por qué se lo digo?. Porque hace cien años, el inmigrante llegaba a nuestras tierras tentado por las noticias de algún pariente o amigo que ya se había radicado, el que recién llegaba vivía al principio de la hospitalidad del que se había instalado primero, el concepto de solidaridad estaba vivo, acompañaba la subsistencia del otro, del nuevo.

En el primer Censo Nacional del año 1868, época de Sarmiento, se contabilizaron un millón ochocientos mil habitantes. Para el Censo de José E. Uriburu en 1895 había más de cuatro millones, la mitad eran europeos y de ellos, el setenta por ciento italianos.

La cultura del trabajo y la de la solidaridad estaban al orden del día, pero los descendientes de aquellos sufridos pioneros creímos en otra cosa. Aceptamos que vive mejor quien se lo merece, por haberse esforzado más que otro. La solidaridad se convirtió en un concepto vacío. Los descendientes de aquellos abnegados copiamos el modelo de los jefes de los pioneros. El que tiene más es porque tiene más. ¡Qué tanto!. El que tiene menos y quiere más tendrá que sacrificarse, sin red de contención, sin ambages. ¿Y si no tiene ayuda alguna?. ¡Dios proveerá!.

Hablo de la época en la cual la Argentina era un territorio dispensador de producción agrícola y ganadera para el mercado externo y los dueños del capital tierra, los únicos “hacedores”.

A través de una política de inclusión y a partir del esfuerzo de sus padres, los hijos de aquellos pobres de principio de Siglo XX que bajaron de los barcos, constituyeron la Clase Media y hoy, sus descendientes votan en contra de la política de inclusión.

¿Es paradójico verdad?. ¿Se puso a pensar acaso que al eliminar la inclusión se consolida la miseria de los pobres de hoy y que esa pobreza es madre de la marginalidad, de la inseguridad y de la violencia?. ¿A que no lo pensó?.

Mientras tanto, los otros descendientes, el grupo de herederos de la riqueza, se perpetúan y extienden su conducta discriminatoria hacia la Clase Media como si su postulado se anclara en una “tribuna de doctrina”.

Entre tanto sigue naciendo gente “bien” que justifica, por ejemplo, que hasta cambiar el celular todos los años es oprobioso para la Clase Media. ¡Porque no sé si lo advirtió pero; hoy vienen por usted!.

¡Hoy existen algunos miembros de ese sector social más encumbrado que se candidatean a Presidentes y ganan por los votos de la Clase Media!.

¿Y la excusa cuál es?, ¿que el país no es de los pobres?. ¿Y de quién es?. ¿De usted o de los que usted vota en contra de los pobres?. ¿Vota en contra de los pobres o de usted mismo?. ¿A favor de quién?. ¿De ese grupo social que todo lo tiene?. ¡Porque el voto de usted no parece suyo!. ¿O en realidad al votar usted así como vota, usted está hablando de usted?.

¡Otro trabalenguas!. ¿Será que intento confundirlo?.

No me crea entonces. Siga confiando en los Medios de Comunicación concentrados que eluden reconocer que los herederos del sector encumbrado de la sociedad, a esos que usted vota porque cree en parecerse, no han trabajado jamás, tienen “todo pago” y todo “justificado”. ¿Pensó quien los justifica?.

Nos inculcaron que este es un país edificado a través de la cultura del trabajo, del esfuerzo mancomunado, del afán de realización de la Clase Media, después de que sus ancestros fueran explotados en beneficio de los dueños de la riqueza. Si votamos a los mismos siempre seremos lo mismo.

Quienes trabajan merecen un estándar de vida mejor y quienes no trabajan merecen trabajo para incorporarse a un sistema prolífico, a un círculo virtuoso que los incluya dentro del espectro social. Si aislamos a los pobres a su miseria, obtendremos un país dividido en tres compartimentos estancos. El de arriba muy pequeño y muy rico, el de abajo mucho más amplio y paupérrimo, el del centro cuantioso, prolífico, individualista y único que mantiene a los otros dos. ¿Está seguro que continuará eligiendo este camino?

El “niño bien” reverendo hijo de la alta sociedad, cree en la cultura del trabajo para que sea realizado por quienes trabajan para su  comodidad, para que él no tenga que hacerlo.

¿Sabía usted que las Naciones Unidas establecen hoy cuatro estándares de países en todo el mundo?: Primero el grupo muy industrializado, segundo el medio industrializado, tercero el poco industrializado y cuarto el no industrializado. ¿Sabe en qué grupo estamos nosotros?. ¡En el primero!. Entre los cincuenta y ocho países de la primera camada la Argentina figura en la posición cuarenta y siete. Esto se basa en su promedio salarial, en su evolución del PBI, en el desarrollo de su educación y nivel sanitario. Sin embargo en la Argentina, la tercera parte de su población es pobre. ¿Sabe por qué?. Porque no existe un correcto sistema de redistribución de la riqueza y por consiguiente, muy pocos ricos conviven con una mayoría de pobres y en el medio, por supuesto estamos nosotros, padeciendo en el esfuerzo de que no decaiga nuestro nivel de vida, sobre todo cuando nos surge el terror de la cercanía de la pobreza. Sin embargo, paralelamente, a nivel ideológico aplaudimos las políticas impuestas por los gobiernos de elite que destrozan a los sectores bajos mientras fustigan al nuestro. Piense por favor en esta contradicción. No soportamos los “Planes” para la pobreza, porque decimos que es dinero para que los vagos no trabajen, pero toleramos que los ricos gobiernen y sigan engrosando sus arcas sin haber trabajado jamás.

Parece que el aroma del Fin de Ciclo viene asomando, se permite otear, se hace intuición. Esperemos que por el bien de todos, por la sana costumbre de vivir y dejar vivir, también se constituya en un aroma que nos deje respirar.