martes, 8 de enero de 2019


Entre Chetos y Pichettos
 
 
 

Por Alberto Carbone

 

¿Cuánta miseria puede aguantar la Argentina recibiendo inmigrantes pobres?
Miguel Angel Pichetto. Senador de la Nación. 2018

 

 
“Yo no dejé de sentir la sorpresa general –que observé después en los que desembarcaban– ante aquella ciudad enorme, ante aquella inmensa incógnita que desde hace veinte años crece en silencio sin que sus hermanas latinas tengan a bien notarlo. Aquel vasto puerto, con sus muelles amplios, y limpios como los de un puerto alemán, atestados de navíos en tres y cuatro filas; el orden del desembarco; la cortesía de los funcionarios; la amplitud y comodidad de los locales de la Aduana; los automóviles lujosos que os conducen a los hoteles a través de las grandes arterias centrales; el movimiento de las calles en que radica el alto comercio, el de aquella calle Florida, demasiado estrecha, con sus almacenes parisienses; el tránsito de las calles próximas, 25 de Mayo, Bartolomé Mitre y Reconquista; las grandes oficinas y los animados Bancos, que ostentan rótulos con letras de porcelana blanca y os hacen transportaros con la imaginación al centro de la cité de Londres o de Hamburgo; todo esto, visto rápidamente o en conjunto, constituye la gran ciudad europea, mezcla de las capitales y metrópolis comerciales de Europa”.
Huret, Jules, De Buenos Aires al Gran Chaco (Volumen I), Buenos Aires, Hyspamérica, 1988.

 

En oportunidad de la visita al país del periodista de Le Monde, Jules Huret, con ocasión de la celebración del Centenario de la Independencia nacional en el año 1910,  exteriorizó su sorpresa y predisposición respecto de la situación de bienestar que irradiaba la Ciudad del Plata. Un año después sería reflejado en un libro de homenaje, “En Argentina”,  a través del cual describiría desde París sus observaciones. En una de ellas refirió:

“La riqueza fundamental de la Argentina son las tierras de cultivo y las destinadas a la ganadería. La superficie del país es seis veces la de Francia y siendo su tierra virgen, en muchos sitios valen tanto como las de las provincias agrícolas francesas más ricas. ¿En qué consiste la prosperidad argentina? En la exportación a Europa de unos tres millones de toneladas de trigo vendidas el año pasado a 210 francos la tonelada, dos millones de maíz, a 126 francos, un millón de lino, a 269 francos y 300.000 toneladas de carne congelada, que suman en total unos dos mil millones de francos. A esto hay que agregar las 160.000 toneladas de azúcar de Tucumán, los 3 millones de hectolitros de vino de Men­doza y San Juan, las 300.000 toneladas de madera de quebracho y 55.000 toneladas de tanino, sin menospreciar lo producido por las minas de los Andes y los yacimientos de petróleo que empiezan a descubrirse por todas partes. Pero todo esto es la reserva del porvenir. En menos de 40 años se ha creado la agricultura actual. Ha cambiado el término medio de sangre española de la población argentina. Desde hace 40 años, una importante inmigración de italianos del norte, piamonteses y lombardos, de ingleses, franceses, alemanes y vascos, ha dotado a la Argentina de brazos laboriosos, de inteligencias activas y de caracteres emprendedores. Ac­tualmente domina la sangre de los italianos. Se trabaja como no se había trabajado nunca y los mismos andaluces y los árabes son arrastrados por la corriente general. Un país de seis millones y medio de habitantes, ha podido, en pocos años, vencer a los Estados Unidos en la exportación de cereales a Europa. Desde 1908 la Argentina ocupa el primer lugar entre los exportadores de trigo, maíz y lino. Mil millones de oro líquido entran por tales conceptos anualmente en la Argentina. Una minoría inteligente se agita en el Jockey Club y el Club del Progreso, atenta a los negocios a realizar y las empresas proyectadas. Numerosas familias argentinas ricas viajan a Europa y recorren Francia, Italia, Alemania, Suiza e Inglaterra con sus Panhard. Si os invitan a cenar en sus mansiones veréis que el cocinero es de Perugia, el chauffer, de París, el lacayo, alemán, el pinche de cocina, gallego, las camareras, inglesas o vascas. Por otra parte, vuestro anfitrión, alemán por su padre, argentino por su madre, y casado con una hija de vasco francés y de italiana, tiene en este momento a sus hijos estudiando en las universidades de Cambridge o Heidelberg. En el desfile militar observamos debajo de las gorras de granaderos del Imperio, quepis de Saint- Cyr y gorras aplastadas a lo teutónica, los rostros cetrinos de mestizos de indias y españoles…”.

 

Cuando se releen los acontecimientos argentinos de la época del Centenario, extraemos datos duros de la sociedad, de la producción, de la exportación, de la actividad económico social en general, y no podemos más que preguntarnos; ¿Qué le pasó a la Argentina?.

Nos referimos a un país que disputaba con los EE.UU de América el liderazgo continental, considerado como uno de los cinco o seis más importantes del Globo y cobijo de millones de inmigrantes con deseos de asentarse y progresar en mejores condiciones de vida para ellos y sus familias.

Cuando evaluamos la fenomenal progresión geométrica que significó el crecimiento poblacional del país de los argentinos entre el primer y tercer censo nacional, advertimos la impresionante mixtura cultural gestada entre los años 1895 y 1910.

 

Primer Censo de la República Argentina
15 al 17 de septiembre, presidencia de Domingo Faustino Sarmiento.
Fue realizado en los tiempos de la Guerra del Paraguay (1865-1870) y fue dirigido por Don Diego de la Fuente. Su objetivo era el empadronamiento de la población. Relevó casi la mitad de lo que hoy es nuestro territorio nacional, sin contar el ejército que operaba en el Paraguay ni la población indígena, cuyo cálculo aproximado fue de 93.000 personas.
Se basó en una concepción de registro referida a la "población de hecho", que implicaba incluir a las personas que durmieron en la vivienda la noche anterior al censo, como sucede actualmente.
1.737.214 habitantes

 

Segundo Censo de la República Argentina
10 de mayo, presidencia de José Evaristo Uriburu. Representó la unificación territorial del país tras la incorporación del desierto y del Chaco, por lo que su cobertura fue mayor a la del anterior.
Además de un censo de población, se llevó a cabo también un recuento agropecuario e industrial.
4.044.911 habitantes

 

Tercer Censo de la República Argentina
1 de junio, presidencia de Roque Sáenz Peña. El ejercicio del poder estaba a cargo del vicepresidente Victorino de la Plaza. Fue un censo poblacional, agropecuario e industrial. Se excluyó el conteo de las personas que integraban los pueblos originarios, las cuales se calcularon en 18.425.
Las omisiones totales se estimaron en 118.582 personas. Se redujo el radio de acción de cada empadronador, de esa forma se alcanzó mayor control en los guarismos definitivos.
7.885.237 habitantes

 

 

El significativo crecimiento de la población describe a las claras que Argentina se había transformado en una región de asentamiento de infinidad de seres humanos de origen europeo, que con extremas necesidades, encontraban del otro lado del mar la posibilidad de instalarse con su familia y construirse el futuro.

Quizá en esta última aseveración encontremos alguna respuesta a la propensión de los nietos de aquellos inmigrantes europeos que en la actualidad reaccionan con impronta “chauvinista” contra la inmigración actual llegada desde los países americanos.

Porque aquellos hombres y mujeres, familias enteras que abordaron los barcos con escaso dinero o ninguno, casi escapando de la pobreza y hostilidad de sus países de origen, alojados en el viejo Hotel de Inmigrantes primero y hacinados después en los famosos Conventillos del barrio de Balvanera y la Boca, conformaron la mano de obra barata que la elite porteña ansiaba para la realización de todas aquellas tareas desagradables que la “gente de bien” y de buen pasar jamás se hubiera dignado a realizar.

Es cierto que esos inmigrantes tuvieron hijos y nietos que los reemplazaron en sus quehaceres, pero es verdad también que muchos de ellos progresaron al influjo de sus cavilaciones y esfuerzos, permitiéndoles el progreso social y hasta económico, acompañados de algún título universitario que les facilitó primero superar el escollo terrible de la clase social inferior de la que eran originarios y posteriormente los habilitó a olvidar sus antiguos orígenes, mirándose en el espejo de aquel sector social que en el comienzo de la historia había sido amo de la vida y decisiones de sus ancestros.

Alguien dirá que es una extraña paradoja, otros en cambio, lo explicarán como un episodio natural que sucede dentro del sistema capitalista.

Hagamos un esfuerzo por favor. La elite se apoderó de vastas extensiones de territorio nacional, porque sobre él vivían los aborígenes. A todas luces, los máximos derrotados después del avance del ejército nacional durante la conocido Campaña al Desierto. Los herederos de los triunfadores, que a la vez eran los argentinos descendientes de las familias ilustres que fundaron las ciudades de cuño europeo, revalidaron sus títulos de propiedad de aquella tierra usurpada a los aborígenes, destinándola a la producción cerealera y cárnica. Pero faltaba algo muy importante para redondear el proyecto: la mano de obra. El aborigen no podía tenerse en cuenta en virtud de su oposición a trabajar para otro en su propia tierra y con metodología del viejo continente. La elite precisaba cuantiosos brazos que conocieran ese sistema de labranza, que estuvieran dispuestos a desplegarla y sobre todo, que no preguntaran respecto de la legitimidad propietaria de quienes les ofrecían el trabajo.

La instalación de los inmigrantes europeos en el sistema productivo argentino solucionó el dilema de la mano de obra. Gente dócil y sumisa, acostumbrada a la más antigua labor humana y a sobrevivir con las necesidades básicas insatisfechas.

La marea humana inmigrante se transformó en una verdadera explosión. Los censos sucesivos indican que la población creció exponencialmente, que el arribo de los europeos superaba el crecimiento vegetativo. La Pampa Húmeda sobretodo, escuchaba multiplicidad de lenguas y regionalismos.

¿Pero qué sucedió con los indios?. ¿Alguien se preocupó por la situación de aquellos originales de cuño ancestral, grandes derrotados del sistema de imposición productivo basado en la política agrícola extensiva?.

Nadie se preocupó. Nadie hizo alguna referencia, acaso sólo si había que maldecir que aún siguieran existiendo a pesar de las balas y el hostigamiento de los blancos.

Los inmigrantes europeos, extrañados y desposeídos, que también eran blancos, no opinaron sobre ese tema. Jamás fue su pelea, su guerra.

Los herederos de aquellos pobres inmigrantes luchadores incansables, que en general murieron sin volver jamás a pisar suelo materno, han progresado. ¿Han progresado?.

Ahora, un Siglo después de consumados los hechos, estos descendientes, muchos profesionales universitarios de toda laya, políticos, senadores por ejemplo, miran al interior del país y a los habitantes de los países limítrofes de la Argentina y vislumbran en esa gente a los herederos culturales de los perdedores.

Pero resulta que hoy los “Pichettos” ya no son lo que hubieran sido un Siglo atrás. Lo recuerdan, claro, pero no se sienten parte de aquella herencia de dolor y hambre, de sometimiento sin descanso.

Los ”Pichettos” están férreamente asimilados a los amos de sus predecesores. Sienten una especial atracción por incorporarse en aquellas familias que otrora no les dirigían la palabra a sus abuelos.

Si usted repiensa bien estos conceptos, descubrirá que la Argentina está configurada por el poder económico que sólo manejan los “Chetos” y los “Pichettos”. Los primeros, aducirán que es así por “legítima razón”, por ser descendientes de los fundadores de la Argentina moderna. Los segundos, por haber constituido una nueva lógica de reconocimiento, basada en lo que denominan el esfuerzo personal y la capacitación.

Los primeros merecedores del bienestar por su sangre y herencia valiosa. Los segundos, por haber adoptado la cultura de la elite, el ascenso económico y en algunos casos su apellido. Entre “Chetos y Pichettos” se derrama con nostalgia, el sentido último del país que somos y del país que podríamos haber sido.

domingo, 30 de diciembre de 2018


El Gigante Hidrocefálico

 


Por Alberto Carbone

 

En algunas Notas anteriores, denominadas con título similar al actual,  hemos delineado las particulares características de la diagramación política evidenciadas por nuestro país a lo largo de su evolución histórica y llegado a la conclusión palmaria de que el sobredimensionamiento de su centro de Poder, localizado en la provincia Puerto de Buenos Aires, ha caracterizado la concentración de las decisiones políticas y económicas de todo el país a lo largo de los últimos trescientos años.

Esta concentración fue y es determinante, debido a que aún hoy delinea claramente los intereses de grupo que se evidencian en relación con los objetivos de los sectores sociales que neutralizan el acceso a la actividad económica única y eficiente que controlan, en desmedro de los demás núcleos sociales, prestadores simbólicos o directos de servicios a los factores de poder real.

El Puerto actúa desde tiempos inmemoriales como palanca transmisora del poder económico, que desde la ciudad centro se irradia caprichosa e impune hacia el interior del país. Esta expansión se efectúa de acuerdo con los intereses de quienes monopolizan las decisiones y controlan el acceso a la producción y al dinero.

De la misma forma acontece con respecto al proceder de los países centrales del sistema Capitalista, que a lo largo de su historia operan sobre las economía emergentes, regulando su desenvolvimiento, controlando su acceso a la inversión y su capacidad de autonomía económica de crecimiento. De la misma forma, también la ciudad Puerto de Buenos Aires y eventualmente y según la etapa histórica, toda la provincia homónima, ha concentrado el poder económico y las decisiones de ingreso de capital desde el centro hacia el interior o periferia.

Las circunstancias que motivaron esta singular organización política y económica del país de los argentinos, está evidenciada en su ADN original.

El nacimiento del Virreinato del Río de la Plata en 1776, fecha paradójica, año de la declaración de la independencia de los EE.UU de América, reflejó la necesidad de la Corona Española de controlar el acceso de mercancía que ingresaba de contrabando al continente a través del Puerto de Buenos Aires.

En el año 1776, los españoles propiciaron una fuerte organización burocrática en Buenos Aires y decidieron su financiamiento a través de los recursos inyectados por la producción de la mina de Potosí.

La ciudad de “Santa María del Buen Aire”, a orillas del Rio marrón de amplio estuario natural, sin recursos económicos propios o autónomos, se transformó en cabeza virreinal a partir de los aportes de extracción minera llegados de la ciudad del cerro de la plata. Mineral utilizado para financiar los altos costos de la inmensa burocracia de funcionarios con asiento en el último Virreinato creado en el cono sur de América, con la firme intención de abortar el tráfico de mercancías de contrabando que ingresaban desde Europa.

Contrabando significa etimológicamente, oponerse a la disposición de la Corona. Oposición al “Bando” Real.

El tiempo, la historia, los hombres y mujeres protagonistas de sus avatares, transcurrieron.

La Argentina agrícola exportadora de gran crecimiento en el mercado mundial a comienzos de Siglo XX vio frenada su expansión cuando la economía planetaria sucumbió al compás de la caída de Wall Street en el año 1929.

La crisis norteamericana clausuró el flujo de divisas y el intercambio a nivel mundial, provocando un fuerte receso en la circulación de productos, corroyendo la fluida actividad entre los continentes.

Los países que más dependían de esa relación eran y siguen siendo hoy los proveedores de materias primas.

A partir de 1930, la Argentina se vio envuelta en un proceso político que destruyó su incipiente democracia, con el golpe de Estado contra la UCR e Yrigoyen, quien ostentaba el gobierno.

El golpe de Uriburu de 1930 fue rápidamente sustituido por el gobierno electo del general Agustín P. Justo dos años después, quien asumió a través de la proscripción de la UCR. Pero esta es otra historia.

Lo cierto fue que el ministro de Economía de entonces, el Dr. Federico Pinedo, abuelo del actual senador homónimo, pero muy distinto fisonómica e intelectualmente, tuvo la capacidad de leer la situación social mundial y abocó por consolidar una rápida salida económica del país, adoptando el Plan de Sustitución de Importaciones. De esa forma, la cuantiosa masa de mano de obra desempleada a consecuencia de la merma que generaba la actividad agrícola para la exportación, podía acceder a un salario obrero en las novedosas industrias que surgían y que proveían al mercado interno aquellos productos que no ingresaban por importación.

El Dr. Federico Pinedo motivó suficientemente a los capitalistas locales para que invirtieran en la consecución de este Programa, advirtiendo que sólo sucedería hasta que la “gran rueda maestra del Capitalismo mundial, en el cual la Argentina era apenas un engranaje, volviera a circular”.

Lo concreto fue que los nuevos emprendimientos fabriles se asentaron en su inmensa mayoría en la gran urbe capitalina y en sus alrededores, lo que hoy conocemos como el conurbano bonaerense.

Grandes flujos de habitantes provincianos llegaron hasta la zona laboral para ofrecerse como mano de obra. Los obreros nuevos, como los denominara Juan Carlos Portantiero, sin pan y sin trabajo, sin educación formal y sin vivienda, se alojaron en humildes tiendas de campaña primero y posteriormente establecieron barriadas humildes, con necesidades básicas insatisfechas, en construcciones de cartón y madera que rápidamente fueron identificadas como “villas de emergencia”.

El tiempo y la historiografía conservadora, asignará a los gobiernos peronistas el surgimiento de las Villas Miseria. Pero eso también es otra historia.

Lo que consideramos preciso destacar en esta Nota es simplemente que la fuerte concentración de Capital y Trabajo asentada en la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores, propició el tremendo crecimiento demográfico y de capacidad fabril instalada, consolidando una situación de hecho. Esta zona se ha constituido en el más importante aporte al Producto Bruto Interno nacional. La multiplicación y la diversificación de su actividad, caracterizan el área como facilitadora de actividades heterogéneas que debido a la concentración activa y febril, demanda en proporción, la mayor inversión de infraestructura del país.

La concentración económico productiva, sumado a la aglomeración habitacional, condujo a que se evidencien dos realidades dentro de un mismo país.

Capital Federal y Gran Buenos Aires se han conformado en el epicentro nacional, proveedores indispensables de producción y actividad laboral, permanente demanda de inversiones y generadoras de capital de trabajo y de crecimiento del mercado interno de consumo.

Esta es la inmensa cabeza de un gigante, caracterizado por un cuerpo escuálido representado por el resto de las Provincias.

La aspiración mayor es que se establezcan políticas a mediano y largo plazo, que confluyan en el logro de la integración natural y homogénea de todo el territorio, a través de un Proyecto Nacional que lo integre en forma racional, equitativa y armónica, privilegiando las particularidades regionales y sus autonomías.

lunes, 10 de diciembre de 2018


Así Hablaba Don Raúl

Alberto Carbone 

Si Alfonsín viviera, sería democrático

 

 

 

¿Usted se puso a pensar que en la actualidad convivimos con jóvenes adultos que sólo conocen la vida dentro de los parámetros democráticos?.

Era un adolescente en plena dictadura del setenta y seis y los recuerdos perduran.

Los sinsabores y las nostalgias resuenan e intercambian sentimientos, recuerdos, dolores.

No les pasó a todos los miembros de mi generación, Ya sé…Muchos dicen todavía hoy: “A mí no me persiguieron ni me pasó nada”. “No conocí a ningún desaparecido”. “No me enteré de nada”.

 


Bueno. Vio como es la cosa!.... El país tiene ignorantes y necios y sabiondos. Los que se creen que ”la saben todas”…

 

Bueno mire. Esos no construyeron la Democracia. Esos, la están disfrutando gracias a quienes la conquistaron con su esfuerzo, con su lucha denodada, con pasión y convicción ideológica.

Son los que hoy posiblemente no estén con nosotros, pero que han contribuido a que muchos disfruten de este sistema de libertad sin saber muy bien por qué se ha instaurado.

 

La vida es así, Que se le va a hacer…

 

Es paradójico sabe, Porque el propio Raúl Alfonsín advertía respecto del esfuerzo y de la convicción ideológica para conseguir restaurar la Democracia y sostenerla en el tiempo.

 
Ahora es fácil.

Se toma la figura de Alfonsín, se lo esparce muy bien sobre los libros de historia contemporánea argentina, se le incorpora meticulosamente el mote de “padre de la Democracia”, se revuelve prolijamente con los nombres patéticos de los radicales impresentables de la actualidad, y finalmente se consigue con muy poco esfuerzo una vibrante defensa de la libertad e igualdad, bajo la tutela de la imagen prístina de Don Raúl, que justifique a los desvergonzados radicales que hacen su negocio en Cambiemos y que complemente con una escasa justificación política en la ínfima porción de materia gris de un amplio sector del electorado que se auto define como apolítico y vota en consecuencia.

 

La Democracia duele. Costó mucho su recuperación. Miles de obreros en la calle. Miles de desaparecidos. Cientos de negociados espurios en detrimento de las mayorías y en beneficio de las minorías.

Debemos celebrar la Democracia, porque es un acontecimiento gigantesco, sostenerla durante treinta y cinco años.

Pero la Democracia es un proceso, en constante movimiento, porque se va gestando al compás de la vida de sus protagonistas. Por ello se sostiene en el tiempo y a la vez va mutando. Como cada cosa en la vida, como nuestros sentimientos, nuestras convicciones, hasta los valores mutan.

Cuando una sociedad madura, lo que muta enriquece. La sociedad se refuerza. La estructura social se consolida para beneficio de las mayorías. Se disfruta al calor de cada conquista, se vive, se sueña, se realiza.

Por todo ello, me animo a solicitarle que hagamos un verdadero homenaje a Don Raúl. Enaltezcamos como quería él, al Sistema Democrático. Leamos sus discursos. Aprendamos de sus dichos. Democracia es Inclusión decía, es trabajo, salud, alimento.

Eso es la Democracia. Así hablaba Don Raúl. El padre emérito.

 

Rescatemos la Democracia de este badén improvisado que no merecemos. Ni quienes dieron su esfuerzo porque este Sistema de vida perdure lo merecen, ni quienes dieron la vida para que la Democracia sea un triunfo de la conciencia, del esfuerzo intelectual, de la convicción unánime.

Así hablaba Alfonsín. La Democracia fue su desvelo y objetivo.

Muchos argentinos que no conocen otro sistema de vida, tampoco conocen los discursos de Don Raúl.

Lo peor no es que no los conozcan.

El drama es que no les interesa conocerlos.

La tragedia es que sus padres, muchos de ellos, miembros de mi generación, tampoco los conocen….Ignoran….

¿Me entiende?.. Ignoran, y en Democracia, la clave del éxito es el conocimiento.

lunes, 3 de diciembre de 2018


La Conjura de los Necios

Por Alberto Carbone

La sandez de esa gente es tal que aún hoy, si yo dijera que les he tomado el pelo, no me creerían.”
              Umberto Eco.
          El Cementerio de Praga pág. 501.

 

Hace tres años, recuerdo haber escrito una nota con el mismo título. Humildemente, sin grandes estertores, como mero observador de la realidad de entonces, traté de describir la tremenda sinrazón que planteaba el panorama político.

Hace sólo tres años y parece un siglo.

Mucha gente, en aquel momento, se bañaba en las aguas de la “moralina” que inundaba patios, zaguanes, cafeterías, o aquellos lugares donde alguien estuviera leyendo el diario Clarín o mirando TN y consecuentemente se imbuían de la “realidad” que les plantaban los Medios.

Aquellos hombres y mujeres, pertenecientes a la Clase Media, profesionales o miembros del sector fabril, con total ignorancia de lo que significa el tratamiento de la “cosa pública”, acataron el mensaje de los “Medios Concentrados” y decidieron un “Cambio”. Jamás supieron explicar de qué se trataba, pero lo adoptaron como sinónimo de regeneramiento social.

Claro. Usted se preguntará. ¿Cómo puede ser?. ¿Sólo se dejaron llevar por el mensaje de los Medios?. ¿Ese grupo de gente no tiene opinión propia?.

La verdad, a mi modo de ver, es que existe una doble lectura de esa situación.

La presión Mediática fue muy fuerte como para imponer su impronta sobre la sociedad civil más vulnerable ideológicamente. Pero la otra lectura es que invariablemente existe una postura individualista e insolidaria en amplios sectores de nuestra gente.

El votante común, el hombre y la mujer de la calle, vota. Nada más. Esa es la única exigencia de la “Democracia Burguesa”. Pero deberíamos decir que en verdad, para que una democracia se transforme en eficiente y representativa, la participación del electorado debería ser más palpable. Con el voto simple y lavado de un amplio número de personas que emiten el sufragio sin otro conocimiento que la identificación de la ranura de la urna no alcanza. Porque si el votante es un ignorante político y así se califica a sí mismo, es también necesariamente propenso a adoptar y creer a pie juntillas todo lo que los Medios Concentrados opinan. Acto seguido, como lo afirmado sale por la TV se considera prueba de veracidad.

Pero además, esa porción del electorado cree fervientemente en su propia capacidad para salir adelante y ganarse la vida con su propio esfuerzo, sin ayuda del Estado. Y condena a quienes necesitan del salvataje Estatal para subsistir.

Cuántas veces hemos escuchado el viejo apotegma que dice: “no le regales el pescado, dale la caña y enseñale a pescar”.

Primero confunden al concepto de Estado con el de Gobierno. Cuando aclaran sin ayuda estatal quieren decir sin solvento gubernamental. El Estado debe configurar políticas para todos los sectores sociales y los gobiernos deben llevarlas adelante, negarlas o modificarlas.

No pienso escribir sobre este punto, porque es una diferencia pedestre que quienes la ignoran deberán investigar oportunamente y luego votar bien.

Lo que sí quiero dejar en claro es que visualicemos la problemática que se presentará en la próxima votación. Porque existe un núcleo fuerte, preciso y duro de gente que votó en 2015 y 2017 con el convencimiento de que había que fortalecer ese “Cambio” proclamado por los Medios, y ahora el país está en colapso  total aún para aquellos perseverantes votantes. Gente que reconoce que está peor que en 2015, que votó el “Cambio” como le pareció su “leal saber y entender”, que reconoce no estar en tema sobre la cuestión política y que empieza a advertir que el “cuco” derrotado en 2015 puede retornar.

Esta gente que ignora los conceptos: Estado, Nación, Política, Sociedad, Solidaridad, Participación y que es como usted y como yo, que vota y su voto vale uno como el nuestro, que trabaja y su sueldo no alcanza como a nosotros, que quiere ser feliz, tener trabajo, seguridad y bienestar, le quedan sólo dos caminos.

O abandona la postura necia y reconoce su error, aprende que el Neoliberalismo es una troupe de gerentes que hacen negocios para ellos mismos y los erradica del Poder de gobierno, o sin proponérselo le da la razón al general Perón, acepta que el órgano más sensible del Ser Humano es el bolsillo y vota en consecuencia.

 

 

 

 
 

 

 

sábado, 29 de septiembre de 2018


El Inventor del Peronismo.

 

Por Alberto Carbone

 

Oficialmente nació el 08 de octubre de 1895 en Lobos provincia de Buenos Aires. Nuestra investigación ha proporcionado un dato revelador, el General nació el 07 de octubre de 1893 en Roque Pérez, Partido de Saladillo.

A esta altura de los acontecimientos, después de tanta agua que ha corrido por nuestra historia, esta revelación se ha transformado en un dato menor.

En las páginas del libro “Yo Perón”, cuya primera edición vio la luz en agosto de 1993, hemos consignado la mayoría de las vicisitudes por las que ha atravesado el líder popular a los largo de su vida. La proximidad a su persona, la confianza y cotidianeidad que durante largos años hubo obtenido como secretario personal en Madrid don Enrique Pavón Pereyra, nos brindó los datos y documentación precisos para consignarlos.

En esta oportunidad, sin embargo, me atrevo a decirle que considero más relevante su muerte que su nacimiento.

En un país como el nuestro, signado por esa especial inclinación a valorar la pérdida antes que el alumbramiento, donde recordamos a nuestros antepasados en la fecha de su deceso más que por su natalicio, hablar del General el día de su nacimiento es paradójico. Recordemos como ejemplo que solamente a Don José Hernández, padre del maravilloso poema gauchesco, lo rememoramos en la fecha que nació. Para todos los demás reivindicamos su legado el día de su partida definitiva.

Usted se preguntará entonces por qué razón un día como hoy, que rememora su natalicio, yo también me sumo al lamento de su pérdida. Es que el devenir histórico y político de nuestra sociedad, aún añora ese mensaje claro y decidido que el líder nos legara en vida, ese periplo transformador que gestó una nueva Argentina y que derramó sobre las generaciones sucesivas aquella impronta cierta y elocuente de erigir un país próspero y alentador que proclamara al mundo que aquí, en el cono sur olvidado, una Nación libre y soberana era capaz de crear su propia grandeza.

La verdad es que “todos recordamos a Perón”, entre paréntesis, así se podría haber titulado esta nota. Decía, nos acordamos de él propios y extraños, porque en definitiva su accionar ha dejado huella en cada uno de nosotros. Para bien o para mal.

Aquellos quienes solamente piensan en su crecimiento patrimonial, en su propio beneficio económico, en la felicidad traducida por las variables beneficiosas del Mercado, para ellos, seguramente Perón es recordado como una maldita experiencia. Algunos no saben explicitarlo, tal vez por ignorancia, quizá por necedad, el grave dilema de un sector importante de la clase media que se apropia de los beneficios que otorga una política populista pero a la vez formula una fuerte crítica, sin ambages, convencida de que debe oponerse a cualquier decisión que perjudique a los sectores de mayor ingreso económico nacional, porque es a ellos a los que aspira  parecerse.

La clase media argentina, hija directa de los inmigrantes pobres, explotados por el sector social que en la actualidad, los descendientes de los inmigrantes defienden, admiran y desean asemejarse. La clase media nacional, de los cuales muchos de sus profesionales no comentan siquiera que sus abuelos europeos llegaron muertos de hambre al país, analfabetos, desquiciados por la ausencia de futuro en su país natal y que sin embargo pudieron darle salud, calidad de vida y educación a sus hijos y nietos, gracias a políticas redistributivas fomentadas por gobiernos populistas y contrarios a los intereses de los sectores sociales explotadores de sus abuelos.

Esto que le cuento, en mi país y en Europa se denomina ignorancia y si usted se empeña en no reconocerlo, lo suyo es necedad.

Pero “volvamos a Perón”, así también podría haberse titulado esta columna. Porque la gente del común, usted y yo por ejemplo, ¿O quien se piensa que es?, no olvidan que existió un hombre con una gran virtud, vilipendiado por los factores de Poder, ultrajado hasta en su vida personal, injuriado por los medios de prensa adictos a los dueños de las finanzas. Ese hombre, acompañado por una gran mujer, ambos fueron y son los factores de odio más fuerte que crece en el corazón de los ignorantes, de los auténticos ignorantes, no porque adolezcan de instrucción, sino porque no conocen la verdadera matriz nacional y porque no les interesa conocerla.

Pero existe y seguirá existiendo mucha gente que llenó su corazón con otras consignas, con otros anhelos, con virtudes y valores de fuerte raigambre solidaria. Para esa gente, una gran mayoría pese a quien le pese, “Perón Vive”, como nos recuerda siempre Roberto, un histórico dirigente de Villa Ballester. Como lo acuña la Marcha Peronista, que se ha transformado en un himno nacional a capela del pueblo, como lo dijera el propio General en esta frase extractada del libro que hemos citado:

“…Si soy Perón y lo seguiré siendo a través de los años, como si la fuerza de mi nombre sintetizara una bandera, es así hoy y seguirá siéndolo por el pueblo, mi único heredero. Esa maravillosa masa anónima que nos sobrevivirá para que la verdadera historia se siga escribiendo…” “…Podrá terminar el Justicialismo que yo llevo en mi sangre y en el vigor de mi vida, pero no terminarán jamás con la doctrina peronista que yo he inculcado en el alma a todos los trabajadores de esta tierra y que como una siembra prodigiosa, prolifera entre los descamisados de América y el mundo”.

jueves, 27 de septiembre de 2018


 

Carlos Duarte en el centro de la tormenta.

Por Alberto Carbone

 

Carlos Duarte. Lavacopas, mozo, albañil. Un pibe argentino de veintiún años sin trabajo y más de cuatro meses buscándolo. Una buena noticia por el hallazgo laboral, a partir de la magia que trasunta dentro del devenir informático.

Este es el protagonista del “cambio”, tan sólo uno de los Carlos Duarte que deambulan sin pan y sin trabajo por esta Argentina reciente de este “cambio” con tufo a frustración.

Este pibe cordobés, es el reflejo inaudito de miles de jóvenes que transitan las calles asfaltadas de pesadumbre, veredas sin camino, sin sentido u orientación.

La historia de tantos chicos jóvenes a los cuales se les escurre la vida  entre los dedos de un lavacopas.

La tómbola que ha pergeñado este gobierno para concebir la desventura, lo ha beneficiado esta vez a Carlos. Eugenia, la mujer que lo atendió aquel día y a quien le pidiera trabajo, le solicitó su currículum, Carlos, sin dinero para imprimirlo, tuvo que confeccionarlo a mano. La mujer percibió en el muchacho su necesidad y se comprometió con su requerimiento. No hizo otra cosa que colgar esa anécdota en su Facebook. La nota se viralizó y como resultado, Carlos logró el reingreso a la sociedad y comenzará a trabajar durante esta semana.



La tómbola de “Cambiemos” sigue girando.

No se trata de un Milagro.

Es el resultado caprichoso del azar.

Las bolillas que circulan dentro de una ruleta dolorosa que contiene los nombres numerados de todos los jóvenes de nuestro país.

 

A ver señores atención.

No va más!.

La rueda se detiene y una bolilla determina el futuro del beneficiario.

Como dije. No se trata de un Milagro.

Me atrevo a decir que probablemente se trate de un castigo.

El dolor por el sufrimiento de haber optado democráticamente por la elección de un gobierno, que ha señalado desde el comienzo un rumbo preciso, claro y contundente. Un rumbo diametralmente opuesto a los intereses de las grandes mayorías y orientado a facilitar los negocios de los intereses concentrados del capital nacional e internacional.

Este joven de hoy, famoso y viralizado, es reconocido aún en el exterior. El diario El País de Madrid ha levantado su historia. Pero me pregunto: Qué sucederá con los miles de Carlos que todavía esperan y deambulan por nuestro territorio?.

Usted pensó en el futuro de sus hijos?.

La juventud debe construir su futuro, prepararse, crecer y sentirse útil.

Encontrar sentido a su vida y a partir de ello, contribuir a elaborar el futuro de todos, para que juntos desplieguen el futuro del país.

Mencioné la palabra futuro demasiadas veces. Es el derecho intrínseco que posee todo ser humano. Es la fortaleza que merece nuestra juventud. Ningún gobierno debe coartarlo. La comunidad del presente, debe sostenerse en el anhelo irrevocable de su propia construcción.

Lo primero que la sociedad debe hacer, es deconstruir este presente inaudito, para afianzar un proyecto unánime.

sábado, 8 de septiembre de 2018


La Ardiente Paciencia

Por Alberto Carbone

 

La palabra “trabajo” deriva de la acción de trabajar que en latín “tripalliare” significa atormentar, torturar con el “tripallium”.

El tripallium era una herramienta usada para sujetar a los animales de las patas con el objetivo de proceder a la yerra y también se utilizó en la antigüedad como implemento de tortura para castigar a los esclavos.

 

En Italia el trabajo se denomina “laboro”. Su origen es la labranza. Por ejemplo: “los agricultores salieron a laborar el campo”.

De una u otra manera, esas viejas acepciones nos remiten claramente a la significación definitiva de este antiquísimo proceder humano.

La modernidad, es cierto, ha introducido sus condimentos. Variados filósofos, por no mencionar a ninguno, y que alguien utilice estas palabras como actitud de menoscabo o satisfacción por algunos u otros, han generado un ambiente de continua reelaboración del concepto, con aditamentos variados y formulaciones que han complejizado su definición.

El trabajo como mercancía. El Ser del hombre resumido en esa tarea. La importancia del trabajo en una sociedad que se desarrolla, etc, etc.

Porque si bien es cierto que el resultado del esfuerzo debe conllevar el fruto de una realización personal, también lo es como corolario del crecimiento social dentro de una comunidad que crece y se desarrolla.

El esfuerzo personal no debe escindirse de la natural promoción de la sociedad toda, engendrada como fruto del esfuerzo mancomunado.

En una sociedad democrática, el auténtico valor de sus líderes, es el trabajo por el fomento de esa naturalidad de progresismo. Hablamos de una comunidad que cree en sí misma y se desarrolla naturalmente a través del esfuerzo compartido.

La Nación no está conformada por una comunidad de obreros. Son múltiples y variados los sectores económicos que confluyen en la intencionalidad de progreso.

El empresario y el obrero trabajan en un mismo sentido y si bien sus intereses particulares son disímiles, ambos confluyen en un mismo interés cuando se trata la conveniencia de contribuir a ver progresar la empresa de la que forman parte.

La Nación es eso mismo. El país es un conglomerado de proyectos sociales comunes con intereses particulares diversos.

Los líderes políticos coyunturales, deben en consecuencia, ejecutar los movimientos exactos para que las notas comunes no desafinen y para que los intereses individuales fluyan concomitantes, generosos, inteligentes y armónicos.

La Argentina actual es una sociedad esperpéntica. No se trata de que haya disminuido el liderazgo político. El problema es que ese liderazgo no existe desde hace tres años.

Esto no significa que el mejor equipo de los últimos cincuenta años haya fracasado. En realidad sucede que la administración “macriana” ha determinado que este país debe retroceder a principios del Siglo XX y reconvertirse en lo que fue en esa época, un territorio destinado a la oferta de materia prima al mercado exterior sin valor agregado.

Pero cuál es el verdadero problema?.

Nos han advertido reiteradamente que el verdadero problema argentino era el peligro de parecerse a Venezuela. Lo recuerda?.

América Latina está conformada por veinte países. Todos, al igual que Venezuela, son mono productivos. Esto significa que si el mercado mundial decide por cuestiones políticas o de estacionalidad económica, disminuir el precio internacional del producto de alguno de estos países, la nación afectada padecería un serio problema en su balanza de pagos, en sus términos de intercambio,  en el equilibrio de su comercio exterior y en el déficit profundo resultado del bajo ingreso de capital para subsistir a sus erogaciones.

Un caso puntual es justamente Venezuela. La caída del precio internacional del crudo redunda en un fuerte rojo para hacer frente al costo de su economía interna.

Solo tres países de América Latina podrían hacer frente a los vaivenes de la economía internacional. Solo tres países NO pueden parecerse a los demás. NO pueden transformarse en Venezuela. Estoy hablando de México, del Brasil y de la Argentina.

Los tres países mencionados, entre los cuales está el nuestro, poseen una economía diversificada.

Qué significa?. Que los tres poseen inversión en producción de materia prima y en producción de industrias fabriles.

La economía diversificada, il laboro en la citta e il laboro en la campaña, como la posee también EE.UU de América, nos otorga liderazgo en la región, permitiendo que las decisiones políticas sean autónomas y no variables a los condicionamientos externos.

Lamentablemente, cuando nos encontramos con gobiernos que declinan esta posibilidad de autogestión, como está aconteciendo actualmente en el Brasil y la Argentina, el calvario no es solamente para los moradores sino también para toda América. Si tratamos de realizar una lectura geopolítica, seguramente hallaremos no sólo el objetivo final, sino también a los posibles beneficiados con esta orientación.

Pero hoy me preocupa que nos detengamos más en los perjudicados de esta política. Porque es indiscutible que la necedad de algunos ha puesto en grado de intolerancia la vida en nuestra comunidad. En solo tres años, lo que comenzó por ser la derrota de los sectores del trabajo, hoy está diluyendo el futuro de las pequeñas y medianas empresas y el tsunami amenaza con arrasar la totalidad de la clase media.

La ardiente paciencia del hombre común está por estallar.

Una marea humana trabaja en emprendimientos fabriles, para el mercado interno. Es imposible hacer desaparecer por arte de magia esta realidad. Ni en la Argentina ni en el Brasil. Además, el crecimiento social depende del mercado interno, porque los dividendos producto de la exportación cerealera y cárnica se quedan en los bolsillos de los productores, no se reconvierten en Pesos que circulan internamente, se quedan en cuentas bancarias del exterior. No me diga que no lo sabía!.

El dolor por el presente y la desesperanza por el futuro son materias cotidianas.

Deseo fervientemente que sea la paz la que ilumine la transformación. Un verdadero cambio, una recuperación impostergable que este país, merecedor de esclarecidos mandatarios y mejores votantes, se merece.