miércoles, 31 de mayo de 2023

 

Brillante sobre el Mic





por Alberto Carbone

 

Yo vi tu corazón brillante sobre el Mic en una mano

Fito Páez

 

La Historia, con mayúsculas, suele poner las cosas en su lugar.

Hoy, en nuestro país, algunos compatriotas todavía niegan la impronta decidida y definitivamente transformadora que produjo el denominado primer Peronismo de mitad del Siglo pasado.

Es cierto. Existe gente negadora. Resistente y desaprensiva que asimila al populismo como sinónimo de promiscuidad, banalizándolo, vilipendiándolo, caracterizándolo como el factótum decisivo y germinal de la destrucción social.

Pero si ahondamos en las explicaciones, las razones, y justificaciones de quienes así opinan, rápidamente concluiremos que definen aquellos conceptos a partir de premisas que no han sido capaces de elaborar por ellos mismos sino a través de opiniones o aseveraciones de los Medios periodísticos concentrados, quienes irradian y postulan verdades absolutas, para que la opinión pública solamente repita y proclame lo establecido por la opinión publicada.

En el mismo sentido, distinguimos representantes de la oposición política auto caracterizado como de ideología de “Centro Derecha” de escasísimo nivel cultural e ínfima capacidad intelectual. Eso es así definitivamente porque sus mentores los necesitan sin formación intelectual, básicos, limitados, para que repitan y defiendan los postulados del Poder real sin distorsiones, sin cuestionamientos. Fíjese si no es tal cual, Sr. Lector, Sra. Lectora. Mire a su alrededor, en nuestro propio Distrito, la inmensa cantidad de postulantes de Centro Derecha y observe que a ninguno se le cae una sola idea, un pensamiento inteligente respecto de nuestra Localidad, una mínima estimación de propuestas. Solamente expresan su devaneo por los cargos y su encumbramiento. A todo esto debemos sumarle el limitado alcance discursivo. Lastimoso, lánguido, oportunista, impresentable.

Por eso cuando aparece a la luz Cristina, brillando sobre el micrófono como una celebridad, como una luz inextinguible que propone futuro garantizándolo al iluminar la transformación del país en sus doce años de administración, la oposición calla, no puede emitir sonido, se disuelve por comparación entre personalidades, hasta se esconde.

Es lógico que quieran que desaparezca Cristina de la faz de la tierra. Porque con ella iluminándolo todo, no tienen razón de existir, ni justificaciones.

Si usted me pregunta qué cosa poseen a favor estos burdos, inconcebibles, mediocres e infames, que únicamente persisten en su incapacidad por preservar sus emolumentos, le contesto que es el voto de los inocentes y de los necios.

Los inocentes votan Cambiemos, porque los Medios concentrados los bombardean a favor del “cambio”. Una postulación genérica que los productores de aquella falacia no explicaron jamás. Pero con ese discurso ganaron las elecciones y por muy poco encumbraron a un abombado al sitial de honor presidencial.

Los necios también votan Cambiemos porque no se resignan a que el Peronismo continúe con vida. Nada más que por eso. Aunque personalmente les vaya bien con el gobierno popular, no resisten reconocerlo. Es la necedad patentizada en un pobre hombre ex Diputado Nacional por el ex Radicalismo dentro de Cambiemos y lánguido actor de cine y teatro, que vomitó descaradamente por T.V. su deseo de vivir únicamente para ver con sus ojos la desaparición del Kirchnerismo. Triste paradoja de un triste personaje acabado, quien fuera perseguido en la década del setenta por el terrorismo de Estado, exiliado para preservar su vida y que en la actualidad demuestra su tremenda orfandad de Valores y Principios.

La inocencia de los incautos y la necedad de los auto percibidos inteligentes, pueden acabar con la Nación y hacer sucumbir la Patria.

Ojo estimados lectores. Digo la Patria, la Nación. No el país.

Porque la Argentina seguirá existiendo, aún con abombados o beodos, con postulantes que se cruzan de un Distrito a otro, con quienes realizan operaciones inmobiliarias a favor de sus intereses económicos y se amparan en el silencio de los Medios hegemónicos a cambio de inversión en publicidad.

El país continuará. ¿Acaso el general Roca no era argentino?. Un extremo de la biblioteca nos informa que este militar edificó el país a partir de la incorporación de una vastedad de territorio destinado para la labranza. Tremenda inmensidad que de no haberse decidido por su incorporación nacional, la hubiese usurpado Chile.

La otra mitad de la biblioteca, enumera a miles de indígenas desarmados combatiendo a pie y asesinados por el ejército a caballo con fusiles Remington, adquiridos en EE.UU de América por medio del dinero que los sectores sociales encumbrados concedieron al Estado, con el objeto de pertrechar a los uniformados.

El coronel Julio Argentino Roca regresó de la Campaña al Desierto en 1880 y recibió dos reconocimientos: el grado de General del Ejército y el cargo de Presidente de la Nación.

El problema entonces no es la Historia, los hechos, sino su interpretación. Eso lo sabe muy bien Don Héctor, quien conoce perfectamente el grado de limitaciones de la opinión pública y manipula sabiamente la inoculación de los intereses de la Elite por medio de la opinión publicada.

Por eso Cristina deslumbra, vaticina, advierte, recomienda y como una maravillosa pitonisa revela el futuro próximo y trata en lo posible que nos prevengamos.

Brillante sobre el micrófono se explaya, se distiende, se difumina entre los miles de participantes que en la calle y de a pie escuchan su voz y se conmueven.

Esa es la Patria. No el país.

La Nación de los argentinos todavía permanece hibrida, desangelada.

El otro día un grupo de cordobeses desgañitaba sobre la Plaza central de la ciudad mediterránea exclamando que votan a Macri porque son “la Docta”. ¿ Usted lo puede creer?. ¡Hace doscientos años por lo menos que esa provincia perdió aquel sitial!. Pero esos abombados persisten repitiéndolo. ¿Por eso votarán abombados los abombados?.

Mientras tantos la vida continúa como podemos.

Viendo actitudes que nos satisfacen más o menos.

Por eso tal vez seguiremos repitiendo:

¡Cosas Vederes Sancho!

sábado, 6 de mayo de 2023

 

La Vida es Sueño.

Paso a Paso



Alberto Carbone

 

¿Qué es la vida?. Un frenesí. ¿Qué es la vida?. Una ilusión.

Una sombra. Una ficción y el mayor bien es pequeño;

que toda la vida es sueño y los sueños. sueños son.

Pedro Calderón de la Barca

 

La expectativa de las Paso tiene en ciernes al grueso de la Clase Política.

No así a la inmensa mayoría de la ciudadanía.

La gente de a pie no está pensando en candidaturas, en nombres o en protagonistas decisorios del nuevo proceso electoral que comenzará próximamente.

Esta circunstancia es así, me parece, porque la gente común se siente asfixiada ante los embates que recibe cotidianamente de la coyuntura.

Los sectores Medios discurren entre dilemas diversos.

Entre las deudas sucesivas que fueron incorporando a su vivir, los elevados gastos de la medicina privada por ejemplo, el incremento de los costos de las escuelas de sus hijos, las tarifas de los servicios, el alquiler, el mantenimiento del auto, en síntesis, la demolición del poder adquisitivo.

Los sectores bajos de la población, que dolorosamente llegan a fin de mes y que si aún no pertenecen al cuarenta por ciento de desocupados, perciben que su ingreso magro no los habilita a constituir un digno bienestar para su familia.

Y por último, los más pobres, los abandonados por el Sistema, los marginales habitantes de humildes barriadas o quienes se posesionaron de la calle como último recurso para su vida.

En resumidas cuentas, la gente está sola o solamente cohabita con sus padecimientos.

Yo advierto y reconozco que los políticos posean y habiliten en acción sus intereses de grupo y personales que los compele a resolver su permanencia en algunos casos o su acceso en la gestión pero adivino que al constituirse el proceso de las Paso como un requerimiento generalizado, la participación electoral se evidenciará significativamente inferior a las expectativas de quienes están fuertemente interesados.

El sueño de poseer, de reconocerse a sí mismo en la propiedad de un objeto o manifestado directamente en la venturosa premonición de un futuro cálido y estable, sigue siendo un bien que fortalece y proyecta las expectativas de la gran mayoría de la civilidad.

Pero los sueños configuran en realidad un deseo irrealizable si los proyectos políticos no cristalizan con esas aspiraciones.

La Democracia como Sistema ordenador político se ha transformado en una cáscara vacía. Los electores, únicos y valiosos mentores de cambio y consolidación de Modelos de Administración, son promovidos, direccionados y ordenados por el envión paradigmático que dictan los sectores de Poder real desde los Medios de Comunicación.

En esta circunstancia, la necedad de los sufragantes se consolida como generalidad. Nadie de los empadronados jamás será capaz de reconocer este procedimiento mordaz e imperativo sobre el “sentido común” de la sociedad, porque aceptarlo implicaría otorgarle a ese Poder masivo comunicacional el dominio de la razón sobre los transeúntes.

La gente entonces calla y otorga.

No interpela a la política y acepta con mansedumbre lo que está bien y lo que está mal, según lo consigne la arbitrariedad de los mandamases.

Quienes mandan, además ubican a sus bobos con carnet para que procedan y defiendan lo que se les ordena. Como prevalecen activos y discursivos en los Medios de comunicación cotidianamente, sin que exista repregunta alguna sobre sus decires, los incapaces recitan lo ordenado a cambio de favores en cargos y en especias.

Parece así entonces que los  únicos sueños capaces de hacerse realidad son los que poseen y defienden los grandes factores de Poder, traducidos en lengua vulgar y cotidiana por sus adláteres pagos.

Recuerde siempre que la Plutocracia es el gobierno del dinero.

No vaya a ser que nuestra débil Democracia se consolide definitivamente en la defensa de los intereses de las minorías, apuntalada por el voto de las mayorías de quienes trabajan y no pueden prosperar. La inmensa mayoría de gente que por necedad, desinterés, vulgaridad y propensión al auto exterminio vayan paulatinamente olvidando que alguna vez, ellos también tuvieron sueños.

viernes, 7 de abril de 2023

 

Tengo





Alberto Carbone

 

Cuando me veo y toco yo, Juan sin Nada no más ayer, y hoy Juan con Todo,

 y hoy con todo, vuelvo los ojos, miro, me veo y toco

 y me pregunto cómo ha podido ser.

Nicolás Guillén

 

 

 

La tragedia que vive hoy el estamento más bajo de la sociedad argentina dejó de ser alarmante para convertirse en trágico.

Usted dirá posiblemente que el dramatismo de mi aseveración pretende imponer ribetes severos, problemáticos y hasta exagerados al análisis de la realidad.

Pero permítame decirle que no es así.

Porque una situación dramática posee en sí misma el anhelo y la esperanza de la redención.

La tragedia en cambio es gravosa para con su resolución e irreconciliable con alguna posibilidad de salvación.

La vida que sobrelleva el grueso de la población nacional trasunta visos elocuentes de gravedad insoslayable.

La pobreza se multiplica a raudales en todo el país, aún en la ciudad puerto, la más beneficiada por los dones de nuestra historia, y lo peor de esta promiscuidad es que se consolida palmariamente sin solución de continuidad, ante la mirada procaz y naturalizada de los transeúntes.

Es que un nutrido grupo de compatriotas se ha convencido de que la libertad es antónimo de populismo y asimila el primer concepto al de “libertarios” y el segundo al de Peronismo.

Los Medios seudo periodísticos hacen su agosto.

Focalizan en la idea de que cualquiera que emerja como candidato contra el poder popular debe ser acompañado por el voto.

Los transeúntes, que ignoran la historia, el pasado de sus ancestros, las causas que originaron su relativa condición social superior, compran ese precepto y votan en consecuencia.

Un intento de interpretación respecto de la causa de este proceder de la Clase Media, podría deberse a que la Argentina no posee en la actualidad memoria de haber padecido etapas de hambrunas terribles y coléricas.

Podría explicarse esta situación debido a que en comparación con el resto de Latinoamérica, nuestro país enfrentó inteligentemente aquel episodio clave del primer tercio del Siglo XX, cuando la llamada Gran Guerra del catorce fue sucedida por la quiebra de las finanzas en Wall Street.

Al desmoronamiento del Mercado Mundial que comenzó en 1914 y continuó después de 1918, le sucedió una explosión de júbilo sobredimensionada que exacerbó las inversiones, subestimó el alza de los activos de las empresas que cotizaban en la Bolsa de Nueva York y solo diez años después esa economía entusiasta y exaltada explotó como un gigante Zeppelín, como un tremebundo tsunami que llegó rápidamente a todas las costas.

Poco después, en nuestro país, derrocarían a Yrigoyen.


General Agustín P. Justo


Así fue. Don Hipólito era radical. Un Partido Político nacional que actualmente solo utiliza su nombre y que ha renunciado a todos los postulados de sus primeros líderes.

Inmediatamente después del primer gobierno “populista” se sucedieron los gobiernos de la denominada Década Infame.

Eran liberales casualmente, como se hacen denominar coléricamente algunos políticos contemporáneos.

Después del interinato militar del general Uriburu, accedió a la Casa Rosada el general ingeniero Agustín Pedro Justo. Firmes representantes del Poder económico local, tanto que su vicepresidente se llamó Julio A. Roca, “Julito”, porque era el hijo de su padre homónimo, conquistador del desierto, en la famosa “campaña del año 1879”.

En el cargo de ministro de Economía estuvo asignado el Dr. Federico Pinedo, abuelo del actual senador, también homónimo del economista.

Ministro de Economía Federico Pinedo


El hambre se enseñoreaba.

Ingresaba abruptamente en todas las casa de los pobres, tanto en las de los hijos y nietos de los naturales americanos como en los hogares de los hijos de los inmigrantes europeos.

La crisis no se compadecía de nadie. Mortificaba a los más humildes, entumecidos alrededor del desamparo y solamente atenuaba los caprichos del reducido sector social dueño del Poder de la renta del territorio.

El ministro de Economía entonces evaluó la situación y elaboró su estrategia.

La obra pública se incentivó y se promovió y patrocinó que el sector nacional poseedor de Capital, invirtiera en establecer industrias urbanas enfocadas en el ejercicio denominado como “sustitución de importaciones”.

Pinedo proclamó al país su Proyecto diciendo:

“Este programa persistirá hasta que la gran rueda del Capitalismo mundial, dentro del cual nosotros somos un simple engranaje, vuelva a ponerse en marcha”.

Los liberales auténticos, pensantes, calculadores, hábiles políticos, advirtieron que podría sobrevenir alguna explosión social en medio de la pandemia financiera y la evitaron.

Los actuales liberales auto postulados como tales, ignorantes, incapaces, limitados, sin ninguna otra preparación que la de esmerarse en aparecer en los Medios afines para acceder a un cargo político, se auto titulan liberales pero están vacíos de contenido. Singularmente parecido a la actitud de quienes se denominan radicales y no oyeron jamás  hablar siquiera de Leandro N. Alem.

Mientras tanto, vamos camino a una prueba de hierro.

Si los conservadores recuperaran el Poder político por medio de los votos, no dude usted, que se consolidará la tragedia. La generalización de la pobreza será unánime.

Por ello, quienes todavía ignoran estas consideraciones, deben comenzar a aprender que un pobre también es un ser humano, y que como tal tiene derecho a poseer dignamente la provisión de su sustento.

Porque “Tener” no significa elevarse sobre los demás fruto de una brutal desproporción de riqueza. “Tener” significa simplemente eso. El derecho a la vida. O en otras palabras, que cualquier hombre o mujer pueda decir: “Tengo lo que tenía que tener”.

lunes, 6 de marzo de 2023

 

Con la Pata en el Polo

Cuarteles  de Invierno

 


por Alberto Carbone

 

La región austral es compartida por dos países que racionalmente hubieran debido establecer entre ambos relaciones permanentes a través del tiempo. Tratamientos firmes, compartidos y previsibles, propios de aquellos que han convergido en preceptos similares fruto de un origen común.

Pero en cambio no es así. Nunca lo fue.

Porque la Argentina y Chile solamente comparten el macizo andino y la característica selecta, propiciatoria y singular de haberse constituido como República al calor de las apetencias de las elites respectivas, maniobra voluntariosa, interesada e interesante, que con el transcurso del tiempo y de la historia pergeñaron a fuerza de imposición, una legalidad constitucional establecida a su imagen y semejanza.

Los pueblos originarios, en cambio, convidados de piedra dentro de aquella novísima instalación constitutiva, fueron despojados primeros de su único valor intrínseco, caracterizado por la tierra y posteriormente sumidos en la esclavitud al servicio de los recientes, “sacrificados”, “valerosos” y “modernísimos” emergentes de la  ideología occidental y por supuesto, cristiana.

Así fue que año tras año y a costa del latrocinio, el despojo, la mutilación y el asesinato despiadado, el Cono Sur de América, se convirtió en el paraíso del “patriciado”.

Porque imagine usted, Señor, Señora, que si la elite se enarbola a sí misma encaramada como sublime poseedora de un vasto territorio ávido de ser explotado económicamente, deberá necesariamente garantizarse legalmente su heredad por los siglos de los siglos, sobre todo teniendo en cuenta que los infelices aborígenes, forzosos derrotados de una guerra no deseada, hubieron perdido todo derecho a reclamar por lo que había dejado de ser su propiedad natural y a pesar de los esfuerzos denodados y de las tribulaciones del liderazgo de los “patriotas” de sangre europea, no habían desaparecido totalmente, porque como supongo que usted se imaginará, a un pueblo no puede matárselo en su totalidad, aunque la siniestra pretensión sea ventilada y esforzadamente ambicionada en los hechos por la “gente de bien”.

De esa forma y con aquellos instrumentos violentos, deshonestos y tramposos que sembraron impostura y horror sobre la humanidad de los seres considerados como indeseados, la elite se constituyó en el “núcleo patricio”, toda vez que incorporó a su “patrimonio” el factor de producción tierra, esencial para aquella época, signada por la actividad extractiva de la economía.

A esta altura, usted se estará preguntando la razón del título de la nota.

Bueno estimados, es que en realidad los argentinos conocemos una Pata de Corazón Helado, como si se hubiera afincado en el mismo centro intrínseco del Polo Sur.

Casualmente o no tanto su nombre es Patricia.

Tengo la necesidad de que recuerde lo que le voy a contar sobre esta mujer “patricia” de nombre homónimo. Su corazón de hielo la ubica como descendiente de aquella elite que se preocupó “afanosamente” por escribir una Constitución Nacional que le garantizara la legalidad de sus apropiaciones.

Los ancestros de la Presidenta del PRO formalizaron a través del brazo ejecutor del ejército argentino su derecho a la posesión del territorio que iban arrancando a los indios.

Justificados en el accionar del gobierno chileno, que estaba ejecutando contemporáneamente la misma experiencia contra los mapuches, determinaron que el avance de Chile sobre el Sur andino constituiría un peligro para los reclamos soberanos de la Argentina.

Blandiendo aquel pretexto, la elite porteña financió el equipamiento de la Campaña al Desierto del entonces coronel Julio A, Roca y después del genocidio aborigen, perpetrado en sólo un año, los atribulados dispensadores de dinero para pertrechos militares se agenciaron en propiedad las vastas extensiones usurpadas a los “salvajes”.

La persecución y el asesinato de miles fue el gran objetivo que convalidó primero una República y luego convalidó el concepto de “Nación”, sobre la base de costumbres y valores que la propia elite instituyó como verdades reveladas y a tener en cuenta por los “connacionales”.

En la otra cara de la Cordillera aconteció una historia similar.

Porque de un lado y otro del macizo andino proliferaban y se afincaban los pueblos mapuches, denominados con nombres diversos, pero descendientes de la misma etnia.

En la actualidad, Patricia continúa y persiste en blandir las características de su “patriciado” y lo justifica en la inmensa labor de tantos años sirviendo a intereses de sectores económicos y políticos determinados. Comenzó su derrotero infiltrándose en organizaciones populares, denunciando y promoviendo la muerte, después andando el tiempo y despojada de su patética versión populista, promovió la desaparición y exterminio de aquellos a quienes consideraba desagradables, inquietantes y peligrosos a los intereses de la elite o del Departamento de Estado de los EE.UU.

Muy similar a los objetivos del coronel Roca, devenido en general por sus servicios, pero eso sí, con procedimientos más modernos y dentro de la ley, porque el voto de un conglomerado de gente, concedió el visto bueno a las acciones desembozadas de la buena para nada.

Por todo ello es que la Pata permanece congelada.

Fría y calculadora, reniega y aborrece a las mayorías.

Si no fuera que posee tan corta, escasa, diminuta capacidad intelectual, que podría definirla como el símil femenino de las incapacidades del abombado Presidente de la Nación en 2015, deberíamos compararla con la otrora y ahora extinta “Dama de Hierro” de Gran Bretaña.

Es tan burda, mediocre e ignorante la Pato, que la comparación con aquella mujer salvaje y despiadada, nuestra pobre y mediocre mujer local, que tiene nuestra nacionalidad sin merecerlo, la considera un halago.

Es el Corazón Helado de una infeliz predestinación. La de ser el instrumento de los intereses de quienes verdaderamente ejercen el poder económico y que harán uso de su persona hasta que determinen su caída o pérdida de interés social como propuesta política.

Ese día, llevará su ignorancia, su prepotencia, su escasa luminosidad, su pobre imagen de mujer, sus toneladas de dinero recibido por tantos favores dispensados, a cuarteles de invierno.

viernes, 10 de febrero de 2023

 

La carga de los imbéciles.



 

por Alberto Carbone

 

Demasiados cofrades husmean en las páginas de Internet leyendo noticias que marcan a fuego lento el sentido común de una vasta y abigarrada militancia de ignorantes.

Demasiada cantidad, número elevado de individuos que no atinan a pensar por sí mismos, que aceptan lo que escuchan de las grandes emisoras, que elevan a juicio apodíctico las simples elucubraciones de quienes cobran salarios y reciben sobres para actuar y expresarse como si fuesen periodistas, miles de personas silenciosas que escuchan cotidianamente y que no saben que no saben.

Pero ellas también votan.

Ese es el juego de la Democracia.

El sistema electivo del cual los dueños del Poder real se han empoderado y gobiernan a la opinión pública con sus aseveraciones, con sus verdades reveladas, con sus valoraciones.

Los que votan a favor de aquellos que controlan el pensamiento y la decisión, no son otra cosa que un inmenso ejército de necios que cierran los ojos y escogen únicamente en cada fecha eleccionaria, la boleta para sufragar propuesta por los Medios de Información concentrados.

Ojo señor, señora lectora. En esos Medios no trabaja cualquier cristiano. Debe poseer particularidades necesarias y suficientes. Tiene que ser una personalidad con varios antecedentes laborales en ese ámbito, capaz de llegar con su palabra al término medio de la población, que sin facultad ninguna aceptará aquella opinión como palabra revelada.

Pero además, ese Poder real, detenta una particularidad suprema. Porque debe confeccionar las listas de personalidades electivas con nombres de individuos maleables y accesibles, hombres y mujeres incapaces de discernir por propia voluntad o bien que han decidido hacerse pasar por perfectos imbéciles, estos últimos para acreditar un buen pasar con una muy baja erogación, los primeros en cambio, auténticos ineptos que como tales no alcanzan a advertir el grado de su imbecilidad.

Claro, usted dirá, muy tarados no son, porque se supieron ubicar y resolver su futuro discrecionalmente. Es verdad. Si pensamos que el objetivo final y último de los seres humanos es su bienestar económico exclusivamente, prescindiendo de cualquier intención de carácter colectivo, entonces podemos decir que lo han resuelto bárbaro.

Pero lo que intento aclararle, abusando de su amabilidad,  es que ese típico y personal posicionamiento no es tampoco por alguna capacidad propia. Ellos han sido elegidos por representar un grado elevado de estupidez, afectada o infectada, en su capacidad racional.

El otro día, sin ir más lejos, observé el posteo que subió el ex intendente de Quilmes y cocinero locuaz, mostrando a quien quisiera ver cómo y de qué manera circulaba en auto jactándose de no usar cinturón de seguridad.

Otro ejemplo, es el referido a un legislador, muy pequeñito y mediático que se declara radical, con apellido casi obsceno, que subió una fotografía con una pala en la mano, para intentar demostrar a través de un cuadro elaborado por el Indec, la caída del empleo en nuestro país por efecto del gobierno actual, pero sin advertir que de esa misma tabla se deduce claramente que la debacle laboral fue propiciada en la época macrista, que no sé si sabe, él debería defender.

Otro ejemplo es la notoria polémica en twitter que desgranó un profesor de Ping Pong devenido en diputado contra una legisladora de su mismo Partido porque la dama se atrevió a criticar las acciones del Ministerio de Seguridad de Macri en época de la desaparición y asesinato de Santiago Maldonado. Una verborragia digna de un estúpido que dejó al rojo vivo las relaciones hacia el interior de su espacio político, pero que por supuesto, como era de esperar, el lúdico representante no evaluó.

Estas y otras situaciones demuestran palmariamente una y otra vez el elevado grado de estupidez de los candidatos de los sectores de mayor poder económico en la Argentina.

Gracias a su escaso o nulo nivel intelectual, a su inexistencia de sentido común y moralidad, a su desapego por la verdad y la justicia, a su único interés determinado en los negocios, a su rechazo infinito por los sectores de nivel más bajo de la sociedad, por su desconocimiento de la historia, por su falta total de ética y por su perfecta e inmensa ignorancia, es que conforman los cuadros candidatos de sus patrones.

No existe otro misterio.

El problema no son ellos, ni sus jefes y promotores directos. Porque sabemos que los primeros figuran en las listas para ganar dinero, vivir bien, resolver todos sus problemas individuales, disfrutar su cotidianidad con solo levantar la mano en cada voto del Recinto.

Los segundos, poseen como objetivo apoderarse del Sistema Político eleccionario para “facer riquezas”, como expresaban y aún hoy expresan los conquistadores de América desde el Siglo XXI, para tomar el control de todos los resortes básicos del país, para internalizar en el hombre común, quién es el que manda y quién el que debe obedecer.

Además y muy especialmente, para seleccionar estúpidos para que ocupen las bancas de la legislatura y no pregunten, solamente cumplan órdenes.

Unos y otros poseen sus vocaciones, que usted dirá después qué le parecen.

Pero el verdadero problema no son ellos.

El problema subsiste en los otros, en los millones que escuchan solamente las versiones que se multiplican y se consolidan en la opinión pública como verdad revelada. El auténtico problema son aquellos que siendo la gran mayoría no participa de uno ni de otro grupo selecto, pero que llegado el momento, los vota.

miércoles, 4 de enero de 2023

 

Un Soneto me manda a hacer Violante




por Alberto Carbone

 

 

Una pequeña complicación para las aspiraciones de Horacito.

Un artilugio más que facilitará Don Héctor.

 

 

Un Soneto me manda a hacer Violante

que en mi vida me he visto en tanto aprieto

…………………………………………

y parece que entré con pie derecho

pues fin con este verso le voy dando.

Lope de Vega

 

 

La impunidad termina siendo un arma de doble filo para el agraciado que la ejercita.

Mucha disponibilidad de dinero fácil, acaba por determinar al poseedor, quien supone confiadamente que todo su poder deviene de su caudal económico.

Resulta fuertemente significativo el resguardo, la protección, el constante privilegio que dispensan los Medios Nacionales concentrados para con el Jefe de Gobierno de CABA, el Sr. Horacio Rodríguez L.

En definitiva sucede lo mismo con todos los facilitadores de Magneto y compañía.

Estas calladas, silenciosas y conspirativas celebridades, son las que verdaderamente ejercen el poder, disponen de él, lo controlan a través del Poder Judicial, supervisan todo lo que disponen sus mandados, seres vacuos a quienes evalúan y rescatan de alguna u otra equivocación, error u omisión, en caso de que por supuesto,  les digan siendo útiles.

Esos viejos dignatarios que permanecen encima de los figurines funcionarios funcionales, son los genuinos amos de las decisiones políticas, son a la vez los amos del dinero, quienes escriben la historia cotidianamente, con la tinta exacerbada que contiene el papel moneda..

Por ello, usted comprenderá, espero que sí, que quienes ejercen el mando, no toman las decisiones de puño y letra, ordenan y ordeñan a sus monigotes bien pagos a que lo hagan por ellos.

Estos infames, infelices, crédulos de sus propias virtudes que no poseen, que no manifiestan por incapaces y mediocres, se tragan el personaje de ejecutor, se lo devoran.

Entonces salen a la calle a manifestar su impunidad con la libertad que ejercitan por disposición de Don Héctor.

Consecuentemente, lógicamente, comienza a producirse un ansiado milagro.

 De repente pareciera que estos verdaderos hipócritas decidieran acciones por sí mismos, que elaboraran planificaciones.

Que fuesen capaces de razonar sin esfuerzo.

Pero la realidad nos enseña que no es así el procedimiento.

Porque en cuanto estos acólitos comienzan a animarse a probar vuelo propio, caen atropelladamente al vacío como caen los cóndores cuando en la alta montaña se enceguecen ante la luz solar resplandeciente e incapaces de dirigir sus voluntades se precipitan sin esfuerzo a lo más profundo del abismo.

Esto es lo que está sucediendo con el pobre Horacio, desde su Jefatura de Gobierno cada vez más problematizada. Tratando de ocultar lo evidente.

La sinrazón de la vergüenza.

El exabrupto del escarnio.

Horacio eligió a Marcelo para el puesto en Seguridad.

Si Marcelo realizó y todavía hace negocios provechosos que comprenden miles de Dólares, debe existir algo en ese procedimiento que le debe convenir al locuaz Horacio.

Recordemos que todo se supo por los telefonitos inteligentes que tanto nos condicionan la vida.

¡Pero los mensajitos que le robaron a Marcelo son fruto de un accionar infame!.

¡Pensar que todavía no sabemos si detrás del bochorno está la cada vez más deslucida Patricia!.

Lo concreto es que los mensajitos se siguen reproduciendo vertiginosamente y el pobre Marce nos avisó a todos desde los Medios amigos que puede haber otros.

Él sabrá.

Violante, por ejemplo, el patrocinador de algunas de aquellas charlas de jugoso repertorio, debo decir que quedó expuesto injustamente.

¡En realidad no debería haberse sabido desde cuándo y cómo Violante lo manda a hacer Sonetos a Marcelo!.

Pero sin embargo y pareciera que sin autorización de Don Héctor y motivados por propia iniciativa de aquellos antagonistas de la misma fuerza política del Señor Horacio, los negocios se van ventilando, van promoviendo desgaste, van a la vez fomentando la licuación de varios contendores.

Violante quedó en el medio de una disputa de la que él al final no recibirá nada, salvo que en esa controversia el triunfador sea su facilitador de Sonetos.

¡Recuerden caballeros y caballeras!.

Al decir de D’alessandro: todavía faltan más mensajitos, aunque oportunamente  Marce haya decidido ausentarse a descansar sus fatigosos anhelos.

¡Todavía falta! y seguiremos diciendo:

¡Cosas Veredes Sancho!

 

domingo, 25 de diciembre de 2022

 

¡Un Perogrullo a la derecha!.




por Alberto Carbone

 

El Perogrullo es la obviedad. Muy pocas cosas suceden en la Argentina sin que lo obvio se manifieste.

El Poder Real está consolidado.

La opinión pública está cooptada.

Los jóvenes-viejos, que seríamos nosotros parecemos resignados y la juventud, parece que irremediablemente ha perdido su posibilidad de construir el futuro.

 

Si nos limitamos a investigar en la Historia Argentina , tratando de identificar entre nuestros connacionales a aquellos personajes que ciertamente no han estado a la altura de su pundonor como responsables del Poder Ejecutivo Nacional, nos encontraremos con variados ejemplos, más de los que imaginamos. Tanto es así, que para mejor organización del pensamiento, sería más oportuno y recomendable,  integrar a cada una de estas personalidades de acuerdo con la Centuria en la que han estado al mando y control de las decisiones políticas de gobierno.

Esta circunstancia nos ha acontecido en todos los niveles del Poder Ejecutivo.

Diversos individuos han ocupado el cargo de  responsabilidad, munidos de la suficiente necedad como para considerar que su preparación intelectual estaba acorde con la función a desempeñar.

Pero lo cierto es disímil y la verdad es Perogrullo.

Cuando los Grupos de Poder Concentrado se apoderan de los resortes de control del Sistema Democrático, determinando el nombre de quien tendrá la responsabilidad de ocupar el sitial de honor como candidato a la máxima magistratura del país, los verdaderos líderes nominan al personaje de quien están absolutamente convencidos que actuará en función de sus intereses de Sector y en favor de garantizar la permanente acumulación de ganancias y la consabida amortización surgida de la inversión generada a través de una erogación efectiva para solventar la campaña política de su celebridad.

Un pobre personaje, pobre de humanidad no de bolsillo, rescatado a veces del anonimato, o referenciado con la propia élite y seleccionado específicamente para aquellas lides.

No le interesa especialmente al Sector de Poder que la persona ponderada se haya preparado intelectualmente. Ni siquiera le parece importante su nivel de inteligencia o su nivel de estudio.

Todavía el dinero abre muchas puertas que invariablemente aparecen en un primer momento como herméticas.

El dinero bien utilizado es capaz de adquirir titulaciones universitarias. La de Ingeniero por ejemplo.

Durante este Siglo, el país votó para Presidentes a personajes que no eran capaces de hilvanar dos frases seguidas, impotentes para hacerse entender a través de la lectura en voz alta, discapacitados para coordinar ideas ante una simple y amena charla televisiva con un presentador especialmente compaginado en base a preguntas y respuestas pre elaboradas.

Sin embargo a ese tipo de personas las ha votado la gente y aún en la actualidad, después del paso del tiempo inexorable, que ha puesto en evidencia la falta de capacidad, la vergüenza internacional, la sinrazón de quien representando al país en el exterior ha banalizado la realidad o ha proferido banalidades.

 Aun así, estimado lector, un cuarenta por ciento del electorado ¡los volvería a votar!.

Es que nos hemos transformado en un país de Perogrullo.

Es una obviedad que quienes tienen el Poder Real, sean a la vez hábiles prestidigitadores y muevan los hilos suficientemente bien como para que todos pensemos que los valores de Verdad, Justicia y Ética se deletrean en sus páginas y se suceden a través de sus deseos y voluntades.

Claro. Uno puede preguntarse entonces.

¿Pero aquel cuarenta por ciento de referencia, es estúpido, pero quien escribe esta columna es inteligente y esclarecido?

Y la respuesta es NO.

Porque al caracterizar la situación nacional, no estigmatizo como estúpido a nadie.

Solamente estoy haciendo referencia al concepto de ignorancia.

¿Cuál es el problema en realidad entonces?

Me da la sensación, estimado lector, que el cuarenta por ciento de Clase Media que vota por los intereses de la Clase Social más alta, se ha acostumbrado, ha normalizado el discurso de los Medios de Comunicación dominantes.

Ese alto porcentaje del Padrón Nacional al que hago referencia, se persigna ante la posibilidad de que gane las elecciones el Populismo, porque lo estigmatiza como sinónimo de mala palabra, referenciándolo con la descripción que hacen de él los mismos Medios Masivos de Comunicación sustentados por el dinero de los grupos sociales más afortunados.

Esa Clase Media, que no pertenece al grupo selecto en cuestión, es convidada a sentirse parte integrante de la alta sociedad, es atraída con guiños de complicidad a compartir gustos, sabores, melodías, elecciones políticas y a través de esa caricia del alma, se le comparte también el odio por los sectores más humildes de la población, a cambio solamente de ser aceptados en las mismas verbenas de fina cortesía y distinción, pero sin abonarles la invitación.

Para colmo de males, como toda esta descripción está signada por el concepto de ignorancia, la Clase Media reniega de referenciarse con ese epíteto y se protege a través de la compulsión al sentimiento de necedad.

Porque en nuestro país, el concepto de ignorante es considerado mala palabra.

Podríamos describirlo como un tema de cuño cultural.

El los EE.UU de América, por ejemplo, identificar a una persona como “stupid” sigue siendo el peor de los insultos. También es un tema cultural.

En la Argentina en cambio, como sabemos, no sucede de la misma manera, existen otros calificativos considerados más ofensivos que la palabra estúpido.

Sin embargo, como diferencia, en nuestro país el concepto “ignorante” es verdaderamente gravoso.

Muy grave para la Clase Media justamente, imbuida en aquel afán de superación descrito por la mentalidad del inmigrante de principio de Siglo XX.

“M’hijo el Dotor”. Es la obra teatral escrita por el uruguayo Florencio Sánchez en el año 1903. Época fundacional del país, etapa expansiva de la inmigración.

 Un  asombroso y fenomenal incremento de la población que impulsó la radicación definitiva de miles de familias europeas de todas las regiones.

En la actualidad, sus descendientes, identificados con los grupos de Poder Político y Económico, que en el origen fueron explotadores de sus ancestros, rechazan a los sectores pobres y marginan a quienes todavía no lo son.

Y sabe una cosa. Un cuarenta por ciento del Padrón Electoral es mucha gente.

Con esos votos granjeados por quienes están decididos a privatizar todos los resortes productivos nacionales, menos la tierra que es de ellos, ¡por supuesto!, se abandonaría definitivamente cualquier intento de autonomía nacional.

Así estamos.

Es una Verdad de Perogrullo, pero creo necesario repensarla.

Para no resignarse a que pasen cosas inevitables y tengamos que volver a decir esa famosa frase Cervantina:

“Cosas Veredes Sancho”