martes, 22 de marzo de 2016

40 años del Golpe de Estado de 1976
Un poco de historia……

                                                   Por Alberto Carbone

Dictadura y terror de Estado

A partir del año 1976, la Organización Obrera sufrió una herida de muerte. Los trabajadores argentinos se encontraron ante la imposibilidad de mantener abiertas sus Instituciones representativas, al igual que sucedió en cada período de la historia argentina, dominado por el Poder Político de facto.

Pero la dictadura iniciada a partir del mes de marzo de 1976, tuvo como aditamento la persecución y la tortura como principal accionar, configurando una política tenaz y solapada conducente a infligir miedo social a partir de la instalación del terror.
Como es dable suponer en este tipo de instancias, “el hilo se cortó por lo más delgado”, y los primeros en caer bajo las fuerzas de la represión constituyeron aquellos trabajadores que poseían algún tipo de representatividad en sus lugares de trabajo, dispensada a través del voto de sus compañeros de fábrica o de taller.
Cientos de trabajadores de todo el país eran “levantados” de sus lugares de trabajo y trasladados a lugares recónditos y desconocidos por la opinión pública.
Poco a poco surgió en el lenguaje popular un nuevo concepto que definía a quienes habían caído en las redes de esta maraña organizada sigilosamente y a espaldas de toda consideración moral. Comenzó a surgir entre la gente la palabra “desaparecido”, para definir de alguna forma esa actitud desconsiderada ante la vida de tantos.
Esta acción despiadada, como una provocación dirigida directamente hacia la opinión pública se fue generalizando. El mensaje final y concreto de esa actitud era evidente, generar la ruptura definitiva de toda consideración solidaria hacia el otro y tratar de salvar el “propio pellejo”.
Quienes aún no habían caído en las garras de la ignominia resolvían rápidamente abstenerse de realizar ninguna actividad política reivindicativa.
El terror a ser “chupado” constituía también el miedo a lo desconocido.
Nadie regresaba para advertir dónde había estado y por consiguiente no se sabía nada respecto de la suerte de quienes habían sido seleccionados.
El accionar solapado y ruin, orquestado por el ejército y las fuerzas de seguridad, no parecía centralizado, por ello fue tal vez, que se fuera gestando una especie de descentralización operativa, por la cual los jefes de cada región realizaban distintos emprendimientos y las vidas de quienes capturaban quedaban a merced de sus deseos más bajos y despiadados.
Ante esta circunstancia, fue difícil que los Gremios organizaran alguna acción de repudio al gobierno de facto.
Los años se sucedían sin esperanza para los familiares de los desaparecidos y el proceso hizo una primera eclosión en el año 1978 aprovechando la instancia del Mundial de Fútbol organizado por nuestro país.
Durante esos meses, las desapariciones forzadas de personas se multiplicaron por miles y la opinión pública no se enteró, entre el silencio cómplice de los medios de información y las exaltaciones deportivas.
Sin embargo, el proceso económico hacía agua y los militares no accedían a combinar sus intereses políticos con el desarrollo nacional.
La Central Obrera permanecía cerrada y los dirigentes que no habían podido asilarse en el exterior del país, en el mejor de los casos se encontraban purgando prisión en las cárceles de la dictadura.

La depresión política del gobierno de facto


Entre los años 1979 y 1982, se produjeron diversos sucesos provocados por el Movimiento Obrero, tendientes a manifestarse en contra de la evolución de los acontecimientos.
En realidad la dirigencia gremial comenzó a hallar paulatinamente consenso en la base obrera, debido a la presión que padecían en sus respectivos lugares de trabajo.
Algo había que hacer y en ese sentido tuvo importante la trascendencia que los Organismos de Derechos Humanos impusieron a la situación de nuestro país.
En todo el mundo se empezó a divulgar el grave problema argentino relativo a la desaparición forzada de personas y la presión dictatorial impresa por el gobierno de facto hacia la civilidad.
En Europa trascendían los reclamos de miles de exiliados que exigían ante los Organismos Políticos Internacionales una respuesta y una posición coherente de rechazo a las dictaduras latinoamericanas.
Esta impronta, obró como catarsis dentro de nuestras fronteras y provocó la reacción del Movimiento Obrero.
Fue así que en el año 1979 se provocó un primer paro nacional, impulsado por el Secretario General de la CGT, el cervecero Saúl Ubaldini.
A pesar del temor impuesto, la medida de fuerza tuvo una aceptación multitudinaria y el régimen, que basaba su poder a través de la represión, comenzó a resquebrajarse.
A raíz de esta realidad se fueron sucediendo un conjunto de acontecimientos que fueron configurando las luchas gremiales en medio del terror impuesto por el Estado dictatorial, basada en la actitud de la militancia gremial de los trabajadores argentinos, quienes configuraron un aporte por demás significativo a ese proceso de luchas.

La Movilización del 30 de marzo de 1982

El día 30 de marzo de 1982, la CGT y las 62 Organizaciones Peronistas, organizaron un paro y movilización multitudinario sobre la Plaza de Mayo. Los trabajadores fueron conducidos por sus dirigentes sindicales, quienes marcharon en primera fila de la manifestación tomados de los brazos, como un símbolo de unidad civil que recorrió todo el mundo.
El ejército no toleró la decisión y ordenó a la policía federal que reprimiera en las calles. El resultado de aquella histórica marcha, dejó como saldo un muerto y cientos de heridos, pero dejó al desnudo la inoperancia e incapacidad del gobierno de facto.
Uno de los últimos mentores de este desgraciado episodio denominado “Proceso”, fue el general Leopoldo Fortunato Galtieri, quien en su carácter de Presidente de la Nación, a partir de finales del año 1981, asumió con total desparpajo la decisión de iniciar una guerra contra Gran Bretaña, por la posesión de las Islas Malvinas.
El día 2 de abril de 1982, las Fuerzas Armadas de la Argentina recuperaron esas tierras irredentas, de manera inconsulta y repentina. La gente se agolpó frente a la Casa de Gobierno, para aplaudir aquella acción reivindicativa, pero a la vez para criticar al gobierno militar, por su inconducta desde el mes de marzo de 1976 y por la salvaje represión a la que la habían sometido dos días antes.
El día 30 de marzo de 1982, la CGT y las 62 Organizaciones Peronistas se pusieron de pie. Los dirigentes obreros más representativos junto con los trabajadores se movilizaron hasta la Casa de Gobierno en reclamo de sus derechos cívicos.
Los trabajadores recibieron el apoyo y la compañía de los Partidos Políticos, quienes reunidos en una Organización autotitulada “Multisectorial” acompañaron al grueso de la movilización, desplazándose encolumnada detrás de sus dirigentes políticos y gremiales, los cuales marchaban tomados del brazo al frente de los trabajadores.
Los sectores medios, también se hicieron presentes en la gran marcha, llegando a través de los medios de locomoción habituales.
Esta marcha, transformada en gigantesca Asamblea Popular, reclamó al gobierno militar que concluya con el régimen de facto y convocase a elecciones generales en forma inmediata.
La respuesta no se hizo esperar. La decisión de un grupo de manifestantes de ingresar a la Casa Rosada junto con los líderes políticos y gremiales que entregarían un petitorio firmado por miles de personas, precipitó la furia y desencadenó la violencia.
Las balas de goma y los gases lacrimógenos inundaron el centro de la Ciudad de Buenos Aires, por espacio de varias cuadras a la redonda.
La Policía Federal  recibió la orden de realizar un cerco entre la Plaza de Mayo y la Avenida 9 de Julio, provocando el encierro de los manifestantes dentro del ámbito de la represión.
Muchos compañeros fueron apresados y otros lograron refugiarse en bares aledaños. Muchos comercios fueron atacados por las fuerzas policiales, inundando los locales con gases lacrimógenos.
La multitud superó con creces la capacidad represiva y la mayoría de la gente logró huir, sabiendo que el gobierno de facto había decidido continuar con la dictadura.
Sin embargo, los militares sopesaron muy bien los resultados de aquella jornada y advirtieron que si optaban por la continuidad del gobierno, deberían tomar otra actitud, dando señales serias de un cambio político.
Demasiado sujetos a las directivas de los organismos de Crédito Internacionales, no tenían mucho margen de maniobra para proceder. Así fue que se les ocurrió, entre “gallos y medianoche”, recuperar las Islas Malvinas y brindárselo al pueblo de la Nación como un acto reivindicativo de hondo sentido nacionalista, que posiblemente prolongaría su agonía.
El final de la historia bélica es bien conocido por todos los argentinos, la catástrofe en Malvinas precipitó la caída definitiva del régimen de facto y el país recomenzó una nueva etapa democrática, colmado de heridas de honda profundidad.

Fuentes Bibliográficas:
CGT. Archivo de la Confederación General del Trabajo.
CONGRESO NACIONAL. Archivo de la Hemeroteca Nacional
MINISTERIO DE TRABAJO DE LA NACIÓN. Biblioteca de Asuntos Laborales


martes, 15 de marzo de 2016

Hijos Putativos

Por Alberto Carbone
La palabra putativo proviene en su etimología del latín “putativus”, y a su vez del verbo “putare”, que significa considerar, suponer, creer. Conforman la misma familia de palabras, imputación o reputación. Podemos definir putativo como atribuir a algo (cosa o situación) o a alguien, por error excusable, una calidad que no tiene.



En abril de 2015 el economista Miguel Angel Broda expresó en una conferencia organizada por Consejo Interamericano de Comercio y Producción:…”El programa del ministro Axel Kicillof ha tenido éxito. El nivel de actividad dejó de caer, probablemente de positivo el crecimiento del PBI verdadero de este año, se desaceleró la inflación, bajó la brecha, subieron los bonos, tenemos las mismas reservas libres y paramos de perder reservas”.
Sin embargo, el economista atribuyó esos avances a meros logros coyunturales y auguró un fracaso estrepitoso al nuevo gobierno, que no dudó sería del Frente para la Victoria.
Para Broda, la opinión pública optaría por la continuidad, atada a una política económica basada en un programa que definió como astuto y perverso, que resolvía los dilemas de la microeconomía pero nos dejaría expuestos a lo que denominó la “venganza de la macroeconomía”.
Sujeto a la necesidad de que le cierren los números, el economista Broda que más bien parecería un contador, solo reparó en la enorme inversión que significó recuperar el problema social en estos últimos doce años, tildándolo como gasto público y atribuyó la generación de inflación derivándola de la emisión monetaria.
En realidad, para Broda como para todos estos economistas colonizados, lo único que garantiza a un país solvencia y modernidad es el grado de relación estrecha que demuestre con los Organismos Internacionales de Crédito. Sostiene que no existe otra ubicación de la Argentina en el mundo que no sea la instalación en el lugar que el Capitalismo internacional le designe.
Esto no es un hecho novedoso. Siempre que estuvimos gobernados por representantes de la clase social de más alto nivel socioeconómico sucedió lo mismo.
Recordemos que en época del gobierno del general Agustín Pedro Justo (1932-1938), el ministro de Economía de entonces, el Dr. Federico Pinedo, pariente del actual diputado del PRO, promocionó para el país el Programa de Sustitución de Importaciones, pero solamente hasta que “la gran rueda del Capitalismo mundial volviese a ponerse en marcha”. A partir de ese momento, la Argentina volvería a ser un engranaje de esa gran rueda, cumpliendo con el cometido que se le asigne.
Pero también deberíamos recordar nuestro ingreso al FMI después de la caída de Perón en el año 1955, o la deuda externa quintuplicada por la última dictadura militar del año 1976, o la destrucción de la industria nacional propiciada por el gobierno de Carlos Menem a partir del año 1989. Solo para hablar del Siglo XX, aunque durante el XIX también tenemos duros ejemplos.
El gobierno de Macri continúa esta ideología. Aunque él, como una importante proporción de gente que lo ha votado, no lo entienda o no pueda explicarlo, el razonamiento es heredero de esta estrategia.
Siempre nacen hijos y estos en general  terminan pareciéndose a sus padres.
Históricamente, la oligarquía argentina puede denominarse hija putativa del imperio. Durante el Siglo XIX fue Gran Bretaña y en el Siglo XX los EE.UU de América. Pero la disgregación de la oligarquía tal y como se entendía en el Siglo XIX y el crecimiento significativo de la clase media nacional produjo un giro o viraje en los valores de los sectores sociales que ascendían, acercándolos al ideario de los sectores sociales más altos, reducidos en número pero multiplicados en apoyo de quienes empezaban a estar en mejor situación económica. Así fue que se produjo una fuerte corriente antiperonista en el año 1955 y en la actualidad una férrea oposición al Kirchnerismo, ambas situaciones arraigadas en los sectores medios, que habiendo emergido en esas épocas y consolidado con mayor poder adquisitivo, le mordieron la mano a quienes habían influido con sus políticas para favorecerlos y apoyaron la ideología conservadora.
En la Argentina ostentamos dos clases de hijos putativos. Los herederos directos de la oligarquía terrateniente, que gobernó el país durante el Siglo XIX y parte del XX y aquellos que asumen roles defendiendo a los primeros pero que devienen de otra extracción social.
Estos últimos son los peores. Porque en el caso de los diputados por ejemplo, no defienden los intereses de quienes deberían representar, vendiéndose al mejor postor, entierran las convicciones que alguna vez dijeron poseer y al mejor ejemplo de Groucho Marx comienzan a blandir otras.
El hijo putativo quiere parecerse al padre, porque siente que le debe algo aunque nada le debe. Siente que adoptar los valores del padre es parecerse, es ser uno más de ellos, de los iguales, “primus inter pares” , los mejores.
Ser hijo putativo también es una elección. Por eso, si los diputados eligieron ser hijos putativos, para igualarse a los tremendos hijos putativos que forman parte del actual oficialismo, deberíamos obligarlos a que presenten la renuncia a sus bancas, porque no fueron elegidos para ello, para que se acomoden.

La modificación de las Leyes de soberanía de la Deuda Pública, va a acarrear desocupación, hambre y retraso al país y los mayores culpables de este estropicio serán los nuevos hijos putativos quienes junto con los tradicionales, sellarán la claudicación definitiva de la Argentina ante los Organismos Internacionales de Crédito y las Corporaciones. 

jueves, 10 de marzo de 2016

Los Dipubuitres




Por Alberto Carbone      

Recuerda lo que vimos alma mía, esa mañana de verano tan dulce, a la vuelta del sendero una carroña infame en un lecho sembrado de guijarros
Charles Baudelaire

Lo que va a suceder el martes 15 de marzo en la H. Cámara de Diputados de la Nación, será seguramente la aprobación de la Ley más oprobiosa que haya acontecido en nuestro país a lo largo de tantos años de Democracia.
Los Diputados Buitres lo saben. Casi nadie que vive hoy del Sistema Democrático es estúpido.
Con la justificación de que la Argentina debe reingresar al mundo, a colmarse de capitales internacionales que inviertan y generen trabajo genuino en el país, los Dipubuitres van a habilitar con su voto el respaldo al gobierno PROendeudamiento, para que en nombre de la Nación Argentina paguen a los holdouts el dinero que los propios holdouts reclamaron y más aún.
Estos funcionarios están convencidos de que hay que pagar lo que sea necesario para demostrar la buena voluntad y excelente predisposición de nuestro noble país de salir de esa mala consideración mundial a la que nos ha expuesto el gobierno anterior.
Pero, en este tema hay un problema para la actual gestión y ese problema no es tan sencillo de eludir.
La mitad de la opinión pública ha aprendido que los cambios producidos por la década Kirchnerista han transformado el país y esa situación la defiende y no se resigna a perderla.
En consecuencia, da la impresión de que la gente ya no otorga “cheques en blanco” y que el resultado de la aprobación de esta Ley de pago a los Buitres se va a hacer sentir en el corto plazo, por las reacciones del grueso de las personas perjudicadas.
A manera de ejemplo: El cincuenta por ciento del electorado votó por la continuidad del Kirchnerismo y por ahora soporta que un grupo de diputados se haya apartado del nucleamiento y formado otra bancada sin ninguna justificación concreta, sino aduciendo falta de dialogo entre ellos. Pero la conclusión práctica del apartamiento es que están preparados para votar junto al oficialismo.
Este grupo de Diputados que se dicen peronistas, deberían renunciar a sus bancas, porque claramente no se los ha elegido para que formen un grupo aparte, sino para que confluyan en una opinión común de una misma bancada opositora.
Ellos lo saben bien. No estamos descubriendo nada si advertimos otros intereses envueltas en estas decisiones.
¿Qué subsiste detrás de todo esto?
¿Qué intereses reales esconden los dipubuitres seudoperonistas para borrar con el codo lo que escribieron con la mano?.
Mientras tanto, el país se desangra. La decisión es achicar su economía, perforar la demanda, cerrar fábricas, cubrir con importación las necesidades de los sectores sociales más acomodados. Así y todo, agachando la cabeza y endeudándonos, el país no es beneficiado con tasas bajas.  La toma de deuda que proyecta el gobierno es superior al siete por ciento anual, cuando el Perú se endeudó al cuatro y Colombia al cinco.  El año pasado el gobierno anterior tomó deuda al ocho por ciento y fue criticado por la actual administración por considerarlo una tasa alta. Es que los Mercados no querían a la Argentina, porque nuestro país no se resignaba a pagar lo que determinara Thomas Griesa. Hoy, que Macri y sus Dipubuitres practican la genuflexión, nos anticipan una tasa parecida a la del año pasado.
Igual, los Macridiputados, enviciados de poder y ávidos por demostrarle al mundo y a la sociedad civil nacional que son excelentes cortesanos pagadores, cierran los ojos y pagan.
¿Y la gente común?
¿Quién se acuerda de la gente común?.
A los diputados autoproclamados peronistas, a quienes no se les va a caer la piel de las manos cuando voten en contra de los intereses nacionales, parece que no les aparece en su imaginación los rostros de los más pobres, los ojos de quienes pagarán con el hambre las decisiones del Honorable Congreso.
¿Y ustedes piensan que estos Diputados no lo saben?.
¿Ustedes creen que no lo calculan?.              
Calculan la cantidad de fábricas cerradas, la gente sin trabajo, calculan el crecimiento de los que se instalarán en situación de calle. Todo lo calculan y lo saben. Pero el cálculo más importante para ellos es otro. Más introspectivo, directo, que tiene que ver con su íntima situación personal.
Algunos Dipubuitres son de raíz sindical. Digo de raíz y no de origen. Porque si bien representan tal o cual Sindicato, jamás han sido trabajadores en ese sector. Y hoy están allí, elevando su voz en nombre de miles de hombres y mujeres a los que denominan compañeros. Esos representantes sindicales son los que van a levantar la mano, los que van a votar en favor de que la Argentina se endeude, amparándose en una representación que dicen tener  ¡y que tienen!. Una representación que es legal pero no legítima. Porque la deuda que votan esos Dipubuitres la van a pagar sus representados. Ellos no, que va, ellos solo votan y lo están haciendo por la Nación, ¡para que el país ingrese al mundo!. El país va a ingresar al mundo y sus habitantes nos vamos a caer de él.
La verdad, por más que se oculte a la razón de las grandes mayorías, termina por aparecer mostrándose en su máximo esplendor. Cierta vez, el político más popular de la Argentina dijo que la mentira no puede sostenerse por mucho tiempo.
La gente puede estar confundida todavía hoy, pero esto recién empieza. ¡Qué pasará cuando la civilidad descubra la gigantesca farsa encubierta entre globos de color amarillo!


jueves, 3 de marzo de 2016

Hay un niño en la calle
A esta hora, exactamente,
hay un niño en la calle.


Importan dos maneras de concebir el mundo, Una, salvarse solo, arrojar ciegamente los demás de la balsa y la otra, un destino de salvarse con todos, comprometer la vida hasta el último náufrago,
no dormir esta noche si hay un niño en la calle. Armando Tejada Gómez.

                                                Por ALBERTO CARBONE
Hace muchos años, en este país, hubo un Presidente que muy de madrugada o a altas horas de la noche, salía a recorrer en auto las calles de la Ciudad de Buenos Aires de incognito, sin ser notado. Un Presidente que al descubrir la inmensa cantidad de menores que deambulaban o dormían en las calles, se consternaba y se preguntaba junto con su ocasional acompañante, si podía ser posible que en una ciudad tan cosmopolita, cabeza de un país tan rico y tan generoso, pudiera observarse semejante arbitrariedad.
Un Presidente argentino que dejaría una huella imborrable en los corazones de sus congéneres y en los de las generaciones sucesivas.
Se trata de un hombre que se recuerda como mentor y como ejecutor de una política, destinada a modificar una realidad sumida en la desigualdad y que se asumía como inmodificable.
Los argentinos de primera que se establecían con sus intereses sobre las necesidades de los argentinos de segunda. Y esa realidad, congénita, mentada como perfecta, inmodificable, era aceptada con naturalidad por ambos grupos. Uno, como testimonio de la normalidad social, del “deber ser”, el otro  en algunos casos, con la resignación propia de quien se cree perteneciente a un estadio inferior y no apto para acceder a beneficios que no le corresponden.
Esas diferencias sociales que impuso e impulsó el Capitalismo  en todo el mundo y que los gobiernos de turno legitimaron en nuestro país generaron el afianzamiento de dos relatos: el populista, encabezado hoy por el Kirchnerismo, heredero directo de la Doctrina Justicialista, que reivindica como posible la capacidad de la sociedad para transformar la realidad, dominada por los beneficios de los herederos del Poder oligárquico y el relato conservador, denominado también neoliberal, que se caracteriza por no poner ningún obstáculo a las imposiciones del Capital internacional y local. Subsumirse dentro de las exigencias de los Organismos Internacionales y aceptar de buen grado y con normalidad los reclamos del exterior, sin evaluar si alguna decisión genera colisión con los intereses nacionales.
Los intereses nacionales pueden expresarse de dos formas: en la defensa del patrimonio del Estado o en la reivindicación de los beneficios sociales, para esa vasta cantidad de gente que durante la primera mitad del Siglo XX solamente esperó una oportunidad para acceder a una vida mejor o en otras ocasiones libró crudos combates en las calles por la defensa de sus reclamos.
Sea como fuese, hacia la mitad de Siglo XX, un Presidente argentino sustentó la posibilidad de que numerosos grupos humanos tuvieran una vida mejor y los niños dejaron la calle y empezaron una nueva etapa.
Hubo en esa época una dirigencia política que entendió por donde pasaba la realidad social y tomo parte en el asunto.
Hoy el Papa argentino, Francisco, reclama a la dirigencia mundial y nacional otra actitud contra el Capitalismo salvaje.
Pero hoy, la Argentina ha empezado a retroceder sobre sus pasos.
Ya hay lugares donde no se puede transitar. La calle Corrientes en Capital Federal es un ejemplo del abandono social, habitada por las noches después de años de gobierno macrista.
Porque no alcanza con tener un grupito de empleados que se limiten a visitar la ciudad llevándole a la gente en situación de calle un tecito o un sándwich. Faltan políticas sociales transformadoras. Esas que los dirigentes conocen muy bien pero saben que no las van a aplicar.
Por eso, mientras el presidente dirige o intenta dirigir su palabra al H. Congreso de la Nación, hay un niño en la calle, sobre la Avenida Rivadavia. Otros sobre la calle Combate de los Pozos, otros sobre calle Sarandí y seguiremos encontrando.
No han elegido la calle es lo único que tienen. Mientras tanto, los seudo dirigentes políticos oficialistas hacen promesas de excelencia en su gestión. Pero mienten. Porque para estar en ese lugar de decisión, tuvieron que abalar las políticas que los llevaron al gobierno. Pero también cabe preguntarse por la otra posibilidad. Que no estén mintiendo. De ser probable esta premisa, habría que reconocer que en realidad no entienden nada. Saben que hay pobres, pero confían en la política del “derrame”. Ven a la gente durmiendo en la calle, pero creen que arropándolos y con una comida calentita por día se va superando.
Mientras tanto, los Fondos Buitre no se hacen esperar, exigen y el Gobierno atiende. Mientras tanto, la gente queda sin trabajo desacreditada como ñoqui y el gobierno hunde su dedo en la llaga. Mientras tanto, hay cada vez más niños en la calle y el gobierno duerme el sueño de los incapaces.


miércoles, 17 de febrero de 2016

La tétrica mirada de la muerte
El Estado que parimos o el Estado que nos parió

Por Alberto Carbone

La estrategia macrista planteada en la supuesta creencia de que con el solo advenimiento del nuevo gobierno renacería la esperanza de cambio o consolidación económico-política, se está diluyendo.
Para empezar, los autoproclamados ideólogos  de la aventura neoconservadora, no advirtieron, subestimaron o sencillamente ocultaron, los avatares del factor externo, para realizar un corrector análisis de situación de la realidad nacional y de su incidencia y vulnerabilidad interna.
Está más a la vista que se les ha escapado de control la variable económica. Después de los beneficios repartidos a los sectores de mayor poder, como las quitas de retenciones, la apertura de importaciones, la devaluación y suba de precios, esperando como contrapartida una respuesta eficaz de los agraciados que coadyuven a encaminar la gobernabilidad, han recibido una respuesta de extremo interés: estos factores de poder han contestado con el bolsillo.
En el sector externo no les fue mejor. Los bonistas buitres siguen reticentes a acordar ofertas que de seguro han pensado en las oficinas de  Thomas Griesa en nombre de nuestro país. Mientras tanto, el ministerio de Economía sobrevuela todas estas variables y no atina a dar respuestas eficientes a ninguna de ellas.
Luego del receso impuesto por la etapa estival, los Sindicatos comenzarán a dilucidar el lugar que les corresponde reclamar dentro del pretendido “sinceramiento” macrista.
El mes de abril del corriente año será significativo. Los grandes gremios de la producción seguramente exigirán una respuesta idónea que restablezca el poder adquisitivo derrumbado por este joven gobierno de viejas y conocidas caras.
La propuesta salarial docente, que eleva el sueldo un cuarenta por ciento para el mes de julio, es un atisbo de lo que sucederá.
Si los docentes pueden acceder a este determinado monto, qué conseguirán entonces los sindicatos de específica raíz industrialista.
Pero si el sector externo continúa endurecido y la fluidez de la corriente de divisas no se encamina hacia dentro de nuestras fronteras, todo lo contrario de lo que parecería indicar, porque es posible un corrimiento de inversiones hacia el Brasil, qué otra salida le queda a un gobierno como este, orientado al debilitamiento del poder del Estado que no sea continuar devaluando la moneda?.
Si el macrismo no endeuda fuertemente a la Nación, en el presente estado de situación, no tendrá divisa suficiente para emitir dinero y no podrá hacerse cargo del abultado déficit interno, tanto el heredado como el que comenzaron a desplegar en el nuevo gobierno.
El mentor de la figura de Macri y de Cambiemos generó expectativas en la población, asentadas en la promesa superadora de la nueva realidad, en el shock de confianza interna y externa que inspiraba el cambio. La derrota de esta aseveración, la simpleza o estrechez de análisis, está a la vista.
No solo el oficialismo está cumpliendo con las metas que le configuran los factores financieros de poder real nacional e internacional sino que además estos grupos todavía no están seguros de la sinceridad del gobierno y solamente atisban a hacerle una venia. Congratulados por la vuelta a casa de la Argentina, por su realineamiento y reconfiguración dentro del panorama internacional y de los requerimientos del Dios Mercado Capitalista

Los factores de poder le hacen al oficialismo nuevamente una venia. Como una expresión, una señal: la tétrica mirada de la muerte.

jueves, 11 de febrero de 2016

La historia de la Mujer o la Mujer en la Historia
¿Y si Dios fuera mujer?  pregunta Juan sin inmutarse, 
vaya, vaya si Dios fuera mujer  es posible que agnósticos y ateos 
no dijéramos no con la cabeza  y dijéramos sí con las entrañas. 
Mario Benedetti





Alberto Carbone

La Historia, escrita por los hombres, se ha contextualizado, desde tiempos inmemoriales en que comenzó su redacción, a través de categorías que diseñan, explican y justifican la labor masculina. Así, el devenir de la Historia es la narración de las sucesivas guerras, las interminables conquistas, los impresionantes viajes alrededor del mundo, secuencias bien delimitadas y transmitidas como epopeyas. Todas estas actividades definidas como realizadas exclusivamente por los hombres y dentro de las cuales no le cupo ni se concibió realización alguna efectuada por mujeres.
Las mujeres han sido de esa manera, invisibles en la Historia. Sólo mencionadas en su rol político, cuando les ha tocada ser reinas, tal el caso de la reina Victoria o heroínas como Juana de Arco, por poner sólo dos ejemplos o en caso de adjudicarles un Don especial desde el punto de vista religioso, como santas o mártires, de las cuales existen innumerables casos. En ambas alternativas, se procura la elevación a una consideración mayor a una mujer determinada, sin que en ninguno de los casos se haya valorado taxativamente o estimado el rol que les cupo a las mujeres en general.
Por lo demás, todo el marco descriptivo como siglos transcurridos que cuentan el crecimiento de las civilizaciones, la desaparición o nacimiento de ciudades, el descubrimiento de nuevos mundos, se han narrado sin la participación de las mujeres. Como si ellas no hubieran aportado con su esfuerzo a la gestación de los pueblos, al trabajo en el campo, al nacimiento de los niños como parteras, a la sanación de los enfermos como enfermeras y médicas. A un sin número, en fin, de actividades de índoles cultural y económica.
Es que hasta bien entrado el Siglo XX, las categorías que explicaban y describían la Historia no comprendían a las mujeres. No las incluían.
Ni en la Antigüedad, ni en la Edad Media la mujer tuvo un valor considerable. Eran entregadas en matrimonio apenas superaban los catorce años a un hombre que en general la doblaba en edad. Eran confinadas a las tareas hogareñas, intramuros, sin elección ni capacidad de opinión. Eran dependientes del padre de familia hasta que se casaban y desde ese momento pasaban a ser posesión de su esposo.
En la Edad Moderna no varió la consideración de Género. El mundo vivió profundas transformaciones: El descubrimiento de América, el progreso de las Artes y las Ciencias, la Universidad.
Las mujeres no estaban incluidas tampoco dentro del desarrollo de las Universidades. Las Altas Casas de Estudio, fueron diseñadas también para los hombres, porque el estudio de la Historia estaba resumido en la interpretación de los grandes hechos humanos que modificaran patrones de conducta y realidades coyunturales. En esas actividades estaban excluidas las mujeres.
Las mujeres participaron escasamente en la actividad productiva de las ciudades. Las que lo hacían, eran destinadas a labores de servicio, como sirvientas, a través de lo cual frecuentemente eran objeto de explotación sexual de parte de sus patrones
Por ello, cuando se estudia seria y reflexivamente la historia de la humanidad, debería incluirse la investigación del ámbito privado, como verdadero apéndice de interpretación del cambio social. Dentro de ese análisis, que contiene una auténtica introspección reflexiva, se podrá analizar el cambio de actitudes y voluntades necesarias para una transformación superior de índole social. Cambios que se precipitan desde el interior de las familias, ámbito peculiar, significativo e irreemplazable, en el cual las mujeres desarrollan la gran mayoría de sus potencialidades, promoviendo ejes de transformación de pensamiento y cambios de patrones de conducta.
Pero para tener real conciencia de lo expuesto, habría que analizar la historia con perspectiva de género. Repensar la labor y la presencia de las mujeres como transformadoras desde su rol cotidiano. Si por el contrario resumimos la narrativa de la Historia a la incalculable sucesión de guerras o hambrunas, sin ponderar la evolución del trabajo, del vestido y de la alimentación, el rol de la mujer seguirá fuera de la memoria colectiva.
El Siglo XIX será de profundas transformaciones. Se trata de la Era Industrial, la Revolución que lo inundó todo: lo ideológico, lo cultural y lo económico. Este acontecimiento incidirá en la vida de las mujeres, lanzándolas a las fábricas como mano de obra barata junto a la de los niños, envueltas en jornadas de dieciséis horas de trabajo sin seguridad social y hacinamiento.
Las mujeres de clases acomodadas utilizarán cuantiosas criadas por salario miserable y las pobres más jóvenes se lanzarán a las calles como carne de prostitución.
Vivimos, edificamos y naturalizamos, una sociedad de hombres. Desde el comienzo de las investigaciones sobre el origen del mundo se narra con categorías masculinas. El comienzo de la vida racional en el planeta Tierra se describe como la historia del Hombre y de las pinturas rupestres se interpretan jornadas de cacería o figuras de Dioses, todos caracterizados por su masculinidad.
El rol de la mujer, configurado como las actividades subalternas, de escasa importancia o de nula preponderancia para la consolidación del devenir diario, transformó a las actividades femeninas en acciones fácilmente reemplazables.
Sin observar que hasta en las sociedades primitivas la realización y horneado de cuencos de arcilla para la actividad diaria o la confección de textilería para el aprovisionamiento de abrigo, no sólo mejoraba la vida de los congéneres sino que definía a la actividad como indispensable para el desenvolvimiento de la vida cotidiana.
Las mujeres fueron hábiles tejedoras, transformando la ruda lana en el más fino hilo; improvisadas parteras, acompañando y asistiendo a otra mujer que sin ella a su lado hubiera dado a luz en soledad; adoradas hechiceras disecando y mezclando raíces y hojas curativas.
La imagen de la mujer dentro de la sociedad fue simplificada hasta definirse como un mero objeto decorativo. Pero sin embargo, era esa mujer quien se quedaba sola con sus hijos cuando el hombre partía a la guerra y era ella quien heredaba además todas las obligaciones de manutención y crianza, en el caso de que su compañero no regresara.
La historia de las mujeres o las mujeres en la Historia, ha comenzado por el análisis de su rol trascendental en la familia, como madres y esposas y ha continuado a través del tiempo en la esfera pública y su papel dentro de todas las formas del Poder.
El mundo y nosotros en nuestro país hemos tenido y mantenemos representación femenina en los tres Poderes del Estado.
La mujer ha ido ganando espacio en estas actividades de manera merecida y a través de amplios consensos y reconocimientos.
La Historia está a favor de la mujer, porque la evolución de su consideración social así lo representa.
No son pocas las mujeres que han quedado marcadas a fuego en la consideración de multitudes y en especial en nuestro país poseemos ejemplos elocuentes.
En esta oportunidad, sin embargo, no quiero mencionar a ninguna de ellas como ejemplo, a diferencia de la nota sobre las mujeres de nuestro país recordando los nombres de quienes en el mes de mayo de 1810 aportaron con su acción a la causa emancipadora, en esta oportunidad no mencionaremos a ninguna y reservaremos para cada uno de los lectores la memoria de esa decisión. El recuerdo de la mujer argentina que por su carácter y su acción nos enorgullezca como ejemplo de voluntad y heroísmo.
Este año, que se cumplirán los primeros 200 de nuestra Independencia Patria, deseemos poner el acento en el vuelco oportuno y propiciatorio que ha merecido la labor femenina de nuestro país.
Actualmente, la mujer argentina llena las Universidades y es fuertemente competitiva en varias áreas laborales, tanto científico-técnicas como de servicio.
Pero el mundo también siente a la mujer en paridad con el hombre y es justo y necesario que así suceda.

Es dable suponer que la Historia tome referencias al respecto y comience a justipreciar a las mujeres, dándole el lugar y la trascendencia que merecen y han ganado después de una lucha salvaje y meritoria de tantos años.

sábado, 19 de diciembre de 2015

LA VIDA SIN ELLA
Por Alberto Carbone




Cuando llegue diciembre, muchas cosas habrán cambiado. El país está cercano a pasar por situaciones que jamás ha vivido o que no recuerda haberlo hecho. Situaciones nuevas para las generaciones actuales, que probablemente resulten difíciles de atravesar. Será la primera vez, por ejemplo, que un presidente de la Nación se retire con tan alto grado de aceptación. También la primera vez que ese ex presidente no ostente cargo electivo alguno. No existe antecedente de que un Partido Político triunfante, desdeñe la utilización de semejante personalidad, políticamente activa, por edad y por popularidad.
Cristina se va en la cresta de la ola. Se aparta, se corre de la luz que encandila y posiblemente se preserve.
Atrás quedarán todas y cada una de las especulaciones opositoras que la imaginaban eterna, que la padecían incólume, que la prefiguraban intacta, que la envidiaban por imprescindible.
Pero es verdad que la Nación queda sumida en una disyuntiva.
Es verdad que existe un Modelo de país que empuja por perpetuarse y otro que hace fuerza por triunfar.
La Argentina de mañana será la misma que la de hoy pero sin Ella.
Habrá que ver quien es capaz de calzarse sus zapatos, de avanzar surcando el profuso barro de la historia, de mantenerse erguido, de sostener en alto las banderas.
Porque es cierto que hay una millonada de habitantes detrás del país que estamos construyendo y se trata de millones de razones heterogéneas y disímiles que pujan por Modelos distintos.
Existen por lo menos dos enfoques que miran a la Argentina desde veredas contrapuestas. Ella no estará más como estandarte defendiendo una de las  facetas. ¿Estarán los reemplazantes a la altura de la historia?.
Desde la vereda de enfrente miran excitados. Creen que sin Ella la vida es distinta, la historia cambia, el país se reinventa. Confían ilusos con que el mundo occidental los espera para cobijarlos, para entenderlos y acompañarlos.
Lo cierto es que el país de los argentinos no puede batirse en retirada. Porque seguirá adelante sin los líderes eventuales y con nuevos representantes que querrán apoderarse de protagonismo.
Todos los intereses en pugna seguirán vivos. Todos sus representantes continuarán con la pretensión de imponer su verdad. Los dueños del Poder real y sus ocasionales advenedizos, los viejos y fracasados representantes políticos y los recién llegados, los viejos Partidos Políticos vaciados de gente y los nuevos nucleamientos llenos de jóvenes voluntades. Pero sobre todo, la gente seguirá estando. Seguirá aguantando y padeciendo algunas decisiones, gozando y disfrutando de otras.
La vida sin Ella seguirá adelante. Dependerá del grado de conciencia ciudadana el auténtico nivel de extrañamiento.