lunes, 19 de febrero de 2018


Los náufragos de la Calle de la Providencia
 
 
 
 

Por Alberto Carbone

 

Hay un viento voraz, licencioso, sacrílego.
Un profundo calor, insoportable, que se sumerge tumultuoso
en el lecho donde se retuercen los náufragos.

 

 

¿Dónde estoy?.  ¿Es todo esto un sueño?.

Sólo recuerdo que durante doce largos años nos hicieron creer que vivíamos como no lo merecíamos. Que aquel episodio había sido un sueño y que despertábamos por fin a enfrentarnos con la realidad.

Pero ¿Esto es la realidad?. ¿Está usted seguro?.

Centenares de personas viven confortablemente una realidad que dicen merecer. Justificada a través de su posición social y económica.

Miles de personas están siendo arrojados a la calle, sin trabajo, sin seguridad social, sin futuro.

El gobierno nacional desguaza al Estado en nombre de un sistema “liberal”, que sin embargo no está en el proyecto de ningún otro país.

Los EE.UU de América están cerrando su economía, atrayendo inversiones para sí, evitando la diversificación del Capital dentro de terceros países.

La Comunidad Europea que siente el cimbronazo de la primera potencia mundial, hace lo propio, privilegiando su producción para el mercado de consumo local.

¿Cuál es entonces la propuesta de nuestro país?.

Abrir su economía a la producción extranjera a expensas del vaciamiento de la industria nacional.

¿Puede ser cierto lo que está pasando?.

¿No estaremos soñando también en la actualidad, navegando por una pesadilla?.

Sin embargo, muchos votantes eligieron este rumbo dos veces consecutivas.

Mucha gente asumió que haber vivido mejor durante doce años fue una mentira.

Aceptó y defendió la consigna “se robaron todo”, instalada por los Medios Masivos de Comunicación, en contra de quienes dejaron la deuda externa más baja de la historia del país. Es la misma gente que le cree a “Macriano” cuando afirma entre dislalia y dislalia que durante los últimos dos años hubo inversión productiva.

¿Pero usted sabe hacia dónde va el país?.

¿A usted le interesa esta pregunta?.

Tal vez prefiere seguir ignorando lo que sucede y defender su voto en una charla callejera contestando un simple “se robaron todo”, cuando aparece en escena algún devoto de la autodenominada “Década Ganada”.

Algunos por ignorancia, otros por necedad.

Porque existe una diferencia crucial entre ambas acepciones. El ignorante es quien simplemente no conoce. No puede inferir nada al respecto sobre un tema porque no lo maneja, No posee información. No sabe.

El necio, si me permite, es peor.  No le voy a dar ningún sinónimo.

Prefiero al ignorante, tiene tiempo para aprender, para sacar sus propias conclusiones.

Aparte. Todos ignoramos algo. No es humillante. Siempre estamos a tiempo de aprender. Eso sí. Si no somos necios.

Me impresiona mucho la realidad social, porque mucha gente pobre, en condición de calle es invisible para mucha otra que pasa a su lado sin importarle.

¿ Sabe que creo?. Que hoy más que nunca estamos en manos de la Providencia. Que aquellos que observamos la decrepitud del sistema social, quienes advertimos la delicada línea roja por la que atraviesa la economía desbarrancada por el sistema financiero, somos menos, significativamente un número menor que aquellos quienes caminan desprendidos de compromiso por la calle con una venda en los ojos y no atinan a entender, aunque más no sea, una mínima porción de la realidad.

Parecemos náufragos que esperan la Providencia, viviendo un calvario que cuando termine, además de restaurar todo lo deshecho, deberá socorrer a tanto ciego, necio o ignorante, que ni a tientas identifica adonde se está metiendo.

 

 

 

miércoles, 14 de febrero de 2018


Del Huinca de Roca al Chocobar de Macri

 

El hombre suburbano de la Patria es lo que más le duele al poder concentrado, incluido el movimiento obrero. Pobre y sin herencia, es considerada gente útil sí y sólo sí, acepta su característica de inferior, sirve a sus intereses de clase a cambio de un salario que no afecte sus ganancias de sector.

 

Por Alberto Carbone

 

Consolidación del poder del Estado concentrado

 

Después de la muerte de Adolfo Alsina, ministro de Guerra en el gobierno del presidente Nicolás Avellaneda, la elite porteña, a la sazón dueña de los destinos de la administración nacional, ofreció el cargo vacante a un coronel del ejército, que a la postre, se convertiría en el gran ejecutor de la estrategia del Estado Nación, que la propia elite dominante necesitaba, para consolidar sus intereses de sector. Ese militar al que me refiero era Julio Argentino Roca, posteriormente general y presidente de la Nación.

Estoy repasando a vuelo de pájaro una parte crucial de nuestra historia como país. Instalémonos en 1874, inicios del gobierno de Avellaneda, sucesor de Sarmiento en el sillón de Rivadavia, ambos compartiendo los mismos objetivos políticos, edificar un Estado dentro de un territorio que la elite interpretaba como vacío.

¡Pero si existía el indio!, dirá usted, Sr lector. Si es así. Pero para la elite porteña, como Dios nuestro Señor, la gente existe si la nombran. Si la señalan. Si le autorizan a existir.

Lo cierto es que el ministro Alsina comenzaría en 1876 una campaña, que tituló contra el desierto y no contra el indio. Proyectó y comenzó a edificar una Zanja-Trinchera, que se conocería después con su nombre, de dos metros de profundidad por tres de ancho, con el agregado de una cantidad de fortines en la extensión de su traza, que controlaban primero la construcción y posteriormente al resguardo de que el indígena intentara violarla.

El “salvaje” con su “Malón”, burló esa iniciativa y el fracaso primero y su fallecimiento después, decretaron el fin del proyecto de trincheras y fortines de don Adolfo y la decisión de reformular la estrategia: ir contra el indio y a favor del desierto. Esto significó matar al “salvaje” para tomar esas zonas ocupadas por la indiada y transformarlas en tierras de labranza.

Alsina decía: “ir contra el desierto”.  Proponer una avanzada “defensiva”, no violenta, contra los pueblos autóctonos.

Roca respondió: Contra el indio y en favor del desierto, las tierras deseadas, el patrimonio económico que consolidaría a la elite como oligarquía.

 

Y agregó:…¡Qué disparate la zanja de Alsina! Y Avellaneda lo deja hacer. Es lo que se le ocurre a un pueblo débil y en la infancia: atajar con murallas a sus enemigos. Así pensaron los chinos, y no se libraron de ser conquistados por un puñado de tártaros, insignificante, comparado con la población china. Si no se ocupa la Pampa, previa destrucción de los nidos de indios, es inútil toda precaución y plan para impedir las invasiones.

 

 

De Gaucho a Huinca

 

El artífice de esta propuesta fue el coronel Julio A. Roca, sucesor de Alsina en el ministerio. Se proyectó a partir de 1878, su ejecución se realizó en 1879. En seis meses, seis mil soldados asesinaron a miles de indios y obtuvieron más de veinte mil Leguas de territorio para la siembra. Estamos hablando de cien mil Kilómetros aproximadamente. Episodio que se conoce como “expansión de la frontera agrícola”.

¿Usted se ha preguntado alguna vez de dónde sacaron seis mil soldados, para conformar la tropa de la elite?.

El sector “aristocrático” de la sociedad porteña, estaba conformado por un puñado de familias reticentes a entregar a sus hijos al peligroso ejercicio de jugar a la guerra contra indios desarmados, quienes eventualmente pudieran asesinar a uno de ellos.

Para pelear contra el salvaje necesitaban gente “descartable”. Si descartable. Inservibles para otros menesteres que no fueran entregar su vida para “causas valederas”.

Sarmiento lo había expresado muy bien en carta a Mitre, en oportunidad de la guerra contra el Paraguay: “No ahorre sangre de gauchos que sólo sirve para abonar la tierra…”.

En esta oportunidad, contra la avanzada del “salvaje”, volvía a ser necesario el paisano. El mestizo. De sangre española por el padre y aborigen por parte de la madre. Equidistante a los dos mundos, como explicó alguna vez José Hernández.

Los fortines de frontera contra el malón, erigidos por la elite, y la avanzada militar, se llenaron de “huincas”, así llamaban los indios a esos paisanos sin tierra y sin trabajo, empujados a la guerra fruto de la “leva en masa” dictada por el gobierno nacional, para servir al ejército.

El gaucho, quien en general había encontrado estancia y familia en la toldería, expulsado de la sociedad blanca por “pobre e inculto”, era obligado a matar para vivir en una guerra que beneficiaba sólo a quienes daban órdenes y jamás enfrentaban el cuerpo a cuerpo contra los desnudos y aguerridos combatientes que sin armas modernas, sin fusiles Remington, luchaban por mantenerse en sus tierras ancestrales.

Podríamos decir que todo esto es historia.

Hoy, los herederos de ese pequeño grupo de familias que se repartieron la tierra del indio para labranza, haciéndola trabajar a los paisanos pobres que llegaron de la inmigración europea, porque así como fueron incapaces de tomar las armas para derrotar al indio también desestimaron la posibilidad de trabajar ellos mismos las tierras que ponían a su nombre. Los actuales poseedores de una herencia de sangre, la flor y nata de la sociedad blanca que sostiene la Sociedad Rural Argentina, fundada por sus ancestros en 1866, para financiar la Campaña al Desierto de Roca e incrementar sus propiedades, estos contemporáneos de riqueza fácil, estos incapaces de pensar otro país que no sea el que beneficia y justifica sus propios intereses, son quienes financian la Campaña al Desierto del Siglo XXI, sosteniendo en el gobierno a una verdadera troupe de mediocres, quienes limitados intelectualmente no atinan ni una sola idea que proyecte un país distinto del que pretenden consolidar sus mandantes. Estos funcionarios, secuaces de los mentores del vaciamiento nacional, reviven los esquemas otrora pergeñados por Roca y la Generación del 80. “No ahorrar la sangre del pobre, que sólo sirve para abonar la tierra”.

 

El Pasado que Vuelve

 

Usted lo conoce a Chocobar. Lo vio en los medios de difusión masiva. Lo vio con Macri. Lo escuchó justificarse. Pero usted sabe cómo procedió Chocobar. El mundo lo sabe.

Sabe que Macri lo recibió y lo justificó.

Bueno. Quiero advertirle que Chocobar es Huinca.

Que los intereses que defiende no son los suyos. Son los intereses de la elite.

La diferencia es que en el Siglo actual, la copiosa Clase Media que todavía existe, se ha olvidado de que su origen es fruto del esfuerzo realizado por sus abuelos inmigrantes, quienes progresaron a tientas, mientras eran explotados por esa elite a la que hoy quieren parecerse o presienten que se parecen. Una Clase Media que aplaude a los nuevos Huincas y no advierte que comenzó una segunda etapa, y serán las próximas víctimas de este Proceso.

Claro. Usted puede decir que su abuelo se deslomó. Trabajó y gestó un futuro para su descendencia y que los indios no lo hicieron, que eran vagos, que hoy obtienen lo que se merecen.

Yo intento aclararle que la inmigración pobre que vino de Europa conocía su trabajo. Era una comunidad adiestrada en su labor y vino a repetirla en América. Agachó la cabeza y con sumisión aceptó su sino. Era una comunidad domesticada por el Capitalismo, consciente de su pobreza y que sabía que para sobrevivir debía aceptar las reglas de juego en una tierra inhóspita. El aborigen, en cambio, era señor de su tierra. Le fue arrebatada a través de la muerte y se lo obligó a servir al triunfador, parangonándolo con un esclavo.

Para muestra valga un botón. Le dejo como conclusión la conversación entre Mariano Rosas y Lució V. Mansilla:

 

 

Mansilla también registró un diálogo conversando un día con el lonco ranquel Mariano Rosas:
 
Yo hablé así:
-Hermano, los cristianos han hecho hasta ahora lo que han podido, y harán en adelante cuanto puedan, por los indios.
 Su contestación fue con visible expresión de ironía:
-Hermano, cuando los cristianos han podido nos han muerto; y si mañana pueden matarnos a todos, nos matarán. Nos han enseñado a usar ponchos finos, a tomar mate, a fumar, a comer azúcar, a beber vino, a usar bota fuerte. Pero no nos han enseñado ni a trabajar, ni nos han hecho conocer a su Dios. Y entonces, hermano, ¿qué servicios les debemos?
 
Lucio V. Mansilla, Una excursión a los indios ranqueles.

lunes, 25 de diciembre de 2017


La Pena Bombardeada

 

Alberto Carbone

 

 

…aunque tú no lo sabes, nos queda todavía, en medio de esta heroica pena bombardeada,
la fe, que es alegría, alegría, alegría. Rafael Alberti

 

 

Otro año culmina.

Otro sempiterno desojar de pétalos. Trescientos sesenta y cinco.

La flor descarnada. Despojada.

¿Es tan difícil acaso, soñar un país con igualdad de posibilidades para todos quienes lo habitan?. Así parece.

La construcción mediática ha logrado que prácticamente la mitad del electorado viva en el limbo. Abstraído de la realidad. Reconociéndola como tal, sólo si se emite por los Medios de Difusión masiva.

Se cree en una realidad mediatizada por la televisión y quienes la aceptan, reniegan de reconocerlo. No admiten estar condicionados por esa información, se auto definen como “libre pensadores”.

Ninguno de nosotros está libre de ser inoculado por la fuerza de la radiación mediática. Nuestra cultura ha ido cambiando con el paso del tiempo y debemos aceptar que vivimos inmersos dentro del condicionamiento de un aluvión audiovisual. Muchos resistimos. Es verdad. Pero la inmensa mayoría de la gente que no tiene ni desea tener el hábito de leer, no opina sino a través de la mediación de algún comunicador. No cree en lo que pasa si no lo ve primero en la televisión.

 Esto es así.

Pero sin dejar de evaluar la situación como problemática, debo reconocer que existe un problema más grave. Es que la sociedad que atraviesa este proceso, cree que no lo padece. No admite que su opinión esté mediatizada por los Medios de Comunicación cada día más concentrados.

No puede hacerlo.

 El sentido común que le queda a cada uno de ellos, les impide aceptar que sus decisiones políticas y hasta personales estén sujetas al tamiz de las conclusiones a las que arriban los sesudos comunicadores televisivos y radiales.

No pueden reconocer que han sido domesticados.

 

Antonio Gramsci decía:

La conquista del poder cultural es previa a la del poder político y esto se logra mediante la acción concertada de los intelectuales llamados "orgánicos" infiltrados en todos los medios de comunicación, expresión y universitarios.”

 

Como muchos todavía advierten, la actual administración política del país no posee el nivel de “intelectuales orgánicos” requeridos para tal objetivo. Necesita entonces del control de los Medios de Comunicación masivos, capaces de conducir el “cambio” cultural que pretenden, a expensas y aún a riesgo de que los poseedores de esos Medios impongan sus propios objetivos dentro de la sociedad y conduzcan los destinos políticos de la Nación.

Quisiera, si usted me permite, que lea esta otra frase “gramsciana” referida al valor de los Medios de Comunicación como grandes domesticadores de masas:

 

“La opinión pública es el contenido político de la voluntad política pública que podría ser discordante: por eso existe la lucha por el monopolio de los órganos de la opinión pública: periódicos, partidos, parlamento, de modo que una sola fuerza modele la opinión y con ello la voluntad política nacional, convirtiendo a los disidentes en un polvillo individual e inorgánico”.

 

Pero además completó con esta reflexión:

 

Lo que se llama "opinión pública" está estrechamente vinculado con la hegemonía política, o sea que es el punto de contacto entre la "sociedad civil" y la "sociedad política", entre el consenso y la fuerza. El Estado, cuando quiere iniciar una acción poco popular, crea preventivamente la opinión pública adecuada, esto es, organiza y centraliza ciertos elementos de la sociedad civil

 

Así estamos estimado lector. Antonio Gramsci nació en Oristán Italia el 20 de enero de 1891 y murió en Roma el 27 de abril de 1937. Lo que le comento en esta nota ni es de mi propio acervo ni es nuevo. Está escrito, estudiado, pensado.

Probablemente seguirá siendo desconocido, confuso e intrascendente para muchos connacionales, que en lugar de utilizar el sentido común o la inteligencia que les queda, prefieren acomodarse en su mejor sillón del living, encender el aparato y esperar que algún iluminado auto titulado periodista, le explique con lujo de detalles quienes son los “malos” y los “buenos” en esta película de horror que padecemos y que titulamos pomposamente gobierno del pueblo: “democracia”.

Por eso el dolor de quienes todavía piensan que el derecho a la vida, a la dignidad, a la justicia debe ser posible. Por eso convivimos con esta pena bombardeada por los Medios, que cercena la libertad de pensamiento de quienes lo ejercitan y la posibilidad de hacerlo para aquellos que han perdido la costumbre.

 

 

domingo, 30 de julio de 2017


Milagro en Jujuy

Con respecto a la recomendación de la Comisión Internacional de Derechos Humanos en relación con la detención de Milagro Sala

 
 
 

Por Alberto Carbone

 

 

Si es cierto que la detención de Milagro Sala es un atropello a la Justicia.

Si es verdad que la decisión de poner tras las rejas a la dirigente aborigen es nada más que una exhibición de fuerza del actual gobernador de Jujuy.

Si se comprueba que el Poder Judicial jujeño está manoseado por el Poder Ejecutivo provincial.

Si se confirma que Milagro Sala está hace más de un año tras las rejas por el capricho del gobernador, quien habría tomado la decisión por despecho y odio de Clase.

Entonces señores, estamos en graves problemas.

Porque en un determinado momento la sinrazón concluye.

Piensen que existe la posibilidad de que la Justicia con mayúscula se imponga sobre el Poder Judicial y otorgue a cada quien lo que le merece.

Pueden pasar meses o años, pero es probable que llegue el momento en que la temeridad se diluya y el reino de la razón se restablezca.

Un individuo ungido con atributos que no le son fáciles de manejar, es como decía mi abuela, como introducir a un elefante en un bazar.
 
 
 

Si el Poder Judicial libre de presiones políticas, demostrara que este Señor, llamado Gerardo Morales, gobernador jujeño, utilizando la suma del poder público, decidió actuaciones que colisionan con el deber y la racionalidad que debe cuidar todo funcionario, es probable que la Sra. Milagro Sala, una vez liberada de su cautiverio accione judicialmente contra el Estado Provincial en primer término y Nacional en segundo término.

Porque la opinión de la Comisión Internacional de Derechos Humanos es clara al respecto. Sin tener relación alguna con las partes, estima en su resolución que la Sra. Milagro Sala debería estar en libertad.

Aquí, en este respecto debemos ser claros y precisos. La CIDDHH, expone su consideración, lejana de relación entre los considerados. Es la opinión de un Organismo Internacional. No se trata del Poder Judicial de la provincia de Jujuy, acusado de estar teñido de parcialidad política.

Se trata de la opinión de un Organismo que examina la situación y aconseja de acuerdo con el papel que debería jugar el sistema democrático en nuestro país o en cualquier otro.

En consecuencia, y como considero que la Argentina ni ningún otro país, merece caer en manos de ineptos, me parecería viable que ante la posibilidad de que la Sra. Milagro Sala deje la reclusión e inicie un juicio que compense este año largo de detención, lo establezca directamente contra las personas que decidieron su encierro y no contra el Estado provincial y nacional. Porque Morales fue votado por la mayoría. Pero existen jujeños que no lo hicieron y en consecuencia no merecen pagar por los desaguisados de otros.

Al respecto, invitaría a quienes piensan como Gerardo Morales, en contra de la CIDDHH y a favor de que la Sra. Milagro Sala quede detenida, que se constituyan solidarios con el gobernador jujeño y contribuyan pecuniariamente a abonar los reclamos monetarios que la justicia determine cobrar a la actual detenida, por el tiempo que se extienda su prisión.

Porque si Milagro Sala incurrió en algún ilícito, se debe demostrar con la fuerza de la Ley y no por el capricho reaccionario de quien se encuentra con el Poder Político en sus manos y a la vez con la incompetencia para utilizarlo.

miércoles, 26 de julio de 2017


EVITA

22 de agosto de 1951

26 de julio de 1952

 
 

 Alberto Carbone
 El 22 de agosto de 1951, intentó renunciar a la candidatura a vicepresidente de la Nación, aún contra su voluntad.

Si bien para cualquier ser humano resulta un halago esta nominación, Ella advirtió que su aceptación, podía devenir en problemas políticos para su marido Presidente. En consecuencia, pretendió rechazar el ofrecimiento de la CGT desde el palco constituido en esa fecha sobre la Avenida 9 de Julio.

Pero no pudo. El pueblo, constituido por miles de personas a través de una particular Asamblea bautizada con el nombre de Cabildo Abierto del Justicialismo, impidió que esa joven mujer expresara aquellas palabras que no querían escuchar. Por ello, el día 31 de agosto siguiente, se comunicó con ese mismo pueblo a través de la radio, para expresar la decisión que no pudiera manifestar en vivo y en directo. Así, a través del éter, esa mujer de radio, renunció a los “honores pero no a la lucha”.

Cuando murió fue embalsamada. Muchos entienden, figurativamente, que no fue Perón quien decidió embalsamarla, sino el amor de su pueblo. Después,  la “fuerza de la antipatria”, brotó al compás de los fuegos fatuos del año 1955 y su cuerpo fue robado, violado y deshonrado, igual que se lo hiciera con la Patria toda.

Un 3 de septiembre volvió a aparecer, estaba enterrada en la ciudad de Milán, bajo el nombre de María Maggi de Magistris.

A Perón le devolvieron el cadáver mutilado y golpeado, muchos años después, los primeros días de septiembre de 1971. Paradójicamente, aquellos salvajes no sabían, no entendían que esa mujer muerta para ellos, en realidad continuaba con vida en la sensibilidad de su pueblo.

Algunos siguen diciendo que fue su marido, otros la enfermedad que la postraba día a día, lo cierto fue que Evita no aceptó el halago del cargo y con esa decisión, quizá sin proponérselo, dio otro ejemplo de desprendimiento a la comunidad contemporánea y futura.

 

 

 

La Bandera de tu Nombre

No te fuiste.

Estás.

No te vencieron.

Nadie pudo jamás doblegar tus convicciones.

Nadie podrá ensombrecerte, ni mancharte.

Porque no se pueden suprimir las sensaciones por decreto.

No se pueden ignorar las lágrimas furtivas de un recuerdo

o los padecimientos injustos que reciben niños y ancianos.

No se pueden abolir las súbitas alegrías que nos regala una sorpresa,

el Sol del mes de julio calentando la helada vespertina del invierno,

las faldas recogidas de las mujeres laboriosas, los brazos lastimados

de los obreros de hierro.

 

Quisieron irte, pero no pudieron.

Quisieron negarte estando inerte,

porque no entendieron, porque no quisieron entender.

 

Y vos no te fuiste.

Muerta y todo, fallecida, decidiste por ellos y te quedaste.

 

Ahora y en la hora del descanso eterno,

seguiste vibrando, andando entre la gente.

Postergando tu propia vida por la vida de los otros

te obligaron a postergar tu propia muerte, escondiéndola.

 

Hoy tu consigna de vida y de triunfo vuelve a emerger del corazón

de los humildes, de estos que no te conocieron latiendo reivindicaciones

y emancipando utopías verdaderas.

Tu consigna vuelve, se recupera digna y transparente,

se yergue victoriosa, empuñando sólo la Bandera de tu Nombre.

sábado, 17 de junio de 2017

El dilema de la Clase Media


Por Alberto Carbone

Los últimos dos años han dejado diversas enseñanzas para quienes tienen la vocación de intentar aprender y prestar atención a la situación social y política del país.
Esta perfectamente claro, para quienes mantengan ojos atentos,  posturas racionales y estimulen aunque más no sea una pequeña autocritica, que el apoyo a Cambiemos, desvió la ruta del país, conduciéndola por carriles disímiles, a través de decisiones que orientaron el camino hacia otros objetivos.
Creo conocer bastante bien las tradiciones y valores sociales y morales de un amplio sector de Clase Media argentina, a ese sector pertenezco e interpreto bien que esa parcialidad social no tolerará jamás reconocer cierta clase de errores, que los comprometa con reconocer sentirse responsables de un desacierto en la elección de un candidato, creo más bien, que antes de ello, justificará ese voto como su reacción particular y privada, contra el modus operandi establecido durante doce años, que a su juicio, debía concluir.
Sin saber muy bien explicar la razón, estos representantes del sector medio de la sociedad, explican su voto anti K, como un amparo ante el avance de los beneficios de los grupos sociales más humildes, que se sostenían en la política de contención social para evitar buscar trabajo. Un enorme porcentaje de votantes, responsabilizó a la Administración anterior, de haber otorgado prebendas de índole económica a los más pobres, a costilla del aumento de impuestos a los Sectores Medios.  Esa es la justificación política de este grupo social que ignora qué quiere decir la palabra política, pero que la define según los dictámenes de parámetros establecidos por la Cadena multimediática del Diario Clarín y sus secuaces.
¿Sabe por qué se lo digo?. Porque si no fuera así, ¿dígame quienes pagan hoy las prebendas que la Administración Macriana le ha otorgado al sector social más adinerado de la Argentina?.
¡La que soporta la carga tributaria mayor en este país sigue siendo la Clase Media!.
¡Con la diferencia que ahora, los que estaban bien económicamente en la Era K, siguen estándolo y la situación de los más vulnerables ha recrudecido!.
Muchos votantes ya han tomado una determinación. En las elecciones próximas no acompañarán a Cambiemos. No repetirán el error. ¡Pero como es un error no reconocido, tampoco acompañarán a Cristina!. Nos encontramos entonces frente a un dilema crucial, que puede teñir los próximos años de nuestro país.
Ante las multiples ofertas electorales que se producirán este año, estarán las que brinden las parcialidades peronistas.
¡El Peronismo irá dividido a la contienda electoral, para regocijo de Cambiemos!.
No voy a detenerme en la elucubración de la conveniencia o no de las PASO. Solamente quisiera que atentamente evaluemos qué puede pasar en una elección dónde el Peronismo se enfrente a sí mismo y le otorga campo disponible a la actual Administración para que a sus anchas y sin poseer candidatos de fuste, triunfe sin despeinarse.
Aquí entra en juego la evaluación de los acontecimientos. Si el amplio sector social que votó Cambiemos con la sola intención de que perdiese el FpV, no reconoce el error de haber cambiado un caballo por un burro, repetirá el error.
A esta altura, la coyuntura me incita a pensar que con esta ecuación el gran ganador es el FR, a quien definiremos como el tercero en discordia.
Aquellos votantes de Sergio Massa, que en la elección definitiva optaron por Macriano, ahora volverán a Massa.
No importa el Proyecto, no interesan los candidatos. Para la Clase Media son todos iguales. ¡Lo único que saben seguro, es que no puede volver Cristina al ruedo político!.
La presión de los Medios de Comunicación Masiva es elocuente. No ha sucedido sólo en nuestro país. No estoy infiriendo que los votantes argentinos son irracionales. Lo mismo ha sucedido en casi todo el mundo.
¡Aconteció en el propio EE.UU de Norteamérica, con la victoria inesperada de Donald Trump!.
Sucedió en Gran Bretaña con el triunfo del Brexit, impulsado por los más importantes comunicadores sociales.
Ocurrió en España cuando después de un año de intentar formar gobierno, repitieron la elección y volvió a triunfar Mariano Rajoy.
La opinión pública, naturalmente despolitizada, desinteresada y asqueada de esos temas, se deja llevar por los trascendidos periodísticos y vota en consecuencia.
El resultado: Usted lo está viendo. Si no lo ve lo siente en el bolsillo. Si no lo siente en el bolsillo entonces, quédese tranquilo, porque probablemente pertenezca al sector social que votó conscientemente, a favor de si mismo.

miércoles, 7 de junio de 2017

La conjura de los necios
 Necio es quien insiste en los propios errores o se aferra a ideas o posturas equivocadas, demostrando con ello poca inteligencia.




Por Alberto Carbone

Hace pocos años, durante un viaje a la ciudad de Cusco, fui invitado a presenciar un recital de música andina dentro de la imponente catedral. Resultó ser un grupo de origen chileno, muy bien formado y de excelente calidad artística. Concluido el evento, me acerqué a uno de sus integrantes para felicitar al conjunto, y le referí respecto del buen nivel ejecutado, haciéndole referencia a que una vez más los chilenos demostraban la eximia calidad interpretativa de los instrumentos del altiplano, como lo hacían varios de los conjuntos transandinos que conocí durante todos estos años. También destaqué la amabilidad y la fraternidad que denota por lo menos la mitad de su pueblo, lamentando que la otra, necia e ignorante, se mantuviera aferrada en la defensa de la dictadura pinochetista, a pesar de las heridas, demostraciones palpables de dolor y sometimiento que padeció la sociedad y de las pruebas de entrega y vaciamiento económico soportado por ese país. El joven músico se sonrió y como toda respuesta dijo: “tenías que ser argentino”.
Hoy, algunos años después de estos acontecimientos, descubro con dolor que lo expresado en aquel momento por el músico chileno es cierto en la actualidad. Porque en aquel entonces, como argentino, me expresé con sorna hacia el pueblo hermano transandino y desde una postura de falsa superioridad, error que cometemos demasiadas veces los porteños en el exterior, dictaminé que el cincuenta por ciento de los chilenos no habían comprendido el cambio de época y consecuentemente, no habían advertido los cambios políticos que empezaban a efervescer en América Latina. Tal vez por ello, después de tantos años de finalizada la dictadura, persistían en su defensa.
Pero el tiempo se encarga de todo. Así dice un viejo proverbio. Porque con el transcurso de los años, los argentinos también bebieron de esta pócima.
Después de la violenta depresión que significó en nuestro país el año 2001, que provocó hambre y desolación para toda la sociedad, pero sobre todo la destrucción de valores y costumbres en la enorme Clase Media que nos representa, el país vivió doce largos años de estabilidad y recurrente prosperidad, impulsada a través de medidas políticas que se tomaron con decisión y valentía, a pesar de profundas críticas que desembozadamente proferían los sectores sociales de mayor poder económico.
Por sobre todos esos factores que se oponían a la nueva empresa y contra viento y marea, la política económica y social del Kirchnerismo se afianzó, recuperando el bienestar que creían perdido, de vastos sectores de la sociedad.
Sin embargo, mucha gente perteneciente a la voluminosa Clase Media nacional, que experimentó mejoras sustanciosas durante aquellos doce años, no dudaron en escuchar los cantos de sirena de periódicos como La Nación, que jamás representó a otro Sector que el agrícola-ganadero, o los fragorosos toques de Clarín, llegados desde el autotitulado “gran Diario Argentino”. ¡Sabe hasta lo que he escuchado en este país Sr. Lector?. ¡Que el Kirchnerismo se había robado todo!. ¡Que si cada uno de nosotros estaba mejor era por esfuerzo propio y no por la política del Kirchnerismo!. ¡¡¡Que lo mejor era un cambio político para que los malos no se perpetuaran en el Poder!!!.
¿Sabe Sr. Lector cuál fue el remedio que encontró esa gente que hablaba así, para terminar con el Kirchnerismo?.
“Votarlo a Macriano”!!!!!.
¡Si!. ¡¡Se lo juro!!. ¡¡¡Hubo gente en este país que prefirió votar a semejante pánfilo con tal de terminar con el Kirchnerismo!!!!. Con ese Kirchnerismo que le permitió viajar al exterior, cambiar casa y auto, comprarse ropa, tener un hijo y poder mantenerlo, y para los menos pretensiosos, cambiar el celular!!. 
Situaciones todas que para el desvergonzado de González Fraga, no deberían haber estado jamás accesibles para la inmensa mayoría de la Clase Media.
¡¡Una aseveración que demuestra una vez más que los logros sociales se deben a las políticas implementadas por el gobierno y no solo al esfuerzo individual!!. ¡¡Si no dígame porque ahora no puede acceder a todos los bienes que antes sí accedía con el Kirchnerismo!!!!!.
Pero ahora quienes votaron a Macriano o lo niegan, se esconden, o sueltos de cuerpo, lo justifican.
Es como si hubiera una especie de acuerdo tácito e irracional. Pareciera que algunos enceguecidos y caprichosos no quieren reconocer su error, aun advirtiendo que están cada vez peor en relación con los años anteriores.
A veces daría la impresión de que se tratara de una especie de confabulación a través de la cual evitar reconocer un error flagrante y de esa forma sentirse menos desvalido intelectualmente.
A mal de muchos consuelo de tontos, decía mi abuela. Para ser necio y pasar inadvertido, no hay nada mejor que juntarse entre varios, un grupo lo más numeroso posible. En medio de la igualación de pareceres, parecer así un poco más parecido a la normalidad. Esa normalidad que otorga la “norma”. La que impera como modelo desde las páginas de Clarín o desde la Nación. El individuo normal que vota a Macriano por recomendación de Canal 13 o de TN.

 Esa normalidad asociativa que conspira contra ellos mismos y los hace vivir con la alegría de estar un poco peor cada día. “Vivir en la incertidumbre del futuro incierto”. No lo digo yo, lo dijo el ministro de Educación de la Nación, Esteban Bullrich, ese, que puso Macriano. Una conspiración que es propia de los necios y que yo, inocentemente, creí que en la Argentina no se cosechaba.